En 1996 el Grunge parecía haber recibido su extremaunción. Tras el suicidio de Kurt Cobain, la separación de Soundgarden (volverían años más tarde pero sin la misma pegada), la decadencia de unos Alice In Chains que recién sacaban un, eso sí, sobresaliente Unplugged para la MTV (lo último potable antes de la muerte de Layne), el inicio de las tensiones internas en Pearl Jam, provocadas principalmente por Eddie Vedder y un descontento Jeff Ament que amenazaba constantemente con marcharse, la cosa no pintaba especialmente bien para el subgénero que marcó a la Generación X, llegando a ser considerado este año como el que trajo definitivamente la muerte del género. Por tanto, y partiendo de la premisa de que el Grunge ya era historia, para Pearl Jam solo quedaba una opción tras la caída en desgracia de los otros tres grupazos que formarían este Big 4 del género: “renovarse o morir”.
Sería una absoluta calamidad decir que Pearl Jam nunca renovó su sonido, ni se adaptó a los tiempos que corrían (no hay más que escuchar sus más recientes obras para darse cuenta de ellos). No obstante, no creo que esto fuera un error. Es aquí donde me toca defender con uñas y dientes a una banda que tras tres obras maestras como “Ten”, “Vitalogy” y “VS” comenzaron a evolucionar su sonido sin, por ello, olvidarse de cómo seguir facturando un buen puñado de temazos en cada disco. Obviamente, y con motivos más que justificados, no todos los seguidores supieron aceptar esta alteración sonora.
Si bien cada uno de los trabajos previos constituyen un ente propio, “No Code” es un disco completamente diferente a lo que Pearl Jam había facturado en cualquiera de esas obras, lo cual despertó una gran oleada de detractores. Pero, permitiéndome esta opinión, también es un disco completamente diferente a lo que vendría después. No hay más que un “No Code” y espero lograr explicarlo en este escrito.
La publicación como primer sencillo del tema “Who You Are”, del cual hablaré con mayor extensión posteriormente, trajo mayoritariamente opiniones negativas. Y es que la canción no era precisamente algo parecido a “Black”, “Even Flow” o “Blood”. Estos cambios suelen generar estas reacciones y hay discos que, por ende, terminan quedando crucificados de por vida por este cambio. Afortunadamente, parece que el tiempo ha dado la razón a los de Seattle y “No Code” ha terminado de triunfar entre los seguidores de los de Seattle.
“No Code” es, sin lugar a dudas, el álbum más introspectivo de Pearl Jam, una banda que, pese a tener la fama y a una legión de aficionados a sus pies, decidieron componer para ellos mismos, logrando la difícil tarea de expresar sus sentimientos y miedos más internos en una serie de composiciones de lo más variopintas. Por primera vez Pearl Jam rompía con su pasado para demostrar que podían abarcar otros estilos. Otro hecho a comentar es que en este disco Dave Abbruzzese deja su rol de batería, el cual será ocupado por Jack Irons (Red Hot Chili Peppers).
Pero querido lector. No se deje engañar. Que introdujeran nuevos detalles en su sonido no quiere decir que renunciaran a sus orígenes al 100%. Pese a la cantidad de elementos novedosos, el ADN de los de Seattle sigue intacto, solo que se fusionará con el Garage, con algunos aspectos progresivos o incluso psicodélicos.
Sobre la portada solo puedo señalar que fue hecha por Vedder, Ament y McCready, quienes crearon un collage a partir de un puñado de fotos tomadas con sus polaroids que no guardan gran relación entre sí, lo cual parece una propia referencia a un disco tan colorido y diferente.
¡Música maestro!
“Sometimes” abre con pausa y grandeza. Claramente hay cosas que han cambiado, pero la clase del grupo sigue intacta. Eddie Vedder canta con suavidad y elegancia sobre la materia más compleja de este mundo: la vida. La instrumentación es extremadamente fina, sin ningún atisbo de ruptura hacia algo más duro y, de esta forma, dando más peso a la voz de EV. Líricamente la banda se reencuentra con esa interioridad tan distintiva a lo larg de toda su discografía.
“A veces sé, a veces crezco, a veces caigo, a veces no, a veces me agacho, a veces vivo, a veces camino, a veces me arrodillo, a veces hablo, de nada realmente, a veces me encuentro a mí mismo, querido Dios..."
Pero rápidamente “Hail, Hail” nos trae de vuelta a la versión más reconocida del grupo con un tema eléctrico y puramente grunge que, eso sí, nos habla sobre la autoestima baja que cualquier persona puede sufrir si mantiene una relación de pareja tóxica.
"Te querré hasta el día que me muera, incluso después, ¿vamos hacia al mismo sitio ? Si es así ¿Puedo ir ? ... A veces me doy cuenta que sólo podría ser tan bueno si tú me dejaras..."
La introspección alcanza su momento clave, líricamente hablando, en la oriental “Who We Are?”, donde se preguntan por la existencia del hombre, por su sentido y otros aspectos de gran profundidad. Llama muchísimo la atención el estilo empleado por el grupo, ya que parece aventurarse hacia sonidos extraídos por las culturas hindú y africana. Pensándolo bien, entiendo que la gente quedara algo desconcertada al escuchar por primera vez el disco, más aun teniendo en cuenta que este fue el primer adelanto que escucharon.
Uno de los temas más grandes del álbum y de Eddie Vedder como cantante es la escalofriante “In My Trees”, donde la banda nos habla sobre la necesidad de evasión, ese sentimiento que a muchos nos invade con más o menos frecuencia y que nos hace querer vivir en nuestra propia burbuja que nos protege de cualquier influencia maligna.
"Aquí, desde mi árbol, las noticias no me importan, no más palancas en mi cabeza... Aquí, tan arriba empiezo a escapar, aquí tan arriba, tomo un pedazo de cielo, estoy tan alto, mantengo sólo una respiración en mi pecho, como la inocencia... aquí, tan arriba, las ramas se rompen, aquí, tan arriba, toco el cielo, y mis ojos bien abiertos, y entreveo mi inocencia, aún conservo mi inocencia, aún la conservo, aún la conservo."
La insatisfacción se convierte en el tema central de “Smile”, un medio tiempo oscuro que tiene como grandes protagonistas a Eddie Vedder y su armónica, la cual aporta un mayor aura de decadencia para esta gran canción.
Pero si hay una canción dura y que siempre termina tocándome la fibra sensible, esa es “Off He Goes”. Eddie Vedder se desnuda líricamente ante el oyente y reflexiona sobre los errores que había llevado en su vida desde que Pearl Jam había comenzado a irrumpir con fuerza, poniendo especial peso a las amistades que tanto descuidó. Un tema duro en todos los planos, pero que con los años ha ido obteniendo el respeto que merece.
Para los que extrañaban algo más movidito es el turno de la sorprendente “Habit” donde parece que Eddie recupera su faceta más salvaje (esa que en “Vitalogy” nos enamoró mientras gritaba “IT’S MY BLOOD!!”) y canta con las tripas. Líricamente estamos ante un canto a las decisiones equivocadas que todos cometemos y que terminan marcando nuestro destino en mayor o menor medida.
Me encanta “Red Mosquito” por su sonido completamente setentero en el plano guitarrero (distorsión atípica que es enriquecida por la calidad de los punteos), por sus cambios de ritmo (no sabes qué va a ocurrir un par de segundos más adelante) y los arreglos acústicos que van introduciéndose con el paso de los versos. Vedder escribió esta letra en un hospital tras ser ingresado por una intoxicación alimenticia. La letra es más compleja de analizar y parece más abierta a interpretaciones de cada sujeto.
Turno de la breve pero extremadamente intensa “Lukin” donde Vedder habla indirectamente del acoso disparatado que sufrió por parte de una seguidora que casi la atropella mientras este se disponía a entrar en la casa-refugio que compartía con Matt Lukin, bajista y miembro fundador de The Melvins y Mudhoney. Tema cañero y que muestra al Eddie desenfrenado que tanto gusta.
“Present Tense” es otra clara aspirante a estar entre lo más brillante del disco. Aquí Vedder rompe la cuarta pared y nos pregunta si realmente valoramos lo que tenemos, si somos conscientes del peso de nuestras acciones, de lo que sufren otras personas,… . Mientras tanto, la canción va creciendo tanto vocal como instrumentalmente para acabar tal y como empezó.
"Puedes pasar tu tiempo en soledad, digiriendo tus tristezas pasadas, o puedes venir al límite y darte cuenta que eres el único que no te puede perdonar, tiene mucho más sentido vivir en el presente..."
Stone Gossard se nos pone punkarra y le quita el micrófono a Eddie Vedder para marcarse un tema crítico contra el materialismo que rige nuestras vidas y que quiso titular “Mankind”. Tema sencillo y que mezcla la sencillez compositiva del Punk con la oscuridad inconformista y depresiva del Grunge.
Canción en gran parte hablada (sí, hablada) por parte de Eddie Vedder que trata un asunto tan importante como es la separación del cuerpo y el alma. La necesidad verse desde fuera y sacar enseñanzas de cada fracaso. Pese a que me gusta la letra, reconozco que el concepto como canción nunca ha terminado de enamorarme (no termino de pillarle el punto).
Una bella balada con sabor a vida y que tiene por nombre “Around The Bend” cierra el disco de una forma emotiva y nada melosa. La letra y la interpretación de Vedder no dejan ningún espacio a la duda: es una tierna nana que un padre canta a su pequeña hija recién nacida mientras esta duerme en la cuna. Una vez más, Eddie vuelve a mostrar esa espina clavada en su corazón de no haber podido disfrutar del lujo que puede llegar a ser tener un padre y que inspiró un par de canciones enormes como “Alive” o, mi gran debilidad, “Release”.
No, no es un disco que esté plagado de clásicos como sí sucedía en las tres obras previas, que probablemente sean además sus mejores LPs, pero sí contiene una suma de piezas que permiten que “No Code” alcance un sobresaliente, nota que no sería tan sencilla de poner si mirásemos obras posteriores. Pearl Jam demostró ser más que un grupo listo para saltar a la fama y adaptarse a lo que pide la escena, haciendo de esta obra una colección de canciones mucho más complejas de lo habitual. Pearl Jam no se quedó en la superficialidad de las fotos que conformaron su portada, sino que fueron más allá de estas.
Discazo sobresaliente.

Sería una absoluta calamidad decir que Pearl Jam nunca renovó su sonido, ni se adaptó a los tiempos que corrían (no hay más que escuchar sus más recientes obras para darse cuenta de ellos). No obstante, no creo que esto fuera un error. Es aquí donde me toca defender con uñas y dientes a una banda que tras tres obras maestras como “Ten”, “Vitalogy” y “VS” comenzaron a evolucionar su sonido sin, por ello, olvidarse de cómo seguir facturando un buen puñado de temazos en cada disco. Obviamente, y con motivos más que justificados, no todos los seguidores supieron aceptar esta alteración sonora.
Si bien cada uno de los trabajos previos constituyen un ente propio, “No Code” es un disco completamente diferente a lo que Pearl Jam había facturado en cualquiera de esas obras, lo cual despertó una gran oleada de detractores. Pero, permitiéndome esta opinión, también es un disco completamente diferente a lo que vendría después. No hay más que un “No Code” y espero lograr explicarlo en este escrito.

“No Code” es, sin lugar a dudas, el álbum más introspectivo de Pearl Jam, una banda que, pese a tener la fama y a una legión de aficionados a sus pies, decidieron componer para ellos mismos, logrando la difícil tarea de expresar sus sentimientos y miedos más internos en una serie de composiciones de lo más variopintas. Por primera vez Pearl Jam rompía con su pasado para demostrar que podían abarcar otros estilos. Otro hecho a comentar es que en este disco Dave Abbruzzese deja su rol de batería, el cual será ocupado por Jack Irons (Red Hot Chili Peppers).
Pero querido lector. No se deje engañar. Que introdujeran nuevos detalles en su sonido no quiere decir que renunciaran a sus orígenes al 100%. Pese a la cantidad de elementos novedosos, el ADN de los de Seattle sigue intacto, solo que se fusionará con el Garage, con algunos aspectos progresivos o incluso psicodélicos.
Sobre la portada solo puedo señalar que fue hecha por Vedder, Ament y McCready, quienes crearon un collage a partir de un puñado de fotos tomadas con sus polaroids que no guardan gran relación entre sí, lo cual parece una propia referencia a un disco tan colorido y diferente.
¡Música maestro!
“Sometimes” abre con pausa y grandeza. Claramente hay cosas que han cambiado, pero la clase del grupo sigue intacta. Eddie Vedder canta con suavidad y elegancia sobre la materia más compleja de este mundo: la vida. La instrumentación es extremadamente fina, sin ningún atisbo de ruptura hacia algo más duro y, de esta forma, dando más peso a la voz de EV. Líricamente la banda se reencuentra con esa interioridad tan distintiva a lo larg de toda su discografía.
“A veces sé, a veces crezco, a veces caigo, a veces no, a veces me agacho, a veces vivo, a veces camino, a veces me arrodillo, a veces hablo, de nada realmente, a veces me encuentro a mí mismo, querido Dios..."
Pero rápidamente “Hail, Hail” nos trae de vuelta a la versión más reconocida del grupo con un tema eléctrico y puramente grunge que, eso sí, nos habla sobre la autoestima baja que cualquier persona puede sufrir si mantiene una relación de pareja tóxica.
"Te querré hasta el día que me muera, incluso después, ¿vamos hacia al mismo sitio ? Si es así ¿Puedo ir ? ... A veces me doy cuenta que sólo podría ser tan bueno si tú me dejaras..."
La introspección alcanza su momento clave, líricamente hablando, en la oriental “Who We Are?”, donde se preguntan por la existencia del hombre, por su sentido y otros aspectos de gran profundidad. Llama muchísimo la atención el estilo empleado por el grupo, ya que parece aventurarse hacia sonidos extraídos por las culturas hindú y africana. Pensándolo bien, entiendo que la gente quedara algo desconcertada al escuchar por primera vez el disco, más aun teniendo en cuenta que este fue el primer adelanto que escucharon.
Uno de los temas más grandes del álbum y de Eddie Vedder como cantante es la escalofriante “In My Trees”, donde la banda nos habla sobre la necesidad de evasión, ese sentimiento que a muchos nos invade con más o menos frecuencia y que nos hace querer vivir en nuestra propia burbuja que nos protege de cualquier influencia maligna.
"Aquí, desde mi árbol, las noticias no me importan, no más palancas en mi cabeza... Aquí, tan arriba empiezo a escapar, aquí tan arriba, tomo un pedazo de cielo, estoy tan alto, mantengo sólo una respiración en mi pecho, como la inocencia... aquí, tan arriba, las ramas se rompen, aquí, tan arriba, toco el cielo, y mis ojos bien abiertos, y entreveo mi inocencia, aún conservo mi inocencia, aún la conservo, aún la conservo."
La insatisfacción se convierte en el tema central de “Smile”, un medio tiempo oscuro que tiene como grandes protagonistas a Eddie Vedder y su armónica, la cual aporta un mayor aura de decadencia para esta gran canción.
Pero si hay una canción dura y que siempre termina tocándome la fibra sensible, esa es “Off He Goes”. Eddie Vedder se desnuda líricamente ante el oyente y reflexiona sobre los errores que había llevado en su vida desde que Pearl Jam había comenzado a irrumpir con fuerza, poniendo especial peso a las amistades que tanto descuidó. Un tema duro en todos los planos, pero que con los años ha ido obteniendo el respeto que merece.
Para los que extrañaban algo más movidito es el turno de la sorprendente “Habit” donde parece que Eddie recupera su faceta más salvaje (esa que en “Vitalogy” nos enamoró mientras gritaba “IT’S MY BLOOD!!”) y canta con las tripas. Líricamente estamos ante un canto a las decisiones equivocadas que todos cometemos y que terminan marcando nuestro destino en mayor o menor medida.
Me encanta “Red Mosquito” por su sonido completamente setentero en el plano guitarrero (distorsión atípica que es enriquecida por la calidad de los punteos), por sus cambios de ritmo (no sabes qué va a ocurrir un par de segundos más adelante) y los arreglos acústicos que van introduciéndose con el paso de los versos. Vedder escribió esta letra en un hospital tras ser ingresado por una intoxicación alimenticia. La letra es más compleja de analizar y parece más abierta a interpretaciones de cada sujeto.
Turno de la breve pero extremadamente intensa “Lukin” donde Vedder habla indirectamente del acoso disparatado que sufrió por parte de una seguidora que casi la atropella mientras este se disponía a entrar en la casa-refugio que compartía con Matt Lukin, bajista y miembro fundador de The Melvins y Mudhoney. Tema cañero y que muestra al Eddie desenfrenado que tanto gusta.
“Present Tense” es otra clara aspirante a estar entre lo más brillante del disco. Aquí Vedder rompe la cuarta pared y nos pregunta si realmente valoramos lo que tenemos, si somos conscientes del peso de nuestras acciones, de lo que sufren otras personas,… . Mientras tanto, la canción va creciendo tanto vocal como instrumentalmente para acabar tal y como empezó.
"Puedes pasar tu tiempo en soledad, digiriendo tus tristezas pasadas, o puedes venir al límite y darte cuenta que eres el único que no te puede perdonar, tiene mucho más sentido vivir en el presente..."
Stone Gossard se nos pone punkarra y le quita el micrófono a Eddie Vedder para marcarse un tema crítico contra el materialismo que rige nuestras vidas y que quiso titular “Mankind”. Tema sencillo y que mezcla la sencillez compositiva del Punk con la oscuridad inconformista y depresiva del Grunge.
Canción en gran parte hablada (sí, hablada) por parte de Eddie Vedder que trata un asunto tan importante como es la separación del cuerpo y el alma. La necesidad verse desde fuera y sacar enseñanzas de cada fracaso. Pese a que me gusta la letra, reconozco que el concepto como canción nunca ha terminado de enamorarme (no termino de pillarle el punto).
Una bella balada con sabor a vida y que tiene por nombre “Around The Bend” cierra el disco de una forma emotiva y nada melosa. La letra y la interpretación de Vedder no dejan ningún espacio a la duda: es una tierna nana que un padre canta a su pequeña hija recién nacida mientras esta duerme en la cuna. Una vez más, Eddie vuelve a mostrar esa espina clavada en su corazón de no haber podido disfrutar del lujo que puede llegar a ser tener un padre y que inspiró un par de canciones enormes como “Alive” o, mi gran debilidad, “Release”.
No, no es un disco que esté plagado de clásicos como sí sucedía en las tres obras previas, que probablemente sean además sus mejores LPs, pero sí contiene una suma de piezas que permiten que “No Code” alcance un sobresaliente, nota que no sería tan sencilla de poner si mirásemos obras posteriores. Pearl Jam demostró ser más que un grupo listo para saltar a la fama y adaptarse a lo que pide la escena, haciendo de esta obra una colección de canciones mucho más complejas de lo habitual. Pearl Jam no se quedó en la superficialidad de las fotos que conformaron su portada, sino que fueron más allá de estas.
Discazo sobresaliente.

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