Ir al contenido principal

Dream Theater - Parasomnia (2025)

Calificación:*****(9)

Pocas veces en los últimos años un álbum ha generado tanta expectación en la comunidad del Metal Progresivo, y del Metal en general, como “Parasomnia”, la nueva obra de los legendarios Dream Theater. Y no es para menos: este lanzamiento no solo amplía su extensa discografía, sino que marca un punto de inflexión en la historia de la banda. La razón principal es evidente: tras 15 años de ausencia, Mike Portnoy ha vuelto a ocupar su lugar tras los parches, retomando el puesto que dejó en 2010 y que desde entonces había sido desempeñado con maestría por Mike Mangini. Si bien Mangini hizo un trabajo encomiable, y este escrito no pretende restarle mérito, siempre he sentido que el estilo de Portnoy es más natural y orgánico (aunque, claro, esto es cuestión de gustos y entiendo perfectamente a quienes puedan preferir a su sucesor). En todo caso, si alguien espera encontrar en este escrito una mala palabra sobre Mangini, le recomiendo que deje leerme, porque creo que a estas alturas de la historia no es necesario perder el tiempo alimentando un debate absurdo sobre dos grandes músicos.

Durante la etapa sin Portnoy, Dream Theater atravesó una fase creativa marcada por la irregularidad. Discos como “A Dramatic Turn of Events” (2011) o “Distance Over Time” (2019) lograron conectar con parte del público, mientras que otros como “The Astonishing” (2016) o “A View from the Top of the World” (2021) dividieron opiniones, con críticas señalando una pérdida de frescura y cierta repetición de fórmulas. No creo que esta fluctuación creativa se deba exclusivamente a la ausencia de Portnoy, como defienden algunos, sino más bien al desgaste compositivo natural que puede sufrir una banda con tantos años de trayectoria. Además, es innegable que James LaBrie ha enfrentado mayores dificultades para alcanzar sus registros en vivo, algo comprensible con el paso del tiempo.

Con Mike de vuelta, Dream Theater no perdió tiempo y regresó al estudio para dar forma a un nuevo álbum, con John Petrucci repitiendo como productor principal y Andy Sneap encargándose de las mezclas. Desde el anuncio de este nuevo trabajo, surgió la gran incógnita: ¿conseguirían recuperar la chispa de antaño o seguirían una fórmula predecible?

Lo primero que se supo de “Parasomnia” es que se trata de una obra “casi” conceptual. Uso este término porque, si bien todas las canciones giran en torno a las alteraciones del sueño (parálisis del sueño, pesadillas, etc.), no cuenta una historia lineal como el eterno “Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory” (1999). “Parasomnia” hace referencia a comportamientos anormales que ocurren durante el sueño, un concepto intrigante que, sumado al regreso de la alineación clásica y la enorme expectación, convierte este lanzamiento en un acontecimiento histórico para el metal progresivo.

¿Cumple con las altísimas expectativas? Ha llegado el momento de analizarlo en detalle.

“In The Arms of Morpheus”

La espera ha terminado y el viaje musical comienza con In The Arms of Morpheus, una obertura instrumental de algo más de cinco minutos que, en cierto modo, recuerda a la icónica Overture 1928 de Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory. No solo por su función introductoria, sino porque también anticipa melodías y motivos que se desarrollarán a lo largo del álbum.

Tras unos primeros segundos de efectos de sonido envolventes, la batería de Portnoy emerge con una presencia arrolladora: doble bombos precisos y redobles calculados que, desde el primer instante, reivindican su papel como pieza clave en la identidad de la banda. Junto a él, un coloso como John Petrucci introduce riffs demoledores con su guitarra de ocho cuerdas (¡sí, ha vuelto a usarla!). A medida que avanzan los compases, la composición gana profundidad con los teclados ambientales de Jordan Rudess y el siempre sólido bajo de John Myung, que aporta una base envolvente al conjunto. El cierre de la pieza no podría ser más elegante: un solo de guitarra limpio y emotivo que deja en el aire la promesa de lo que está por venir.

Más allá de lo musical, hay algo realmente refinado en el hecho de que, pese a no contar con letra, la banda consiga introducir al oyente en el concepto del álbum a través del propio título. La expresión "estar en los brazos de Morfeo" se usa habitualmente para describir el acto de dormir plácidamente, algo que encaja a la perfección con la temática onírica que vertebra la obra.

“Night Terror”

No había mejor forma de anunciar el primer álbum tras el regreso de Mike Portnoy que con “Night Terror” como primer adelanto. Con solo un par de escuchas queda claro que estamos ante un nuevo himno de la banda. A lo largo de sus 10 minutos, Dream Theater despliega su mejor arsenal: afinaciones bajas que refuerzan la pesadez del sonido, riffs potentes que evocan la era de “Train of Thought”, un estribillo pegadizo, detalles constantes en la batería, la voz de LaBrie sonando más natural que en sus producciones recientes y un electrizante duelo de solos entre Rudess y Petrucci.

Adoro a Mangini, pero basta con escuchar lo que hace Portnoy en esta pista para recordar su importancia en el sonido característico de la banda. Su batería es un torbellino de cambios de ritmo y doble bombo ejecutado con la precisión de un cirujano. No puedo dejar de destacar el endiablado punteo de Petrucci en el minuto 6:56, así como el solo melódico que nos regala casi al final. ¡El barbudo nunca decepciona!

Líricamente, la canción introduce la temática central del álbum, abordando las pesadillas con referencias a instrumentos de tortura, arañas y otros elementos aterradores, así como la parálisis del sueño.

“A Broken Man”

Probablemente, “A Broken Man” sea una de las canciones más flojas del álbum. No porque sea mala (¡jamás diría eso!), sino porque su sección intermedia se siente plana y sin elementos realmente memorables, recordando algunas de sus obras más recientes. Sin embargo, su inicio heavy y su cierre progresivo destacan, así como el solo de Petrucci, que rompe con la pesadez predominante para explorar brevemente tonos más blueseros.

En lo lírico, “A Broken Man” trata las secuelas psicológicas de los veteranos de guerra. Este tema, abordado magistralmente en “Afraid to Shoot Strangers” de Iron Maiden y en clásicos del cine como “El Cazador” de Michael Cimino (¿quién no empatizó con el sufrimiento del atormentado Nick que le valió un Oscar a Christopher Walken?), está presente desde las primeras estrofas: “Siente el calor intensificarse / El acero perfora la piel / El cielo en llamas, electrificado / La guerra interior comienza”. Este sufrimiento es vivido por un veterano que deja de revivir la carnicería humana a la que asistió, así como confiesa tener remordimientos al tener que abandonar a sus compañeros que han sido asesinados (“Cargado de culpa / abandonando camaradas que yacen inmóviles / Ojos sin alma me devuelven la mirada / Roto, enfermo me siento”). La banda refuerza la intensidad con fragmentos de declaraciones reales de veteranos de guerra, añadiendo un toque de autenticidad y dramatismo.

“Dead Asleep”

¡Vaya temazo nos llega a continuación!

El ambiente gótico se hace presente desde los primeros segundos con el dramatismo de unos chelos que construyen una tensión in crescendo. Y entonces, la tormenta se desata: la banda entra con una fuerza demoledora, desplegando una avalancha de riffs oscuros y una batería atronadora que deja claro que Portnoy está de vuelta. Alcanzado el segundo minuto, la canción abre un pequeño respiro con una sección melódica protagonizada por la guitarra limpia de Petrucci, antes de volver a sumergirse en su naturaleza densa y progresiva.

Los versos funcionan bien gracias a la interpretación de LaBrie, quien se mueve sobre arreglos de guitarra etéreos y teclados espectrales, pero es en el estribillo donde la canción brilla con más fuerza. Su luminosidad contrasta con la pesadez de los versos y se refuerza con un simple, pero efectivo, remate final.

A partir de aquí, Dream Theater juega sus cartas con maestría: en lugar de repetir estructuras monolíticas, el quinteto introduce detalles de prog metal clásico que hacen que los 11 minutos de la canción pasen en un suspiro. Entre los puntos álgidos, destaca el solo abrasivo de Petrucci, cargado de distorsión y dramatismo, seguido de una exhibición magistral de Rudess a los teclados (¿soy el único al que le ha recordado a Beyond This Life?). Finalmente, la canción se cierra con una melodía orquestal y macabra que reutiliza el estribillo de A Broken Man, dándole un giro siniestro.

En cuanto a la letra, la historia que narra es escalofriante: basada en un caso real, nos cuenta el drama de un sonámbulo que, en medio de un sueño en el que cree estar siendo atacado por ladrones, acaba matando accidentalmente a su esposa. La agonía del protagonista al despertar y descubrir el crimen impregna la canción de un tono trágico y desesperado. Aunque en un primer momento es detenido por la policía, finalmente es absuelto debido a su trastorno de sonambulismo. 

“Midnight Messiah”

Lejos de perder intensidad, “Midnight Messiah”, tercer sencillo del álbum, se convierte en otro gran acierto. Nos transporta a la etapa más dura de Dream Theater, con un sonido denso que podría haber encajado en “Train of Thought” (se siente como un hermano perdido de “As I Am”), pero con detalles distintivos como efectos en la voz de Labrie. Por su parte, Portnoy y Myung construyen una base rítmica sólida, sobre la cual Rudess y Petrucci despliegan un impresionante duelo instrumental que se magnifica en el solo que encontramos en su segunda parte (¿son cosas mías o emplean algo similar al tapping?). Aunque sin el virtuosismo de “Night Terror”, el trabajo de Portnoy es clave en la dinámica de la canción, especialmente al romper el ritmo en su poderoso estribillo.

Mientras que “Night Terror” narraba el miedo a dormir, aquí el protagonista encuentra refugio en sus sueños, prefiriendo ese mundo onírico a la realidad donde se siente una especie de “Mesías de Medianoche”. Esta temática llevó a especular que la letra reflejaba los sentimientos de Portnoy al volver a la banda (versos como “En mis sueños hay una canción que una vez conocí…” podrían sugerirlo), aunque él mismo desmintió esta teoría, aclarando que es una historia ficticia. La letra también incluye referencias a clásicos de la banda como “Strange Déjà Vu”, “This Dying Soul” o “The Glass Prison”, regalando a los fans un guiño nostálgico.

“Are We Dreaming”

Tras la intensidad del tema anterior, Are We Dreaming baja las revoluciones y sirve como transición hacia la siguiente pieza. Con apenas un minuto y medio de duración, la composición se construye sobre un tétrico teclado ambiental de Rudess, mientras voces susurrantes nos hablan sobre los traumas que pueden emerger en el mundo de los sueños. Un interludio breve, pero inquietante. 

“Bend The Clock”

La única balada del disco—algo inusual en Dream Theater, que en sus últimos trabajos solía incluir al menos dos o tres—lleva por título Bend The Clock. Musicalmente, la canción evoca la esencia de las power ballads de los años 80, especialmente en el tratamiento de guitarras, teclados y armonías vocales. Sin embargo, su ADN se siente más cercano a los trabajos recientes de la banda, recordando a algunas de las grandes baladas del álbum Dream Theater (2013).

Si hay alguien que brilla en esta pieza es James LaBrie. Su interpretación es elegante y demuestra que, pese a los años, sigue dominando este tipo de composiciones con una sensibilidad única. Puede que a lo largo del tema se eche en falta algún giro inesperado—por momentos resulta demasiado “de manual”—pero eso no la hace prescindible. Y si hay algo que eleva esta balada a otro nivel, es el glorioso solo de Petrucci en la segunda mitad de la canción: una exhibición de técnica y sentimiento que atraviesa el mástil con notas cargadas de emoción.

La letra aborda la angustia de alguien atrapado en un estado de pesadilla recurrente y ataques de pánico. La metáfora del tiempo como prisión es clave en su mensaje: "Si pudiera volver atrás el reloj o doblar el tiempo y experimentar la vida sin estos traumas nocturnos, ¿sería la vida más bella?". 

“The Shadow Man Incident”

Para cerrar el álbum, Dream Theater hace lo que mejor sabe hacer: una canción épica de más de 19 minutos, titulada The Shadow Man Incident. La historia narra la batalla de una persona contra una inquietante aparición que se materializa en su habitación.

La magnitud de esta pieza requiere varias escuchas para ser apreciada en toda su complejidad. Sus primeros cuatro minutos son una demostración de virtuosismo instrumental, con constantes cambios de ritmo que ponen de manifiesto el altísimo nivel en el que se encuentra la banda. Cuando LaBrie entra en escena, la canción adopta un tempo pausado, solo para explotar en el séptimo minuto con un riff afilado que Petrucci parece haber sacado directamente de su barba.

La sección central es una delicia progresiva en la que cada miembro brilla con luz propia: Petrucci despliega un solo monumental, con Portnoy construyendo una base percusiva abrasiva llena de matices. Rudess, por su parte, introduce un solo de teclados que rememora los tiempos de Scenes From a Memory, utilizando tonos clásicos que harán las delicias de los fans más veteranos.

El clímax llega con un desenlace gótico y melódico, donde un susurro de "Wake up" evoca inevitablemente el icónico "Open your eyes, Marcus" de Finally Free. La melodía de A Broken Man reaparece una última vez, esta vez en clave doom, para dar un cierre grandioso y melancólico al álbum.

CONCLUSIÓN

“Parasomnia” es, sin duda, lo mejor que Dream Theater ha entregado en años. Sin llegar a la perfección (nadie esperaba un Metropolis Pt. 3 o un nuevo Images and Words), este álbum sintetiza la esencia de la banda a lo largo de canciones que no dejarán de crecer con cada nueva escucha. Si amas trabajos como “Octavarium”, “Train of Thought” o “Systematic Chaos”, Parasomnia está hecho para ti.

Ojalá el futuro siga trayendo más Dream Theater con Portnoy. Sin duda, la espera ha merecido la pena.

Aunque con el paso de las semanas podré elaborarme un juicio más sólido, y siendo consciente de la división de opiniones que este LP puede despertar, para mí estamos ante un LP digno de un logrado notable alto. 

Comentarios

Te recomendamos leer...

Tygers Of Pan Tang - Electrifyed (2026)

Calificación: **** * (9) "Cuarenta años después, el tigre sigue mordiendo" Varias décadas han pasado desde que la NWOBHM cambiara para siempre la historia del heavy metal británico, Tygers Of Pan Tang siguen teniendo algo que decir. No necesitan presentaciones, reivindicaciones ni disculpas por continuar haciendo aquello que les convirtió en una de las bandas fundamentales de aquella explosión. Su nombre está escrito junto al de Iron Maiden, Saxon, Diamond Head y tantos otros, algunos más icónicos que otros, que demostraron que el heavy metal también podía nacer de los pequeños clubes, de las guitarras conectadas a amplificadores demasiado grandes y de una generación que simplemente quería tocar más fuerte que la anterior. Que en 2026 podamos seguir hablando de un nuevo disco de los Tygers es, sin duda, una auténtica celebración. Y “Electrifyed” llega, además, con las ideas muy claras. El decimocuarto álbum de estudio de la banda liderada por toda una institución como Rob...

ENTREVISTA A ROBB WEIR (TYGERS OF PAN TANG)

Ha sido un auténtico placer poder charlar con una institución como Robb Weir, fundador y eterno guitarrista de Tygers Of Pan Tang el mismo día que “Electrifyed” , la nueva obra de esta banda referente dentro de la NWOBHM, ve la luz. Weir no dudó en dedicarnos más de una hora y media de entrevista, mientras descansaba en un hotel de Dinamarca en la víspera del Death Island Festival en el que Tygers actuaría como cabeza de cartel al día siguiente. ------------------------------------------------------------------------ Electrifyed se publica hoy, así que la primera pregunta es obligatoria: ¿qué sientes cuando finalmente llega el día en que un álbum en el que has trabajado durante meses o incluso años deja de pertenecerte y pasa a ser propiedad del público? ¿Sigues poniéndote nervioso después de tantos discos? RW: Es una pregunta estupenda para empezar. No, no me pongo nervioso. Si acaso, estoy bastante emocionado y hay mucha expectación. Pero, para serte sincero, el lanzamiento ha ...

Accept - Teutonic Titans 1976 - 2026 (2026)

Calificación: **** * Cincuenta años dan para mucho. Para cambiar varias veces de formación, atravesar épocas de esplendor y momentos de incertidumbre, sobrevivir a modas, crisis discográficas y cambios de generación y, sobre todo, para dejar una colección de canciones capaz de seguir sonando con la misma fuerza décadas después de haber sido escritas. Accept llevan medio siglo demostrando precisamente eso. Desde que aquellos alemanes comenzaron a abrirse camino en los setenta hasta convertirse en uno de los pilares sobre los que se construyó el heavy metal europeo, su influencia ha terminado siendo mucho mayor de lo que a veces se reconoce. Por eso, celebrar sus cincuenta años reuniendo a una auténtica legión de músicos para volver a interpretar parte de su legado puede parecer una idea excesiva, pero termina teniendo bastante más sentido del que podría esperarse. “Teutonic Titans 1976-2026” no es una recopilación al uso ni pretende sustituir las grabaciones originales. Wolf Hoffmann...

Iron Maiden - Senjutsu (2021)

Calificación: **** (9) Realmente me parece increíble y emocionante el hecho de poder estar hablándote largo y tendido, querid@ lector/a, de un nuevo disco de Iron Maiden. Y aunque sé que muchos podéis imaginaros el porqué, os lo resumiré de la siguiente manera: ¿a quién no le emociona hablar de la banda más grande de la historia del Heavy Metal?   Está claro que no todos los seguidores supieron aceptar a Maiden tras el “Seventh Son Of A Seventh Son” (motivos que no entiendo, pero habrá que respetarlos) con esa típica muletilla de “yo les perdí la pista desde el SSOASS”. Está claro que hubo un bajón compositivo en la última etapa de Dickinson, especialmente notorio en “No Prayer For TheDying”, pero no creo que “Fear Of The Dark” baje del notable alto. Si ya entramos en la era de Blaze…sencillamente os digo que pocos discos han recibido un trato tan injusto como el “X-Factor” (1995), trabajo oscuro y rompedor que sentó las bases de los Maiden del nuevo milenio. Volvería Bruce a...

Airbourne - Airbourne (2026)

Calificación: **** * (7,8) Casi veinte años han pasado desde que “Runnin' Wild” cayó en mis manos y convirtió a Airbourne en una de esas bandas que uno termina asociando inevitablemente a una determinada etapa de su vida. Por aquel entonces eran presentados poco menos que como los herederos de AC/DC, una etiqueta tan cómoda como difícil de soportar cuando tienes que construir una carrera propia después de semejante comparación. Sin embargo, Joel O'Keeffe y compañía han conseguido llegar hasta aquí sin renunciar prácticamente a ninguno de los ingredientes que los hicieron reconocibles desde el principio. Seis discos después, siguen defendiendo el hard rock más directo, físico y descaradamente rockero con una fidelidad que, lejos de resultar preocupante, termina siendo parte fundamental de su encanto. Y sí, probablemente Airbourne hayan escrito varias veces la misma canción con distinto nombre, pero mientras esa fórmula siga funcionando, cuesta encontrar motivos para pedirles qu...

Steve Hackett & Steve Rothery - The Roaring Waves (2026)

Calificación: **** *(8,5) Creo que en el corazón de muchos seguidores existía la corazonada de que, en algún momento, los caminos de Steve Hackett y Steve Rothery, dos auténticos mitos de la guitarra, terminarían cruzándose para dar lugar a una colaboración destinada a la historia. Estamos hablando de dos artistas unidos por una manera muy particular de entender su instrumento, más preocupada por sugerir, emocionar y construir atmósferas que por demostrar hasta dónde pueden llegar técnicamente. Hackett fue una de las piezas fundamentales de la etapa más creativa de Genesis y posteriormente desarrolló una extraordinaria carrera en solitario, mientras que Rothery, guitarrista fundador y miembro constante de Marillion, convirtió desde finales de los setenta la melodía y el sentimiento en una de las principales señas de identidad de su banda. Que ambos terminaran compartiendo un disco parecía una cuestión de tiempo, especialmente después de que en los últimos años hubieran coincidido sobr...

Edgar Allan Poe en la cultura Rock.

Sin lugar a dudas, Edgar Allan Poe fue uno de los padres de la literatura gótica. Sus numerosas novelas y poemas trataban temas tan oscuros como la muerte en sus diferentes vertientes (fundamentalmente asesinatos) o el rápido tránsito de la vida, pasando por la soledad y la necrofilia. La cultura gótica, satánica u ocultista, entre otros, se han inspirado y originado, en gran parte, a partir de las novelas de Poe. Nunca antes un escritor había creado historias tan terroríficas, que eran capaces de sembrar el miedo en sus lectores. Recomendamos mucho sus lecturas. Algunas son un poco complejas de leer por su vocabulario, pero enganchan fácilmente Artistas clásicos del Country, del Folk, del Rock y del Metal, entre otros, se han inspirado en sus historias a la hora de componer canciones y, aunque parezca mentira, hasta discos completos se han grabado a partir de obras de Poe. A continuación vamos a enumerar una serie de artistas y bandas que se inspiraron en Poe. Hay muchos má...

Kreator - Krushers Of The World (2026)

Calificación: *** * *(7,5) A estas alturas de su trayectoria, Kreator no necesita presentación alguna. Desde su surgimiento en los albores del Thrash Metal europeo durante los años 80, la formación alemana capitaneada por Mille Petrozza se ha erigido como una de las voces más feroces, fiables y persistentes del género a lo largo de cuatro décadas repletas de discos memorables y composiciones que, sin renunciar jamás a su identidad, han sabido evolucionar con los tiempos que les ha tocado afrontar. “Krushers Of The World”, su decimosexto trabajo de estudio, funciona tanto como una reafirmación de ese legado como una renovada declaración de intenciones: aquí no hay concesiones, no hay nostalgia impostada, solo thrash metal directo y sin filtros dispuesto a volarnos la cabeza. No resulta sorprendente que el álbum impacte visualmente desde el primer instante, ya que Kreator siempre ha mostrado un especial cuidado por el apartado artístico de sus lanzamientos. En esta ocasión, el respons...

Helloween - Helloween (2021)

Calificación: **** * Parece mentira, pero ya ha llovido lo suyo desde aquel glorioso 14 de noviembre de 2016, día en que Helloween paralizó al mundo del Metal con el comunicado que muchos habían soñado desde hacía décadas:   “Creíste en ello por años y seguiste preguntando por ello. Ahora es el momento. A finales de 2017 Michael Kiske y Kai Hansen volverán a subirse a los escenarios con Helloween y resucitarán la formación legendaria del grupo”. No mucho tiempo antes ya había sucedido lo mismo con los Guns N’ Roses, pero a diferencia de Axl Rose y compañía, el regreso de Kai y Michael a la banda que los hizo grandes fue más allá de los meros intereses comerciales debiéndose más bien a la mayor madurez de Kiske y Weikath para resolver sus problemas y cumplir el deseo de millones de seguidores ,y pienso que de ellos también, por volver a tocar juntos (Kai ya había tocado como invitado especial junto a Helloween, pero Kiske llevaba alejado del grupo desde hacía demasiados años). ...

Mastodon - Marrow Deep (2026)

Calificación: **** * (8,5) Cinco años separan “Marrow Deep” (2026) de “Hushed and Grim” (2021). En cualquier otra circunstancia, ese intervalo ya sería suficiente para despertar expectación, pero en el caso de Mastodon resulta imposible acercarse a este noveno álbum de estudio sin tener presente todo lo que ha sucedido durante ese tiempo. La formación que durante veinticinco años pareció inamovible dejó de existir. Brent Hinds abandonó la banda en marzo de 2025 y falleció pocos meses después en un accidente de motocicleta. Brann Dailor perdió además a su madre, y Troy Sanders tuvo que enfrentarse a las consecuencias devastadoras del huracán Helene. Demasiadas pérdidas, demasiadas heridas y, sobre todo, demasiado poco tiempo para asimilarlas antes de entrar en el estudio. Por eso “Marrow Deep” no es simplemente el primer disco de Mastodon sin Brent Hinds. Es el testimonio de una banda que ha tenido que reconstruir su propia identidad mientras todavía intentaba entender quiénes eran d...