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Blues Pills - Birthday (2024)

Calificación:*****(7)

Aunque con el paso de los álbumes da la sensación de que esa etiqueta de “banda retro” que se les impuso en sus orígenes, especialmente tras la publicación de su primer álbum de estudio, ha ido diluyéndose, a día de hoy me parece imposible no sentir cierta curiosidad cada vez que Blues Pills nos entregan un nuevo álbum de estudio. Y es que, aunque a alguno pueda molestarle, el hecho de que una banda tradicionalmente arraigada a estilos más eléctricos coquetee de repente con el Pop-Rock no tiene que ser, ni mucho menos, sinónimo de bajón de nivel.

Tras cuatro años sin lanzar nada nuevo, el conjunto liderado por la cantante Elin Larsson y el guitarrista Zach Anderson presentaron hace un par de semanas un LP titulado “Birthday” que está conformado por 11 canciones completamente nuevas.

Aunque es normal sentir algo de dudas acerca de la evolución sonora de la banda (nunca sabes qué vas a encontrarte en su próxima placa), creo que la inicial “Birthday”, tema que da nombre al álbum dejará a más de uno tranquilo. Sobre una producción más pulida que en sus primeras obras, la banda nos arremete con un corte punzante y bien distorsionado que nos acerca a ese Hard-Rock comercial que otras bandas actuales como, por ejemplo, The Warning están desarrollando con bastante efectividad en los últimos tiempos.

Tal vez los primeros indicios de renovación por parte de Blues Pills los encontramos en “Don’t You Love It”, una canción descaradamente pegadiza y que cuenta con todos esos elementos propios de un sencillo radiofónico creado para convencer a las masas: instrumentación básica, estructura de manual y un estribillo altamente memorizable. Entiendo que puede haber gente que se haya podido sentir algo decepcionada con esta pieza.

Más cercana al Funk es la siguiente “Bad Choices”, una canción donde nuevamente podemos encontrar elementos contemporáneos (no es muy “retro”) en esas pegadizas instrumentaciones que acompañan a una excelente Elin tras el micrófono. Es difícil no terminar moviendo la cabeza con el ritmo tan efectivo que propone aquí el grupo,

Uno de los momentos más bellos y logrados del álbum es “Top Of The Sky”, un baladón con aires poperos, creado para permitirnos disfrutar al máximo del vozarrón que se gasta Elin, quien, por cierto, dedica la letra a su recién nacido hijo (la cantante grabó el disco estando embarazada). Estamos ante una de esas piezas melódicas que te atrapan desde la primera escucha por su elegancia.

Después de una regulera “Like a Drug” (no me terminó de convencer este medio-tiempo algo frío), la propuesta vuelve a ganar enteros con “Piggyback Ride”, pieza alegre y enérgica que, aunque goce de una producción más actual, se siente algo más familiar y cercana a los orígenes del grupo, algo que también me sucedió minutos más tarde en la bluesera “Shadows”.

Otras dos canciones que me han convencido, aunque disten mucho de convertirse en hits del grupo son “Holding Me Back” (¡muy buen estribillo!) y “Somebody Better”, donde encontramos el habitual buen hacer del conjunto. Insisto en que no pasarán a la historia, pero son bastante disfrutables.

Todo llega a su final de la mano de “I Don’t Wanna Get Back On That Horse”, una canción que bebe notablemente del góspel más tradicional para regalarnos una de las mejores interpretaciones que yo le recuerdo a Elin en todos estos años. 

CONCLUSIÓN

Estoy seguro de que “Birthday” es una de esas obras que recibirán todo tipo de opiniones, algo que es normal si tenemos en cuenta la evolución sonora que el grupo ha experimentado en 10 años. Aunque hay elementos todavía presentes de aquellos primeros años de gloria, lo cierto es que Blues Pills ha optado por adaptarse a los tiempos que corren para, de alguna manera, poder acceder a una audiencia más numerosa (en ese sentido soy de los que opinan que cada cual está en su pleno derecho a hacerlo).

Dicho esto, solamente me gustaría manifestar que, pese a que sus tres álbumes previos me han hecho disfrutar más, el acercamiento de Blues Pills al mainstream no me parece ni mucho menos algo desacertado dado el buen nivel sonoro que predomina en “Birthday”.

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