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Trivium - In The Court Of The Dragon (2021)

Calificación: ***** (8)

Sería un gravísimo error negar la importancia y el alto nivel que, durante más de 20 años ha mantenido Trivium, el afamado grupo liderado por el carismático Matt Heafy, uno de esos músicos que rebosa, además de talento, una personalidad agradable y alegre que le ha hecho conectar con su fanaticada de una manera más fuerte.

 

El año pasado nos regaló en pleno confinamiento por la pandemia un destacadísimo “What The Dead Men Say” donde el grupo dio continuidad al no menos destacable “The Sin And The Sentence” de 2017 y obtuvo críticas realmente positivas. Solo hemos tenido que esperar poco más de un añito para que podamos sentarnos a escuchar (y reseñar) un nuevo lanzamiento del cuarteto que han titulado “In The Court Of The Dragon” y que conforman 10 canciones completamente nuevas que procederemos a analizar a continuación.

 

Antes de entrar en la materia puramente musical, hay que quitarse el sombrero ante la vistosa y preciosa portada del álbum, siendo esta un cuadro del artista francés Mathieu Nozieres (recomiendo mucho ver su obra ya que tiene un par de pinturas interesantes), pero también ante la producción de Josh Wilbur.

 

Ahora sí, ¡hablemos de música!

 

Tras el brevísimo intro orquestal titulado “X” (compuesto por el legendario líder de Emperor, Ihsahn), sin duda ideal para inyectarnos la máxima adrenalina posible desde el inicio, arrancan las hostilidades con el tema título, el cual nos invitan a adentrarnos en una tormenta sónica con un  salvaje Matt desgañitándose a través de unos peligrosos screams mientras las guitarras escupen fuego. Tras unos versos muy propios del grupo, emerge un estribillo tremendo, donde la agresividad y la electricidad van de la mano. La sección intermedia nos trae un instrumental con varios breakdowns, alteraciones rítmicas y varios solos de guitarras acojonantes (especialmente el que emerge sobre el minuto 3:32) que nos harán perder la cabeza (¡y esto no ha hecho más que empezar!). Los de Florida vienen a por todas con su nueva obra y eso solo puede ser sinónimo de alegrías.


 

Thrash Metal contemporáneo y de indudable categoría. “Like A Sword Over Damocles” es una canción violenta (el hecho de que Alex Bent es uno de los mejores baterías de la actualidad es un hecho, no una opinión) que, aunque en los versos tenga algunos matices de los últimos Slipknot, a mí me recuerda más a los últimos trabajos de Anthrax, especialmente en ese épico estribillo que funciona a las mil maravillas.  Sin duda, un acierto más para los americanos que podría encajar sobradamente en cualquiera de los dos últimos trabajos que han lanzado. Honor para la dupla Corey-Matt tras las guitarras, quienes nos regalan un auténtico festín instrumental (atentos al 4:14) donde hay bellos momentos melódicos que combinan con otros más técnicos que, en algunos instantes, vienen acompañados de arreglos orquestales absolutamente épicos.

 

“Feast Of Fire” fue elegida, con todas las de la ley, como segundo sencillo del disco, algo que se justifica y entiende a través del pegadizo estribillo que posee y que puede acercar a más gente a su Metal tan personal. De esta canción resaltaría especialmente, además del mencionado chorus, la poderosa sección instrumental que posee, con unas guitarras groovies que, además de rompernos los tímpanos con el punteo principal, nos obsequiarán después con un par de solos breves pero de buena técnica.

 

No creo que sea el único que ha viajado en el tiempo al escuchar los riffs de guitarra de “A Crisis Of Revelation” (más cercano a los del “Ascendancy”) y, al mismo tiempo, sentir esta canción como una pieza con reminiscencias sonoras al “The Defiant” de su más reciente álbum. Unos versos más salvajes dan paso a un melódico y cálido estribillo sobre el que, a mi gusto muy acertadamente, incluyen algunos screams de fondo. Justo cuando piensas que la banda no ha innovado o incluido algún matiz sorprendente van y te rompen los esquemas con un nuevo riff pesado y agresivo (casi como si de un breakdown) para dar paso a dos de mis solos favoritos del trabajo: primero con guitarras gemelas bajo efectos de distorsión y, en segundo lugar, con uno más complejo y, si me lo permiten, progresivo donde, por si alguien lo dudaban, nos dejan claro el porqué de su reconocimiento actual.

 



Es el turno de una sorpresa muy grata de este álbum (como si alguna canción no lo fuera…) por su planteamiento-estructura musical. “The Shadow Of The Abattoir” es una epopeya de más de siete minutos donde es inevitable no encontrar referencias tanto en la lírica como en la sonoridad con Iron Maiden. Sobre unas dulces guitarras y un tembloroso bajo Matt Heafy clava una de sus interpretaciones más suaves y teatrales que le recuerde con esos primeros versos tan sentidos y que, pronto, terminarán derivando en un breve pero memorable estribillo más mordiente. Con los minutos la canción va ganando en complejidad, con especial fuerza sobre el tercer minuto donde la agresividad de los instrumentales (una nueva masterclass de solos viene incluida) y las voces más rotas dibujan una canción completamente diferente. Cada segundo que pasa redondea la canción tan al alza que es difícil que no se convierta en una de tus preferidas al final de la primera escucha de todo el plástico.

 

Más directo a la yugular y al grano avanza “No Way Back But Through”, otra de mis preferidas, donde destaco la voz de Heafy, la cual suena brillante (un poco a lo Corey Taylor), así como las guitarras dobladas, un bajo galopante y el monstruoso trabajo tras los parches de Alex Bent (esta canción está hecha para su lucimiento sin duda). Con cada nueva escucha, sube posiciones en mi ranking personal de este álbum.

 

“Fall Into Your Hands”, la segunda de las tres canciones de más de siete minutos en la que, nos trae una auténtica exhibición de bajo y batería cortesía de Paolo y Alex en una pista acelerada e incendiaria donde Matt se deja las cuerdas vocales por el camino entre tanto scream (pasan los años y no pierde las mañas….¡y la voz!), descansando únicamente durante el más suave estribillo (extremadamente pegadizo) y diversos interludios musicales, alguno más largo que otro, que vuelven a dejarnos la mejor versión del cuarteto en este plano que tanto dominan

 

Empezamos a acercarnos al final con un número no menos logrado, ni machacón, como “From Dawn To Decadence”, una canción cuya pista de batería me tiene perdidamente enamorado, así como las diferentes capas de voz grabadas por el grupo, donde combinan la faceta más salvaje de Matt con la moderada antes de endulzarnos con un nuevo estribillo agradable y cumplidor. Personalmente me ha gustado mucho la parte final del número, con unas líneas más bien repetitivas que funcionan la mar de bien. Tremenda.

 

La obra termina por todo lo alto con una ambiciosísima pieza titulada “The Phalanx” que pudimos escuchar como tercer single del disco solo una semana antes del lanzamiento oficial del LP. Esta pieza puede presumir de concentrar en sus más de siete minutos de música (la tercera, y última, vez que pasa durante el LP) un riquísimo abanico de riffs y veloces punteos sobrados de inspiración, una actuación vocal sublime de Matt y Corey (este último acompaña con unos screams letales), una base de bajo y batería que recuerda los mejores tiempos del grupo (¿no serán, acaso, estos sus mejores tiempos?) y constantes cambios estructurales que lo convierten, seguramente, en uno de los mejores temas de toda la producción (aspira a futuro clásico).

 

Si los tres últimos álbumes de Trivium son obras magistrales de Metal en toda su amplitud, se dice y no pasa nada. “In The Court Of The Dragon” trae un nuevo sobresaliente para un grupo que, desde hace ya unos años, puede presumir de ser uno de los mejores y más brillantes del milenio en materia de Metal. Con cada nueva entrega que nos dan parecen ampliar sus horizontes con detalles nunca antes escuchados (en esta ocasión noto más ambición por lo progresivo, con algunas orquestaciones y pistas más extensas) que se unen, por supuesto, a todos los elementos que hacen grande a Matt Heafy y compañía. 

La nueva genialidad de Trivium se llama “In The Court Of The Dragon” y, si no lo has hecho, estás tardando en escucharlo.

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