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Metallica - 72 Seasons (2023)

Calificación:***** (8)

El mismo año que “Kill’Em All”, su primer zarpazo discográfico, celebra 40 años de vida (concretamente el 25 de julio), los icónicos Metallica nos presentan el undécimo álbum de su extensa y tan influyente trayectoria. Y es que a estas alturas de la película todo el mundo sabe que cada nuevo lanzamiento de los jinetes de San Francisco genera una expectación brutal, tanto por parte de sus seguidores como de sus detractores (para un sector de este último grupo dedico a, continuación, unas palabritas).

METALLICA Y LOS TRVE

Advierto que esta reseña no está hecha para todo aquel que se considere true o trve, que en otras palabras vendría a ser el típico sabiondo que reparte “certificados de Heavy Metal” y piensa que es más Heavy que nadie porque no escucha nada mainstream y que es capaz de decirte los nombres de los miembros una banda de Black Metal de Israel que escucha (luego no apoyan la escena local, por cierto). Tampoco es una reseña escrita para aquellos que descalifican a Metallica porque no son capaces de sacar un LP como “Master Of Puppets” a estas alturas de la película o que critican cada nueva obra, a veces sin escucharla, apoyándose en esa frase propia de un “cuñado metalero” tan cutre que es “se vendieron después del “Black Album” (conozco a un par que dicen que se vendieron desde su debut). Por ende, esto no está escrito para que lo lean quienes busquen odio o “criticar por criticar”.

Dicho esto, y a modo de dejar claro que disto mucho de ser un fanático extremista del grupo, es obvio que la carrera de Metallica ha tenido también sus momentos olvidables: “Lulu” es absolutamente infumable, el tan odiado “St. Anger”, aunque pienso que tiene algún tema salvable y tal vez haya sido masacrado, tampoco merece ser recordado) y no es que “Reload” me haga mucha gracia en su totalidad (tiene números muy buenos, cuidado). Sin embargo, los más recientes “Death Magnetic” y “Hardwired…To Self-Destruct”, sin ser sobresalientes (la producción del primero y la excesiva duración del segundo son pegas notorias), concentran numerosas canciones impresionantes (“The Day That Never Comes”, “Spit Out The Bone”, “All Nightmare Long”, “My Apocalypse”,…). 

UN LP COMPUESTO EN TIEMPOS COMPLEJOS: LAS ADICCIONES DE HETFIELD Y EL COVID-19.

“72 Seasons” es un disco que ha nacido en un momento realmente tormentoso del grupo.

Tras la celebración de los conciertos sinfónicos, y con un tour mundial programado a lo largo de 2019, las alarmas se encendieron cuando un comunicado del grupo anunciaba que James Hetfield estaba lidiando con el alcoholismo y, por ende, necesitaba entrar urgentemente en un centro de desintoxicación para lidiar con su adicción. Lo cierto es que, si bien su voz no se había visto aparentemente afectada en los últimos años, el aspecto físico del talentoso cantante cambió a lo largo del Worldwired Tour, engordando notoriamente con el paso de los meses y mostrándose más cansado que de costumbre en numerosas fechas (sin perder su buena actitud, por supuesto).

Esta nefasta noticia, unida a la pandemia del Covid-19 que en 2020 hizo imposible cualquier gira, mantuvo alejado al conjunto de los escenarios durante más de dos años. Sin embargo, esto no significó que los cuatro músicos se quedaran de brazos cruzados (ahí tenemos como prueba la versión acústica de “Blackened” rebautizada como “Blackened 2020”). En este tiempo de aislamiento, y en cuanto Hetfield terminó su rehabilitación, la banda comenzó a reunirse a través de Meet para comenzar a dar forma a lo que sería su próximo LP de estudio. La propia banda ha revelado en varias entrevistas que la situación pandémica permitió una mayor participación en el proceso creativo online tanto de Kirk Hammett como de Robert Trujillo, quienes no suelen gozar de la misma presencia que James Hetfield y Lars Ulrich.

 72 SEASONS: ¿QUÉ HAY DETRÁS DE SU TÍTULO?

Las 72 estaciones del álbum responden a una visión personal de James Hetfield acerca de los primeros 18 años de vida de un ser humano (la portada también hace alusión a esta idea). No se me ocurre mejor manera de entender este planteamiento que rescatando la explicación que en su momento compartió el cantante:

“Los primeros 18 años de nuestras vidas forman nuestro verdadero o falso yo. El tiempo en que nuestros padres nos dijeron 'quiénes somos'. Un posible encasillamiento en torno al tipo de personalidad que somos. Creo que lo más interesante de todo esto es el estudio continuado de esas creencias básicas y cómo afecta a nuestra percepción del mundo actual. Gran parte de nuestra experiencia adulta es una recreación o reacción a esas experiencias infantiles. Presos de la infancia o liberándonos de esas ataduras que llevamos".

“72 Seasons” no es un álbum conceptual, pero en ciertos momentos, como podremos comprobar en el análisis musical del disco, algunas de sus letras nos hacen pensar en las propias vivencias de Hetfield, quien no gozó precisamente de una infancia agradable.  De hecho, en varias entrevistas promocionales este ha reconocido que, líricamente hablando, estamos ante uno de los trabajos más personales de toda su trayectoria. 

ANÁLISIS MUSICAL

Tras las doce canciones que conforman el LP, repite en su rol de productor el ya conocido Greg Fidelman, quien no convenció en “Death Magnetic” (ensombreció varias canciones de buen nivel por sus chapuzas), pero mejoró notablemente en el más reciente “Hardwired”. Antes de iniciar la escucha, solamente me preocupa el excesivo minutaje de la obra (¡más de 70 minutos!), algo que parece convertirse ya en un hábito del cuarteto y que no siempre les ha permitido salir bien parados.

72 SEASONS

La cosa no puede empezar mejor. Parece que por fin la banda ha sabido aprovechar al bueno de Robert Trujillo en esta obra desde el mismísimo inicio. Y es que su poderoso bajo se encarga de iniciar las hostilidades a un ritmo endiablado haciendo presagiar que el primer golpe del álbum va a ser certero, algo que el posterior arsenal de riffs desplegado por la dupla Hetfield-Hammett se encargará de confirmar. En líneas generales, y a excepción de un par de momentos más cercanos al Thrash (honor para el tan menospreciado Lars y su doble pedal), es un número con cierto sabor a los momentos más álgidos de “Death Magnetic”. No hay ocasión en que escuche esta pista y me entren escalofríos cuando James escupe ese verso inicial que dice “Feeding on the wrath of man” (ni el alcoholismo, ni la edad han podido quebrar su potencia tras el micrófono). Poco después de superar la primera mitad del número, emerge un notable momento instrumental en el que Kirk Hammett, quien ciertamente lleva años firmando solos un poco flojos, se redime con un punteo veloz que remata con unas líneas más melódicas que James emula con su guitarra al final. En definitiva, un inicio inmejorable.

SHADOWS FOLLOW

La primera vez que escuché “Shadows Follow” reconozco que quedé algo frío, pero con el paso de las reproducciones siento que ha crecido considerablemente (esto me ha pasado con otro par de números que citaré más tarde). La canción se acerca más a la propuesta sonora de “Hardwired”, en el sentido de que no propone grandes variaciones a lo largo de un minutaje un tanto excesivo. No obstante, creo que hay elementos que sacan adelante esta pista y la salvan de caer en el olvido, como son por ejemplo, el extenso interludio musical que emerge en su segunda parte (espectacular el down picking de James mientras acompaña a un cumplidor Hammett tras su guitarra) o ese punteo decadente que precede al puente-estribillo y que tanto me recuerda a los primeros Sabbath (o a cualquier banda de Proto-Metal del momento). Precisamente quería nombrar el curioso puente coral que posee y que aporta cierta luminosidad a un número más bien oscuro (sé que no agradará a todo el mundo).

SCREAMING SUICIDE

Reconozco que con las sucesivas escuchas "Screaming Suicide" ha terminado por convencerme. Hablamos de un número veloz y con numerosos matices de los Metallica más contemporáneos que siempre termina desembocando en un pegadizo estribillo. Lo mejor de este número es, sin duda alguna, la frescura y garra que demuestra Hetfield a lo largo de la pista (excelentísimo el trabajo vocal aquí). También quería resaltar el interludio narrado que sucede al solo de Kirk, donde los muteados se imponen y el bajo de Robert gana presencia. Dice mucho de estos artistas el hecho de que, una vez revelaron este corte como segundo adelanto de “72 Seasons”, compartieron con los seguidores un amplio listado de organizaciones a lo largo del planeta que trabajan en la prevención del suicidio, un problema muy grave y que tantas vidas se está cobrando.

SLEEPWALK MY LIFE AWAY

¿Y qué decir del golpe sobre la mesa que el grupo da bajo el título de “Sleepwalk My Life Away? En pocas palabras el tema puede definirse como el vástago que resultaría de noche apasionada entre “King Nothing” y la más contemporánea “Now That We’re Dead”. Empiezo destacando la inesperada introducción de bajo de Robert, quien acapara el protagonismo con lo que parece ser unos golpes de slap, sobre una percusión tribal cortesía de Lars. Además, me tengo que detener también en el buen hacer de las guitarras y de James al micrófono durante los más de seis minutos de duración. El solo de Kirk, como está pasando desde hace un tiempo, no termina de ebullir…aunque, como compensación, justo después (minuto cinco) la banda rompe ligeramente el ritmo con un breve breakdown con tintes modernos que funciona sobradamente bien.

YOU MUST BURN!

Y llegamos a una de las grandes sorpresas del LP. Como si no hubieran pasado más de 30 años desde su publicación, los de San Francisco recuperan la agresividad y pesadez mastodóntica que definió a un clásico de su discografía como “Sad But True”, para dar a luz a una criatura salvaje que responde al nombre de “You Must Burn!” (siempre respetando la grandeza insuperable del primero, obviamente). Además del ritmo martilleante (el riff principal te destruye cual martillo pilón) que propone el cuarteto a través de sus más de siete minutos, es necesario rendirse ante el trabajo demencial de Mr. Hammett tras los solos (también se saca de la chistera un punteo magnánimo que repite junto a James en numerosas secciones de la canción) y, por supuesto, de un siempre excelente James Hetfield en sus tareas vocales. Un tema que, aunque sé que ha levantado disparidad de opiniones, a mí me ha volado la cabeza.

LUX AETERNA

La primera, y muy destacada, mitad del LP concluye con la ya famosa "Lux Aeterna", pieza escogida como single anunciador del álbum y que, en líneas generales, obtuvo el beneplácito de sus seguidores. ¿El motivo de esta aceptación? El retorno a los riffs sucios y veloces que beben notoriamente de los eternos Diamond Head, banda que tanto influyó en los primeros Metallica. De hecho, en el punteo principal de la canción, cortesía de un siempre hiriente Hetfield, no es difícil encontrar semejanzas con temas de "Kill 'Em All" (especialmente con "Hit The Lights").  Voz e instrumentación cabalgan a una velocidad endiablada, y se niegan rotundamente a perder empuje durante el excelente estribillo (¡James tampoco falla aquí!). El corte más breve de toda la obra es sobradamente efectivo y me deja, al menos hasta el momento, fascinado con la escucha de "72 Seasons".

CROWN OF BARBED WIRE

Como sucedió con “Shadows Follow”, creo que “Crown Of Barbed Wire” ha mejorado con el paso de las escuchas, si bien es inevitable ubicarla entre las más flojas de la producción. Su propuesta se basa en un medio-tiempo altamente distorsionado y que roza lo monolítico a expensas del más destacable estribillo donde Hetfield escupe con maestría el título de esta pista. Sí, cierto que luego presenta una secuencia instrumental muy disfrutable (parece que han cuidado muchísimo este aspecto en toda la obra), pero no puedo ubicarla en la misma posición que “You Must Burn!”, por ejemplo. Como sucedió con “Confusion” en el previo “Hardwired”, la segunda parte del LP abre de una forma algo irregular (aunque prefiero esta novedad que “Confusion”, todo sea dicho).

CHASING LIGHT

Mucha atención al octavo cañonazo del LP porque esconde un par de sorpresas. “Chasing Light” abre con una breve intervención de Hetfield a capella que recuerda ligeramente a la de “Fuel” y que precede a un buen despliegue de riffs. Sus versos se sienten algo menos inspirados y amagan seriamente con dejarnos un sabor más bien amargo…hasta que…¡PUM!...emerge un estribillo directo a la yugular y Hetfield se desgañita gritando ese “Chasing Light, Lean On Me!” que no dudaría en ubicar entre los mejores de todo el LP. También resalto aquí el buen solo (ni mucho menos sobresaliente) del “capitán Kirk”, corriendo por su mástil y apoyándose, obviamente, en su siempre recurrente wah. Con las sucesivas escuchas la ubico en un buen puesto dentro de mi propio top del LP, aunque ciertamente no pueda aspirar a estar a la altura de las mejores.

IF DARKNESS HAD A SONG

Una de las canciones que mayor división de opiniones generó desde su aparición como tercer single de esta obra es “If Darkness Had A Song”. Reconozco que en un principio me dejó algo desubicado, pero con el paso del tiempo he comenzado a apreciar la calidad de esta propuesta un tanto peculiar. Si bien su estribillo es 100% Metallica (muy efectivo), la manera en que Hetfield y las guitarras desarrollan los versos en las primeras escuchas, con un contoneo no tan habitual, pueden causar cierta extrañeza. Por otro lado, alabo el, ahora sí, notable solo del bueno de Kirk, quien se mueve con algo más de soltura y riesgo por el mástil, aunque obviamente haya compuesto otros mucho mejores a lo largo de su dilatada trayectoria. Y, por supuestísimo, el elemento a destacar de este número es ese constante “Temptation!” que James nos repite a lo largo de la pista y que, a buen seguro, será coreado por su legión de seguidores en la próxima gira (es tan pegadizo que hasta sus detractores no pueden evitar cantarlo).

TOO FAR GONE?

Me gusta muchísimo la frescura que aporta “Too Far Gone?”, un número que rezuma un poco de Thrash con muchos aditivos de Punk y que me evoca al siempre disfrutable “Garage Inc.”. Su ritmo es incisivo de principio a fin (hay muchos elementos clásicos en esta pista) encontrando siempre en el estribillo un remate adecuado y cumplidor donde la voz de Hetfield se dobla para generar una sensación coral muy convincente. Honor también para el soberbio instrumental que este número esconde y que permite disfrutar de las dos guitarras compartiendo protagonismo con esas armonías que tanto recuerdan a sus adorados Thin Lizzy (en la premiere del álbum, de hecho, han citado a la banda irlandesa como una influencia a la hora de crear este número).

ROOM OF MIRRORS

Para mí “Room Of Mirrors” es, sin duda, el tema más flojo de todo el LP. Sinceramente, a nivel musical estamos ante cinco minutos de una propuesta acelerada y mordiente, pero que carece por completo de un momento realmente rompedor. Sí me ha gustado su letra, donde Hetfield habla sin tapujos sobre sobrevivir a las críticas sin que tu salud mental sea destruida definitivamente, tal y como se puede apreciar en líneas como “Would you criticize, scrutinize, stigmatize my pain? Would you summarize, patronize, classify insane?”. Letra buena, musicalidad no tanto. Muy prescindible.

INAMORATA

En el año 2023 ha visto la luz “Inamorata”, la canción más larga en la historia del grupo, la cual supera los 11 minutos de extensión. Su desarrollo lento y denso, presenta pocas variantes a lo largo de la escucha, aunque en su intermedio esconde un minuto sorprendente gracias a un interludio completamente atmosférico (minuto 5:20) que parece homenajear la histórica “Planet Caravan” de Black Sabbath (de hecho, Robert Trujillo declaró en la premiere que, a la hora de componer su línea de bajo en dichos compases, se inspiró en su querido Geezer Butler). Dicho esto, y aunque haya medios que han comparado este número con la instrumental “Orion”, a mí me ha hecho pensar más en aquella interesante “The Outlaw Thorn” que cerraba el “Load” (me quedo con “The Outlaw”, por cierto).

En definitiva, creo que “Inamorata” debe contemplarse como un experimento ajeno al resto de canciones. Una especie de pieza cinematográfica que el tiempo se encargará de definir como “muy bueno” o “del montón”. Para mí es buena, pero podía haberse resumido en 6-7 minutos.



CONCLUSIÓN

No han sido pocas las veces que he escuchado “72 Seasons” desde la premiere en cines que hicieron en la víspera a su publicación y, al menos para mí, está un par de peldaños por encima de “Hardwired…To Self-Destruct” y de mi defendido “Death Magnetic”. A mí al menos me ha gustado mucho lo nuevo de estos veteranos del Metal.

Siento que en “Hardwired” faltaron los temas veloces, algo que “72 Seasons” sí posee- Sin ir más lejos, “Spit Out The Bone” llamó la atención, entre otros aspectos, por ser la propuesta más frenética de dicho álbum, pero lo cierto es que en este nuevo lanzamiento hay varias canciones que ofrecen un ritmo similar, sin entrar aquí a comparar sin son mejores o no que la mencionada. Ambos discos ofrecen una “cara A” más completa y dan la sensación de perder impacto en su segunda mitad.

Quiero alabar el trabajo tan notorio que ha firmado James Hetfield, quien a sus casi 60 años y tras haber tenido que alejarse de los escenarios para tratarse su alcoholismo, ha firmado unas labores vocales maravillosas, así como también poner de manifiesto la mayor presencia en casi todas las canciones del bajo de Robert Trujillo (por fin se le hace justicia).

Pese a todo, hay una pega considerable que, a mi modo de ver, impide que el resultado final sea aún mejor: la excesiva duración. Y es que, como me está sucediendo en el cine con las películas que ven la luz últimamente (véase “Babylon” como muestra), da la sensación de que el LP hubiera quedado más completo si hubieran recortado el minutaje de varias pistas o, en algunos casos (“Room Of Mirrors”, por ejemplo) directamente hubieran descartado alguna. Esta “pega” acerca de la duración no es nada nuevo, ya que lo mismo sucedió con “Hardwired”.

Dicho esto, y a modo de cierre, “72 Seasons” no es ni de lejos “Master Of Puppets” (si alguien pretende exigirle lo mismo a Metallica 40 años después tal vez debería hacérselo mirar), pero ha hecho los suficientes méritos para poder aspirar a ser la mejor referencia discográfica de la banda desde el “Black Album” o, al menos, desde “Load”, lo cual ya es un motivo más que suficiente para sentirse satisfecho. Mi nota, de momento, ronda el 7 o el 8 (el tiempo terminará diciéndome cuál se le ajusta mejor).

¡Gracias Metallica por tantos años de servicio!


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