Ir al contenido principal

Scorpions - Rock Believer (2022)

Calificación: ***** (9)

Dicen que “el que tuvo retuvo” y este LP de Scorpions podría emplearse como fiel ejemplo de ello. Lejos de dormirse en los laureles o de grabar “lo mismo de siempre”, los teutones acaban de publicar uno de los mejores trabajos del año y, aunque sea tal vez pronto para decirlo, su mejor obra en mucho tiempo tanto por su variedad como por su calidad. Una declaración de amor a la música que marcó sus vidas y la de todos aquellos que hemos crecido con su música.

 

Corría el año 1972, concretamente el mes de febrero, cuando una joven banda llamada a hacer grandes cosas fuera de su Alemania natal lanzaba al mercado su primer LP titulado “Lonesome Crow”. Así se presentaba en sociedad Scorpions, banda que justo 50 años después sigue siendo capaz de hacernos creer en el Rock con un nuevo álbum que, como os desgranaré a continuación, nos recuerda por qué son una de las bandas más importantes de la historia del género.

 

Como digo, millones y millones de discos vendidos, un inmenso abanico de hits que son eternos en la historia de la música (¿quién no ha oído jamás el estribillo de “Rock You Like A Hurricane”?, ¿quién no ha llorado con “Still Loving You”, “Wind Of Change”, “No One Like You” o “Send Me An Angel”?, ¿quién no se ha desmelenado con “The Zoo”?...), un par de logrados experimentos sonoros como el orquestal “Moment Of Glory” o los inolvidables “MTV Unplugged” y “Acoustica”, una carrera sin grandes altibajos (sin contar el “Eye To Eye”, por supuesto), buenos discos en este milenio, uno de los vocalistas más dotados que se recuerden (Klaus Meine sigue en forma pese a sus 73 añazos),...las credenciales de Scorpions son muchas y todas confirman un hecho: una de las bandas más grandes de todos los tiempos.

 

Pero dejándome ya de generalidades pasemos al álbum que nos abarca. Y es que resulta que en pleno 2022 podemos celebrar la salida de un nuevo trabajo de Scorpions, el cual, por cierto, se convierte en el primero en contar con la esperadísima colaboración tras la batería de Mikkey Dee, uno de los más reputados baterías del Metal gracias a su legado con Motörhead y King Diamond, quien ingresó en el grupo tras la sonada salida de James Kottak en mayo de 2016.

 

Este “Rock Believer”, tal y como ellos mismos han declarado, nace del deseo del combo de recuperar numerosos elementos sonoros de su pasado más glorioso, prometiendo desde hace mucho tiempo que en este encontraremos referencias musicales a algunos de sus álbumes más alabados, como “Blackout”, “Lovedrive” o “Love At First Sting” (¿verdad o típica frase para intentar ganar oyentes? Pronto saldremos de dudas). Para esta ardua labor optaron por encerrarse en los Peppermint Park  Studios de su Hannover natal y, bajo la producción de Hans-Martin Buff (originalmente iba a ser el prestigioso Greg Fidelman quien iba a ocupar este puesto pero la pandemia lo imposibilitó), grabaron de manera simultánea un buen puñado de nuevas canciones que han terminado conformando este esperado nuevo disco de los escorpiones..  Ya os aviso que en esta reseña leerás un análisis tanto las canciones incluidas en la edición estándar como de las cinco canciones incluidas en el CD extra de la Edición Deluxe.

 

Si al ya citado deseo del grupo de mirar al pasado le sumamos la incorporación de mi querido Mikkey Dee a la batería (una apuesta segura que, a buen seguro, aportará más fuerza a la percusión), la calidad de los primeros adelantos y una portada más convincente que las de sus últimos trabajos (le encuentro cierta vibra a las de sus primeros trabajos, volviendo a ser una mujer quien la protagoniza, así como figurando nuevamente el escorpión como símbolo de identidad) es difícil no sentir al principio buenas vibras de cara al resultado final del disco.

 

No podría escribir esta reseña sin confesar en algún momento que esta es una de las bandas que más ha marcado mi vida, teniendo absolutamente toda su discografía en físico, así como habiendo tenido la oportunidad de verles en vivo en dos ocasiones y de conocer a Mikkey Dee en persona, algo que dejo como anécdota para otro momento. Tranquilos que este fanatismo no me ciega a la hora de buscar defectos en su discografía (nunca superaré su horroroso “Eye To Eye”), ni me va a impedir hablar con objetividad de su nuevo LP (¿se imaginan ustedes que os soltara que “Rock Believer” es el mejor disco de su carrera? Jamás). Dicho esto, procedo a hablaros del contenido musical, que no sabéis las ganas que tenía de ello.

 

Empezamos a lo grande con “Gas In The Tank”, tema cañero y alegre en el que la banda saca los dientes desde el primer riff de Schenker (siempre he alucinado con su facilidad para crear ritmos efectivos) y, al mismo tiempo, nos deja claro que su motor sigue carburando al máximo nivel. Este medio-tiempo contiene, como era de esperar, un estribillo sencillo e inolvidable (me encanta ese “Give me a dirty riff my friend!”), así como un posterior solo efectivo y limpio por parte de Jabs, quien puntea al mismo tiempo que Mikkey lo acompaña con su habitual fuerza tras la batería. Klaus se siente muy cómodo todavía en estos temas que suelen exigir más en lo que a agudos se refiere, clavando algunas notas realmente complejas como si todavía estuviera en los años 80. Algo que me gusta mucho de este opener es su letra, no solo por reivindicar la actitud rockera en general, sino por incluir referencias a su propia identidad (“The V is flyin' without a net” o “Who is up for a deadly sting?” son algunos ejemplos) y, para mi sorpresa, al eterno Lemmy Kilmister (“We're born to lose, we live to win”), gran amigo del grupo y, por supuesto, compañero de carretera de Mikkey durante varias décadas.

 

Con “Roots In My Boots” empiezo a ver esos primeros guiños al pasado de los que hablaba el grupo. Tanto el riff principal (¿no os recuerda al de “Blackout” pero algo más martilleante? ¿no hay también una referencia a dicho número en el grito inicial que se marca, si no me equivoco, Rudolf? ) como el poder de la composición me ha trasportado por instantes a los tiempos de “Lovedrive” o a “Blackout” (canciones como “Now” o “Another Piece Of Meat” por ejemplo). Pero si hay un momento en este número que me parece absolutamente perfecto, ese es el breve pero demencial solo de guitarra que se marca Matthias Jabs (un músico muy infravalorado en mi opinión), elevando un par de marchas el ritmo general del número. Esta es una pieza que crece con las escuchas, ya veréis.

 

¡Ojo al siguiente corte! Scorpions siguen inmersos en un viaje al pasado y en “Knock’Em Dead” nos sorprenden con una introducción y un riff principal clavados al de “Don’t Believe Her” (siempre he adorado esa canción) de su aclamado “Crazy World”.  Eso sí, el número evolucionará hacia campos más festivos en sus versos antes de inyectar más melodías en un elegante estribillo (honor en este momento al tándem de guitarras y a la base de bajo y batería). Puedo sentir como Klaus disfruta enormemente esta canción, cantando los versos con cierta chulería antes de ponerse serio en el estribillo.

 

No oculto mi profunda adoración por el tema-título de esta obra. Y es que “Rock Believer” suena en diversas secciones a una de esas Power Ballads “marca de la casa”, aunque en su mayor parte se trate más bien de lo que solemos considerar un “medio-tiempo”. La banda suena impecable (buen cowbell de Dee), pero yo me quedo con la interpretación de un colosal Klaus Meine, quien a sus 73 años (en mayo serán 74) sigue haciéndome llorar como un crío con esa voz tan única, limpia y bellísima (escucha la dulzura con que interpreta los versos). Además, la letra tampoco está nada mal, echando la vista atrás y recordar con cariño su larga trayectoria al mismo tiempo que se declaran “creyentes” de esta religión que tantos seguimos. Por si fuera poco, nos dejan otro estribillo para el recuerdo. Siéntese y disfrute.

 

Ellos prometieron que este disco nos llevaría al pasado cual DeLorean y, definitivamente, así lo han hecho. Dos de los mayores ejemplos los encontramos en los próximos números: “Shining Of Your Soul” y “Seventh Sun”.

 

Sobre “Shining Of Your Soul” solo puedo decir cosas buenas. Un riff lento y que se intercala con punteos muy de Jabs, da paso a una secuencia más propia del Reggae que, como ya habrás adivinado si has seguido al grupo desde sus inicios, recuerda muchísimo a “Is There Anybody There?”, el inolvidable corte del “Lovedrive” que también se movía por estos derroteros, y que recuperaron en sus más recientes giras. Tras esos acordes, como digo, más propios de la música Reggae se esconde un tono melódico algo oscuro que, unido a un pequeño interludio (minuto dos) con voces dobladas por parte de Meine, le dan un tono algo místico al número (atención también a la línea de bajo de Pawel). Matthias nos regala, además, un magistral solo. Numerazo que, como digo, nos teletransporta a un viejo clásico.

 

Pero ojo que “Seventh Sun” no se va a quedar atrás. Scorpions nos presenta uno de los temas más densos de su discografía más reciente y que recuerda mucho a “China White”, del Blackout” y a “Animal Magnetism” del álbum de mismo nombre. La batería contundente y constante de Dee y el bajo de Maciwoda marcan el ritmo para que la dupla Schenker-Jabs trace elegantes y limpias líneas de guitarra. Klaus está sembrado, alternando muchos momentos de calma con un par de agudos en el estribillo del mismo.

 


Hemos superado la primera mitad del disco (si atendemos a la versión estándar) y estoy disfrutando de lo lindo hasta el momento. Lo mejor es que tras escuchar la siguiente “Hot And Cold” me siento muy optimista respecto a la calidad de los números restantes. Este es uno de los números más densos de todo el disco, con un trabajo especialmente brillante por parte de Mikkey Dee, quien se luce en varios instantes con el doble pedal, mientras las guitarras puntean con crudeza, Pawel sigue ganando protagonismo y Klaus varía de registros con una facilidad envidiable. El estribillo tampoco se queda atrás, combinando voces dobladas que suenan sobradamente efectivas.

 

Es imposible no amar "When I Lay My Bones To Rest", un corte eléctrico influenciado claramente por el Rock and Roll de toda la vida, con mucho peso de las voces dobladas y con un trabajo a destacar de Mikkey tras los teclados. De hecho, me recuerda por momentos al cover del “Rock And Roll Music” de Chuck Berry que Motörhead grabó en 2010, no solo por la presencia en ambas canciones del rubio tras los parches, sino por la manera en la que ambas bandas reinterpretan los sonidos del Rock más primitivo. Es sencilla, pero mola mucho.

 

“Peacemaker” irrumpió en nuestras vidas con fiereza cuando fue elegida como primer sencillo del grupo, concretamente el 4 de noviembre de 2021. Este auténtico cañonazo sonoro podría haber sido incluido en cualquier álbum del nuevo milenio del grupo, con esas guitarras más afiladas, un estribillo sencillo pero cumplidor y un solo técnico y muy propio de Matthias que me recuerda a alguno del “Return To Forever”. Aquí se nota muchísimo la fuerza tras los parches de un Mikkey Dee, quien no duda en incluir pequeños adornos en diversos momentos del número.

 

Un arpegio sentido da inicio a una sorprendente “Call Of The Wild”, la cual propone un ritmo más cercano al “medio-tiempo” creado a partir de riffs hipnóticos y una plausible pista de batería (Mikkey Dee vuelve a incluir muchos detalles de clase entre cada golpe de caja). Klaus juega mucho con su voz, amoldándola  a los diversos paisajes sonoros creados por sus compañeros, variando entre secciones más dulces y otras donde opta por desgañitarse. Jabs, como broche de oro, se marca dos solos dignos de toda ovación (especialmente el segundo). Es una canción que te va atrapando con el paso de los segundos y que desprende un aura bastante inédita hasta el momento.

 

El disco finaliza con la única balada como tal del disco (nunca pensé que Scorpions, a estas alturas de la película y escuchando sus álbumes más recientes, solo incluiría una balada como tal en este LP). Sí, puede que la homónima “Rock Believer” tenga momentos que podría calificar como balada (preferí describirla como “Power Ballad”), pero este último corte, que lleva el título de “When You Know (Where You Come From)”, entra más dentro de los cánones de una balada como tal. Como era de esperar, estos absolutos expertos en lo que a emocionar al oyente se refiere (es la banda insigne en materia de canciones “para llorar”), clavan un número lacrimógeno que tiene como principal protagonista, obviamente, a Klaus Meine, quien canta como los ángeles, bordando cada nota a la que imprime su calidez y teatralidad, así como algún agudo en el épico estribillo que aquí nos regalan. Tras escucharla muchas veces puedo encontrar ciertas similitudes estilísticas con algunas piezas de su catálogo más reciente como “House Of Cards”, “The Best Is Yet To Come” o “The Good Die Young”. Si este número te ha gustado, no deberías perderte la versión acústica que han incluido en la edición deluxe (es imposible no llorar).

 

La inclusión de un segundo disco con bonus tracks suele ser vista como “un error” o como una forma de incluir ciertos descartes de las sesiones de grabación. En el caso de este trabajo siento que no sobra ninguna. Procedo, pues, a hablar de ellos de manera resumida:

 

“Shoot For Your Heart” suena a los Scorpions de los últimos discos, con un estilo más moderno, pero, al mismo tiempo, incluyendo unas guitarras llenas de mordiente y distorsión. Mucha atención al excelente estribillo que esta posee, con un Klaus cantando con fuerza ese “This is the beginning…” que termina grabándose en tu sesera, así como al solo de Jabs (¿todavía alguien se atreve a decir que este tema es de relleno?).

 

Otro tema que pudo haber sido incluido en la versión estándar es la más experimental “When Tomorrow Comes”, en la que Mikke Dee y Maciwoda (el bajo cuenta con un plus de distorsión y efectos) marcan con especial violencia el ritmo, mientras las guitarras introducen un riff ácido y Klaus sorprende con un tono más propio de un narrador durante la mayor parte de la canción, volviendo a su rol de cantante solamente en el estribillo.

 

“Unleash The Beast” también me ha gustado bastante. Nuevamente encuentro ciertos guiños más experimentales en la voz de Klaus, quien vuelve a asumir el papel de narrador, mientras la banda va tejiendo un número denso en sus versos pero más luminoso en un peculiar estribillo. Me llama mucho la atención el sonido punzante del bajo de Maciwoda (no sé si son cosas mías, pero creo que han incluido capas de su instrumento sin distorsión para crear ese sonido tan crudo).

 

El último bonus, si no contamos la ya aludida versión acústica de When You Know (Where You Come From)”, es “Crossing Borders”, la cual cuenta con la particularidad de ser la única pieza de todo el disco cuya letra ha sido escrita por Matthias Jabs, ya que esta labor ha recaído únicamente sobre Klaus. Estamos ante un número vacilón y tremendamente sureño (se percibe cierto aroma a Jack Daniels en esas guitarras) con su correspondiente buen estribillo, sin olvidar un no menos llamativo solo de guitarra. Finalmente, me ha gustado el hecho de que Mikkey Dee haya incluido cowbell nuevamente en el estribillo, además de algunas pistas de palmadas, que nunca desentonan en este tipo de piezas.

 

Con “Rock Believer” los queridísimos Scorpions celebran 50 años de grandeza, mostrando todavía una inmensa ambición por seguir sorprendiendo a su legión de fans con un buen puñado de nuevas canciones que, a buen seguro, envejecerán con clase y serán valoradas como realmente merecen. Apostaron por revisitar ciertos sonidos de antaño y acertaron, apostaron por fichar a Mikkey Dee y el sueco ha aportado más pegada a sus composiciones, han incluido un segundo CD con cinco canciones que, visto el alto nivel, podían haber formado parte de la edición estándar sin problema, ningún relleno…este es un disco lleno de aciertos.  Está claro que nuestros ídolos no son eternos, ni que este disco es perfecto, pero a día de hoy siguen teniendo mucho que decir y que enseñar a todas esas bandas que en un futuro portarán la antorcha del Rock.

 

 De lejos estamos ante uno de los mejores álbumes de 2022, así que siéntese y disfrute de este nuevo aguijonazo de la banda de Hard-Rock más grande que ha dado Alemania.

 

 

Ellos creen en el Rock y yo creo en ellos.

 

¡GRACIAS SCORPIONS! 




Comentarios

Te recomendamos leer...

Lynyrd Skynyrd - (Pronounced 'Lĕh-'nérd 'Skin-'nérd) (1973)

Calificación: ***** Antes de entrar en materia conviene desmontar un tópico. Para buena parte del gran público, Lynyrd Skynyrd es poco más que la banda de "Sweet Home Alabama", un himno tan gigantesco que ha terminado eclipsando el resto de una discografía extraordinaria. Es una injusticia comprensible, porque hablamos de una de las canciones más populares de la historia del rock, pero injusticia al fin y al cabo. No es casualidad, por tanto, que la primera reseña que he querido dedicar en el blog a un disco de la banda no sea la de “Second Helping”, el álbum que contiene ese clásico inmortal, sino la del que, al menos para mí, representa su obra cumbre y uno de los debuts más grandiosos y revolucionarios que ha dado la historia del rock. “Pronounced 'Lĕh-'nérd 'Skin-'nérd” llegó a las tiendas en agosto de 1973. El grupo todavía no era un fenómeno mundial, pero ya había forjado una identidad absolutamente reconocible. En apenas ocho canciones dejó claro que...

Ozzy Osbourne - Tribute (1987)

Calificación: ***** Lo reconozco. Nunca he podido escuchar Tribute como un simple álbum en directo. Cada vez que vuelve a sonar en mi reproductor de CD siento que estoy asistiendo al último gran testimonio de una de las asociaciones más mágicas que ha conocido el heavy metal. Hoy, además, hacerlo y reseñarlo tiene un significado especial. Se cumple un año desde la muerte de Ozzy Osbourne y pocas maneras encuentro más apropiadas de recordarlo que regresando al hombre que transformó para siempre su carrera: Randy Rhoads. Cuando Ozzy fue expulsado de Black Sabbath a finales de los setenta, muy pocos daban un duro por él. Había sido la voz de la banda que prácticamente inventó el heavy metal, sí, pero también era un músico perdido entre adicciones e incertidumbres, con la sensación de haber alcanzado demasiado pronto la cima. Entonces apareció Randy Rhoads. Aquel joven guitarrista, formado en la música clásica y curtido en Quiet Riot (muy recomendables sus dos álbumes junto al grupo), n...

Lex Legion - Lex Legion (2026)

Calificación: **** * Vivimos tiempos curiosos para el heavy metal. Mientras muchas bandas legendarias sobreviven a base de nostalgia, giras de aniversario —o de retiradas interminables— y reediciones, otras parecen empeñadas en recordarnos que la experiencia sigue siendo un arma formidable cuando se combina con inspiración. En teoría, Lex Legion podría haberse quedado en un simple ejercicio de arqueología musical. Al fin y al cabo, reunir a Andy LaRocque, Pete Blakk, Hal Patino y Mikkey Dee supone congregar a buena parte de la formación clásica que acompañó a King Diamond durante algunos de los momentos más brillantes de su carrera. La incorporación del gran vocalista Nils K. Rue, conocido por su trabajo al frente de Pagan's Mind, terminaba de completar un proyecto que, desde su anuncio, despertó enormes expectativas. También es justo señalar que la palabra "supergrupo" suele ser una de las más peligrosas del vocabulario rockero. Muchas veces se traduce en músicos extr...

The Rolling Stones - Foreign Tongues (2026)

Calificación: **** * Confieso que escribir sobre un nuevo disco de los Rolling Stones nunca me resulta una tarea sencilla. En primer lugar, por la magnitud del acontecimiento que supone en sí mismo: no todos los días tenemos entre manos un álbum firmado por una de las bandas más grandes, influyentes y revolucionarias de la historia de la música popular. Hay grupos con los que uno puede mantener una distancia razonable, valorar cada canción con la cabeza fría y analizar el conjunto desde una objetividad ajena a cualquier tipo de admiración. Con los Stones, sencillamente, soy incapaz de hacerlo. Estamos hablando de una de las bandas que más ha marcado mi vida como aficionado. Han puesto banda sonora a distintas etapas de mi existencia y, todavía hoy, siguen despertando en mí la ilusión de poder quitarme la espina de no haberlos visto nunca en directo. Por eso, como tantos otros seguidores, llevo décadas esperando cada nuevo lanzamiento con la misma ilusión con la que un niño se acue...

The Rolling Stones - Hackney Diamonds (2023)

Calificación: **** *(8) “Well, my mother told my father Just before hmm, I was born "I got a boy child's comin', he's gonna be He's gonna be a "Rollin' Stone"   Creo que no somos plenamente conscientes de la fortuna que tenemos al poder hablar en este momento sobre el lanzamiento de un nuevo álbum de los legendarios Rolling Stones, una banda que no necesita presentación alguna después de más de seis décadas dedicadas al Rock, un género que ellos mismos elevaron a nuevas alturas con una serie de álbumes verdaderamente icónicos que vieron la luz entre las décadas de los sesenta y setenta ("Beggars Banquet", "Let It Bleed", "Sticky Fingers", "Exile On Main St."...). Estos álbumes contienen algunos de los himnos más emblemáticos en la historia de la música contemporánea. Si consideramos el legado musical de los Rolling Stones y su impacto cultural, liderado principalmente por su distintivo lenguaje que pr...

Iron Maiden - Senjutsu (2021)

Calificación: **** (9) Realmente me parece increíble y emocionante el hecho de poder estar hablándote largo y tendido, querid@ lector/a, de un nuevo disco de Iron Maiden. Y aunque sé que muchos podéis imaginaros el porqué, os lo resumiré de la siguiente manera: ¿a quién no le emociona hablar de la banda más grande de la historia del Heavy Metal?   Está claro que no todos los seguidores supieron aceptar a Maiden tras el “Seventh Son Of A Seventh Son” (motivos que no entiendo, pero habrá que respetarlos) con esa típica muletilla de “yo les perdí la pista desde el SSOASS”. Está claro que hubo un bajón compositivo en la última etapa de Dickinson, especialmente notorio en “No Prayer For TheDying”, pero no creo que “Fear Of The Dark” baje del notable alto. Si ya entramos en la era de Blaze…sencillamente os digo que pocos discos han recibido un trato tan injusto como el “X-Factor” (1995), trabajo oscuro y rompedor que sentó las bases de los Maiden del nuevo milenio. Volvería Bruce a...

Barón Rojo - Volumen Brutal (1982)

Calificación: Amigo lector, antes de comenzar a hablar de este trabajo como suelo hacer, creo que es necesario avisarte que en los siguientes párrafos vas a poder adentrarte en uno de los discos más grandes en la historia del Rock Nacional, si es que no es el mejor. Barón Rojo será recordada siempre como una de las primeras bandas de Heavy Metal que existieron en nuestro país junto a Obús, Leño o Coz, entre otros. Precisamente, los hermanos De Castro, guitarristas del Barón, habían comenzado tocando en Coz. Junto a ellos, dos compañeros de viaje que todo músico querría tener, el "uruguasho" Hermes Calabria en la batería, grandísimo músico, y don José Luis Campuzano, mejor conocido como "Sherpa", del que siempre me he considerado un gran admirador por su forma de cantar, componer y de tocar su legendario Rickenbacker. En 1980 el Barón comenzó a volar hacia el estrellato. Un año más tarde debutaban con "Larga Vida al Rock and Roll", otro disco que ...

AC/DC - Back In Black (1980)

Calificación: ***** Bon Scott había dejado huérfana a la banda tras su prematura muerte en febrero de 1980 tras ahogarse con su propio vómito, dejando el futuro de AC/DC en el aire. El final parecía una posibilidad real, pero antes de tirar la toalla, Angus y Malcolm Young decidieron realizar audiciones en busca de un nuevo vocalista. Fue entonces cuando apareció un joven de Newcastle llamado Brian Johnson, exmiembro de la popular banda británica Geordie. Durante su prueba, interpretó "Whole Lotta Rosie" de AC/DC y "Nutbush City Limits" de Tina Turner deslumbrando al instante a los hermanos Young, quienes lo eligieron como sucesor de Bon. Tras el durísimo golpe que supuso la pérdida de su carismático frontman, el grupo viajó a las Bahamas para grabar un nuevo álbum durante unas sesiones marcadas por los constantes temporales tropicales que por poco le cuestan otro susto al grupo. El resultado fue mucho más que un simple disco con una portada negra a modo de l...

Black Sabbath - Master Of Reality (1971)

Calificación: ***** Pocas bandas pueden presumir de haber publicado dos obras maestras en un mismo año. El caso de Black Sabbath, amos y padres del Heavy Metal, es muy especial. Tras publicar el viernes 13 de febrero de 1970 su primer disco, de título homónimo y que inició el género, no tardaron sino 4 meses en ponerse a trabajar en lo que sería el segundo LP que salió en septiembre del mismo año y que llevó el título de "Paranoid". Si estás leyendo esta reseña y no has escuchado estos dos álbumes te recomiendo que empieces por ello antes de adentrarte en este tercer álbum. "Black Sabbath" y "Paranoid" habían confirmado al mundo que el Heavy Metal había nacido para quedarse para siempre. La oscuridad y la fantasía de las letras y de las portadas, la pesadez de los riffs, que mezclaban las primitivas influencias blueseras con algo más tétrico  y mal visto en aquellos tiempos, y el siniestro "look" de sus miembros los convirtieron rápidame...

ZZ Top - Degüello (1979)

Calificación: **** * (9) Después de tres años prácticamente desaparecidos del mapa, muchos podían pensar que ZZ Top había agotado su recorrido y su capacidad creativa. Sin embargo, Billy Gibbons, Dusty Hill y Frank Beard regresaron en 1979 con una obra que miraba al futuro sin dar la espalda al polvo del desierto texano. No es todavía la banda de los videoclips desenfadados, los sintetizadores y los coches rojos de “Eliminator”, pero tampoco es exactamente la de “Tres Hombres” o “Rio Grande Mud”. Estamos ante el momento exacto en el que ambos mundos se estrechan la mano. Y quizá por eso “Degüello” nunca ha recibido el reconocimiento que merece. Siempre ha vivido a la sombra de los dos gigantes que lo rodean, cuando en realidad es el álbum que explica por qué ambos existen. Aquí siguen latiendo el blues eléctrico, el boogie y ese groove pantanoso tan característico de sus primeros años, pero también aparecen nuevos ingredientes —arreglos de viento, sintetizadores, ritmos más cercanos...