Hace pocos días vio la luz el esperado Blood Dynasty, el duodécimo álbum de los titanes suecos Arch Enemy, una de las bandas más influyentes del Death Metal contemporáneo.
Aunque "Deceivers" (2022) no terminó de engancharme del todo—si bien contenía grandes temas, lo sentí un peldaño por debajo de otros trabajos del grupo—, los potentes singles que lanzaron en los meses previos despertaron en mí una gran curiosidad.
Lo primero que hay que destacar es que este disco marca la primera aparición del guitarrista Joey Concepcion, quien se unió tras la salida de Jeff Loomis en 2023. Además, la producción ha estado en manos de Jens Bogren, un nombre de peso en la escena gracias a su trabajo con bandas como Opeth y Amon Amarth.
En cuanto al apartado visual, hay que quitarse el sombrero ante la monumental portada de Alex Reisfar, quien repite con la banda tras haber dejado huella con Will to Power y Deceivers. En esta ocasión, nos ofrece una ilustración gótica y macabra que retrata a una familia marcada por el derramamiento de sangre. Ahora toca comprobar si la música está a la altura de semejante obra de arte.
Desde el primer instante, la banda deja claras sus intenciones. "Dream Stealer" arranca con un ritmo atronador y constantes cambios de tempo que aportan un aire impredecible. La voz de Alissa White-Gluz sigue impactándome como el primer día, lanzando guturales a quemarropa mientras las guitarras de Amott y Concepcion despliegan su técnica con punteos vertiginosos y riffs salvajes.
Más melodía encontramos en "Illuminate the Path", una pieza densa que evoca los primeros años del grupo gracias a sus armonías de guitarra y el intrincado trabajo de batería de Erlandsson. Su estribillo tiene un toque más accesible, pero sin perder la esencia de la banda.
El contundente riff inicial de "March of the Miscreants" invita a sumergirse en una canción implacable donde Alissa brilla con un despliegue vocal inhumano, grabando varias capas de voces para reforzar la intensidad. Un solo de guitarra lleno de sentimiento pone el broche a un tema que crece con cada escucha.
Sin renunciar a la energía de los cortes anteriores, "A Million Suns" ofrece un respiro melódico que se hace especialmente palpable en su atmósfera más etérea. No es de mis favoritas del álbum, pero siempre es interesante ver al grupo explorando otras texturas sonoras.
El ritmo se acelera con "Don't Look Down", un tema agresivo y vertiginoso que nos incita a enfrentar nuestros miedos con un estribillo coral arrollador. Sin embargo, el resto de la canción me ha dejado algo frío, como si el patrón compositivo de la banda se hubiera vuelto algo predecible.
Por suerte, las buenas sensaciones regresan con la homónima "Blood Dynasty" y su preludio instrumental "Presage", que prepara el terreno para lo que está por venir. Las guitarras iniciales son una auténtica declaración de intenciones y desprenden un aire épico que culmina en un estribillo fiel a la identidad del grupo. No es de extrañar que lo eligieran como single promocional.
También "Paper Tiger" fue uno de los adelantos que pudimos escuchar antes del lanzamiento. Con una introducción de guitarras y un desgarrador grito de Alissa que evocan a los Judas Priest más recientes, nos encontramos con un tema de fácil asimilación donde los versos agresivos contrastan con un estribillo más melódico, reflejando la habitual dualidad sonora del quinteto.
¿Arch Enemy cantando en francés? Pues sí. Probablemente la mayor sorpresa del álbum sea su versión de "Vivre Libre", la icónica balada de la banda francesa Blaspheme. Me ha encantado que se atrevieran con un tema de este estilo, ya que permite escuchar a Alissa en un registro más limpio y dramático, algo que, como era de esperar, ejecuta a la perfección.
La recta final del disco comienza con "The Pendulum", un corte que, si bien mantiene la mezcla de agresividad y melodía característica del grupo, carece de elementos realmente memorables.
Mucho mejor resulta "Liars & Thieves", una apoteósica pieza que cierra el álbum encapsulando toda la furia y precisión técnica que han definido a Arch Enemy a lo largo de su trayectoria. En sus momentos más acelerados, la canción roza el Thrash y el Power Metal, pero la agresividad vocal de Alissa deja claro que seguimos en territorio Death Metal.
CONCLUSIÓN
Aunque tiene algún tema menos inspirado, Blood Dynasty es, en líneas generales, una adición sólida al catálogo de Arch Enemy, con numerosos momentos destacados. No sé si se debe a la incorporación de Joey Concepcion, pero la energía que desprende la banda en este trabajo me parece superior y mejor canalizada que en Deceivers.
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