Ir al contenido principal

Crónica del Concierto de Iron Maiden en el Metropolitano, Madrid (06/07/2025)

Calificación:*****

La calurosa noche del 5 de julio en Madrid es de esas que quedarán grabadas para siempre en mi memoria. Tener la fortuna de ver por tercera vez a mi banda favorita de todos los tiempos —y además en primera fila— ha sido lo más parecido a cumplir un sueño.

Como decía, el sábado 5 de julio de 2025, la capital de España fue testigo de un auténtico ritual: una ofrenda al fuego sagrado del heavy metal y a la historia viva que Iron Maiden sigue escribiendo, cincuenta años después de que esta aventura comenzara en el East End londinense. Lo que ocurrió en el escenario fue la suma de muchas emociones: el pulso implacable de la nostalgia, la intensidad del reencuentro, el vértigo del cambio y la certeza de seguir formando parte de algo que trasciende lo meramente musical. Fue historia en presente continuo.

Este tour —el de su 50º aniversario— no es uno cualquiera. No se trata de una simple gira de grandes éxitos ni de una despedida (aunque inevitablemente sabemos que el adiós se intuye cada vez más cercano). Es una especie de autobiografía sonora que recorre la médula de su discografía, desde el debut crudo y directo de Iron Maiden (1980) hasta la oscuridad épica de Fear of the Dark (1992). Cada canción, cada riff, cada montaje escénico parecía elegido con precisión quirúrgica para recordarnos de dónde venimos, lo que Maiden representa para millones de personas y cómo es posible seguir siendo relevantes tras cinco décadas sin traicionar un ápice de su esencia.

No ha estado exenta de polémica, eso sí. Desde el arranque de la gira, una parte del público ha mostrado cierta reticencia ante un cambio estético importante: Iron Maiden ha dejado de lado sus icónicas lonas pintadas a mano —símbolo visual de sus giras durante décadas— para apostar por una puesta en escena totalmente digital, con pantallas de altísima definición que acompañan cada tema con visuales impactantes, simbólicos e incluso cinematográficos. Aunque pesa la tradición, he de decir que esta modernización me parece no solo comprensible, sino necesaria. La calidad y coherencia de los vídeos no le restan épica al espectáculo; la transforman. Le otorgan una nueva dimensión. Maiden no deja de ser Maiden por cambiar el soporte: simplemente ha encontrado otra manera de proyectar su universo visual.

Pero la renovación no ha sido solo estética. Esta gira marca también la primera sin Nicko McBrain a la batería, un golpe duro para cualquier fan de corazón. Nicko, con su estilo inconfundible —que le ha convertido en uno de los grandes baterías del género— y su carisma desbordante, ha sido durante años el metrónomo viviente del grupo. Sin embargo, su ausencia no ha vaciado el alma del espectáculo. Simon Dawson, su sustituto, ha logrado desde los primeros conciertos disipar las dudas y ganarse al público con una interpretación tan firme como respetuosa. En lugar de imitar al inimitable McBrain, ha optado por aportar su propia impronta rítmica: más seca, más directa (me recuerda más al eterno Clive Burr que a Nicko), pero con el mismo pulso feroz que define el sonido de Maiden. Es cierto que ha tenido algún tropiezo puntual, como en el complejo redoble de inicio de “Murders in the Rue Morgue”, uno de los momentos más exigentes del setlist, pero hay algo profundamente admirable en cómo ha encarado ese reto noche tras noche, corrigiendo, afinando, creciendo. No es fácil tomar el relevo de una leyenda ante decenas de miles de personas. Y probablemente, más que fallos técnicos, esos deslices respondan al peso del momento. Lo que sí ha quedado claro es que su compromiso y su respeto por el legado han sido la mejor forma de homenajear a su predecesor.

A nivel personal, como decía al inicio, esta era mi tercera cita con Maiden, pero sin duda ha sido la más especial gracias al privilegio de vivir el concierto desde primera fila gracias al concurso First to the Barrier que organiza el club de fans oficial. Por si fuera poco, estoy escribiendo estas líneas camino de Lisboa, donde repetiré la experiencia apenas 24 horas después. Seguirlos dos noches consecutivas es como estirar el tiempo, como negarse a que esto se acabe. Porque, seamos honestos, una parte de nosotros teme que estas sean las últimas veces. Antes de pasar al análisis musical, quiero destacar un gesto de humanidad que engrandece aún más a la banda: la distribución masiva de botellas de agua entre los asistentes de las primeras filas para combatir la insoportable ola de calor que azota España. Un simple detalle, pero enorme en significado.

Antes de que La Doncella hiciera temblar los cimientos del estadio, tuvimos un brutal aperitivo con los suecos Avatar, banda que me fascina y que lleva más de una década labrándose un lugar en la escena del metal. Este quinteto se estrenaba en Madrid como telonero (Halestorm y The Raven Age lo habían hecho en fechas anteriores) y, quizás por ello, se lanzaron con más hambre que nunca. Su combinación de teatralidad macabra, riffs afilados y la magistral interpretación de Johannes Eckerström —uno de los vocalistas más versátiles y carismáticos del metal actual— dejó al público boquiabierto. Su set se nos hizo corto, con ocho auténticos cañonazos entre los que destacaron clásicos como “Hail the Apocalypse”, “The Eagle Has Landed” o “Smells Like a Freak Show”, junto a temas más recientes como “Dance Devil Dance” o “Captain Goat”, su último single. También presentaron una pieza inédita, aparentemente titulada “In The Airwaves”, que formará parte de su próximo álbum y que promete ser uno de los mejores temas que escuchemos en este 2025. En apenas 45 minutos, Avatar dejó claro que su lugar en el metal contemporáneo no es fruto del azar.

Y entonces… la oscuridad se apoderó del estadio. El Metropolitano estalló en júbilo cuando por megafonía comenzó a sonar el inconfundible “Doctor Doctor” de UFO, el tradicional preludio de cada concierto de Maiden. Segundos después, la pantalla LED cobró vida y “The Ides of March” desató la locura. Con ella, arrancó el eterno Killers y, con la versión de Eddie de ese álbum proyectada, se escucharon los arpegios de lo que sería el primer tema de una noche inolvidable. Un redoble impecable, un fogonazo de pirotecnia, y Maiden irrumpe en escena con “Murders in the Rue Morgue”. La maquinaria se activó sin vuelta atrás. Ante un estadio abarrotado, la banda se mostró en plena forma, con una ejecución brillante y varias certezas: Bruce Dickinson canta mejor que en la gira anterior (¿¡cómo lo hace!?), Simon Dawson cumple con creces, y el trío de guitarras junto a Steve Harris siguen siendo tan demoledores como siempre.

Con Madrid completamente rendido, el grupo mantuvo el ritmo con otros dos clásicos de “Killers”: “Wrathchild” y la homónima “Killers”, donde Dickinson nos dejó sin aliento con un par de gritos que desafiaron al tiempo. Tras este viaje por ese Metal primigenio de tintes punk que impregnaba sus dos primeros discos —y que sirvió para rendir homenaje al eterno Paul Di’Anno—, Bruce saludó calurosamente al público (llegando incluso a probarse unas gafas lanzadas por un fan) y presentó oficialmente a Simon Dawson, recibido con una sonora ovación. Fue entonces cuando la teatralidad de “Phantom of the Opera” se adueñó del escenario, deslumbrando al público con una ejecución PERFECTA, en especial durante ese complejo interludio instrumental que siempre me ha parecido uno de los momentos más técnicamente sublimes en toda la historia del grupo.

En un setlist que se propuso repasar grandes clásicos, no podía faltar “The Number of the Beast”, rescatado para esta gira tras ausentarse del “Future Past Tour”. Fue recibido con la misma euforia que hace cuarenta años, con el emblemático grito de Bruce y un estribillo coreado por cada una de las almas presentes, invocando al demonio con su ya legendario 666. Otro de los grandes aciertos del repertorio fue recuperar “The Clairvoyant”, uno de los temas más accesibles del glorioso y experimental “Seventh Son of a Seventh Son”. Desde el primer golpe del bajo de Harris, Madrid celebró al unísono una canción que alcanzó niveles altísimos tanto en lo sonoro como en lo visual. Algo similar ocurrió con la siempre efectiva “Powerslave”, cuya aura mística sepultó al Metropolitano bajo una proyección piramidal que evocó, de forma renovada, la estética del legendario “World Slavery Tour”.

Sin abandonar el universo de “Powerslave”, Adrian Smith desató el caos con el riff inicial de “2 Minutes to Midnight”, donde la banda volvió a acelerar a fondo, logrando una simbiosis perfecta con una multitud que se dejó la voz en su inolvidable estribillo. Y entonces… llegó una de las joyas absolutas de la noche. Juro que una de mis grandes espinas como fan era no haber escuchado en directo esa epopeya lírica y musical que es “Rime of the Ancient Mariner”, que, en lo personal, es mi tema favorito de Maiden. Tras una divertida introducción de Bruce recordando su célebre frase del “Live After Death” (“This is what not to do if a bird shits on you”), la banda nos sumergió en una versión magistral de más de diez minutos en la que lo dieron todo. Dickinson rugió como en sus mejores días, arropado por una sección instrumental que no ha perdido un ápice de magia. Tras el pasaje atmosférico y la narración del célebre poema de Coleridge, la pirotecnia explotó con el agudo memorable de Bruce, mientras el trío de guitarras firmaba uno de los solos más sobrecogedores de la historia del Heavy Metal. El viejo marinero volvió a surcar los mares, y fue imposible no dejarse arrastrar por esa marea de épica pura.

La segunda mitad del show no decayó en absoluto. Al contrario: incluyó más himnos que sorpresas, aunque no faltaron los momentos especiales. Para empezar, Simon Dawson clavó la icónica intro de “Run to the Hills”, con la que la banda incendió el estadio con su ritmo galopante y un estribillo convertido ya en estandarte del género. Otra de las grandes noticias fue el regreso de “Seventh Son of a Seventh Son”, esa joya progresiva de estructura intrincada, atmósfera sobrenatural y ambición sin parangón. Era una de las más esperadas por la hinchada, y la banda no decepcionó: interpretación fiel, sonido envolvente y un Bruce que volvió a demostrar que el tiempo, simplemente, no va con él. Incluyo entre los mejores momentos de la noche esa nota sostenida durante casi 20 segundos al final del estribillo, que arrancó una ovación ensordecedora. Tampoco puedo pasar por alto a mis adorados Adrian Smith y Dave Murray, quienes bordaron el solo técnico y celestial que corona este tema, dejándome boquiabierto como si fuera la primera vez.

A partir de aquí, la banda puso el piloto automático y nos arrolló con una catarata de clásicos. “The Trooper” desató la locura, con Bruce ondeando tanto la bandera británica como la española, mientras sus compañeros descargaban una versión gloriosa del tema. Luego llegó uno de mis momentos favoritos: la dramática y exquisita “Hallowed Be Thy Name”, con Dickinson encarnando al prisionero condenado desde el interior de una celda. Como la primera vez que la escuché, siendo apenas un niño de 7 u 8 años, volvió a despertarme esa fascinación única. Antes del falso final, “Iron Maiden” sirvió como golpe de efecto con Eddie dominando la pantalla mientras la banda nos hechizaba una vez más con su energía inagotable.

El tramo final —el de los bises— fue sencillamente apoteósico. “Aces High”, con el discurso de Churchill como prólogo, trajo de vuelta a un Bruce incendiario, enfrentándose a una de las canciones más exigentes del repertorio sin mostrar el más mínimo atisbo de fatiga. Con la afición completamente entregada, el Metropolitano se sumergió en la oscuridad para que “Fear of the Dark” desatara un coro gótico, un canto masivo de miles de gargantas que acompañaron a un Dickinson engalanado para la ocasión. No faltó la legendaria interacción con el público ni los épicos solos que caracterizan esta pieza. Finalmente, “Wasted Years” cerró la noche con esa mezcla agridulce de nostalgia y gratitud. Porque sí, hemos vivido años desperdiciados... pero también hemos vivido noches como esta. Y eso lo compensa todo.

CONCLUSIÓN

A estas alturas, hablar de Iron Maiden es hablar de algo más grande que una banda. Es hablar de un legado, de una hermandad global, de una institución cultural que ha trascendido generaciones y fronteras. Lo de anoche en el Metropolitano fue mucho más que un concierto: fue una celebración comunal de la resistencia, la fidelidad y el poder eterno del Heavy Metal. Un ritual compartido por más de 70.000 almas que se dejaron la voz, el cuello y el corazón en cada verso, en cada riff, en cada estallido de fuego y emoción.

Y si alguien tenía dudas sobre su vigencia, que se quite la venda de los ojos. Iron Maiden está en plena forma. No importa que sus miembros ronden o superen los setenta. Lo de Bruce Dickinson es, directamente, de otro planeta: actúa, corre, interactúa, domina el escenario como un dios escénico… y canta mejor que en la mayoría de sus años 2000. Harris, eterno capitán, sigue liderando con autoridad; Murray, Smith y Gers firman una sinergia única entre técnica, carisma y melodía. Y Simon Dawson, el nuevo en la ecuación, ha encajado a la perfección: sobrio, firme y respetuoso con el legado de Nicko McBrain, al que se rindió un sentido homenaje en las pantallas. Todo esto sin mencionar a Eddie, siempre presente, siempre mutante, siempre eterno.

Anoche, Madrid no solo fue testigo de un concierto perfecto: fue testigo de un fenómeno cultural vivo que sigue escribiendo páginas gloriosas en la historia de la música. Iron Maiden no envejece, evoluciona. No repite fórmulas, reafirma su identidad. No se despide… porque jamás se ha ido.




Comentarios

Te recomendamos leer...

Lynyrd Skynyrd - (Pronounced 'Lĕh-'nérd 'Skin-'nérd) (1973)

Calificación: ***** Antes de entrar en materia conviene desmontar un tópico. Para buena parte del gran público, Lynyrd Skynyrd es poco más que la banda de "Sweet Home Alabama", un himno tan gigantesco que ha terminado eclipsando el resto de una discografía extraordinaria. Es una injusticia comprensible, porque hablamos de una de las canciones más populares de la historia del rock, pero injusticia al fin y al cabo. No es casualidad, por tanto, que la primera reseña que he querido dedicar en el blog a un disco de la banda no sea la de “Second Helping”, el álbum que contiene ese clásico inmortal, sino la del que, al menos para mí, representa su obra cumbre y uno de los debuts más grandiosos y revolucionarios que ha dado la historia del rock. “Pronounced 'Lĕh-'nérd 'Skin-'nérd” llegó a las tiendas en agosto de 1973. El grupo todavía no era un fenómeno mundial, pero ya había forjado una identidad absolutamente reconocible. En apenas ocho canciones dejó claro que...

Ozzy Osbourne - Tribute (1987)

Calificación: ***** Lo reconozco. Nunca he podido escuchar Tribute como un simple álbum en directo. Cada vez que vuelve a sonar en mi reproductor de CD siento que estoy asistiendo al último gran testimonio de una de las asociaciones más mágicas que ha conocido el heavy metal. Hoy, además, hacerlo y reseñarlo tiene un significado especial. Se cumple un año desde la muerte de Ozzy Osbourne y pocas maneras encuentro más apropiadas de recordarlo que regresando al hombre que transformó para siempre su carrera: Randy Rhoads. Cuando Ozzy fue expulsado de Black Sabbath a finales de los setenta, muy pocos daban un duro por él. Había sido la voz de la banda que prácticamente inventó el heavy metal, sí, pero también era un músico perdido entre adicciones e incertidumbres, con la sensación de haber alcanzado demasiado pronto la cima. Entonces apareció Randy Rhoads. Aquel joven guitarrista, formado en la música clásica y curtido en Quiet Riot (muy recomendables sus dos álbumes junto al grupo), n...

Lex Legion - Lex Legion (2026)

Calificación: **** * Vivimos tiempos curiosos para el heavy metal. Mientras muchas bandas legendarias sobreviven a base de nostalgia, giras de aniversario —o de retiradas interminables— y reediciones, otras parecen empeñadas en recordarnos que la experiencia sigue siendo un arma formidable cuando se combina con inspiración. En teoría, Lex Legion podría haberse quedado en un simple ejercicio de arqueología musical. Al fin y al cabo, reunir a Andy LaRocque, Pete Blakk, Hal Patino y Mikkey Dee supone congregar a buena parte de la formación clásica que acompañó a King Diamond durante algunos de los momentos más brillantes de su carrera. La incorporación del gran vocalista Nils K. Rue, conocido por su trabajo al frente de Pagan's Mind, terminaba de completar un proyecto que, desde su anuncio, despertó enormes expectativas. También es justo señalar que la palabra "supergrupo" suele ser una de las más peligrosas del vocabulario rockero. Muchas veces se traduce en músicos extr...

The Rolling Stones - Foreign Tongues (2026)

Calificación: **** * Confieso que escribir sobre un nuevo disco de los Rolling Stones nunca me resulta una tarea sencilla. En primer lugar, por la magnitud del acontecimiento que supone en sí mismo: no todos los días tenemos entre manos un álbum firmado por una de las bandas más grandes, influyentes y revolucionarias de la historia de la música popular. Hay grupos con los que uno puede mantener una distancia razonable, valorar cada canción con la cabeza fría y analizar el conjunto desde una objetividad ajena a cualquier tipo de admiración. Con los Stones, sencillamente, soy incapaz de hacerlo. Estamos hablando de una de las bandas que más ha marcado mi vida como aficionado. Han puesto banda sonora a distintas etapas de mi existencia y, todavía hoy, siguen despertando en mí la ilusión de poder quitarme la espina de no haberlos visto nunca en directo. Por eso, como tantos otros seguidores, llevo décadas esperando cada nuevo lanzamiento con la misma ilusión con la que un niño se acue...

The Rolling Stones - Hackney Diamonds (2023)

Calificación: **** *(8) “Well, my mother told my father Just before hmm, I was born "I got a boy child's comin', he's gonna be He's gonna be a "Rollin' Stone"   Creo que no somos plenamente conscientes de la fortuna que tenemos al poder hablar en este momento sobre el lanzamiento de un nuevo álbum de los legendarios Rolling Stones, una banda que no necesita presentación alguna después de más de seis décadas dedicadas al Rock, un género que ellos mismos elevaron a nuevas alturas con una serie de álbumes verdaderamente icónicos que vieron la luz entre las décadas de los sesenta y setenta ("Beggars Banquet", "Let It Bleed", "Sticky Fingers", "Exile On Main St."...). Estos álbumes contienen algunos de los himnos más emblemáticos en la historia de la música contemporánea. Si consideramos el legado musical de los Rolling Stones y su impacto cultural, liderado principalmente por su distintivo lenguaje que pr...

Barón Rojo - Volumen Brutal (1982)

Calificación: Amigo lector, antes de comenzar a hablar de este trabajo como suelo hacer, creo que es necesario avisarte que en los siguientes párrafos vas a poder adentrarte en uno de los discos más grandes en la historia del Rock Nacional, si es que no es el mejor. Barón Rojo será recordada siempre como una de las primeras bandas de Heavy Metal que existieron en nuestro país junto a Obús, Leño o Coz, entre otros. Precisamente, los hermanos De Castro, guitarristas del Barón, habían comenzado tocando en Coz. Junto a ellos, dos compañeros de viaje que todo músico querría tener, el "uruguasho" Hermes Calabria en la batería, grandísimo músico, y don José Luis Campuzano, mejor conocido como "Sherpa", del que siempre me he considerado un gran admirador por su forma de cantar, componer y de tocar su legendario Rickenbacker. En 1980 el Barón comenzó a volar hacia el estrellato. Un año más tarde debutaban con "Larga Vida al Rock and Roll", otro disco que ...

Iron Maiden - Senjutsu (2021)

Calificación: **** (9) Realmente me parece increíble y emocionante el hecho de poder estar hablándote largo y tendido, querid@ lector/a, de un nuevo disco de Iron Maiden. Y aunque sé que muchos podéis imaginaros el porqué, os lo resumiré de la siguiente manera: ¿a quién no le emociona hablar de la banda más grande de la historia del Heavy Metal?   Está claro que no todos los seguidores supieron aceptar a Maiden tras el “Seventh Son Of A Seventh Son” (motivos que no entiendo, pero habrá que respetarlos) con esa típica muletilla de “yo les perdí la pista desde el SSOASS”. Está claro que hubo un bajón compositivo en la última etapa de Dickinson, especialmente notorio en “No Prayer For TheDying”, pero no creo que “Fear Of The Dark” baje del notable alto. Si ya entramos en la era de Blaze…sencillamente os digo que pocos discos han recibido un trato tan injusto como el “X-Factor” (1995), trabajo oscuro y rompedor que sentó las bases de los Maiden del nuevo milenio. Volvería Bruce a...

Black Sabbath - Master Of Reality (1971)

Calificación: ***** Pocas bandas pueden presumir de haber publicado dos obras maestras en un mismo año. El caso de Black Sabbath, amos y padres del Heavy Metal, es muy especial. Tras publicar el viernes 13 de febrero de 1970 su primer disco, de título homónimo y que inició el género, no tardaron sino 4 meses en ponerse a trabajar en lo que sería el segundo LP que salió en septiembre del mismo año y que llevó el título de "Paranoid". Si estás leyendo esta reseña y no has escuchado estos dos álbumes te recomiendo que empieces por ello antes de adentrarte en este tercer álbum. "Black Sabbath" y "Paranoid" habían confirmado al mundo que el Heavy Metal había nacido para quedarse para siempre. La oscuridad y la fantasía de las letras y de las portadas, la pesadez de los riffs, que mezclaban las primitivas influencias blueseras con algo más tétrico  y mal visto en aquellos tiempos, y el siniestro "look" de sus miembros los convirtieron rápidame...

Anthrax - Persistence Of Time (1990)

Calificación: **** * (9) Cuando llevas más de una década reseñando álbumes, es normal que en alguna ocasión des por hecho que ya has analizado un disco y, tiempo después, descubras que nunca llegaste a escribir sobre él. Algo así me ocurrió con el impresionante "Persistence Of Time", un trabajo que juraría haber reseñado hace años, pero del que, para mi sorpresa, no encontré ni una sola línea. De hecho, me di cuenta precisamente mientras veía a Anthrax por primera vez en directo, hace apenas unos días en Lisboa, donde ejercieron de teloneros de Iron Maiden. Ver a Scott Ian, Joey Belladonna, Charlie Benante y Frank Bello defendiendo todavía canciones como "Got The Time" o "Keep It On The Family" (esta última, en realidad, solo la interpretaron en otras fechas de la gira) me recordó algo que con demasiada frecuencia pasa desapercibido: este disco merece estar, por méritos propios, en cualquier conversación sobre los grandes clásicos del thrash metal. Porq...

AC/DC - Back In Black (1980)

Calificación: ***** Bon Scott había dejado huérfana a la banda tras su prematura muerte en febrero de 1980 tras ahogarse con su propio vómito, dejando el futuro de AC/DC en el aire. El final parecía una posibilidad real, pero antes de tirar la toalla, Angus y Malcolm Young decidieron realizar audiciones en busca de un nuevo vocalista. Fue entonces cuando apareció un joven de Newcastle llamado Brian Johnson, exmiembro de la popular banda británica Geordie. Durante su prueba, interpretó "Whole Lotta Rosie" de AC/DC y "Nutbush City Limits" de Tina Turner deslumbrando al instante a los hermanos Young, quienes lo eligieron como sucesor de Bon. Tras el durísimo golpe que supuso la pérdida de su carismático frontman, el grupo viajó a las Bahamas para grabar un nuevo álbum durante unas sesiones marcadas por los constantes temporales tropicales que por poco le cuestan otro susto al grupo. El resultado fue mucho más que un simple disco con una portada negra a modo de l...