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The Dead Daisies - Radiance (2022)

Calificación:*****(9)

“Radiance” es una memorable celebración del Hard-Rock en su versión más pura y atemporal. Indiscutiblemente The Dead Daisies, con un colosal Glen Highes a la cabeza, nos han hecho uno de los mayores regalos musicales de 2022. 

Sin desmerecer en ningún momento a sus primeros álbumes, donde podemos encontrar canciones sobresalientes que escucho con bastante frecuencia, siento que fue con el aclamado “Holy Ground” (2021), su más reciente obra hasta hace pocos días, con el que este supergrupo terminó por consolidarse. El motivo de este logro tan merecido residió en la incorporación fundamental, tras la salida de John Corabi, del mismísimo Glenn Hughes, apodado por muchos como “la voz del Rock”, para ejercer las labores vocales y, por supuesto, de bajo. Esta jugada maestra de su líder, el gran David Lowy, permitió asentar el proyecto en una situación de popularidad bastante cómoda. Y es que creo que el grupo ha ganado en calidad (sin menospreciar a Corabi y sus álbumes) desde que Hughes se incorporó a la nave. 

¿Qué tienen de especial los Dead Daisies?

Principalmente una formación estelar (podríamos hablar de un supergrupo fácilmente) con nombres propios del Hard-Rock como los ya mencionados Glenn Hughes (Deep Purple/Trapeze/Black Sabbath) y David Lowy, así como todo un guitarrista de altura como Doug Aldrich, quien nos ha maravillado en infinidad de proyectos entre los que podemos destacar a Dio o Whitesnake, y el batería Brian Tichy, quien también ha trabajado para la “serpiente blanca” o para el mismísimo Ozzy Osbourne. Con semejante elenco experimentado resulta imposible no sentir interés por escuchar su nuevo álbum. 

Otro elemento que me encanta de estos veteranos es su amor absoluto por el Rock, al cual siguen nutriendo con canciones enérgicas en las que se percibe una enorme maestría, así como mucha diversión experimentada por sus miembros a la hora de grabarlo. No siempre escuchamos grupos tan sinceros como este. 

Para todos aquellos que sentimos un gran cariño por estos músicos y por este tipo de composiciones es, por tanto, un motivo de alegría el hecho de poder estar hablando en este escrito de un nuevo lanzamiento con su firma. El LP en cuestión recibe el nombre de “Radiance” y está conformado por un total de 10 canciones completamente nuevas que han sido producidas, una vez más, por el ya habitual Ben Gosse. 

¡Veamos que nos han traído estos cuatro gigantes! 

¿Cómo se te queda el cuerpo cuando entran en escena los contundentes riffs de la inicial “Face Your Fear”? Indudablemente el cuarteto ha apostado por hacernos alucinar desde el tema inicial. Una pieza de hiriente Hard-Rock a medio gas cuyas guitarras van machacándote al mismo tiempo que la estelar voz de Glenn Hughes avanza con calma en los versos para desgañitarse algo más en el pegadizo estribillo (casi al final del número sacará a pasear sus primeros agudos magistrales). El primer golpe ha sido certero.

Tras invitarnos a “hacer frente a nuestros miedos” el siguiente título nos sugiere ahora que “nos hipnoticemos” (¿hay un mensaje subliminal en todo esto?). “Hypnotize Yourself” posee en su inicio y en varias secciones posteriores una sucesión de riffs que recuerda enormemente a los de la factoría de los hermanos Young (AC/DC), aunque en los versos imperen los arpegios y arreglos más melódicos. Hughes sigue dándonos argumentos para justificar ese apodo de “la voz del Rock” con una interpretación exquisita en la que combina momentos tranquilos con rugidos incendiarios. El solo de guitarra tampoco debe pasarse por alto, así como su estribillo que no para de recordarme al del tema “Cochise” de Audioslave (¡tremendo clásico!).

Si el cuerpo te pide emociones fuertes disponte a escuchar “Shine On”, una pieza más acelerada que sus predecesoras en la que las guitarras y la batería muestran sus garras al oyente, mientras Hughes se deja llevar por su propio instinto para bordar una interpretación hipnótica en cuyos estribillos no dudará en inyectar unos agudos que dejan a cualquiera patidifuso. Por si todavía era insuficiente, Doug Aldrich se encargará de poner la guinda al pastel con un cortante solo de guitarra en el que imprime esa técnica que tanto nos gusta.

El bajo de Glenn nos golpea sin piedad en el tema-título, un corte donde aparecen, por fin, esas influencias de Soul y Blues que Hughes sabe elevar al máximo exponente de clase con una voz por la que el tiempo no ha pasado, pero también de Heavy Metal cavernario en esas secuencias de riffs que recuerdan a las de los primeros Black Sabbath. Un corte creado para hechizar al oyente tanto por la exhibición vocal como por el desarrollo instrumental (una vez más me quito el sombrero ante el solazo de Doug).

Cuando escuché por primera vez “Born To Fly” tuve que volver a mirar la carátula del álbum ya que no sabía si se trataba realmente de un disco de los Dead Daisies o de la Black Country Comunion, ese proyecto que Glenn Hughes compartió con otros tres genios como Joe Bonamassa, Jason Bonham y Derek Sherinian. Rock Clásico en el que la batería parece incluir pequeños golpes de cencerro durante los puentes antes de que entre un estribillo más para el recuerdo. La canción puede estar entre las mejores de todo el plástico por su solidez, por la elegancia y contundencia que es capaz de concentrar y, por supuesto, por Mr. Hughes.

“Kiss The Sun” se muestra algo más densa y oscura que sus predecesoras, especialmente debido al desarrollo instrumental que lideran ambas guitarras. La voz de Hughes, impresionante como siempre, se escucha algo más distorsionada en unos versos cuanto menos anecdóticos. Tal vez necesites un par de escuchas para captar su esencia, pero ya os digo yo que termina convenciendo.

 

Podría decirse que cualquier canción de este álbum podría haber formado parte de alguno de los álbumes solistas de Hughes, especialmente en aquellos más destacados como “Soul Mover” o el más reciente “Resonate” (alguno, incluso, hubiera encajado perfectamente en el catálogo de la Black Country Comunion). Esta idea ronda con más intensidad en mi cabeza cuando escucho las líneas funkies que las guitarras dibujan en los versos y el estribillo de “Courageous” (viajé directamente a los años de Glenn con Deep Purple). Tampoco se quedan atrás la interpretación vocal o el correspondiente solo, aunque este último se queda algo corto. A título personal este ha sido uno de mis cortes preferidos tras las sucesivas escuchas, lo cual cobra más sentido si os confieso que adoro “Burn” y “Come Taste The Band” de Purple.

 

¿Y qué se puede decir del giro de 180 grados que impone “Cascade”? Nadie veía venir a estas alturas del álbum un corte con reminiscencias Doom gracias a sus diabólicas guitarras (¿Iommi, eres tú?) que nos hacen pensar aún con más fuerza en Black Sabbath, conjunto en el que, por cierto, Hughes militó brevemente para grabar el deficiente “Seventh Star” (si esta “Cascade” suena mejor que la mayoría de canciones del mencionado álbum de los de Birmingham se dice y no pasa nada). Los pequeños detalles de triángulo (si no es un triángulo es un instrumento muy parecido) que Tichy incluye en algunos versos son tan sorprendentes como bárbaros. 

Si bien en los primeros compases parece que “Not Human” quiere arrancarte la cabeza con esos riffs machacones, pronto el corte terminará moviéndose por unos derroteros más melódicos en sus versos que solamente volverán a ganar en contundencia en un estribillo sencillamente perfecto (¡no dejéis de escucharlo!) tanto por Hughes como por la potencia con la que Tichy golpea su kit. Justo antes de que se inicie el solo de turno, entra en juego un nuevo riff malintencionado que me encanta y al que, tal vez, podían haber dado algo más de juego a lo largo de la canción. No obstante, estamos ante otro acierto en toda regla que nos deja muy claro que, como dice su título, estos tipos “no son humanos”. 

La escucha termina manteniendo el nivel de calidad, aunque musicalmente hablando apueste por algo completamente diferente. “Roll On” nos hechiza con unas guitarras acústicas y arenosas que van elaborando una base melódica y lúgubre sobre la que, como no podía ser de otra forma, Hughes se desenvuelve como pez en el agua, vocalizando con total libertad y llegando a notas inaccesibles para la mayor parte de los humanos. Tanto el solo como la pista general de guitarras es de una elegancia asombrosa.

 

CONCLUSIÓN

 

Inicio la conclusión yendo directamente al grano: The Dead Daisies han firmado, en materia de Hard-Rock, uno de los mejores álbumes de 2022. 

Era de esperar que con “Radiance” el cuarteto tratara de dar continuidad a las fórmulas y el buen hacer que funcionaron de lo lindo en “Holy Ground”. Lo que no teníamos del todo claro era si lograrían alcanzar el mismo nivel de magia y frescura que su predecesor, algo que, para alegría de todos, ya os digo yo que han logrado sobradamente. 

Las secciones instrumentales, además de apoyarse en una producción más que notable, suenan sobradamente bien, incluyendo gran cantidad de detalles distintivos en cada una de las piezas sin por ello alejarse de su propia esencia sonora. No obstante, el amo y señor del LP, como os podéis imaginar, es el mismísimo Glenn Hughes, cuya voz se mantiene completamente inalterable (¡NO ME CREO QUE TENGA 71 AÑOS!). Este icono desembarcó en el grupo para aportar su clase y tratar de consolidar al grupo como uno de los grandes fenómenos del nuevo milenio. “Radiance” es una memorable celebración del Hard-Rock en su versión más pura y atemporal y, como ya se ha dicho, uno de los grandes regalos musicales de 2022.

Todavía es muy pronto para decir si es mejor o no que “Holy Ground”, pero en unos meses no os niego que podría ubicarlo por encima de este. Lo que SÍ es definitivo es que “Radiance” es un LP digno de sobresaliente y de todos los halagos que se os ocurran. 

¡Larga vida a estos genios! ¡Larga vida a Glenn Hughes! ¡LARGA VIDA AL ROCK!

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