“La mejor venganza es vivir y demostrar lo
que vales.”
Esta frase se le atribuye a Eddie Vedder y creo que no
puede hacerle más honor a lo que vamos a encontrar en esta reseña. Hay que
reconocer que a muchos de los rockeros que sentimos un gran apego por Pearl Jam
teníamos nuestras dudas sobre qué sucedería con los posteriores álbumes del
grupo, en cuanto a calidad se refiere, tras las críticas lapidarias que recibió
“Lightning Bolt” (soy de los que defienden este disco). El lanzamiento de
aquella obra provocó que mucha gente no solo la considerara como la peor que
han lanzado en su carrera, sino que además renegara de los de Seattle y los
llegará a llamar vendidos (cada cual que haga lo que quiera, pero…no lo
comparto).
Pearl Jam, como también pasa con Metallica, padece el
que me atrevería a denominar “el doble filo del éxito”. Este consiste en que
tus primeros álbumes alcanzan la gloria musical (en el caso de Pearl Jam sería
la monstruosa trilogía que conforman “Ten”, “VS” y “Vitalogy”) y te consolidad
como grupo pero, aunque esto pueda sonar absolutamente maravilloso, te
encuentras con que tu audiencia te va a exigir que no bajes ese listón y, en
muchas ocasiones, que no transformen su sonido. De ahí que los álbumes que PJ
han venido haciendo en el nuevo milenio, al igual que ha sucedido con Metallica
después de su “…And Justice For All” (o el “Black Album” como mucho), nunca ha
terminado de ser calificado positivamente por no sonar como aquella mencionada
trilogía de obras maestras. Esto nos lleva a (hablo con un plural inclusivo
aunque en este caso reconozco que no comulgo con la gente) soltar frases tan
típicas como “a partir de los 2000 se vendieron”, “son muy comerciales”, “son
un grupo inofensivo”,…y esto me lleva a preguntarme, ¿y si el problema es que
los fans no hemos sabido envejecer y nos hemos quedado encerrados en nuestras
propias ideas?
Cuando uno escribe o habla sobre Pearl Jam tiene que
hacerlo sabiendo lo que ese nombre supone, tienes que ser consciente de que
estás hablando de una banda liderada por uno de los mejores cantantes de la
historia, sobre un grupo que ha facturado una gran cantidad de temas
sobresalientes (y aquí no hablo solo de los tres primeros discos) que nos han
regalado con el paso de los años. Pearl Jam no es una banda a la que hay que
subestimar…y si lo has hecho, siento decirte que “Gigaton” va a hacerte cambiar
de opinión.
“No importa cuántos discos vendas, eso no cambiará tu
perspectiva sobre la música. Recibir un disco de oro, no está nada mal, se
disfruta mucho, por dos minutos.” Eddie Vedder
En este nuevo capítulo en la carrera de Pearl Jam nos
encontramos a un grupo que, siendo conscientes hasta cierto punto de lo que el
público quiere oír, parecen volver en algunos momentos de su nueva obra a
viajar al pasado, recordando en muchos instantes a varias canciones del “VS”.
Sin embargo, no todo lo que los viejos seguidores digan va a misa. Todo lo
contrario. Entre las 12 piezas que vamos a encontrar en “Gigaton” hay un par
que suenan más innovadoras y modernas, pero con esa seña de identidad que solo
está al alcance de la veteranía de Pearl Jam. Y es que este grupo, a estas
alturas de la película, se ha ganado el derecho a ampliar sus horizontes y
disfrutar de la música. Aviso que se vienen muchas sorpresas en la que es la
primera obra de la banda coproducida por Josh Evans, famoso por haber trabajado
en el pasado con Soundgarden y Chris Cornell en su carrera solista.
Para los curiosos me gustaría añadir que un gigatón es
una unidad de medida nueve veces mayor que la tonelada. Una explosión de un
solo gigatón de TNT tiene la misma energía que se produce en un terremoto de
magnitud 8. Este término es el que da nombre al disco y, aunque le he dedicado
horas al asunto, no logro encontrar ninguna relación de este con la portada del
disco en la que podemos ver un glaciar derrumbándose y un electrocardiograma.
Eso sí. Se sabe que la mencionada portada y el concepto general del disco lleva
las firmas de Jerome Turner y Al Nostreet, que son los peudónimos que llevan
usando desde hace años Eddie Vedder y Jeff Ament. Además, dentro del disco se
incluyen enlaces a dos webs ecologistas, por lo que el grupo, a través tanto de
la imagen que encabeza el álbum como en alguna que otra canción (pronto sabréis
cuál) manda pequeños mensajes que invitan a reflexionar sobre la importancia de
cuidar el planeta Tierra.
La vida te da regalos a lo largo de la vida y uno de
estos es la amistad. Es un lujazo poder volver a escribir esta reseña junto a
mi amigo Fede, quien nos va a acompañar en el análisis “canción a canción” que
comenzamos ya mismo.

Who Ever Said
Fede: Comenzamos
el disco con una sorpresa estruendosa de Grunge. Se hablaba mucho acerca de lo
que podía deparar este trabajo en cuanto
a composiciones, y la realidad es que podemos encontrar de todo. “Who Ever
Said” da inicio a un inmenso viaje musical, el cual logra llevar al oyente por
un océano de estados y emociones. Dentro de este viaje, este “opener” supone
una pequeña travesía también. Un riff potente lleva la canción por un camino
bien clásico, hasta que una serie de parones logran transportarnos a situaciones
completamente distintas. Todo este se ve hermosamente complementado con la voz
del único e inigualable Eddie Vedder. Muy destacables también los arreglos de
batería del maestro Matt Cameron.
Diego: Inicio atmosférico en un primer instante que no
tardará en desembocar en un inspirado riff de la vieja escuela del Grunge
(imposible no sentirse enganchado) sobre el que aparece por primera vez un
gigantesco Eddie Vedder sobre el que siento que no pasan los años y del que
hablaremos largo y tendido a lo largo de todo el disco. El estribillo es
sencillo pero con las suficientes dosis de magia como para meterse en tu cabeza
y no salir jamás (con cada escucha me va gustando más y más). La batería de
Cameron, los solemnes teclados de fondo, el parón intermedio que permite un
aumento de la melodía sobre el que, una vez más, Vedder hace auténtica magia,
el posterior instante casi improvisado en lo instrumental (¿no estaremos en una
jam de estos tipos sin darnos cuenta?)…esto pinta muy bien para ser el inicio.
Sin duda, y mira que este es un aspecto que los de Seattle cuidan mucho, una de
las mejores aperturas en años dentro de su discografía.
“Un
mal oído y un ojo ciego
Toma
un pueblo pero no tomes el mío
Vivir
hacia adelante en una ciudad al revés
Les
doy de beber solo para verlos ahogarse”
Superblood Wolfmoon
Fede: El segundo corte de difusión que dio a conocer
la banda. Un track que imparte lecciones de diversos estilos. Con temas como
este podemos notar la atención que Pearl Jam le presta a la actualidad musical
general, sin dejar lado sus clásicas influencias. Un grunge garagero, mezclado
con distintos matices de una suerte de pop-punk alternativo, hacen de este
single uno sumamente entretenido. Destacamos la labor de Mike McCready en el
gran solo, cargado de Wah, que se manda. También cabe recalcar el pequeño breakdown
que va in crescendo tras este solo. Una canción muy redonda
Diego: Desde la primera escucha esta canción se grabó
en mi disco duro auditivo. Garage de siempre con ciertas reminiscencias al
álbum “VS” en su construcción de riffs y acordes que convencen a cualquiera. No
puedo olvidarme de destacar el breve instante en el que la banda, justo después
del primer estribillo, se arrancan con una especie de “la la la” de lo más
pegadizo. Reconozco que mi interés por “Gigaton” aumentó de lo lindo una vez
terminé de escuchar este segundo adelanto.
Dance Of The Clairvoyants
Fede: Este fue el primer track adelanto del disco.
Sincerándome por completo, tuve sensaciones muy ambiguas tras mi primera
escucha de la canción. No obstante, con el pasar de la misma una y otra vez por
mi reproductor, fui descubriendo todos los grandes detalles de esta canción,
que hacen de ella una pieza muy rica. La batería, por más simple que parezca,
tiene arreglos sumamente interesantes. Las guitarras se proyectan de manera muy
variopinta, pasando de limpios rasgueos acústicos a toques funkys llenos de
groove y energía. El final del tema llega con algo más de mística, con unos
coros de fondo y muchas líneas repetidas, para cortar de manera casi brusca.
Definitivamente algo novedoso.
Diego: Mentiría si dijera que la primera vez que la
escuché me asusté. Pearl Jam hacen lo que les da la gana y eso es algo que,
aunque a muchos pueda molestarles, a mí me importa más bien poco. La innovación
no es sinónimo de venderte (o no siempre). ¿Acaso Pearl Jam necesita a estas
alturas más dinero de lo que han ganado en 30 años de carrera? Un aplauso para
la innovación y la valentía de estos tipos que no dejan de sorprender al oyente
con cada escucha. No puedo dejar de destacar lo bien que está Vedder al micrófono (parece un león con cada rugido)
así como los arreglos funkys que tienen esas guitarras justo antes de entrar
cada puente.
“Esperar
la perfección deja mucho que ignorar
Cuando
el pasado es el presente y el futuro ya no existe
Cuando
cada mañana es igual que antes”
Quick Escape
Fede: Tercer y último adelanto del disco,
el cual fue dado a conocer apenas unos días antes del lanzamiento del mismo. El
mensaje del tema es bastante intenso. Habla de los desastres naturales y
especialmente aquellos realizados por el hombre, poniendo el foco en Donald
Trump. En materia más musical, “Quick Escape”, por momentos, puede percibirse como
lineal, especialmente en las estrofas (aunque cabe destacar que escuchar ese
bajo aislado de Jeff Ament es realmente satisfactorio). Los momentos de mayor
intensidad llegan en los estribillos y en las partes instrumentales que los
suceden. Una vez finalizado el último coro, tenemos despliegues monumentales de
talento por parte de Cameron, McCready y Ament. Los redobles de batería a lo
Bonham, los solos de guitarra cargados de furia y emoción a la vez, y las
líneas de bajo llenas de ritmo, hacen de este final algo realmente imperdible.
Diego: Estamos ante uno de los temas más retro que le
he oído a Pearl Jam, ya no solo porque parecen volver a sus inicios sino por la
inclusión de un sonido de auténtico Groove setentero que parece evocar a Led
Zeppelin (Jeff Ament y Matt Cameron parecen, respectivamente, John Paul Jones).
Vedder abre, por primera vez, fuego en el aspecto lírico contra el odioso
Donald Trump y alude de una forma clara y sin tapujos a la polémica anticlimática
que este ha querido implantar en los Estados Unidos y ha defendido ante el
resto del mundo. La canción habla sobre cómo el hombre, ante las disparatadas
decisiones tomadas por políticos como Trump, siente la necesidad de huir bien
lejos de cualquier lugar donde la contaminación sea exagerada. El segundo solo
de guitarra que se produce en la canción es una auténtica maravilla, no ya solo
por la ejecución en sí, sino por la instrumentación que lo acompaña detrás. La
solidez de Pearl Jam se nota con el paso de los años. Un temazo. No admito
discusión alguna.
“Crucé
la frontera hacia Marruecos
Cachemira
a Marrakech
Las
longitudes a las que tuvimos que llegar entonces
Para
encontrar un lugar que Trump no había jodido todavía”
Alright
Fede: Bajamos mil revoluciones. La primera gran
sorpresa del disco llega de la mano de “Alright”. Si pensaban que “Dance of the
Clairvoyants” había sido extraña, esperen a toparse con este tema. De todos
modos, Pearl Jam es una banda lo suficientemente madura como para experimentar
con todo lo que gusten, y así lo han demostrado. Esta canción es realmente
atmosférica e inmersiva. Los sintetizadores, los samples, los bajos, las
percusiones, y principalmente la voz de Eddie, son elementos que lograr
zambullirnos de cabeza en un calmo mar de emociones. Vedder, como en muchas
ocasiones, lleva la batuta de la mejor manera. La melodía vocal principal está
perfectamente acompañada por toda la banda, y las percusiones juegan un rol
trascendental en el desarrollo del tema, especialmente en los momentos de mayor
tensión del mismo.
Diego: Tras unos primeros segundos inciertos nos
hallamos ante una preciosa balada de corta duración en la cual, como podréis
comprobar desde la primera escucha, Vedder nos cautiva y nos invita a la
reflexión durante un par de minutos. Bellísima evocación sonora de otros
tiempos y de lugares donde la paz se impone a cualquier tipo de conflicto o
elemento que intente corromperla. Cameron vuelve a estar sembrado acompañando
con una cuidada percusión a Eddie con la que, a la vez que mantiene el ritmo se
permite introducir sus propios detalles técnicos.
“No puedes esconder las mentiras
En los anillos de un árbol
Si tu corazón aún late libre
Guárdalo para ti
Cuando quieres correr
Y dejar alguna parte sin revelar
Como el vuelo de la abeja
Guárdalo para ti
Está bien estar solo
Para escuchar un latido, es tuyo
Está bien, callarse
Para desaparecer en el aire, es tuyo”
Seven O’Clock
Fede: La primera de mis dos canciones favoritas del
disco. “Seven O´ Clock” es una verdadera obra maestra, de esas que dejan bien
el claro el porqué de la exitosa carrera de una banda. El tema combina todo lo
que Pearl Jam mejor sabe hacer, con mucho sonido clásico, y una producción para
sacarse el sombrero ante la misma. Las estrofas son muy sencillas. Un ritmo
simple al compás de un bajo firme, y unos leves rasgueos de guitarra, acompañan
a un muy melodioso Eddie en la voz. Sin embargo, la cosa se pone interesante
(no que antes no lo estuviera, pero ahora mucho más) cuando entran los
estribillos cargados de emoción y nuevos elementos que enriquecen la mezcla en
proporciones mayúsculas. Se enroscan unas melodías paralelas en un duelo
amistoso de voz y teclados. Para cerrar con broche de oro, el final nos despide
con un cambio fantástico de rítmica y vibra, la cual difiere por sus armonías y
sonidos. Un track sumamente memorable.
Diego: “Seven O’Clock” es uno de los puntos fuertes de
“Gigaton” porque se nota mucho el empeño que la banda ha puesto por cuidar cada
instrumento y exprimir la producción hasta tal punto que podamos disfrutar por
piezas de cada canción, como si de una especie de resonancia se tratara. Vedder
canta desde el alma de un americano arrepentido ante el daño que sus
antepasados causaron a las tribus indias que ahora han sido reducidas a pequeñas
reservas maltratadas. Preciosos los detalles instrumentales que se van
sucediendo (los teclados, las secciones de cuerda, voces dobladas al final,
…). En la canción se habla de Caballo
Loco (Crazy Horse), de Toro Sentado (Sitting Bull) y, con un tono satírico de
“Sitting Bulshit” en referencia a Trump. La canción brilla por la abundancia de
diferentes secciones, de un estribillo cargado de sentimiento (Vedder es Dios)
y de unos teclados que aportan un tono más Prog al tema.
“Toro Sentado y Caballo Loco vienen forjados al
norte y al oeste
Luego está Sitting Bullshit (Donald Trump) como
nuestro presidente actual
Hablando con su espejo, ¿qué dice, qué dice?
Una tragedia de errores, ¿quién será el último en
reírse?”
Never Destination
Fede: Retomamos con algo de intensidad de la mano de
“Never Destination”. El mismo marca la mitad del disco, siendo esta la séptima
canción de doce. Si hemos de hablar de “divertido”, este es uno de los temas
que más se asemeja a ese adjetivo. No oculta muchas sorpresas, y de hecho se
vuelve predecible bastante pronto, pero no por ello deja de ser algo divertido.
La canción mantiene un tempo medio durante todo su transcurso, e impacta de
manera directa. Las guitarras, bajo y batería se hermanan para gestar una bola
uniforme de potente sonido. Con muchos rasgos que apuntan a la vieja escuela de
la banda, el track logra remitirnos mucho a canciones de álbumes clásicos, como
pueden ser “Rearviewmirror” del Vs. o “Whipping” del “Vitalogy”. Para los
amantes del Pearl Jam más rockero, esto será algo muy entretenido.
Diego: Como en “Superblood Wolfmoon” los Pearl Jam más
vintage y garage reaparecen y se marcan una canción sencilla, sin grandes
cambios, pero con lo necesario y justo para convencer. No es ni de lejos lo
mejor del disco, pero tampoco me ha decepcionado. Se agradecen estas vueltas al
pasado que han querido marcarse de vez en cuando. Cabe señalar la mención en la
letra del escritor de Ciencia Ficción y de libros de viajes Paul Theroux y de
Bob Honey, el protagonista de una serie de libros escritos por ese actorazo no
exento de polémica llamado Sean Penn, quien mantiene una fuerte relación de
amistad con Eddie Vedder.
“Entonces
digo hasta entonces, nunca digo adiós
Un
pequeño truco que juego, en mi mente.”
Fede: Muy similar a “Never Destination”.
Pearl Jam tomó la decisión de agrupar estas dos canciones en la mitad del
disco. Al principio no entendía por qué no se encontraban mejor distribuidas,
aunque, eventualmente, pasé a tomar la decisión como una sabia. El eclecticismo
del álbum es tan alto, que se requieren dos temas más “directos” para oficiar
de transiciones a lo que se viene (y de lo que fue). Riff bien rockero,
estructura bien directa, todo muy bien puesto en su lugar. Aunque no puedo
asumir con certeza que pase a convertirse en una canción de vivo, si es
acertado afirmar que el estribillo es muy pegadizo. Y mucha atención con el
cambio de ritmo del final, y las guitarras que acompañan.
Diego: ¡Cómo se nota que Matt Cameron ha compuesto
esta canción! Es escuchar ese inicio y pensar en seguida en Soundgarden, banda
en la que Matt militó durante sus años de vigencia. Si bien es cierto que en su
parte intermedia la canción parece perder algo de fuelle (el puente y estribillo
podrían ser bastante mejores pienso yo), tiene unos versos bien consolidados
que podían haber sido escritos y cantados fácilmente por Chris Cornell (D.E.P.
genio). Otro punto fuerte es el solo de guitarra, con mucho wah y técnica que
no dudaría en incluir entre los más excelentes de todo el LP.
Buckle Up
Fede: El primer acorde remite automáticamente al
inicio de “Pendulum” del Lightning Bolt, aunque la canción no tenga que ver. Al
leer el título del tema, comentamos con nuestro amigo Diego que probablemente
sería uno sumamente rockero. Para nuestra sorpresa, fue algo absolutamente
distinto. Es otra de las apacibles y hermosas sorpresas de este Gigaton. La
calma que transmite esta canción es inmensa. Las guitarras son muy sutiles, el
bajo da pocas notas, pero muy firmes, la batería lleva un ritmo con muchísimo
swing, y la voz de Eddie ya llega a angelical. Si pensaban que esto era poco,
prepárense, porque hay trompetas, aunque aparecen por muy poco tiempo. Tremendo
tema plagado de sorpresas.
Diego: Tema relajante como “Quick Escape” escrito por
Stone Gossard en el que nos topamos con un nuevo Vedder en su modo zen.
Seguramente al escuchar por primera vez la sorprendente aparición de una
sección de trompetas te habrás quedado igual de sorprendido (para bien) que
nosotros cuando pusimos el disco por primera vez. La batería de Cameron vuelve
a sonar realmente bien, marcando la diferencia entre el resto de instrumentos.
Precioso tema que la banda, con mucha sabiduría, decide no extender demasiado.

Come Then Goes
Fede: Menos es más, dicen muchos. No siempre es así,
pero cuando los músicos son los adecuados, esta frase cobra vida como nunca.
Tal es el caso de Pearl Jam y la canción “Comes Then Goes”. Una guitarra
acústica y la voz de Vedder son los dos únicos elementos necesarios para la
ejecución de esta creación que pasará a la inmortalidad. El track está dedicado
íntegramente a Chris Cornell, uno de los máximos talentos que vio pasar la
música moderna, y que tristemente nos dejó por mayo del 2017. No es más que lo
descrito con anterioridad. Una guitarra que sube y baja su intensidad, y la voz
de Vedder (con alguna que otra armonía de su propia voz). Nada más que eso. Y
el resultado es magnánimo.
Diego: Personalmente “Come Then Goes” es una de mis
favoritas de la obra y de los Pearl Jam del Siglo XXI. Seis minutos en los que
Vedder se luce como en pocas ocasiones. Un inicio arpegiado nos introduce en el
idílico country americano sobre el que la temblorosa voz de Vedder (me ha
recordado muchísimo a su interpretación en “Black”) hace virguerías que están
solo a su alcance. Justo a mitad del tema hay un pequeño amago de subir la
intensidad mediante varios detalles de guitarra, pero volvemos a caer en la
misma estructura preciosa que se mantiene hasta el final de la misma. La letra,
aunque resulta algo compleja de traducir, habla de la pérdida de un amigo,
reportando varias páginas webs que se trata de un homenaje al caído Chris
Cornell. Y como empezó, unos arpegios dulces terminan poniendo el broche de oro
al tema.
Retrograde
Fede: Seguimos por terrenos calmos de la mano de
“Retrograde”. Esta canción es donde Vedder explora y explota al máximo su rango
vocal. La emocionalidad que proyecta con su voz es altísima. Ese famoso
“temblor” vocal, que supo distinguirlo en sus primeros trabajos, vuelve a la
vida en este disco, y su mayor esplendor tiene lugar en este tema. Con los
teclados y guitarras, la banda vuelve a proyectar estas sensaciones de
“misticismo”, generando una atmósfera única alrededor del tema. El final logra
sorprendernos para bien con una potenciación de lo atmosférico, con la voz de
Eddie oyéndose cada vez más a lo lejos, y con baterías, guitarras, bajo y
teclado, construyendo un “build up” épico para concluir con un final
apoteósico.
Diego: “Retrogade” es otro tema suave, realmente embellecido
con los punteos de guitarra y esa voz única que tiene Eddie, alcanzando unas
notas tan variadas como complejas en lo que a tesitura se refiere. El
estribillo es uno de los mejores de todo el trabajo. La percusión de Cameron
durante el momento más atmósférico del disco es una pequeña prueba de la
maestría de un batería que, para mí, se ha marcado uno de los mejores trabajos
de toda su carrera, y eso que Matt es un tipo que siempre cumple.
River Cross
Fede: 6 y 6 son doce. Justamente la sexta y la
duodécima son mis canciones preferidas de este enorme trabajo de Pearl Jam. Sin
ningún tipo de dudas, “River Cross” es la pieza más única de este LP. La
canción toma al oyente completamente desprevenido, poniéndolo en un estado de
tensión y expectativa constantes, aunque no me refiero a esto como algo malo.
Es imposible predecir lo que va a venir, y el tema avanza… Avanza y avanza, y
lo hace de la manera más magistral de todas. La voz de Eddie es más clara que
nunca, los teclados de fondo son radiantes, y el trabajo de Cameron en la
batería es sublime. Los toms de la batería aumentan esta tensión, llevándola a
puntos elevadísimos para el final de la canción. Los últimos dos minutos son
cruciales, y la grandeza de la música para este punto es indescriptible. “River
Cross” da fin, de la mejor manera, a este increíble viaje que nos propone
Gigaton.
Diego: Un cierre valiente para un disco maravilloso. Un
tema hecho para Vedder (parece que nos está cantando una nana), para los
teclados (mucha atención a la sección intermedia de la canción) y para una
batería inspiradísima que en algunos instantes, concretamente cuando los toms
hacen su aparición, recuerdan muchísimo al eterno Neil Peart (salvando las
distancias obviamente). El momento de
Vedder subiendo el registro con cada “Hold Me Down” mientras Matt lo sigue con
la batería me va a costar olvidarlo (se me empañan los ojos cada vez que lo
escucho). Tremendo lo que ha hecho Pearl Jam en “Gigaton”.
CONCLUSIONES
Fede: En tiempos de cuarentena, donde hemos de
amigarnos con la música y el arte más que nunca, estas son sorpresas que
realmente enaltecen nuestros ánimos. Tanto Diego como yo, coincidimos en que
Pearl Jam ha dado vida a un trabajo extraordinario. Como muchas de las bandas
consagradas, PJ podría descansar en sus éxitos y seguir girando por el mundo
con los clásicos que los hicieron grandes. Empero, Vedder y compañía han sabido
reinventarse, a tal punto que lograron combinar lo viejo con lo nuevo, lo
clásico con lo moderno, lo vintage con lo alternativo. Se nota que estos
muchachos están prestando atención a las tendencias musicales, y se nota que
maman de ella, aunque sin dejar de lado el rock y todo lo que los hizo grandes.
Por más de que algunos temas sean algo predecibles (como fue destacado en el
análisis de los mismos), Gigaton es un álbum que nos vapulea constantemente con
sorpresas. ¿Quién habría pensado que “Who Ever Said” llevaría a algo como
“River Cross”? Esto forma parte del “viaje” que detallé en el análisis del
opener del LP. Todas las canciones componen una travesía de poco menos de una
hora, la cual, si están con tiempo, les aconsejamos que tomen en su totalidad.
Por el amor y respeto que le tengo a los clásicos discos noventeros de esta
banda, me es imposible asignarle a Gigaton una calificación similar a ellos,
aunque no quita que sea un verdadero discazo. Tras opinar con Diego, decidimos
darle a este gran trabajo una nota de 8,5/10. Y bien merecida que tiene esa
puntuación.
Diego: En el inicio de este escrito decía que no
encontraba relación alguna entre el título y la portada (sigo igual, ¿eh?),
pero creo, si me permiten ponerme un poco filosófico, que el glaciar
deshaciéndose, además de un guiño ecologista obvia, podría ser un resumen del
disco ya que muchos daban a los Pearl Jam por congelados tras mantener una
postura absolutamente de frialdad compositiva sin momentos de fractura (de algo
rompedor y que volviera al pasado), mientras que con este nuevo trabajo los de
Seattle, sin destruir por completo esa piedra de hielo, comienza a fracturarse
llegando a caer con intensidad (lo que vendrían a ser los temas más rockeros
del disco).
Sea como fuere, estamos ante un disco que, por muy fan
de Pearl Jam que sea, no habría esperado de ellos a estas alturas. “Gigaton”
podría ser su mejor obra en este milenio, colocándose en nivel de calidad solo
por debajo de “Ten”, “VS” y “Vitalogy”, sus obras maestras indiscutibles. La
banda ha sabido mezclar lo mejor de su faceta actual (dejó a un lado las
carencias contemporáneas) con numerosas referencias a su pasado más glorioso
dando lugar a un disco que costará olvidar. La producción es limpia y permite
escuchar con nitidez cada instrumento, el trabajo que se marca Vedder a la voz
está a la altura de muy pocos cantantes de su generación a estas alturas (¡qué
bueno eres Eddie!), así como el nivel lírico de todo el trabajo también es muy
elevado. Ok, “Gigaton”, no es perfecto
(ni lo necesita) ya que, como se ha podido leer en el escrito, hay dos o
tres canciones algo menos inspiradas, pero sí estamos ante un disco que, como
ha dicho Fede, hemos considerado ponerle un 8,5.
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