Calificación: ***** La primera reseña que escribo en 2026 quería que sirviera para algo más que analizar un disco: quería que fuese un acto de gratitud. A finales del año pasado, David Coverdale anunció oficialmente su jubilación, poniendo punto final a una de las carreras más longevas, carismáticas y personales que ha dado el Hard-Rock británico. Y pocas obras representan mejor la grandeza, las contradicciones y el impacto de Whitesnake que este álbum homónimo —conocido popularmente como “1987”—, una pieza que no solo definió al grupo, sino que marcó a toda una generación. Llegado a este punto de su carrera, Coverdale ya lo había vivido todo: el prestigio junto a Deep Purple, la reinvención Blues-Rock de los primeros Whitesnake, el desgaste de giras interminables y cambios de formación constantes. “1987” no nace de la comodidad, sino del conflicto, de la obsesión por alcanzar una visión artística total. Fue un disco reconstruido, regrabado, remezclado y prácticamente reinventado pa...
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