Parece mentira que ya hayan pasado 14 años desde que Accept anunció su esperado regreso a la carretera con Mark Tornillo tomando los mandos del micrófono ante la negativa de Udo Dirkschneider a volver a reunirse junto a sus antiguos compañeros. Muchos, y me tengo que incluir aquí, tuvimos dudas en un inicio sobre esta reunión sin Udo, ya que, aunque en el pasado ya habíamos vivido etapas de Accept sin su icónico cantante, se hacía difícil en pleno Siglo XXI ver a los alemanes cabalgando sin su rubio de cabecera. Para nuestra fortuna, tanto “Blood Of The Nations” (2010) como el posterior “Stalingrad” (2012) (podría incluir también “Blind Rage”) supusieron un alivio para todos aquellos seguidores que podíamos haber dudado por un instante de esta nueva formación de los teutones, mostrando una solidez y un poderío metálico que, sin perder la esencia de sus mejores años, se adaptaba a las mil maravillas a la esencia más contemporánea del Metal.
Tristemente, y esto
también hay que decirlo, las dos últimas obras de la banda, “The Rise Of Chaos”
(2017) y “Too Mean To Die” (2021), han empezado a dejarnos ver las costuras de
una banda que ha ido perdiendo cierta frescura y que, para nuestra desgracia,
ha caído en muchos momentos en una repetición constante de patrones bastante
explotados en cada disco. No sé si se debe a la sorprendente salida de Peter
Baltes hace unos años para reunirse con Udo, a los constantes cambios en la
formación o, simplemente, a un pequeño atasco creativo. El caso es que estas
obras más recientes de Accept distan mucho de “Blood” o “Stalingrad”. Dicho
esto, tampoco hay que ignorar aquí un hecho innegable: a lo largo de las
décadas, Accept, como también han hecho otras bandas, han mantenido un sonido
más o menos uniforme y característico, renunciando a evolucionar su sonido
hasta límites insospechados.
En 2024 recibimos un nuevo LP de los teutones, el sexto de la “era Tornillo” y el decimoséptimo en la trayectoria del grupo. Da la sensación de que “Humanoid”, a nivel de concepto artístico, toma su inspiración íntegra en el auge de la Inteligencia Artificial y el futuro distópico a la que esta parece querer conducirnos. Veamos, pues, si las fuerzas germanas retornan a lo grande o si, de lo contrario, vuelven a dejarnos fríos.
Los aires orientales con los que arranca “Diving Into
Sin” captan en seguida nuestra atención, aunque no tardará en devolvernos a los
Accept que conocemos en cuanto emerge un riff fiel a los cánones de Wolf. Heavy
clásico y pegadizo, con un siempre impresionante Tornillo desgañitándose tras
el micrófono como lleva haciendo desde hace más de una década y que es rematado
por un reconocible estribillo coral. No es un tema como para volverse loco,
pero al menos inicia de manera positiva el LP.
En segundo lugar, encontramos el tema-título, el cual
conocemos desde hace unos meses cuando fue presentado como single. Corte
martilleante, con un dinámico trabajo de guitarras y una percusión constante
que nos aplasta con el paso de los segundos. Un puente más denso precede a otro
estribillo “de manual” que ha ido calando en mí con el paso de las semanas. En
todo caso, para mí el punto más álgido de esta pieza la encontramos en el
intermedio instrumental, donde la batería ralentiza por momentos el tema para
que Wolf comience a dibujar líneas de guitarra con ciertas reminiscencias
arábigas antes de terminar marcándose un solo más cercano a lo que nos tiene
acostumbrados. Sin ser una banda interesante en el plano lírico, me gusta la
reflexión que la banda establece aquí sobre el auge de la inteligencia
artificial (o estupidez artificial, depende de cómo quieran verlo) y el
sometimiento de la raza humana a las redes sociales.
La maliciosa voz de Tornillo lidera la cumplidora
"Frankenstein", pista que vio la luz un par de días antes del
lanzamiento oficial del álbum y que contiene algunos aspectos disfrutables,
aunque tampoco me parece la octava maravilla del mundo. Estructuralmente no
ofrece nada nuevo, pero tiene un estribillo en ascenso y con gran presencia de
coros que vuelve a poner de manifiesto la facilidad de este grupo para
facturarlos. Tampoco debemos obviar el gran solo de guitarra que aquí nos
ofrecen ambos guitarristas, con una sucesión de punteos veloces al que, como
única pega, creo que le falta un poco más de duración.
Se agradece mucho la presencia en estos momentos de la
escucha de un tema como “Man Up”, donde el ritmo se ralentiza considerablemente
para envolvernos en una atmósfera más árida y bluesera que recuerda a otros
temas contemporáneos como “Koolaid” o “The Undertaker”. Una acertada ruptura
con el ritmo monótono que la banda venía practicando hasta ahora en la obra.
Reconozco que "The Reckoning", aunque pueda
ofrecer algunos de los momentos más duros del LP, me parece una pista poco
llamativa. Sí, Tornillo está impresionante aquí lanzando rugidos por doquier y
apoyándose en unos coros “marca de la casa” que siempre son bienvenidos, pero
hay poquito, o nada, que me parezca lo suficientemente plausible como para
escuchar esta canción con más frecuencia.
El riff de "Nobody Gets Out Alive" atrapa en
seguida a cualquier oyente gracias a su onda más callejera y ochentera (honor a
Wolf y Uwe tras sus respectivas guitarras). Estamos ante un corte más colorido
de lo habitual, con unas excelentes intervenciones de Tornillo, que hubiera
pegado como single, aunque no suene tan metálico como la banda suele
habituarnos.
“Ravages Of Time” apuesta por bajar del todo las
pulsaciones para ofrecer al oyente una propuesta más fresca. Balada poderosa en
la que Tornillo canta con más calma de lo habitual (se hace raro no escuchar a
este artista en un tono tan limpio) en los versos, antes de llevarnos a un
puente-estribillo tan sentido como crudo. Hacía un tiempito que la banda no
facturaba este tipo de piezas, por lo que es de agradecer que hayan vuelto a
apostar por ello.
En tu cara explotará pronto el impresionante
“Unbreakable”, una de las canciones que más me ha gustado de “Humanoid” sin
duda alguna. Aquí hay Metal de la vieja escuela creado a partir de riffs llenos
de actitud que van creciendo en intensidad con cada nuevo verso antes de
derivar en un cumplidor estribillo. De lo más directo y acertado del LP.
Otra canción que podría destacar es “Mind Games”.
Estamos aquí ante una notable propuesta que recuerda a los Accept de “Russian
Roulette” y “Metal Heart” tanto por su trabajo instrumental (el trabajo de las
guitarras aquí es bárbaro), como por parte de un Mark Tornillo que, por
momentos, nos recuerda al bueno de Udo a la hora de encarar esos versos.
Casi al final volvemos a encontrarnos con un tema que en un principio me parecía de relleno, pero que con el tiempo, y tras escucharla en directo, me parece uno de los grandes cortes de "Humanoid". Y es que “Straight Up Jack” rezuma Hard-Rock del bueno con una letra festiva y etílicamente evocadora. ¿Innova? Para nada. ¿Convence? Mucho.
Todo llega a su irremediable final con “Southside Of
Hell”, una pista hecha por y para el lucimiento de las guitarras, en el que
toda la banda saca su faceta más incisiva creando una pista veloz con
reminiscencias a “Stampede”, aunque sin llegar a tales cotas de grandeza. A
destacar aquí nuevamente a Tornillo, quien canta como el mismísimo diablo cada
diablo antes de sembrar el caos en un estribillo más que convincente, así como
el brillante duelo de solos que firman aquí Wolf y Uwe (el mejor del LP).
Sinceramente, esperaba mucho menos de “Humanoid”. Y es
que, aunque es innegable que hay canciones que podrían haberse ahorrado por la
sobreexplotación de los mismos patrones compositivos de siempre, también hay
canciones en las que la fórmula funciona o, incluso, algunas otras en las que
se salen más de su zona de confort.
Dudo mucho que pueda equiparársele a “Blood Of The
Nations” o “Stalingrad” (tal vez a “Blind Rage”), pero me ha dejado mejor sabor
de boca que “The Rise Of Chaos” y “Too Mean To Die”, lo cual ya me parece un
motivo más que suficiente para sentirme satisfecho.
También hay que decir que, a estas alturas de la
película, como también me puede pasar con Saxon, Judas Priest o cualquier otro
gigante que sigue en activo, no es cuestión de exigirle a Accept que se saquen
ahora de la chistera un “Balls To The Wall” o un “Metal Heart”.
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