Calificación: **** *(8,5) Creo que en el corazón de muchos seguidores existía la corazonada de que, en algún momento, los caminos de Steve Hackett y Steve Rothery, dos auténticos mitos de la guitarra, terminarían cruzándose para dar lugar a una colaboración destinada a la historia. Estamos hablando de dos artistas unidos por una manera muy particular de entender su instrumento, más preocupada por sugerir, emocionar y construir atmósferas que por demostrar hasta dónde pueden llegar técnicamente. Hackett fue una de las piezas fundamentales de la etapa más creativa de Genesis y posteriormente desarrolló una extraordinaria carrera en solitario, mientras que Rothery, guitarrista fundador y miembro constante de Marillion, convirtió desde finales de los setenta la melodía y el sentimiento en una de las principales señas de identidad de su banda. Que ambos terminaran compartiendo un disco parecía una cuestión de tiempo, especialmente después de que en los últimos años hubieran coincidido sobr...
Calificación: ***** El 25 de agosto de 1976 llegaba a las tiendas un debut que estaba llamado a hacer historia. Sin adornos, sin subtítulos, sin necesidad de buscar una identidad en una portada o en un concepto grandilocuente, unos jóvenes Boston lanzaban su primer álbum homónimo que, con ocho canciones y poco más de treinta y siete minutos de música, fue más que suficiente para transformar para siempre la manera de entender el rock melódico. Lo curioso es que Boston no llegó desde la lógica habitual de una banda que había pasado años recorriendo escenarios hasta encontrar su sonido. Detrás de aquel nombre estaba fundamentalmente Tom Scholz, un músico con formación en ingeniería que había comenzado a construir sus propias maquetas mientras trabajaba en Polaroid. En el sótano de su apartamento, junto a Brad Delp, fue dando forma durante años a unas canciones que las compañías discográficas rechazaban una y otra vez. Cuando Epic finalmente se interesó por aquellas grabaciones, Scholz ya...