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Ozzy Osbourne - Ordinary Man (2020)

Calificación:*****(7,5)

¿El último vuelo del murciélago más querido del Metal?

Casi diez años han pasado desde que vio la luz “Scream”, su referencia en solitario más reciente, y entre tanto, nuestro protagonista ha estado ocupado con asuntos de gran importancia como la reunión de Black Sabbath (sin Bill Ward, todo sea dicho) para grabar su último álbum de estudio, el siempre disfrutable “13”, y poner el broche de oro a la carrera de los de Birmingham con una gira final que culminó con un monumental show que quedó registrado en el recomendable “The End”.

No obstante, también en estos años, concretamente en los más recientes, hemos sido partícipes de un declive más que considerable en lo que a salud se refiere por parte de nuestro querido Ozzy, quien hace pocas semanas reveló que lleva bastantes años batallando contra el Párkinson, una dolencia que le ha llevado a suspender gran parte de las últimas giras, así como algún que otro accidente doméstico que casi le termina causando un gran disgusto al pobre músico.

Fueron varios los años que estuvimos leyendo noticias sobre un nuevo disco del Madman que terminaban en pura farsa hasta que el bueno de Ozzy decidió aprovechar su tiempo de baja por mala salud para poner fin a la sequía. Para ello contactó con Andrew Watt, el responsable principal de las composiciones de este disco, para que, ayudado por dos personalidades musicales como Duff McKagan y Chad Smith (estos dos ases montaron los temas en solo cuatro días) dieran forma a “Ordinary Man”, un trabajo que no dejará a nadie indiferente (ya veréis) y que podría tratarse de lo último del “Príncipe de las Tinieblas”. También han deambulado por estos estudios Slash y dos músicos contemporáneos cuyas colaboraciones pueden levantar más ampollas (normal) ya que no tienen nada que ver con el estilo de Ozzy.

A lo largo de todo el disco observamos como Ozzy parece reflexionar sobre su propia experiencia humana, sobre los excesos y el precio a pagar por los mismos, por sus buenos y malos actos, así como otros tantos sucesos que han marcado su vida terrenal. Es sin duda el epitafio en vida de un músico veterano y curtido en la carretera al infierno que le ha llevado a llevar una vida absolutamente plena. Probablemente, el último grito del frontman más popular del Metal, un icono de masas cuyo legado genera respeto (la portada le hace honor).

Unas voces casi angelicales son la antesala al demoledor riff de “Straight To Hell” al más puro estilo Tony Iommi en “13” a la hora de cambiar por completo el desarrollo de la canción. Entre tanta densidad guitarrera aparecen los primeros alaridos de un veterano, pero enérgico, genio como Ozzy que, tal y como ya ha hecho en obras anteriores mezcla ese tono oscuro y rebelde tan personal con algunos arreglos más pegadizos. En este primer corte nuestro protagonista parece homenajear a los Sabbath de antaño. Slash, guitarrista al que reconozco no defender demasiado, hace un solo de bastante calidad para cerrar esta primera toma de contacto.

“All My Life” podría haber sido un descarte del “No More Tears” por ese gusto baladístico y melódico que, a la vez, tiene un trasfondo oscuro y duro. Buena canción en todos los aspectos (grande Chad Smith tras los parches), aunque me gustaría destacar la voz de un conservado Ozzy (está claro que algún arreglo le han hecho en el estudio) que suena todavía reconocible y el solo de guitarra que echa el cierre a la misma. Además, esta es una de las letras más reflexivas de Ozzy en todo el LP, aunque, como comprobaréis, no será la única. Un prototipo de tema sencillo, sin grandes riesgos y que más o menos todos imaginábamos que estaría en este trabajo.

Los primeros segundos de “Goodbye” son una divertida referencia a la introducción de “Iron Man”. Justo cuando pensábamos que va a entrar el inconfundible riff de Iommi, la voz de Ozzy nos introduce en una pieza sobresaliente por la cantidad de cambios de ritmo que propone y por la exhibición que vuelve a hacer tras la batería Chad Smith. Cuando la canción parece tornarse homogénea por el riff principal, tres golpes de platillo rompen la monotonía y Ozzy se nos abalanza cual vampiro. Este tipo de variaciones, nuevamente, me hacen pensar en las que podemos encontrar en clasicazos de Sabbath como “Into The Void”, “Electric Funeral” o “Under The Sun”. TEMAZO.

La homónima “Ordinary Man” no está hecha para todos los metalheads, pero a mí me ha gustado muchísimo. Bastante culpa de ello tendrá el hecho de que tras el piano esté toda una institución del Rock y el Pop como es Sir Elton John (reconozco que soy muy fan de los primeros trabajos de este genio británico, así como de esa personalidad tan curiosa que posee), quien además se anima a cantar un par de estrofas de esta dulce y convincente balada en la cual Ozzy se sincera y dice que no le gustaría morir como un “hombre ordinario”.  Slash vuelve a ponerse su inconfundible sombrero y se saca del mismo un solo bastante aceptable.

Desde la primera escucha quedé atrapado por el encanto macabro de “Under The Graveyard”, una de las canciones más íntimas escritas por Ozzy en la cual hace varias referencias al calvario vivido en los últimos años por culpa de su salud y a los problemas con las adicciones que tuvo cuando fue despedido de Black Sabbath, tal y como se muestra en el biográfico videoclip de la misma. Tanto el estribillo como el desarrollo de cada verso (todos muy cuidados) huelen claramente a hit, pero no por ello dejo de pensar que es una de las grandes canciones facturadas por Osbourne en este LP. En su intermedio volveremos a ser envestidos por un cambio de ritmo salvaje donde se erige otro gran momento de guitarra.

El erótico sonido de una armónica al más puro estilo “The Wizard” no tarda en dar paso a una línea de bajo impresionante y, así, dar la bienvenida a “Eat Me”, otro tema para enmarcar en este trabajo, en el que el ángel caído de Black Sabbath parece resucitar durante algunos instantes (la esencia comercial de hit está presente en el estribillo). Buenísimo corte.

Unos arpegios distorsionados nos abren las puertas de la infernal “Today Is The End”. Oscura pieza en los versos que, tristemente, tiene un estribillo algo flojo y excesivamente comercial en comparación con el resto del tema. Se lo podía haber ahorrado y le hubiera quedado una canción similar a la reciente “Damaged Soul” de Sabbath (guardando las diferencias).

Desde la experiencia puedo decir que “Scary Little Green” gana con las escuchas. Los baquetazos de Chad Smith son claves en una canción cambiante y con un nuevo estribillo adornado para convencer, pero que, a diferencia del corte anterior, sí convence. Ozzy está realmente bien en este tema, así como la instrumentación en todos sus matices.

Me ha llamado mucho la atención “Holy For The Night” en el sentido de que, como ya sucedió en “Ordinary Man” o “Under The Graveyard”, Ozzy parece desnudarse en cuerpo y alma ante el oyente. Tema precioso en lo coral que tiene cierto sabor a la British Invation y al gusto baladístico de los Beatles (es sabido el amor de Ozzy por los de Liverpool).

Sobre las polémicas colaboraciones con Post Malone y Travis Scott solamente diré que, si bien estos dos son artistas con quienes no comulgo (ni lo haré jamás), no soy quién para decirle a Ozzy qué hacer con su carrera a estas alturas. He de reconocer que con las escuchas “It’s A Raid” ha ganado algunos puntos (se nota que Duff quería meter algo de Punk en este trabajo) y, quitando los a veces excesivos arreglos vocales que percibo en la voz de nuestro Madman, no está tan mal (Post Malone se adapta a la propuesta musical). Menos digerible es “Take What You Want” en la que intervienen ambos invitados. Al principio nos ilusionamos pensando que se trata de una balada “Made in Ozzy” pero en seguida entra la percusión digital y mi ilusión muere. Pronto saldrán ambos personajes acompañando a nuestro “prota” (no distingo sus voces, desde el respeto lo digo). Esto es lo que pasa cuando dejas que Sharon tome tantas decisiones en tu día a día (porque me juego una ronda de cervezas a que Ozzy no sabe ni quiénes son estos tipos jajajaja). 

Teniendo en cuenta la dificultad y subjetividad que supone hablar de un nuevo disco de Ozzy (como he dicho no deja a nadie indiferente como dije), os dejo MI opinión general a continuación:

Desde “No More Tears” no disfrutaba tanto de un disco de Ozzy. Obvio que “Ordinary Man” no es perfecto ya que contiene varias canciones de las que podría prescindir (especialmente de las dos últimas), pero son más las sorpresas que los fiascos o los “me lo veía venir” que, en mi opinión, ensuciaban trabajos menos inspirados como “Scream” o “Black Rain”. El Madman ha vuelto por sus fueros y ha firmado un disco notable (en ningún momento comparable con sus mejores obras, por supuesto) en el que tanto la producción como la calidad e inspiración de varias canciones están a un gran nivel de ejecución (honor a sus compositores.

Letras como la de “Under The Graveyard”. “Goodbye”, “All My Life” o “Today Is The End” parecen anunciar la proximidad de la retirada definitiva de nuestro querido Ozzy. De ser así, creo que “Ordinary Man” es un disco ideal para cerrar una carrera impecable.






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