Cuando en 2021 se anunció que dos guitarristas de primer nivel y trayectoria consolidada como Adrian Smith y Richie Kotzen unirían fuerzas en un proyecto enfocado en el Hard Rock y el Blues Rock más clásico, nadie dudó de que el resultado sería especial.
Smith,
cuyo legado con Iron Maiden lo ha convertido en una leyenda del heavy metal,
siempre mostró su inclinación por estos estilos, algo evidente en proyectos
como ASAP y Psycho Motel. Kotzen, por su parte, ha explorado con maestría el
Rock, el Blues e incluso el Funk, dejando su impronta en Mr. Big, The Winery
Dogs y una exitosa carrera en solitario. La química entre ambos trasciende la
simple colaboración; es una simbiosis natural entre dos genios que, además de
una estrecha amistad, comparten un espacio donde su virtuosismo fluye con total
libertad.
Tras un
debut homónimo que dejó claro que su propuesta iba más allá de una simple
aventura y un EP imprescindible titulado “Better Days” (seguido en 2022 por
“Better Days… And Nights”, que añadía grabaciones en vivo), el dúo regresa con
“Black Light/White Noise”. En este segundo álbum, continúan reforzando las
buenas sensaciones de sus trabajos previos, apostando por su asombrosa conexión
para dar forma a canciones impregnadas del mejor Rock clásico.
El inicio
con “Muddy Water” deja claro desde el primer compás que no necesitan desviarse
de su esencia para seguir conquistando. Tras un arranque de guitarras gemelas,
ambos músicos nos golpean con un riff lleno de groove, dando paso a un tema
eléctrico y accesible que, como era de esperar, alberga un primer duelo de
solos impecable. Si aún no has escuchado nada del dúo, esta pista es la carta
de presentación perfecta.
El peso y
la crudeza de “White Noise”, primer adelanto del álbum, nos sumerge en una
propuesta donde, sin abandonar su base Blues-Rock, las guitarras adoptan
matices del mejor Rock Sureño. Tras el segundo estribillo, llega un nuevo
enfrentamiento de solos, donde la mordacidad de Kotzen con su Telecaster
contrasta con la elegancia melódica y pausada de Smith. Desde su lanzamiento,
este tema se ha convertido en una escucha recurrente.
Por otro
lado, “Black Light”, el otro single del disco, se sumerge en un Rock con tintes
setenteros y pinceladas funk, recordando a la etapa de Deep Purple junto a
David Coverdale y Glenn Hughes. Su pegadizo estribillo, sumado a un
irresistible groove en los versos, lo convierte en uno de mis favoritos del
álbum. Como no podía ser de otra manera, el broche de oro lo pone otro
impresionante despliegue solista de ambos músicos.
Uno de los
puntos álgidos del disco llega con “Darkside”, una composición que lleva el
sello inconfundible de Smith. En un estilo similar a “Scars”, el tema más
pausado del debut, la banda nos sumerge en un ambiente cargado de melancolía,
donde las guitarras acústicas y la armonía vocal entre ambos refuerzan el toque
sureño.
Otra
canción que no puedo quitarme de la cabeza es “Life Unchained”, una pieza
dinámica que arranca con un pasaje melódico y limpio donde Smith despliega un
solo característico, para luego transformarse en un tema eléctrico y arrollador
con un riff colosal. Su único respiro llega en el armonizado estribillo, antes
de volver a golpearnos con el riff y otro espectacular duelo de solos, dejando
al oyente como el gran vencedor de semejante derroche de talento.
La segunda
mitad del álbum comienza con “Blindsided”, un tema de estribillo sólido y gran
desempeño vocal por parte de ambos músicos, aunque en conjunto no resulta tan
memorable como otros cortes del disco. Eso sí, el solo de Smith en la segunda
mitad merece todos los elogios.
Mucho más
inspirada se presenta “Wraith”, una canción que atrapa desde el inicio con sus
golpes de tremolo, enriquecidos por múltiples efectos de distorsión. Los versos
permiten disfrutar del talento de ambos, pero es en el estribillo, uno de mis
favoritos del disco, donde realmente se aprecia la perfecta complementariedad
de sus registros vocales.
El Rock
Sureño regresa en “Heavy Weather”, un tema cercano a los últimos trabajos en
solitario de Kotzen, donde destaca el impecable trabajo de guitarras. La
estructura rítmica sólida y los elegantes punteos lo convierten en una pieza
más que cumplidora.
Las
armonías de guitarra abren paso a “Outlaw”, una canción que bien podría haber
sido parte del repertorio solista de Kotzen. Desde los primeros versos, es él
quien marca la pauta vocal, mientras que el estribillo melódico y pegadizo se
complementa con un excelente solo de tapping a dúo. No es una composición
sorprendente, pero tampoco desentona en el conjunto del disco.
El cierre
llega con “Beyond The Pale”, una balada melancólica y reflexiva de siete
minutos donde las voces y las guitarras nos conducen por pasajes conmovedores y
contemplativos, poniendo un broche final a la obra.
CONCLUSIÓN
Reseñar un LP pocas horas después de su lanzamiento, incluso tras cinco o seis escuchas completas, conlleva el riesgo de pasar por alto matices que con el tiempo podrían apreciarse mejor. Sin embargo, “Black Light/White Noise” tiene todo para crecer con cada nueva reproducción, hasta el punto de superar al debut homónimo de este formidable proyecto. Hoy por hoy, me parece una evolución lógica de lo que el dúo presentó hace cuatro años, con una notable predominancia de temas convincentes sobre aquellos que podrían sentirse como mero relleno. Tal vez, en un futuro tercer LP, sería interesante verlos explorar terrenos más diversos… pero, si la fórmula funciona, ¿por qué cambiarla?
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