No había pasado ni un año desde que cuatro jóvenes músicos que respondían al nombre de Van Halen habían irrumpido con mucha fuerza en la escena rockera del momento gracias a su homónimo debut cuando, aprovechando esa mayor atención obtenida, decidieron publicar un segundo disco de estudio titulado simplemente “Van Halen II” que, a diferencia de los discos que ven la luz ahora, fue grabado en solo seis días. Este nace bajo la idea de demostrar que aquellos “Runnin’ With The Devil”, “On Fire”, “Ice Cream Man” o “Eruption” no nacieron fruto de un golpe de suerte, sino de la magia creativa de un grupo encabezado por dos auténticos colosos como Eddie Van Halen y David Lee Roth, sin por ello quitar mérito a Michael Anthony y Alex Van Halen, quienes, si me permiten, constituyeron una de las bases rítmicas más potentes de la historia.
Eddie Van Halen y David
Lee Roth se lucen en sus puestos, Eddie a través de solos - riffs innovadores
para la época y David con su estilo lleno de piruetas malabarísticas y poses
escandalosas, dirigidas estas últimas al público femenino.
Parece que el grupo no
ignoró el hecho de que su versión del “You Really Got Me” de los Kinks incluida
en su debut fuera un completo éxito y optó por abrir en esta ocasión su segunda
obra con el “You’re No Good” que Clint Ballard Jr. Compuso para Dee Dee Warwick,
pero que Van Halen hizo suya a través de una mezcla de distorsión en el bajo
(amo ese efecto que Anthony optó por usar), los riffs oscuros y pausados de
Eddie o la interpretación sensual, o incluso depravada, de un colosal David Lee
Roth que hace lo que le da la gana con agudos de escándalo.
Y tras una de las
mejores regrabaciones en la historia del Rock es la hora de “Dance The Night
Away”, que es, precisamente, una de las canciones insigne del grupo y que, por
primera vez, les condujo al Top 20 en las listas de éxito de todo el mundo.
Corte amistoso y cuidado del que mucho se ha escrito hasta la fecha, pero del
que no puedo dejar de mencionar los coros de ese monumental estribillo o el
solo de nuestro querido Eddie.
Toca algo más rockero de la mano de una dupla de canciones impresionantes como “Somebody Get Me A Doctor” y “Bottoms Up!”. De la primera tengo que hablar especialmente de las líneas de guitarra de EVH, quien juega por momentos con un feeling Funk para terminar optando por riffs más duros sobre los que David clava otra actuación salvaje. El solo es otro de los grandes momentos del corte y del disco en general. Por otro lado, la canción que invita a “levantar los traseros” abre bluesera para terminar derivando en una pieza más sureña, pero en versión Van Halen. No puedes hablar del grupo sin haber quemado tu aparato de música escuchando semejantes cañonazos.
¿Por qué no trascendió
tanto “Outta Love Again” como otros hits del grupo? Lo que hace Eddie tras la
guitarra, con un riff aparentemente simple pero que solo él sabía llevar a esos
niveles de calidad sonora, es de locos (¡Y NO ME OLVIDO DEL SOLO!).
Impresionante también la base de bajo y batería de la canción, elaborada con
pizcas de densidad y deje callejero, así como lo del señor Roth tras el
micrófono.
Si el debut tenía “On
Fire” como corte más veloz y cortante, esta segunda parte tendría “Light Up The
Sky”, una canción que cuenta con uno de mis coros preferidos en la historia del
grupo y que muestra la versatilidad de David a la hora de cantar, así como la
magia que atesoraba, Van Halen, pero no Eddie en esta ocasión, sino su hermano
Alex, quien se luce en un pequeño solo tras la batería. Si tenéis un buen
reproductor de sonido vais a flipar con la línea de bajo de Anthony, por no
hablar del posterior solo del embrujado Eddie.
“Spanish Fly” es el
nombre del instrumental de guitarra incluido en este disco. Uno cuando la escucha
no sabe si hacer la reverencia, persignarse, llorar, aplaudir, guardar
silencio,…es un regalo tras la guitarra acústica que mezcla emoción y velocidad
por uno de los mayores genios que pisaron nuestro planeta. Pero la cosa no
acaba ahí ya que este dará paso a “D.O.A.”, uno de mis temas preferidos del
grupo y que cuenta, ya de paso, con un riff que parece sacado del “Jailbreak”
de Thin Lizzy. Tema callejero, lleno de furia tras la guitarra y la garganta de
David, estribillo simple pero legendario y, para rematar la faena, un cierre
lleno de velocidad y completamente rompedor.
Con “Women In Love…”
disfrutaremos de la faceta más melódica y accesible del grupo. Tema
refinadamente cuidado en todos sus aspectos que, a mi forma de ver, creo
escuela en la manera en que muchas bandas desarrollaron su estilo en la
posterior década de los 80. Adelantados a su tiempo, sin duda. Para terminar el disco la banda opta también
por un medio tiempo cariñoso y picante titulado “Beautiful Girls” que disfruto
especialmente por el contoneo tras el punteo principal de la guitarra (un poco
al estilo de “Last Child” de Aerosmith), así como por su cálido estribillo
(Mötley Crüe bebió indudablemente de los primeros dos trabajos de Van Halen).
Un diez catedralicio.

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