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Helloween - Giants And Monsters (2025)

Calificación:*****(9)

Desde 2017, Helloween ha vivido una nueva era de esplendor gracias a la reunión del grupo con Michael Kiske y Kai Hansen, un capítulo de su historia que ha complacido a los fans y revitalizado su legado. Lo que en 2017 comenzó como una aventura puntual bajo el nombre de Pumpkins United World Tour terminó convirtiéndose en una segunda juventud para la formación germana. Aquella gira monumental, que reunió a más de 800 000 personas en 30 países, demostró que la química entre las distintas etapas de la banda no solo seguía intacta, sino que había evolucionado en algo mayor: un espectáculo coral donde cada voz y cada guitarra aportaban un matiz único al universo del grupo.

El verdadero examen llegó en 2021, con el lanzamiento del álbum homónimo “Helloween”. Con ese trabajo, la banda no solo confirmó que la reunión no era un movimiento nostálgico, sino un renacimiento creativo de primer nivel. Canciones como “Skyfall”, “Fear of the Fallen” o “Best Time” se convirtieron de inmediato en clásicos modernos, defendidos con solvencia en los escenarios y aclamados tanto por la prensa como por los fans más veteranos. Fue un éxito rotundo que devolvió al grupo a la primera línea del metal mundial y sentó las bases de la etapa actual.

El ciclo de celebraciones se consolidó con el histórico “Live at Budokan” (2024), registro en el que Helloween hizo historia al convertirse en la primera banda alemana en grabar un directo en el legendario recinto nipón.

Ese impulso es el que desemboca ahora en “Giants & Monsters”, un álbum que llega en un momento inmejorable: con el grupo en plena celebración de su 40 aniversario, giras multitudinarias confirmadas y, sobre todo, con una inspiración creativa desbordante.

Como sabrán, hemos tenido la suerte de poder entrevistar en exclusiva a Michael Kiske y KaiHansen, y de entre los muchos titulares que nos dejaron, podríamos destacar el siguiente: la diversidad del álbum no fue una estrategia; fue un resultado natural del proceso creativo colaborativo. Como explicó Kai:

“Para nosotros suena muy diverso porque teníamos ideas de cinco compositores… nuestras expectativas se vieron superadas y todo fluyó de manera muy natural, ya que teníamos muchas canciones para escoger.”

Según nos contó Kai Hansen, el disco se gestó de manera sorprendentemente natural: “teníamos ideas de cinco compositores y un montón de material del que escoger; todo fluyó sin necesidad de forzar nada”. Michael Kiske, por su parte, lo describió como “más orgánico y relajado” que su predecesor, recalcando que el secreto fue precisamente esa diversidad de ideas y la ausencia de presiones externas.

Grabado entre Hamburgo y nuestra natal Tenerife, con producción de Charlie Bauerfeind y Dennis Ward y mezcla en los Wisseloord Studios de Países Bajos, “Giants & Monsters” no es solo la continuación de una historia de éxito, sino también una declaración de intenciones: Helloween está en uno de los mejores momentos de su carrera, con la vista puesta tanto en el legado como en el futuro.

La espera llega a su fin con “Giants On The Run”, tema concebido a cuatro manos por Andi y Kai, quienes decidieron fusionar dos composiciones independientes en una única pieza de más de seis minutos que bebe directamente de los Keepers, aunque con un sonido plenamente actual. Tras un arranque melódico y un estribillo muy en la línea de Deris (podría encajar sin problemas en cualquier álbum contemporáneo de Helloween), la canción cambia de rumbo poco antes del tercer minuto para transformarse en un corte clásico con la impronta inconfundible de Hansen. Ahí emergen los giros dramáticos, los coros omnipresentes y las guitarras afiladas al estilo Gamma Ray, con un solo celestial incluido, antes de regresar a una última repetición del estribillo inicial. Un acierto rotundo.

Y cuando uno cree estar preparado para seguir adelante, Mr. Weikath se encarga de sacudirnos con “Savior Of The World”, pura llamarada de Power Metal tradicional que evoca las mejores glorias del pasado. Se trata de un cañonazo digno de los Keepers, con la voz celestial de Michael Kiske —todavía capaz de erizar la piel cuarenta años después de los primeros discos— como gran protagonista. Su pegada recuerda a “Eagle Fly Free” o “I’m Alive”, aunque siempre con la distancia que marcan semejantes clásicos. La banda conecta aquí con su lado más épico sin caer en la nostalgia hueca. El estribillo tiene mucho de himno (¿soy el único que cree escuchar una voz femenina en los coros?), con un Kiske alcanzando agudos imposibles y cerrando con una nota sostenida que convierte este corte en una reafirmación de la grandeza del grupo.

Con “A Little Is A Little Too Much” encontramos una de las pocas canciones que requieren varias escuchas para terminar de seducir. Su aire AOR ochentero, en la línea de “Just a Little Sign” o “First Time”, aporta el momento más accesible y desenfadado del disco, lo que seguramente divida opiniones entre los fans. Personalmente me suena fresca y atrevida, aunque sigo prefiriendo la vertiente más potente de la banda. Aun así, es un tema que ha ido ganando fuerza con el tiempo.

Una de las joyas del álbum es la salvaje “We Can Be Gods”, obra del maestro Kai Hansen, que no teme medirse con los grandes clásicos del grupo (si no me creen, el tiempo lo confirmará). Aquí se despliega un Heavy Metal hímnico cimentado en el doble bombo, un bajo atronador, arreglos de teclado y, cómo no, la participación conjunta de los tres vocalistas, cada uno dejando su sello en versos y estribillos. ¿Y qué decir de los solos de guitarra? Kai, Sascha y Weikath protagonizan un intercambio de punteos prolongado que se convierte en uno de los momentos cumbre del disco. Una auténtica monstruosidad de canción que recomiendo con entusiasmo.

“Escribí esta canción pensando en que estamos atrapados en nuestras vidas debido a las circunstancias, el mundo que nos rodea y las decisiones que tomamos, y que puede haber momentos en los que realmente tomemos nuestro destino en nuestras propias manos, y entonces sí podemos ser dioses. Hacer las cosas a lo grande y con determinación.”

Con dos cantantes tan distintos y a la vez tan compenetrados como Kiske y Deris, sería impensable no aprovechar la ocasión para ofrecer una balada sincera y despojada de excesos como “Into The Sun”, compuesta por Andi para el anterior álbum. Kiske aporta la magia y Deris el dramatismo, en una pieza sustentada por arreglos de piano y cuerda. No llega a ser “Forever and One”, pero tampoco lo necesita. Un acierto sin duda.

No oculto que la primera vez que escuché “This Is Tokyo” me dejó algo desconcertado: un single arriesgado, altamente pegadizo y con versos de corte contemporáneo. Creo que esa sensación inicial fue compartida por muchos seguidores de la banda. Sin embargo, con las escuchas ha terminado por consolidarse como un tema efectivo que, aunque no alcanza las cotas de grandeza de otros cortes, sí ofrece detalles a valorar: un breve pero inspirado solo de guitarra, el adictivo estribillo ya mencionado y la interpretación sobresaliente de Andi Deris, quien además rinde homenaje a una ciudad que tanto le ha dado durante décadas.

Más colosal resulta el otro adelanto del LP, “Universe (Gravity For Hearts)”, firmado por el talentoso Sascha Gerstner, siempre caracterizado por su estilo particular al componer para “las calabazas”. Tras un arranque atmosférico, el doble pedal de Löble irrumpe con fuerza y nos sumerge en un tema de Power Metal clásico donde la voz de Michael Kiske se eleva de nuevo hacia el cielo (¡o el universo!), especialmente en un estribillo memorable. Pero la sorpresa llega cuando, tras varios minutos, el ritmo cambia por completo y Kai Hansen toma el micrófono para añadir dramatismo con versos muy Gamma Ray, justo antes de un despliegue de solos extraordinarios en el que Weikath, Hansen y Gerstner se baten en duelos de altísimo nivel. Temazo indiscutible.

La otra aportación de Gerstner es “Hand Of God”, una pieza que, en contraste con la anterior, podría considerarse la más irregular del álbum. Con menos de cuatro minutos, se muestra demasiado comercial y repetitiva, apoyada en una melodía pegadiza pero algo insistente. Aun así, destaca el elegante solo que el propio Sascha regala a mitad de canción. Quizá el tiempo la sitúe en un lugar más favorable.

La alegría que me ha provocado “Under The Moonlight” es difícil de describir. De nuevo viajamos a la época de los Keepers para disfrutar de un tema festivo con el sello inconfundible de Weikath, reminiscente de cortes tan desenfadados como “Rise And Fall” o, por supuesto, “Dr Stein” (el estribillo guarda ecos claros de esta última). Los arreglos de teclado y las melodías que Kiske interpreta con maestría elevan aún más la canción, que crece con cada nueva escucha. Es un lujo encontrar estas sorpresas en un disco de Helloween en pleno 2025.

La aventura culmina de la manera más épica posible con “Majestic”. Kai Hansen rescató para la ocasión una idea concebida en Gamma Ray y nos entrega una epopeya de más de ocho minutos que resume la esencia del Power Metal. Su inicio sosegado, con un piano que evoca al de “Love to Love” de UFO, pronto da paso a un desfile de riffs, bases rítmicas sólidas y una triple interpretación vocal a cargo de Deris, Kiske y Hansen. Como era de esperar, tras un primer duelo de guitarras llegamos al quinto minuto y, sobre un riff amenazante, las tres hachas abren fuego con solos devastadores que remiten directamente a la monumental “Keeper Of The Seven Keys”.

CONCLUSIÓN

Sobran las razones para afirmar que “Giants and Monsters” es la mejor obra de Helloween en muchos años, y lo dice alguien que disfrutó intensamente de su disco anterior. El regreso de Hansen y Kiske no ha quedado en un simple ejercicio de nostalgia: ha multiplicado las posibilidades creativas de la banda, que en este trabajo ha sabido no solo recuperar la identidad de sus clásicos, sino también explorar terrenos modernos con coherencia y acierto.

Giants and Monsters es un LP casi perfecto —solo un par de cortes más irregulares lo alejan de la excelencia absoluta— y, sin duda, uno de los más completos que los alemanes han publicado en décadas. Una obra digna de unas leyendas que celebran 40 años de trayectoria.

En definitiva, Giants & Monsters representa el sueño cumplido de una resurrección creativa, una complicidad renovada en escena y una escritura orgánica, con una energía consolidada que lo convierte en un hito probable dentro de la discografía de Helloween.


Comentarios

  1. Comparto la apreciación es la misma que me dio escuchar el trabajo, nada largo sacando lo mejor de sí, con guiños a todas sus etapas, en pleno 2025, saludos.

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