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Pearl Jam - Lightning Bolt (2013)

Calificación:***** (7)
¿No os ha pasado alguna vez que un disco que detestasteis a las primeras de cambio ha terminado por parecerte mejor años después? Creo que Pearl Jam ha vivido eso con varias de sus obras. El último caso (es pronto para hacer esta reflexión con el recién salido “Gigaton”, aunque a nivel personal me parece un LP excelente) le ha tocado a “Lightning Bolt”, una obra curiosa y a ratos innovadora que quedó enterrada por la crítica y muchos seguidores del grupo original de Seattle.  


Dos décadas después de empezar a comerse el mundo con obras imperecederas como “Ten”, “VS”, ”Vitalogy”, “No Code”, “Yield” o “Binaural” y otras menos perfectas y algo más criticadas con mayor o menor razón por sonar más o menos parecidas a aquellos gloriosos trabajos iniciales. Cuando dejas el listón tan alto es normal que tus posteriores obras no causen el mismo agrado. Puedes intentar explotar siempre las mismas fórmulas (a mis AC/DC o Motörhead les sucedió) y correr el riesgo de que tu fanaticada te exija más innovación o todo lo contrario. Así de difícil y, a la vez, hermosa es la diversidad de opiniones. “Lightning Bolt”, como en su momento experimentó “No Code”,  recibió críticas, fundamentalmente, por ser diferente a los cánones del grupo, cosa que puede ser cierta (en la base hay muchas cosas del pasado), lo cual era imposible de evitar si al escucharlo no puedes olvidarte de los títulos citados al principio de este párrafo. No obstante, y permitiéndome aquí una observación personal, si nos paramos un momento a escuchar los seis primeros discos del grupo nos daremos cuenta de que Pearl Jam, con mayor o menor intenciones de ello, han estado en un constante proceso de evolución de su sonido. “No Code”, “Yield”,  y “Binaural” suenan MUY diferentes a “Ten”, “Vs” y “Vitalogy” pese a ser todos unos discos mayúsculos. Por lo tanto, tampoco “Lightning Bolt” tendría que causar esa sorpresa en cuanto a evolución.  

Hay obras como esta que hay que escucharlas sin mirar el pasado, valorando el nivel musical presente y lo buenas o malas que las piezas incluidas en el álbum puedan ser. Esto no es sencillo obviamente, más aún cuando hablamos de un grupo de semejante índole, pero suele ser más justo a la hora de elaborar una reseña.  

Por eso, y también debido al paso del tiempo (a veces la música y tu oído evolucionan con los años, hay que darle una oportunidad a “Lightning Bolt” ya que creo que ha sido injustamente tratado. Vamos, entonces, a hablar de los temas de este LP, el décimo de su carrera, intentando no mirar en exceso el pasado del grupo. 

El disco abre con mucha calidad gracias a “Getaway”, un primer plato duro, más cercano al Hard-Rock de lo habitual y que me retrotrae a algún tema de Aerosmith, que cuenta con una letra incendiaria del siempre acertado Eddie Vedder, por quien no pasan los años y que nos suelta alguna que otra estrofa de nivel como “Está bien, tengo mi propia manera de creer. Está bien, a veces descubres que te están diciendo que cambies tu camino. No hay manera, el mío es el mío y el tuyo no tomará el mío ...Ahora márchate”.  

Los amantes de los sonidos más rápidos disfrutarán de lo lindo con la breve y punkarra “Mind Your Manners”, que es el momento más veloz de la obra sin duda alguna, en el que el grupo se desmelena y mete la quinta mientras Vedder saca toda su garra hasta desembocar en un estribillo ardiente donde dice el título de la canción. Me encanta esta pieza. Simple pero efectiva.  




“Me sorprendí a mí mismo creyendo que necesitaba a Dios 

Y si es duro para algunos seguramente podríamos utilizarlo ahora 
Prueba mi paciencia, mi paciencia testada 
Que este mundo ya no sea lo bastante bueno es lo que me hace querer llorar 
Todo el rato dicen que cuides tus modales” 


El bajo del señor Ament se convierte en el centro de atención en “My Father’s Son”, un tema algo más oscuro en su mayor parte, aunque también cuenta con una explosión final que Eddie borda al micrófono. En esta canción encuentro reminiscencias de piezas pasadas como “Habit” o “Big Wave”. Sin duda una canción que me convence.  

La primera vez que escuché “Sirens”, que fue lanzado como segundo single del álbum, me quedé bastante frío y pensé algo así como “ya han optado por la típica balada radiofónica para cautivar a cualquiera”, pero he de reconocer que con el paso de las reproducciones, y de los años, me he ido encariñando con esta preciosa composición melódica tanto por la sentida interpretación de Vedder (¡qué bueno es!), quien juega como en la eterna “Black”, con su amplio arsenal de registros vocales logrando un resultado más que notable.  Esta es una de las canciones que me sirve para justificar esa necesidad de analizar ciertos álbumes unos años más tarde.  

El tema título suena a los Pearl Jam más contemporáneos. Buena pieza que mezcla arreglos actuales y de sintetizador con momentos más fieros en el plano vocal como es el simple pero afilado estribillo que vuelve a rozar lo Punk. Buena canción, ni más ni tampoco menos.  

Al igual que me sucedió con “Sirens”, necesité escuchar mucho “Infallible” para crearme una opinión más positiva de la que tenía inicialmente. Medio tiempo salvado por un ENORME Eddie Vedder al micrófono y por el breve solo de guitarra que entra en el tercer minuto de trma. No es una propuesta sencilla de paladear al principio, pero después se te queda un regusto dulce.  

Con “Pendulum” podría decirse que comienza la segunda, y más criticada, mitad del álbum. Desde luego, la canción mencionada no deja a nadie indiferente ya que la banda cambia por completo el rumbo del LP y saca su vena más progresiva y que mayor división de opiniones (no olvidemos las críticas que “No Code”, su disco experimental por excelencia, cosechó al inició y lo bien que envejeció). La percusión de Cameron, como también hizo en algunos temas más recientes de “Gigaton”, roza lo tribal y se une a unas líneas de bajo y guitarras oscuras y melódicas sobre las que Eddie Vedder se desenvuelve a la perfección. Me atrevería a describir esta canción como una especie de versión renovada del Grunge de los 90 y del que ellos mismos tomaron parte.  

Las guitarras suenan imponentes en “Swallowed Whole”, una canción simple y que funciona realmente bien gracias a la buena conexión de las mencionadas guitarras y el solo antológico de McCready en la parte final del corte. Tanto esta canción como la posterior “Let The Records Play” transmiten un mensaje alegre entre riffs coloridos y optimistas que, como siempre, son bordados tras el micrófono por Eddie Vedder. No, no estarían jamás en mi top de Pearl Jam, pero son canciones que siempre agradezco escuchar.  

“Sleeping By Myself” era un tema que ya conocíamos al haber estado incluida en el álbum solista de Eddie Vedder, “Ukelele Songs”, y que los de Seattle decidieron regrabar para darle su propia esencia. Las guitarras toman mayor protagonismo que la voz, algo que marca la diferencia frente a la versión original.   

Original, compleja y creada para triunfar entre los fans más “tikis mikis”. Así es la sobresaliente  “Yellow Moon”, un tema inconfundiblemente de la casa Pearl Jam que podrían haber alargado sin problema hasta los 6 o 10 minutos como ”Release” y haber quedado igual de bien. McCready puntea con clase cuando es su turno. Por supuesto, este tipo de temas sólidos y algo densos son un aliciente para que Eddie haga magia con su garganta y se saque de la chistera una interpretación magna. De lo mejor de “Lightning Bolt”. La buena acogida por parte de los fans de este corte creo que fue uno de los motivos por los que “Gigaton” contendría alguna pieza similar y de enorme calidad 

El disco termina de forma oscura de la mano de “Future Days” y su tono baladístico que roza más lo Country o Folk que lo rockero. Vedder comanda por última vez en el disco a esta tripulación de músicos formidables que se despiden con emotividad.  


“Lightning Bolt” debe ser escuchado muchas veces y con una separación temporal considerable ya que es un disco que está comenzando a ganar puntos con el paso de los años y del que siempre termino extrayendo algún nuevo matiz. Detrás de estas canciones, más o menos inspiradas (esto lo dejo a juicio de cada uno) se esconden reminiscencias al pasado reciente y lejano de un grupo que ha seguido explotando su creatividad como pocos y que, en definitiva, sigue cosechando éxitos.  

Para mí es un disco de 7. Más sería seguramente exagerado y menos algo injusto.

  

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