Ir al contenido principal

Red Hot Chili Peppers - Return Of The Dream Canteen (2022)

Calificación:*****(7-8)

Solamente seis meses después del notable “Unlimited Love”, los californianos vuelven a entregar a sus seguidores un número considerable de canciones de alto nivel, aunque también haya que lamentar la presencia de otras un tanto prescindibles. 

Parece que, desde finales de 2019, momento en que los californianos anunciaron el regreso de John Frusciante tras una década de ausencia, los Red Hot Chili Peppers han estado muy ocupados. La cancelación (o retraso) de su gira programada originalmente para el año 2020 debido a la Pandemia del Covid-19, terminó por servir como el empujón definitivo para que el cuarteto comenzará a dar forma a decenas de ideas que cada miembro tenía almacenada en su caja fuerte. “Unlimited Love” concentró 17 composiciones (o 18 si contamos el bonus japonés “Never Flip”) de lo más variadas y, salvo en momentos excepcionales, convincentes.

 

Un breve repaso a “Unlimited Love”

Aunque mi opinión sobre “Unlimited Love” la podéis encontrar en su correspondiente reseña (puedes acceder a ella haciendo click aquí), puedo deciros en breves palabras que no dudaría en ubicarlo entre los más interesantes del año por la diversidad musical que concentra. Por un lado, tenemos piezas donde se imponen sus raíces de Funk y/o Soul (“Aquatic Mouth Dance” o “Poster Child”), otros de una cadencia más comercial (“Black Summer” o “White Braids & Pillow Chairs”), un par de baladas convincentes (“Tangelo” y “Veronica) y otro par de pistas más aceleradas como “These Are The Ways”, “Bastards Of Light”, “One Way Traffic” o “The Heavy Wing”, contando esta última con una breve pero épica aportación de Frusciante al micrófono. Obvio que no es un LP perfecto, como demuestran las más irregulares “Not The One” (nunca pude con ella, lo siento) o “She’s A Lover”, pero el sabor que te queda al escucharlo íntegramente es más dulce que amargo. 

Desde que “Unlimited Love” vio la luz, Flea avisó sobre la existencia de otro gran número de canciones que habían quedado fuera del álbum, pero que en algún momento podrían ver la luz. Lo que nadie esperaba era que solamente tendríamos que esperar seis meses para escuchar “Return Of The Dream Canteen”, el segundo LP de los Chili Peppers en un mismo año. 

Como en su reciente predecesor, el cuarteto nos presenta 17 canciones completamente nuevas (además hay otro bonus disponible únicamente en Japón del que luego os hablaré) también nacidas en tiempos de Pandemia. Lo cierto es que el concepto de “descarte” no se puede aplicar para hablar de las composiciones de este trabajo, ya que parece que la banda decidió concentrar en cada uno de los dos álbumes (“Unlimited..” y “Return Of…”) aquellas canciones que combinaran mejor entre sí, a modo de garantizar una mejor experiencia auditiva de cada obra. Así lo explicó el batería Chad Smith:

"Simplemente escribimos un montón de música y escribimos y escribimos sin limitaciones de tiempo y terminamos grabando todas estas canciones. Siempre grabamos más de lo que sale en un disco, pero a menudo quedan en la bóveda o sin terminar o lo que sea. Pero las terminamos todas. Sentimos que teníamos demasiadas canciones buenas para no sacar otro disco. No es como un disco de caras b ni nada por el estilo. Todo se sentía bien y correcto. Luego pensamos, estas canciones van juntas aquí. y estos van juntos allí y, mira, tenemos dos cosas, ambas geniales'". 

Por ende, el mismísimo Rick Rubin, ha repetido en su labor de productor, lo cual solamente me despierta emociones muy positivas. Otro punto a favor es la portada, obra de Julien Marmar (mismo artista detrás del videoclip de “Poster Child”), que nos ofrece una auténtica experiencia visual de lo más psicodélica que, al menos a mí, me ha hecho pensar en la imaginería que podíamos encontrar en sus primeros discos, aunque también en cualquier álbum medianamente Funky de finales de los 80 o de los 90. 

Desde mi primer encuentro con “Tippa My Tongue”, pista que abre el álbum y que fue elegida también como single promocional, me sentí transportado directamente a los primeros álbumes del grupo debido a ese extremadamente hipnótico despliegue de buen Funk. La instrumentación es sencillamente exquisita, con slaps de bajo por doquier y un elegante solo de guitarra cortesía del señor Frusciante. Kiedis en los versos canta con su habitual desparpajo, apostando por grabarnos a fuego los recurrentes “nanana” que aparecen en numerosos momentos del corte. Me ha gustado muchísimo, sinceramente. 

Por mucho que un sector más o menos considerable hayan criticado la negativa de Frusciante a interpretar canciones que procedieran de etapas en las que él había abandonado el conjunto, lo cierto es que “Peace & Love” parece sacada del “I’m With You” (2011) en aquellos tiempos en que Josh Klinghoffer estaba a cargo de la guitarra. Pieza elegante y llena de armonías que sumadas a lo coros del propio John, así como a una compacta base rítmica co-protagonizada por Flea y Chad (¡cómo golpean tanto el bajo como la batería!), termina por convencer a cualquiera. 

También nos sentiremos satisfechos en cuanto empiecen a sonar los primeros compases de “Reach Out”. Hablamos aquí de una pieza cambiante y muy lograda en todos los planos, donde unos versos melódicos siempre acaban derivando en un estribillo más eléctrico, donde Kiedis y Frusciante comparten protagonismo al micrófono. Resulta curiosa que no fuera elegida como single de adelanto del LP. 

Como cuarto corte nos encontramos la ya conocida “Eddie”, elegida, a su vez, como segundo avance del álbum. Su ritmo medio, creado a partir de unos melódicos punteos de guitarra y unas líneas de bajo muy agradables se va acomodando en tu mente, algo que también logra Kiedis con sus habituales fraseos. A expensas del momento en que entra el solo (bastante agradable y lleno de efectos), donde da la sensación de que la intensidad asciende ligeramente, lo cierto es que es una pista que, para los pocos cambios estructurales que ofrece, se extiende más de lo conveniente. Me parece muy curioso el hecho de que la letra sea un tributo a todo un icono del Rock como Eddie Van Halen, de cuya muerte se acaban de cumplir dos años.

“A veces no nos damos cuenta de lo profundamente afectados y conectados que estamos con los artistas hasta el día de su muerte. Eddie Van Halen fue único en su clase. El día después de su muerte, Flea entró al ensayo con una línea de bajo emotiva. John, Chad y yo comenzamos a tocar con todo nuestro corazón y nació una canción en su honor se desarrolló sin esfuerzo. Se sentía bien estar triste y preocuparme tanto por una persona que había dado tanto a nuestras vidas. Aunque la canción no habla de Eddie por su nombre, habla de sus primeros días en Sunset Strip y del tapiz de rock and roll que Van Halen pintó en nuestras mentes. Al final, nuestra canción pide que no recuerdes a Eddie por morir sino por vivir su sueño más salvaje” 

El nivel no amaga por bajar, al menos de momento, tal y como podemos comprobar en la elaborada y camaleónica “Fake As Fu@k”, donde los arreglos de trompeta aportan cierto aroma jazzístico a un número que se siente en sus secciones aceleradas más afín al Funk que tan bien practican estos veteranos (el bajo de Flea me vuela la cabeza siempre que la escucho). De hecho, en esos instantes de mayor dinamismo, la sección instrumental por momentos me recuerda al típico jam que han interpretado tradicionalmente justo al inicio de cada concierto, aunque seguramente sean alucinaciones mías. 

¡Y seguimos gozando del mejor Funky gracias a “Bella”! Con ciertas reminiscencias a “Poster Child”, el grupo se marca un tema poco cambiante, pero sobradamente convincente, en el que el bajo y la batería consolidan una base rítmica perfecta sobre la que Frusciante, con sus pequeños adornos al mástil, y un siempre cumplidor Kiedis, sin pasar por alto las nuevas intervenciones de trompeta, nos hacen disfrutar de lo lindo. 

Me ha gustado muchísimo el desarrollo musical que el grupo lleva a cabo en cada verso de “Roulette”. Sin embargo, es una pena que el estribillo se sienta como un refrito algo descarado de “Bastard Of Light” (¡es tan exagerado el parecido que siempre termino cantando la letra de esta última!). Buena pieza, aunque menos pulida que cualquiera de sus predecesoras en este trabajo. 

En estos dos últimos álbumes si hay algo que salta a la vista es la ambición del conjunto por innovar su propio estilo, lo cual les lleva a correr ciertos riesgos como ha sucedido en “My Cigarette”, una pista que levantará ampollas entre sus seguidores más veteranos (y no tan veteranos también). Y es que no todo el mundo está listo para escuchar una caja de ritmos desbancando al bueno de Chad Smith de su batería, mientras Kiedis canta la canción con un estilo “popero” que sobreexplota en ese estribillo tan pegadizo como evitable. No me ha gustado demasiado el invento, no os voy a mentir. 

Menos mal que los Red Hot vuelven rápidamente a la senda de los aciertos con la más funky y alegre “Afterlife”, en cuyos versos podemos encontrar algo más de fuerza gracias a la base rítmica, mientras que en el estribillo siento la necesidad de destacar los arreglos corales. Flea hace un trabajo de mil quilates a lo largo de toda la pista, dibujando líneas de todo tipo a lo largo de su mástil y elevando, así, el nivel del número considerablemente. Sin ser de lo más técnico, el solo de Frusciante aquí tampoco merece caer en el olvido.   

Las irregularidades vuelven a emerger con cierta fuerza por culpa de “Shoot Me A Smile”, una pieza con el habitual estribillo aceptable, pero que se siente menos inspirada en sus versos, donde es difícil encontrar algo remarcable. Floja. 

“Handful” recupera algo de altura con sus tintes más oscuros. Los arpegios repetitivos de Frusciante y la buena interpretación al micrófono de Anthony se van acomodando en tu mente con el paso de las escuchas. Me ha parecido bastante curioso el luminoso solo de guitarra, no solo por el propio despliegue de John tras su mástil, sino también por el martilleante acompañamiento de Chad Smith tras los parches y por un omnipresente sintetizador. 

La gran pega de “The Drummers” es su edulcorado estribillo. Digo “pena” porque contrasta notoriamente con el adictivo ritmo cortante y ochentero que en los versos crean tanto la batería como el bajo. Si el estribillo hubiera sido diferente, no hubiera dudado en incluirla entre mis preferidas del disco. De momento lo dejamos entre las 6-7 mejores. 

Los Chili Peppers apuestan en “Bag Of Grins” por una distorsión y unas progresiones más afines al Grunge. Buen desarrollo general de la pista, donde cada instrumento aporta más capas de oscuridad a un resultado final decadentemente bueno. No es una genialidad, pero ante el pequeño bajón que estamos experimentando en la segunda mitad del LP este tipo de composiciones siempre son bienvenidas. 

Aunque su título parece inspirado en cierto clásico eurovisivo de nuestra tierra, en “La La La La La La La La” la innovación vuelve a imponerse en una balada ausente de batería (sí hay ciertos arreglos de percusión en su fondo). Esto favorece una mayor presencia de los teclados, los sintetizadores y de un exquisito saxofón. Si a esta suma de elementos le añadimos, además, unas monumentales secciones corales, es normal que el resultado sea muy positivo. 

Desde la primera escucha a “Copperbelly” sentirás que ya la has escuchado previamente. No, no está mal mantenerte fiel a tus raíces, pero en un álbum tan largo es lógico encontrar pistas “de relleno” y esta es un claro ejemplo de esta realidad. ¿Buena pista? Sí, pero prescindible.

Casi al final del disco encontramos una de mis pistas preferidas. Sin por ello abandonar su filosofía musical, “Carry Me Home” tiene escondidos en su ADN numerosos elementos de Blues-Rock setenteros, lo cuales se manifiestan en mayor medida en el desarrollo instrumental más lento y distorsionado, así como en los crujientes solos de un, ahora sí, incendiario Frusciante (tampoco Flea se queda atrás con sus líneas de bajo, ¿eh?). 

No entiendo cómo el tema previo no fue elegido para cerrar adecuadamente el álbum. Lo siento, pero siento que “In The Snow” baja el telón sin chispa alguna. Una vez más hace acto de presencia la caja de ritmos y la pieza se torna fría y sin un punto de interés concreto.

CONCLUSIÓN.

Por muchas escuchas que le doy a “Return Of The Dream Canteen”, lo cierto es que se siente más irregular que “Unlimited Love”. Si bien su primera mitad (hasta que la floja “My Cigarette” hace acto de presencia, concretamente) está a un nivel musical muy alto (hay canciones tremendamente buenas), su segunda parte está marcada por los contantes altibajos compositivos (sí, por supuesto que hay también pistas buenas como “Carry Me Home”, “Afterlife” o “Bag Of Grins”, pero ciertamente predominan los cortes insípidos). 

Una vez escuchados a fondo los dos álbumes que este año han publicado los RHCP, opino que tal vez, si hubieran juntado las mejores pistas de cada uno, hubieran obtenido un LP  que podría codearse con algunos de sus grandes títulos. Lamentablemente, ambos, y especialmente este último lanzamiento, tienen muchas canciones que, a la hora de la verdad, terminan restando al resultado global de las obras.

Comentarios

Te recomendamos leer...

Iommi - From The Dark (2026)

Calificación: **** *(8,5) Pocas guitarras han cambiado la historia de la música como la de Tony Iommi. Desde aquel riff inaugural de “Black Sabbath” en 1970, su manera de entender el peso, la oscuridad y el groove ha servido de cimiento para generaciones enteras de músicos. No hace falta volver a enumerar sus méritos ni levantar otro monumento a su figura. Basta con escuchar unos segundos de su guitarra para reconocer un sonido que pertenece únicamente a él. Sin embargo, después de tantos años de carrera, de despedidas que parecían definitivas y de una trayectoria compartida con algunos de los vocalistas más importantes del rock, recibir un nuevo álbum en solitario del guitarrista británico sigue siendo motivo de celebración. Más aún cuando “From The Dark” llega en un momento en el que la ausencia de Ozzy Osbourne pesa de una manera inevitable. La historia de Iommi y Black Sabbath ha atravesado distintas épocas, voces y direcciones musicales, pero siempre ha existido un elemento cap...

Análisis a la discografía de Saxon

No puedo ocultar que Saxon, la popular banda originaria de Barnsley (Reino Unido), ha marcado mi vida desde mi adolescencia convirtiéndose en una de mis agrupaciones predilectas. A lo largo de casi 50 años de trayectoria, los británicos han engrandecido y definido el Heavy Metal con obras inmortales, así como también han coqueteado con otros estilos y tendencias saliendo, en muchas ocasiones, bien parados.  Este artículo analiza brevemente sus 23 álbumes de estudio desde el cariño y el respeto que este conjunto merece.  SAXON (1979) Calificación: *** * *(7) Rainbow Theme -Frozen Rainbow - Big Teaser - Judgement Day - Stallions Of The Highway - Backs To The Wall - Still Fit To Boogie - Militia Guard Antes de convertirse en uno de los grandes nombres de la NWOBHM, Saxon fue una banda en construcción. Bajo el provocador nombre de Son Of A Bitch, el grupo comenzó a forjarse en el triángulo industrial de Barnsley, Sheffield y Doncaster hasta consolidar en 1977 la formación clásic...

¡ENTREVISTA A MICHAEL KISKE Y KAI HANSEN (HELLOWEEN)!

Por segunda vez en la historia del Blog tenemos el honor de poder tener una pequeña charla con Helloween una de nuestras bandas preferidas de todos los tiempos. Si en 2021 pudimos hablar con Andi Deris y Dani Löble en los días previos a la publicación del impresionante álbum homónimo del grupo, hoy tenemos la suerte de entrevistar a dos ídolos personales como Kai Hansen y Michael Kiske, leyendas del Power Metal que están disfrutando de una segunda juventud desde su regreso a Helloween. Como saben, el próximo viernes 29 de agosto sale a la venta el esperado “Giants and Monsters”, un nuevo capítulo en la historia de “las calabazas” que debo confesar que me ha gustado tanto o más que su predecesor y que, para suerte de los seguidores, mantiene vivo la esencia sonora de Helloween.  --------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ¡Hola Michael y Kai! Es un sueño hecho realidad poder hablar con ustedes sobre “Giants a...

Black Sabbath - Sabotage (1975)

Calificación: **** * (9) Antes de que se confirmara la trágica noticia del fallecimiento de nuestro querido Ozzy Osbourne (sigo sin aceptar que el “Madman” nos ha dejado), me encontraba elaborando esta reseña de “Sabotage” con motivo del 50 aniversario de su publicación. Me gustaría que este escrito sirviera tanto para reivindicar una de las obras más ambiciosas y complejas de Black Sabbath, como para rendir homenaje, una vez más, a mi adorado Ozzy, uno de los personajes más carismáticos y únicos que nos ha dado el Metal. A menudo relegado a un segundo plano frente a gigantes como “Paranoid” o “Master of Reality” , “Sabotage” merece una reevaluación seria y profunda. Es, sin duda, uno de los trabajos más densos, brutales y emocionalmente intensos del grupo. No es el más accesible, ni el más celebrado, pero sí el más feroz. Nacido en plena vorágine de demandas legales y traiciones empresariales, este álbum representa el sonido de una banda acorralada y herida… y precisamente por es...

The Dead Daisies - Lookin' For Trouble (2025)

Calificación: **** *(8) El supergrupo The Dead Daisies, integrado por músicos de alto calibre como John Corabi, David Lowy, Doug Aldrich, Michael Devin y Sarah Tomek, aprovechó las sesiones de grabación de “Light ‘Em Up”, su más reciente trabajo de estudio, para comenzar a moldear un nuevo LP con el que rendirían homenaje a algunas de las figuras esenciales del Blues, reinterpretando sus temas sin abandonar su inconfundible esencia de Hard Rock contemporáneo. Así, bajo la producción de Marti Frederiksen, la banda se instaló en los legendarios Fame Studios para dar forma a un total de 10 canciones que conforman “Lookin’ For Trouble”, un álbum compuesto por versiones revitalizadas y sumamente disfrutables que pasamos a desmenuzar a continuación. Desde el primer acorde de “I’m Ready”, clásico de Muddy Waters, el grupo establece el tono predominante del álbum: una base sólida, riffs crujientes, ritmo firme y, cómo no, la electrizante voz del gran John Corabi. Como ocurrirá con buena p...

ESPECIAL IRON MAIDEN

Llegamos a una semana clave para todos los amantes de Iron Maiden de España y Portugal. Y es que en pocos días los británicos ofrecerán dos shows inolvidables enmarcados dentro de su histórica gira "Run For Your Lives World Tour" con la que celebran la friolera de 50 años en la carretera.  Esta entrada al Blog pretende recopilar una gran cantidad de artículos y reliquias que hemos elaborado a lo largo de los años desde el cariño más sincero hacia una de las mejores bandas de la historia.  RESEÑAS DE IRON MAIDEN LAS LETRAS DE LA BESTIA| UN ANÁLISIS A TODAS LAS LETRAS DE IRON MAIDEN BOOTLEGS DE IRON MAIDEN

Savatage - Hall Of The Mountain King (1987)

Calificación: **** * (9) Tras un mes de enero en el que las obligaciones laborales me han mantenido prácticamente apartado de la escritura, quiero inaugurar el segundo mes del año trayendo por fin al Blog a una banda histórica como Savatage y a uno de sus trabajos más emblemáticos, el inmortal “Hall Of The Mountain King”. El cuarto álbum del grupo supuso la definición definitiva de su identidad y la apertura total hacia una vertiente más épica, teatral y ambiciosa del heavy metal estadounidense. Publicado en 1987, el disco captura el instante exacto en el que la formación liderada por los hermanos Jon y Criss Oliva deja atrás cualquier rastro de indefinición para levantar un universo propio, oscuro y profundamente emocional, que más adelante cristalizaría en obras monumentales como “Gutter Ballet” o “Streets”, aunque, en lo personal, el LP que hoy nos ocupa sigue siendo mi favorito de toda su discografía. Hasta ese punto, Savatage había dado muestras de un potencial enorme, aunque...

Grand Funk Railroad - We're An American Band (1973)

Calificación: **** * (9) Turno de dar, por fin, un espacio a mis queridos Grand Funk Railroad en nuestro querido Blog (sigo sin saber cómo tardé tanto en hacerlo), y lo hago de la mano de su monumental “We’re an American Band” (1973), una obra que supuso un giro de 180 grados con respecto a su poderoso “Red Album” (otro día os hablaré de esta joyita infravalorada). En este trabajo apostaron por un sonido más definido y orientado a la radio, sin renunciar por completo al peso y la actitud que habían forjado hasta entonces. Puede afirmarse que la necesidad del mercado estadounidense de alumbrar grupos capaces de emular o plantar cara al Hard-Rock británico de comienzos de los setenta fue determinante para que el trío formado por Mark Farner, Mel Schacher y Don Brewer se lanzara sin titubeos a encontrar el equilibrio ideal entre contundencia y accesibilidad. Así vio la luz “We’re An American Band”, su mayor éxito comercial y, muy probablemente, el disco más icónico de su trayectoria. C...

Crónica del Concierto de Iron Maiden en el Estadio Da Luz, Lisboa (08/07/2026)

"EL RUGIDO DE LA BESTIA CONQUISTA PORTUGAL" La gira Run For Your Life Tour ha supuesto mucho más que una nueva excursión mundial para Iron Maiden. Concebida como una celebración de sus primeros años de carrera, el tour recupera el repertorio comprendido entre Iron Maiden (1980) y Fear of the Dark (1992), ofreciendo un homenaje a la etapa más clásica de la Doncella de Hierro con una producción moderna y un nivel interpretativo que vuelve a demostrar por qué siguen ocupando la cúspide del Heavy Metal mundial. El recorrido, como saben, también ha supuesto el estreno del batería Simon Dawson como sustituto de Nicko McBrain en directo, una responsabilidad enorme que el británico ha asumido con personalidad, solvencia y un respeto absoluto por el legado de la banda. Lejos de limitarse a cumplir el expediente, Dawson aporta precisión, pegada y una naturalidad que permiten al grupo sonar compacto desde el primer minuto. Para mí, además, esta cita tenía un componente muy especial....

Iron Maiden - Live After Death (1985)

Calificación: ***** En 1985, Iron Maiden ya no era solo una banda británica de heavy metal: se había convertido en un fenómeno planetario. Tras una sucesión de discos que redefinieron el género —desde las dos obras con Paul Di’Anno (“Iron Maiden” y “Killers”) hasta las tres joyas inmortales con Bruce Dickinson al frente (“The Number of the Beast”, “Piece of Mind” y “Powerslave”)—, el grupo decidió inmortalizar su momento de máximo esplendor con un álbum en directo que plasmara la fuerza descomunal del World Slavery Tour, la gira más colosal que el metal había presenciado hasta entonces. Aquella travesía fue una auténtica proeza: 190 conciertos en 331 días, con un montaje faraónico inspirado en el Antiguo Egipto, un Eddie gigantesco, una escenografía repleta de luces y fuego, y toneladas de equipo viajando por todo el planeta. Bruce Dickinson describiría más tarde aquella experiencia como “una guerra física y mental”, y su voz —por más prodigiosa que fuera— comenzó a resentirse. En d...