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Pearl Jam - Ten (1991)

Calificación:*****

Si organizara una convención de amantes del Grunge (Seattle sería una buena sede, ¿no creéis?) y aprovechara la ocasión para pasar una encuesta a los asistentes sobre el disco de dicho género que cambió o marcó sus vidas, seguramente se repetirían muchas veces los nombres de “Nevermind” (Nirvana), “Facelift” y/o “Dirt” (Alice In Chains), “Badmotorfinger” y/o “Superunknown” (Soundgarden) y, por supuestísimo, el disco que en esta reseña se analiza desde el absoluto respeto: “Ten” de Pearl Jam

Fue en 1990 cuando Stone Gossard (guitarra), Jeff Ament (bajo) y Mike McCreaddy (guitarra) decidieron crear, tras la disolución de grupos como Green River o Mother Love Bone, una nueva formación que incluiría a Matt Cameron (sí, el mismo de Soundgarden jejeje) tras la batería, con quien grabarían la primera demo del grupo. Ament, que tenía facilidad para las relaciones, no tardó en hacerle llegar la cinta a Jack Irons, quien por esos tiempos militaba en los Red Hot Chili Peppers. Jack quedó tan encantado con la demo que no tardó en compartirla entre sus amistades llegando así a manos de un jovensísimo Eddie Vedder, surfero, cantante en aquel entonces de Bad Radio y trabajador a tiempo parcial en una gasolinera.

La música de aquellas cinco primeras canciones no paró de resonar en la mente de Vedder hasta que este terminó por dar rienda suelta a su imaginación y escribir en una sola mañana tres letras para “Dollar Short”, “Agytian Crave” y “Footsteps”, las cuales, como muchos sabrán, componen la llamada trilogía Mamasan en la que se nos habla de la decadente vida de un hombre que, tras vivir una infancia traumática, se convierte en asesino en serie y acaba sus días en la cárcel. A los pocos días los músicos recibieron en Seattle una cinta grabada por Vedder en la que daba voz y letra a la instrumentación que ellos habían creado para la demo. Tan rápido como terminó la primera escucha, se pusieron en contacto con el melenudo y le propusieron que tomara un vuelo inminente a Seattle para conocerse, una opción que Eddie no dudó en aceptar.

Una vez que Vedder desembarco en el cuartel general del grupo, cuyo nombre había pasado ya a ser Pearl Jam tras un breve periodo en el que se denominaron Mookie Blaylock (un homenaje a un jugador de la NBA), nuestros protagonistas solo necesitaron una semana para componer seis canciones completamente nuevas y dar forma a las que estaban en la demo, cuyos nombres pasaron a ser “Alive”, “Once”; “Black”, “Jeremy” y “Even Flow”. Dave Krusen se unió también al grupo para grabar la batería de “Ten”, el debut de estas jóvenes promesas del Grunge llamadas a cambiar para siempre la historia de la música.

Cabe señalar que “Ten” recibe ese nombre como un guiño al ya mencionado Mookie Blaylock, ya que el 10 fue su dorsal durante toda la carrera.

La fiesta musical comienza con la hirviente “Once” en la que la banda muestra todas sus armas. Tras una pequeña introducción atmosférica de percusión y bajo, la batería y la guitarra hacen acto de presencia y comienza un tema 100% Grunge que pronto terminará por alcanzar el máximo nivel de expresión gracias al vozarrón de nuestro querido Eddie Vedder, quien encarna al atormentado protagonista de la trilogía Mamasan, y nos habla de cómo este comienza a enloquecer hasta convertirse en un asesino en serie. Cuando pensabas que la canción no podía darte más, llega el solo de guitarra con mucho wah y te cierra el pico.


“Ooh, una vez que pude controlarme, sí ...
Hubo una vez en que podía perderme, sí, sí, sí ...
Una vez, una vez que pude amarme a mí mismo, sí ...
Había una vez que podría amarte, sí, sí, sí ...”

Se viene el primer clasicazo indiscutible. “Even Flow” recuerda mucho a la faceta funky de los Chili Peppers, pero con el toque personal de los Pearl Jam. Hit absoluto sobre las personas sin techo y sus duras condiciones de vida (Vedder tiene algo especial cuando escribe ya que logra que hasta el corazón más frío termine por identificarse o empatizar con los personajes de sus canciones). La instrumentación es de otro planeta, con especial atención al bajo sobre el que se cimenta el resto de líneas. Eddie está sembradísimo.
“Congelándose,
reposa su cabeza sobre una almohada de hormigón, otra vez.
Sintiendo
que tal vez podrá mejorar su vista en unos días.
Perdido,
los rostros que él ve otra vez no se le hacen familiares.
Oscura sonrisa,
él no puede ayudar, cuando está feliz se ve perturbado.”


Y no paramos porque se viene otro clásico. “Alive” es otro himno mayúsculo sin el cual no podríamos entender al completo la grandeza de este grupo americano. Musicalmente hablando estamos ante un tema completísimo, lleno de cambios, riffs de gran inspiración y un solo para enmarcar que permiten al protagonista absoluto del tema, Sir Eddie Vedder saca su registro a relucir, así como una de las letras más sentidas y personales que le recuerdo ya que describe los sentimientos que inundaron su mente cuando a los 17 años se enteró de que su padre había fallecido y que aquel hombre que pensaba que era su progenitor, era  realmente su padrastro.

“Hijo -dijo ella- tengo una pequeña historia para ti
Quien pensaste que era tu papá no era nadie
Mientras estabas sentado solo en casa a los trece años
Tu verdadero papá estaba muriéndose, perdón por no poder presentártelo
pero me alegro de que hayamos hablado”


“Why Go” es otra muestra de Grunge en su máxima expresión. La canción avanza como un medio tiempo en el que la guitarra, cual cuchillo afilado, corta el bacalao y marca el ritmo de principio a fin, ya sea con una buena munición de punteos distorsionados o con un solo de gran factura. La letra nos habla de una chica que se encuentra encerrada de un manicomio porque su madre piensa que está enferma por fumar. La mujer se siente completamente abandonada y siente que no puede volver a casa nunca más por lo que ha hecho (de ahí que se pregunté constantemente “why go home?”).

“Lo que me enseñaste me dejó aquí
Ahora no hay visitas Madre, Madre
¿Para qué ir a casa?”

Se nos viene encima la que probablemente sea mi canción favorita de Pearl Jam y, por supuesto, una de las más grandes de toda la historia del Rock y el Grunge. “Black” no tiene rival ya que presenta todos los elementos necesarios para ser el himno de una generación. La instrumentación baladística y acústica va creciendo con el paso de los segundos (lo que hace Dave Krusen tras la batería es de extraterrestre) bajo la clara intención de seguir a un sublime Eddie Vedder (¿la mejor interpretación de su vida?) que juega con su superdotada voz amoldándola a cada verso, a cada estrofa…pelos de punta. La letra, como puede intuirse con una simple lectura superficial, habla de desamor y de la tristeza que siente el protagonista al tomar consciencia de que el amor de su vida ya está muy lejos de su alcance. Aunque el concierto en su totalidad es de 10, recomiendo echarle un ojo a la versión del Unplugged de este tema (tal vez incluso mejor que en el disco).

“Y todo el amor que se pudrió tiñó mi mundo de negro
Marcó todo lo que veo, todo lo que soy y todo lo que seré...

Sé que algún día tendrás una buena vida
Sé que serás una estrella en el cielo de algún otro, pero por qué
Por qué, por qué no puede ser en el mío.”

Me es difícil escuchar “Jeremy” (¡otro maldito clásico!) sin sentir mal cuerpo debido a lo que la letra nos cuenta. Vedder escribió esta letra basándose en el caso de Jeremy Wade Delle, un joven americano que a la edad de 16 años se pegó un tiro delante de sus compañeros de clase tras haber engañado a la profesora, a quien hizo creer que tenía que ir a su taquilla para recoger un certificado paterno y volvió al aula con una pistola con la que no tardó en encañonarse. El tema suena muy cuidado en todos sus ámbitos (innumerable la cantidad de arreglos que tiene) y que cuesta creer que se convirtiera en un single como tal por su estructura más compleja. Grandioso tema.

“Papá no le dio afecto, ¡no!
Y el chico era algo que mamá no aceptaba
El Rey Jeremy El Malvado
Reinó en su mundo
Jeremy hoy habló en clase”

Las revoluciones bajan notablemente con “Oceans”, una canción que Vedder quiso dedicar a su amado mundo marino, a las olas y al surf que tanto le gustaba practicar. Eddie parece jugar con su voz, alcanzando algunos agudos de máxima calidad, la cual es acompañada por una instrumentación atmosférica y muy llamativa especialmente en el aspecto de la percusión.

“Tú no tienes que perderte
Aunque en océanos lejanos
el oleaje rueda por mis pensamientos
Agárrate fuerte al anillo…
el mar se alzará….
Por favor, párate en la orilla….”


“Porch” trae el desmadre absoluto a “Ten”. Un coqueteo más que cercano con el Punk que en tres minutos siembra el caos absoluto. Vedder nos canta sobre los sentimientos negativos que genera una ruptura sentimental.

“Escucha mi nombre
Fíjate bien
Este podría ser el día
Dame la mano
Ponte a mi lado
Sólo necesito decir
No pude dar
Oh, sólo por un día
Sé cuándo no lo haría jamás
Tocarte, sostenerte, sentirte en mis brazos
Nunca otra vez, sí.”

La faceta depresiva de PJ, esa tan propia del Grunge, renace en la siniestra pero, a la vez, limpia musicalmente “Garden”. La letra nos habla sobre la soledad y la desgana que las personas con depresión pueden sentir. Un tema injustamente olvidado dentro el catálogo del grupo (una pena) que tiene como puntos fuertes la guitarra con reverb y el setentero solo que la lleva hasta su final.

“Caminaré con mis manos atadas
Caminaré con mi cara ensangrentada
Caminaré con la bandera de mi sombra
Por tu jardín”

Pero para letra oscura la de “Deep”, en la cual el grupo habla sin ningún tipo de tabú sobre el suicidio, sobre los pensamientos autodestructivos y la muerte (¿una predicción indirecta sobre lo que sucedería con los tres cantantes del resto de bandas del Big 4 del Grunge?). Tema especialmente grande en cuanto a bajo, guitarra y batería (hay arreglos de Blues durante toda la canción). Un caos absoluto que es imposible que no te guste.

“Al límite de un puro amor
de navidad
una joven virgen baja del cielo
Visita el infierno
para el hombre que está sobre ella”

A veces de la improvisación salen grandes cosas. Para ello solo necesitas tener las grabadoras conectando y a un par de músicos competentes bajo el mismo techo. Así nació “Release”. Nueve minutos de creatividad en su máxima expresión (¿cómo se puede tocar tan bien?) que nos regala una actuación desde el corazón roto de Eddie Vedder, quien improvisa una letra dedicada a su padre, a quien intenta expresarle lo mucho que le gustaría que pudiera ver en qué se había convertido su criatura. Cuentan muchos escritos que el pobre Eddie terminó llorando una vez finalizada la grabación espontánea de la canción. Un final lleno de paz.

“Oh, querido papá,
¿puedes creerme ahora?
Soy como tú,
 de algún modo
Cabalgaré la ola
 donde me lleve
Soportaré el dolor,
 Libérame”

Un disco de culto que toda persona cuyo corazón late rock debe escuchar al menos una vez en la vida. Vendrían grandes discos bajo la firma de estos genios de Seattle, pero ninguno estuvo a la altura de “Ten”, que, para un servidor, es insuperable. Discazo que, desde el minuto uno, puso a Pearl Jam en el lugar que se merecía.









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