¡El renacer de los monstruos!
Su histórica victoria en el Festival de Eurovisión
gracias a “Hard Rock Hallelujah” les convirtió en un fenómeno de masas dentro
del Hard-Rock/Metal gracias a su propuesta tanto musical como escenográfica
(unos tipos vestidos de monstruo tienen su cosa, ¿no?). No obstante, si habéis
seguido la carrera de estos fineses tras aquel memorable triunfo de nuestro
género, estaréis de acuerdo en que, salvando algunos temas sueltos, lo que Mr.
Lordi y compañía han publicado últimamente deja bastante que desear.
Aunque insisto en la existencia de buenos temas que
están repartidos en álbumes de notable bajo como “Scare Force One” o la segunda
mitad de “Monstereophonic” (de la primera mejor no hablo…), no son precisamente
obras que recomiende. De hecho, es pensar en aquel “Sexorcism” y sentir el
mismo mal cuerpo de aquella primera escucha que le di (un disco infumable).
Con la llegada de 2020, los fineses se han atrevido
nuevamente a lanzar un álbum de estudio llamado “Killection” que, sin llegar al
nivel del insuperable “The Arockalypse” (2006), parece mostrar un mayor nivel
musical por su parte. Tal vez el hecho de haber vendido el disco como una
colección ficticia de canciones que Lordi habría lanzado entre los años 70 y 90 (para ello el conjunto se ha valido de
instrumentos y técnicas pasadas que le han permitido obtener un sonido más
vintage) lo haya hecho más interesante así como les ha permitido experimentar
más con diferentes géneros.
Tras la ya habitual introducción radiofónica, en este
caso titulada “Radio SCG 10”, en la cual podemos escuchar al grupo versionando
sus propias canciones con un tono cómico ya que las han regrabado imitando a
los Judas Priest, King Diamond, Guns N Roses, Ozzy Osbourne o AC/DC, el disco abre por la buena senda con “Horror
For Hire”, un inspirado tema que combina los habituales sonidos de Hard-Rock de
siempre con algunos dejes de Glam que convencen sobradamente al oyente (¡por
fin parece que los monstruos vuelven a convencer!).
En “Shake The Baby Silent” la banda parece querer
rendir un homenaje a ese subgénero tan especial como es el Shock Rock cuyo
máximo exponente fue Alice Cooper. Su sonido, no obstante, se antoja algo más
contemporáneo. El estribillo y los agudos previos de Mr. Lordi la convierten en
una de las canciones más convincentes de todo el trabajo.
La voz de Michael Monroe aparece a modo de intro de la
ochentera “Like A Bee To The Honey”. Un tema extremadamente pegadizo que se
cimenta en unos teclados convincentes y un solo de saxofón (sí, un solo de
saxofón) que no podrás quitarte de la cabeza.
Dos de las grandes sorpresas sonoras llegan de la mano
de “Apollyon” y “Zombimbo” ya que no suena a nada facturado anteriormente por
los fineses. Ambos cortes mezclan elementos del Rock Progresivo de los 70 con
otros del Pop 80 (podría ser bailado en una película de aquellos tiempos).
Pero para grande la canción que se nos viene encima.
Tras otra pausa radiofónica titulada “The Last Hour” explota “Blow My Fuse”, el
tema más primitivo, doom y “sabbathico” que ha lanzado Lordi en su carrera. La
pieza se va construyendo a partir de riffs y punteos setenteros hasta llegar a
un puente-estribillo que es un regalo para los oídos. La sección instrumental
que vendrá justo después del segundo estribillo tiene un toque sureño que me
enamora y que no puedo dejar de escuchar. Sin duda la mejor de toda la placa.
“I Dug A Hole In The Yard For You” es una canción más
que aceptable (bravísimo que la eligieran como single ya que es pegadiza como
pocas en el trabajo) y que recuerda a los grandes hits del grupo, aunque
seguramente su nivel sea un poco inferior.
Tampoco debemos obviar dos canciones de Hard-Rock
ochentero como “Up To No Good” (vuelven a salir a relucir influencias de Glam
que recuerdan más concretamente a Twisted Sister o al “Looks That Kill” de
Mötley Crüe) y la más melosa “Cutterfly” (no puedo dejar de pensar en los
Europe del “Final Countdown” cuando escucho esta canción).

Ni en mis mejores sueños hubiera imaginado que Lordi
volverían a firmar un trabajo digno de un notable alto, pero “Killection” ha
servido para cerrarme el pico (y a otros tantos) con una colección de canciones
buenas (ninguna me sobra) que encajan a la perfección con el concepto “retro”
del disco.
¡Me han sacado una sonrisa!
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