A sus 75 años, lo normal sería que Iggy Pop pudiera permitirse llevar una vida más tranquila, permitiéndose algunos lujos gracias a las enormes rentas que ha obtenido tras más de cinco décadas de carrera musical exitosa. No obstante, se nos olvida que Iggy Pop de “normal” tiene poco. Y es que la Iguana, manteniendo su enérgica actitud, se niega rotundamente a retirarse y sigue sintiendo la ilusión de antaño por agradar a su enorme fanaticada con canciones nuevas y de sonidos frescos.
Este amor por la música nos ha permitido disfrutar en
estos primeros compases de 2023 de “Every Loser”, su decimonoveno LP de
estudio. Tras la producción está el cada vez más reputado Andrew Watt, quien ha
estado detrás de los más recientes álbumes de Ozzy Osbourne, Eddie Vedder. La
mano de Watt se hace notar muchísimo en el resultado final del disco,
encontrando esas texturas contemporáneas en la mayor parte de las canciones (se
nota también su experiencia con numerosos artistas de Pop), así como una
instrumentación exquisita que logra de la mano de varios nombres propios del
Rock y del Metal que suelen acompañarle en cada aventura: hablamos de los
mísmísimos Chad Smith (Red Hot Chili Peppers), Duff McKagan (Guns N’ Roses) y Josh
Klinghoffer (ex Red Hot Chili Peppers/guitarra adicional en la más reciente
gira de Pearl Jam), así como también en el LP podemos escuchar algunas
aportaciones a la batería del fallecido Taylor Hawkins (Foo Fighters).
Con semejante firmamento de estrellas, Iggy ha dejado
fluir su creatividad para dar a luz a un total de 11 composiciones donde no
será difícil encontrar reminiscencias a su pasado artístico. Cabe aquí recordar
que la “iguana” ha tenido una trayectoria de lo más camaleónica en el plano
musical sabiendo adaptarse a los sonidos rockeros predominantes en cada década:
tras convertirse en uno de los padres del Punk durante sus años con los
Stooges, Iggy coqueteó con el Pop de los 80s y con el Grunge noventero, antes
de volver a sus raíces más eléctricas con la llegada del nuevo milenio, sin por
ello renunciar a, de vez en cuando, apostar por experimentar (véase “Post Pop
Depression”).
¿Le damos al play? ¡Vamos allá!
Lo primero que el vocalista nos dice una vez “Frenzy”
inicia el álbum es “Tengo una polla y dos pelotas, eso es más que todos vosotros”…pasan
los años y el señor Pop no ha perdido ni una gota de esa actitud punkarra y
provocadora que le ha convertido en icono. El tema en si parece sacado de los
Stooges, con esas guitarras sucias y una estructura facilona, solo que con una
producción contemporánea y algo más radiofónica. Creo que nos sobran los
motivos para seguir adelante con la escucha al álbum.
A continuación, encontramos dos canciones que parecen
sacadas de la etapa que Iggy compartió con David Bowie en Berlín. “Strung Out
Johnny” y “New Atlantis” (adoro el piano de la segunda) son dos piezas más
pausadas y bañadas por arreglos de New Wave sobre los que Iggy nos susurra con
esa calidez sensual que también le define (esa técnica mejor conocida como crooner)
y que nos permite comprobar que todavía se encuentra en un estado vocal
aceptable (curiosamente en “New Atlantis”, cuando apuesta por cantar, su voz me
evoca a la de Johnny Cash en su etapa final, donde curiosamente explotó también
el crooner).
La mala hostia está de vuelta de la mano de “Modern
Day Of”, una canción árida y de crujientes guitarras que raro sería que faltara
en posteriores giras. No hay nada que no haya escuchado antes en un álbum del
rubio, pero lo disfruto como si fuera una novedad. Muy buena.
Algo parecido he experimentado con “Morning Show”, una
balada que sin necesidad de rompernos los esquemas con innovaciones
innecesarias es capaz de cautivarnos valiéndose únicamente de la profunda voz
de Iggy, quien a sus 75 años sabe explotar sus posibilidades interpretativas a
la perfección. Otro cantante menos dotado de cualidades dramáticas jamás
hubiera podido aspirar a lograr algo así a estas alturas de la película.

Tras el colorido y elegante interludio bautizado como
“The News For Andy” en el que Iggy, un tipo cuya imaginación no ha encontrado
todavía límites, se dirige a nosotros como un anunciante que trata de ofrecernos
los servicios de un gabinete psiquiátrico (según el propio artista se dedicó a
leer con su tono más actoral los eslóganes de diferentes anuncios publicitarios
incluidos en un pequeño folleto que encontró tirado en el estudio de grabación)
explota la hiriente “Neo Punk”, una canción con la furia de los Stooges
nuevamente presente que no dudaría en incluir entre las mejores del LP.
Mucha atención a la chulería que Iggy y su banda
desprenden en “All The Way Down”, una maravilla musical de aires stonianos que
parece sacada de los años 70 y que posee un estribillo sencillamente
calificable como “épico”.
¿Y qué decir de “Comments”? Curiosísima canción de
Post-Rock ochentero cuya base instrumental está liderada por el bajo de Flea.
Los arreglos de teclados y los efectos que se esconden tras las guitarras
despiertan un hipnotismo sonoro que Iggy se encarga de consolidar con su
amplitud de registros.
Tras “My Animus”, otro interludio de un carácter más
poético, llegamos al final del álbum de la mano de “The Regency”. Y es que para
poner el broche de oro Mr. Pop tenía reservado un número lleno de cambios
estructurales luminosos donde hay hueco tanta para las melodías más
atmosféricas como para esos riffs distorsionados que emergen en cada
estribillo.
Pocos pensarían que en 2023 podríamos afirmar que el
primer álbum que nos saca una sonrisa ha sido el que ha lanzado el todavía indestructible
Iggy Pop, un tipo que ha vivido por y para el gremio de la música desde que dio
sus primeros pasos como artista.
“Every Loser” contiene todo lo que cualquier seguidor de la “Iguana” desearía escuchar en un nuevo álbum: hay mucha electricidad, pero también momentos progresivos…¡qué bueno que sigues dando caña Iggy!
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