Otro dato que muchos
desconocen es que este trabajo puede llegar a considerarse como “conceptual” ya
que todas las canciones aquí incluidas giran en torno a la ciudad de Los
Ángeles en los años ochenta y la decadencia moral de sus calles (incremento de
la violencia, vandalismo, duelos de bandas callejeros a lo Warriors los Amos de
la Noche,…). Muy relacionada con la temática está la peculiarísima portada del
trabajo que consiste en una pintura, o más un fragmento de una, titulada The
Maze del artista William Kurelek, donde podemos ver imágenes de una sociedad
hambrienta de violencia en las calles. Este tono más oscuro terminaría por
influir en el propio sonido de las canciones que conforman la obra, teniendo algunas
un tono más dramático que de costumbre. Como me pasa con “Jailbreak” de Thin
Lizzy, en “Fair Warning” hay varias canciones ideales para pinchar mientras
sales a delinquir en la oscuridad de la noche.
Una vez escuches el
disco al completo, te darás cuenta de lo mucho que has tardado en hacerlo. Os
invito, a continuación, a leer la reseña y, más importante aún, a descubrir un
LP de altos vuelos.
Es escuchar los
primeros segundos de “Mean Street” y no poder evitar quedarme boquiabierto.
¿Cómo podía hacer esas cosas con la guitarra? Eddie saca chispas al mástil con
su estilo tan personal, como si de una continuación de su legendaria “Eruption”
se tratara, para dar paso, con un no menos épico riff al resto del grupo, en un
delicioso medio tiempo con el que entramos de lleno en el álbum. Las líneas de guitarra y bajo se entrelazan con
una aridez rebelde que me recuerda a la de los primeros ZZ Top para que David
nos entregue una de sus habituales interpretaciones llenas de fanfarronería. El
solo, como no podía ser de otra forma, es de primera categoría, así como el
acompañamiento de su hermano Alex tras la batería. Ojalá este número hubiera
sido la BSO de la película con el mismo nombre (“Malas Calles” en español) de
Martin Scorsese que coprotagonizaron mis adorados Robert De Niro y Harvey
Keitel. This is home…well this is Mean Street!!!
El riesgo compositivo
emerge en la seductora “Dirty Movies”, un tema reptante y menos festivo, con un
tono más bien oscuro en ese estribillo coral tan encantador. Todo en este
número es perfecto: la manera de golpear de Alex, el mayor dramatismo vocal en
algunas secciones por parte de Roth, las líneas de bajo de Anthony (mis tripas
botan siempre que la pongo) y, por supuesto, un Eddie que se ciñe en esta
ocasión a brillar en lo rítmico (demasiada clase tras el riff principal),
aunque en los estribillos finales introduzca algunos punteos.
“Sinner’s Swing” trae
de vuelta el tono eléctrico de los primeros álbumes de la banda, con un
estribillo que dispara a quemarropa (¡qué buenos eran los coros de esta
banda!). Un riff acelerado bien acompañado por la dupla Anthony-Alex y con un
David desenfadado y provocador desde ese primer “All right, you sinners,
swing”. Un gran solo de Eddie pone la guinda a este sabroso pastel que nos
incita al desmadre. A fin de cuentas, estamos ante el swing de los pecadores…¡a
bailar!
Como en otra canción
que comentaré más tarde, para mí “Heart About It Later” es un tesoro escondido
dentro de un disco injustamente valorado. Michael Anthony roba mi atención
siempre que pincho esta pieza, debido a su punzante bajo que gozará de un
protagonismo absoluto en un curioso intermedio donde se queda solo con Alex,
marcando el ritmo e incitando a cualquier oyente a aplaudir en su habitación
como un poseso, antes de que Eddie haga acto de presencia y nos destruya con
otro solo de categoría. De resto, el número posee un riff principal que podría
ser pariente lejano (a veces me recuerda y a veces no) a “The Rover” de Led
Zeppelin. Los versos y estribillos son marca de la casa, lo cual nunca puede
ser indicador de algo negativo.
Probablemente la
canción que más trascendió de “Fair Warning” fue “Unchained”, la cual no faltó
en los directos del grupo en sus posteriores etapas. Estamos ante un número
realmente agresivo, donde el riff base de Eddie se afila con la entrada de los
versos, mientras Alex y Michael marcan un ritmo completamente cortante y David
canta a las mil maravillas, paladeando y escupiendo cada sílaba con su registro
tan personal y que tantos músicos han querido imitar (todos han perecido en el
intento). Me encanta el solo de este número, aunque sea brevísimo. Nos
demuestra la capacidad técnica de un músico que, como los cocineros actuales,
era capaz de darte una calidad incuestionable en una dosis más bien pequeña. No
me quería olvidar de mencionar el divertido intermedio en el que David, con un
tono casi improvisado, comienza a cachondearse de alguien que le responde “Come
on Dave, gimme a break”.
“Push Comes To Shove” es, a título personal, la otra joya escondida que esconde el catálogo de Van Halen. Michael golpea el bajo con tanta maestría que toma un papel casi principal, mientras que David borda una línea vocal lenta y seductora (no faltan esos aullidos a lo Janis Joplin que ya realizó en “Fools”). Eddie se limita durante la mayor parte del número a introducir pequeños arreglos melódicos y licks con diferentes distorsiones geniales, gozando, eso sí, de un demoledor momento solista en el que tira de magia sobre una inalterable línea de bajo que no deja de azotarnos los oídos. Sorprendente como pocas.
Boogie Rock con
detalles que parecen transportarnos, por momentos a una jam completamente
improvisada. “So This Is Love?” nos devuelve a los Van Halen más directos, con
sus coros bien marcados en un estribillo memorizable, un estelarísimo Roth tras
las voces, un nuevo solo celestial y, por supuesto, una base rítmica
inigualable firmada por Michael y Alex (suenan especialmente bien los baquetazos
en este número).
“Sunday Afternoon In
The Park” es un instrumental que, como sucedió en la homónima “1984”, los
teclados toman todo el protagonismo, haciéndonos sentir en una película de
extraterrestres. Esta pieza breve y poco reseñable da paso a “One Foot Out The
Floor”, tema aceleradísimo donde, sin prescindir de los sintetizadores, la
banda se abalanza sobre nosotros, valiéndose de solo dos minutos de ejecución
dejarnos satisfechos. Eddie mete la quinta la marcha para firmar uno de los
mejores solos del disco, algo realmente difícil de afirmar con tantos momentos
plausibles. Eddie era único.
Que “Fair Warning” haya quedado en la historia de Van Halen como un disco casi olvidado, siendo de sobresaliente (de 10 directamente) es algo que jamás lograré entender. La fusión de la fórmula ganadora “de siempre” con elementos más oscuros y crudos lo convierten, probablemente, en su disco más duro y callejero. Para mí, en breves palabras, esta obra aporta una prueba más a la cuestión de por qué Van Halen es una de las bandas más grandes de la historia. Si nunca antes lo has escuchado, espero que este escrito haya servido como una invitación a ello.
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