Tras la apoteósica noche del viernes y con solo un día
para recuperar energías, el domingo 14 de julio el Cívitas Metropolitano acogió
la segunda cita de Metallica en la capital española.
El destino, siempre caprichoso, hizo que el concierto de la banda de San Francisco coincidiera con la final de la Eurocopa entre España e Inglaterra. Esto llevó a algunos fanáticos del heavy metal a intentar revender sus entradas por el fútbol (yo soy MUY futbolero, pero jamás perdería un concierto de Metallica). Al final, la cantidad de asistentes fue altísima, aunque quizás no alcanzó los 65.000 metaleros del viernes pasado. Sin embargo, el ambiente fue igual de electrizante. Y aunque es difícil compararse con la pasión del público latinoamericano (un saludo a todos nuestros lectores de allá), puedo afirmar que en Europa no hay mejor público que el español. Cabe añadir que tanto los goles como la victoria final de España fueron celebrados durante el concierto, lo cual añadió un toque aún más festivo al evento.
Antes de detallar más sobre la noche, es necesario
mencionar que Metallica había dejado el listón muy alto con el espectacular
show del viernes, con un setlist demoledor y una puesta en escena
impresionante. Les invito a leer la crónica que publiqué sobre ese espectáculo.
ICE NINE KILLS Y
FIVE FINGER DEATH PUNCH ABREN LA NOCHE
Sería deshonesto decir que los teloneros del domingo
me emocionaban tanto como Mammoth WVH y Architects, las bandas que calentaron
motores el viernes. Sin embargo, debo admitir que las actuaciones de Ice Nine
Kills y Five Finger Death Punch, dos bandas norteamericanas con un sonido
enfocado en el Metalcore contemporáneo, estuvieron realmente bien y cumplieron
con su misión de preparar al público para el show de Metallica. Ice Nine Kills
se centró en dos álbumes de su discografía (“The Silver Scream” y “Welcome To
Horrorwood: The Silver Scream 2”), llenando un set de ocho canciones que el
público recibió con entusiasmo. Por su parte, 5FDP recopiló temas de sus
diferentes obras a lo largo de casi dos décadas, incluyendo su famosa versión
de “House Of The Rising Sun” de The Animals.
SEGUNDAS PARTES QUE SON LEYENDAS
Cumpliendo con su ritual antes de saltar al escenario, y tras unos minutos para que los rezagados tomaran sus lugares, al ritmo de “It’s A Long Way To The Top (If You Wanna Rock And Roll)” de AC/DC, el grupo se dirigió a los laterales del escenario entre vítores del público, que también coreó con fuerza “The Ecstasy Of Gold” de Ennio Morricone. La fiesta comenzó con el Thrash infernal de “Whiplash” del primer álbum del grupo, canción que en esta gira han usado acertadamente como opener. Una vez más, como el viernes, el sonido se fue ajustando rápidamente, pasando de una distorsión inicial a una mayor claridad. En todo caso, el sonido en esta noche, al menos en las gradas, fue notablemente mejor que en la primera noche, destacando la claridad de las guitarras y la menor presencia del bajo de Trujillo en la mezcla.
Con Madrid ya rendida al encanto eléctrico del
cuarteto, el bajo de Robert Trujillo anunció la llegada de la magnánima “For
Whom The Bell Tolls”, un hit monumental originado a partir de una corrosiva
línea de bajo del eterno Cliff Burton, que ocupa un puesto de honor en “Ride
The Lightning”, mi álbum favorito del grupo. La conexión banda-público se
consolidó gracias a este coloso que raramente falta en los setlists del grupo.
Además, ¿qué mejor lugar para tocarla que en el país que inspiró su letra? Recordemos
que James Hetfield la escribió tras leer “Por quién doblan las campanas” de
Hemingway, sobre la Guerra Civil española.
Sin darnos un respiro, las guitarras de James y Kirk
abrieron fuego con el inconfundible riff de “Ride The Lightning”, una de las
canciones que mejor sonó del show. Los motivos principales de este elogio son
la descarga vocal de Hetfield, el impecable solo de Hammett y la entusiasta
acogida del público.
¡Qué manera de comenzar un show! Si en la primera
noche “King Nothing” del álbum “Load” fue la elegida, esta noche fue el turno
de “Memory Remains” del “Reload”, siempre capaz de captar la atención del
público con su ritmo denso y su pegajosa línea melódica. La simbiosis entre la
banda y la afición alcanzó su clímax al final de la canción, cuando el
Metropolitano entero coreó el coro final durante más de un minuto mientras la
banda observaba con gratitud y cariño.
El álbum que ha motivado esta gira es “72 Seasons”, un
disco que recomiendo escuchar. En la noche del domingo, la banda interpretó
tres canciones de este lanzamiento: la enérgica “Lux Aeterna”, la efectiva “Too
Far Gone?” y la esperada “Inamorata”, el tema más largo en la historia del
grupo, ejecutado magistralmente (mención especial a Robert Trujillo por su solo
de bajo y a Hetfield por su dramatización).
Una de las cosas que siempre me ha gustado de los
espectáculos de Metallica es el tributo local que Robert Trujillo y Kirk
Hammett rinden. En 2018, homenajearon a Obús, Barón Rojo y Peret. Esta vez, fue
el turno de Miguel Ríos y su himno “Bienvenidos”. Cuando Trujillo comenzó a
cantar, Madrid entero celebró el legado del “tito Miguel”. ¡Qué gesto de Kirk y
Robert!
Otro momento destacado fue “Welcome Home
(Sanitarium)”, que permitió disfrutar de la faceta teatral de Hetfield, quien
emplea una variedad de registros para encarnar a un hombre en un manicomio. La
vibrante participación del público, que cantó cada estribillo y ovacionó el extenso
instrumental, fue memorable.
El M72 World Tour nos ha permitido disfrutar de los
dos instrumentales por excelencia de Metallica. Tras el éxito de “Orion” el
viernes, “The Call Of Ktulu” demostró el pedigrí musical y técnico del grupo.
Siempre que la banda rescata canciones del “Black Album” es un éxito asegurado.
En esta velada, eligieron “The Unforgiven” y “Wherever I May Roam”, vitoreadas
y cantadas a pleno pulmón.
Si “Ride The Lightning” es mi álbum preferido, pueden
imaginar mi felicidad cuando sonaron los acordes de “Fight Fire With Fire”.
Hetfield encendió la mecha con el riff principal, y debo reconocer la ejecución
instrumental de los cuatro miembros, especialmente Lars Ulrich en el doble
pedal.
“Moth Into Flame”, uno de los singles principales de
“Hardwired…To Self-Destruct”, se ha convertido en un hit contemporáneo, siendo
la canción con mayor pirotecnia. Justo cuando las llamas comenzaron a invadir
el escenario, coincidió con el segundo gol de España, desatando una explosión
de efusividad.
¿Cómo cerrar dos conciertos históricos en Madrid? Con
dos de las canciones más queridas de su discografía. Primero fue “One”, la
bellísima “power ballad” que sembró el apocalipsis en la segunda mitad más
dinámica, con el doble pedal de Lars y el solo a “cuatro manos” de Hetfield y
Hammett. Justo en los primeros versos se produjo la victoria de España en la
Eurocopa, desatando la euforia colectiva.
La fiesta finalizaría, obviamente, con “Enter
Sandman”, una de las numerosas canciones del grupo que han trascendido las
fronteras del Heavy Metal hasta convertirse en un himno musical y cultural del
Siglo XX. Como no podía ser de otra forma, el Metropolitano en masa se
desgañitó hasta el último aliento coreando el celebérrimo estribillo de esta
pieza inmortal.
Una vez terminado el show, y tras regalar baquetas y púas, los miembros del grupo agradecieron de corazón al público español. Lars Ulrich, como buen tipo que es, felicitó a Carlitos Alcaraz por su victoria en Wimbledon y a la selección española por ganar la Eurocopa.
CONCLUSIÓN
El 14 de julio de 2024 será recordado por tres cosas:
Carlitos Alcaraz conquistó Wimbledon, la Selección Española de Fútbol ganó la
Eurocopa, y Metallica conquistó Madrid con un concierto MAGISTRAL.
Debo admitir que, tras el monumental espectáculo de la
primera noche, temía que el segundo show no alcanzara la misma grandeza. Sin
embargo, Metallica no es cualquier banda. Hetfield sigue teniendo un nivel
vocal altísimo, Kirk borda sus solos, Lars Ulrich suena mejor que nunca y
Robert Trujillo sigue demostrando por qué fue el elegido para continuar el
legado de Cliff Burton y Jason Newsted.
Podrían haberse retirado hace veinte años y vivir de
las rentas, pero siguen en el negocio por pura ambición y necesidad de
superarse, con giras novedosas, nueva música y diferentes ideas. Podría seguir
diciendo cosas buenas, pero creo que la última estrofa de “Whiplash” lo resume
todo:
“Another
town, another gig, again we will explode
Hotel rooms
and motorways, life out here is raw
We'll never
stop, we'll never quit
'Cause you're Metallica”
Desde la humildad y la más profunda gratitud, solo
puedo darle las gracias a Metallica por hacerme vivir uno de los fines de
semana más felices de mi vida.
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