Se dice pronto, pero ya
han pasado 13 años desde que Roger Daltrey y Pete Townshend decidieron lanzar
bajo el nombre de The Who el álbum “Endless Wire”, trabajo que a muchos nos
sonó a despedida, más aun teniendo en cuenta que solo un par de años antes
había fallecido el mítico John “The Ox” Entwistle. Sin embargo, los nuevos The
Who (me voy a permitir llamarlos así por la cantidad de músicos que ambos
artistas han reclutado durante estos años) han seguido dando mucha guerra
durante este tiempo, ya sea con extensas giras por todo el mundo que han
quedado plasmadas en varios trabajos en directo (especialmente recomendados el
show en el Hyde Park londinense y un concierto más raro de conseguir grabado en
Boston), han tocado en la Superbowl, en la ceremonia de clausura de los Juegos
Olímpicos de 2012 y han seguido dejando el sagrado nombre del grupo en un
puesto más que especial dentro de la historia del Rock, por no hablar de los
proyectos en solitario de Daltrey (especialmente bueno el que grabó junto a
Wilko Johnson) y Townshend o la publicación de sus correspondientes
autobiografías (ambas muy interesantes).
El caso es que cuando el
2019 está llegando a su fin, los Who han querido lanzar un nuevo trabajo de
estudio por el mero disfrute y amor absoluto a la música que tanto les ha dado
(quien ponga en cuestión el compromiso de Daltrey y Townshend con el género
tiene un serio problema). Y es que dudo mucho que estos tipos, que
económicamente están forrados y que no necesitan demostrar absolutamente nada a
nadie tengan algún motivo, graben un disco por otro motivo que no sea el propio
disfrute de la labor musical.
“Who” es el nombre de
esta nueva placa (muy buena portada, por cierto) que ha tenido a la banda muy
ocupada en los últimos meses y, aunque sé que a muchos pueda parecerles algo
anecdótico el hecho de que The Who saque un nuevo trabajo (a muchos el hecho de
que la banda siga lanzando materiales sin Keith Moon y Entwistle les ha llevado
a quitarles importancia a estos…lo cual puedo entenderlo), a mí me ilusiona
mucho todo esto, seguramente, por el hecho de que no tuve la suerte de vivir
los años 60 y los 70 (de hecho, soy del ’97), y cualquier lanzamiento de una
banda de aquellos tiempos para mí es todo un acontecimiento, sea cual sea su
nivel de calidad (tendríais que haberme visto cuando los Rolling lanzaron el
“Blue And Lonesome”).
Sin más preámbulos es
hora de arrancar con el análisis “tema a tema” de este trabajo de los ingleses:
El LP abre con un tono,
aparentemente, optimista de la mano de la colorida “All This Music Must Fade”,
un cañonazo 100% de los Who al que me refiero como “aparentemente optimista”
porque la letra nos dice cosas contrarias a esta idea con unos versos en los
que Daltrey canta "Sé que vas a odiar esta canción. Y eso es justo ...
No es nuevo, no es diverso. No iluminará tu desfile. Es solo un verso simple
". Roger está impresionante a la voz, luciendo un registro acomodado
al paso de las décadas y que es acompañado por el inmortal Townshend a los
coros de la canción (buenos riffs y solos de este último también). Tampoco
puedo olvidarme del cierre vocal que hace Pete y que termina con un cachondo
“Who gives a fuck?” .

Las revoluciones bajan de
la mano de la amable “I Don’t Wanna Get Wise”, una canción que entra como el
buen vino. Canción que evoca el pasado del grupo tanto en lo musical como en lo
lírico y que, al menos a este que escribe, ha dibujado una gran sonrisa
mientras la escuchaba. Y para guiños a
otros tiempos tenemos “Detour”, canción cuyo título hace referencia directa al
nombre original del grupo antes de convertirse en los Who. Canción cambiante y
callejera, con especial grandeza en la percusión (Zack Starkey ha hecho un gran
trabajo con el grupo desde hace ya dos décadas) que tengo la sensación de que
funcionará en los próximos directos del grupo.
Los sintetizadores toman
protagonismo en la suave y hermosa "Beads on One String", una balada
que enamora en sus diversos compases y que nos hace viajar durante tres minutos
y cuarenta segundos a los años 70 y 80. ¡Qué grandes son estos tipos!
Volvemos a acelerar un
poco (no demasiado) la marcha con “Hero Ground Zero”. Este tema arranca con una
impresionante base de violines a la que se le une rápidamente la inconfundible
guitarra de Pete. Tema con sabor nostálgico que gana con las escuchas, aunque
no pondría entre lo mejor de la obra.
Tras otra canción “Made
in los Who” como “Street Song” (muy curiosos los coros de esta), es el turno de
Pete Townshend para coger las riendas del micrófono y marcarse una solemne
balada titulada “I’ll Be Back” que suena dulce como pocas piezas interpretadas
por este veteranísimo guitarrista. Pete reflexiona sobre su mortalidad mientras
abre su corazón para mostrarnos su amor y sus emociones. Preciosa pieza
atemporal que destaca en este “Who” y que sirve para reivindicar la figura de
Mr. Townshend en el Rock.
Me ha gustado mucho, por
no decir que me emocionó (tal vez porque me pilló en un día sensible, quién
sabe) “Break The News”, un medio tiempo melódico en el que Daltrey se sale de
nivel y nos canta desde el alma mientras Townshend arpegia su guitarra y se introducen
arreglos de piano o aplausos. Aquí los Who rozan la perfección.
Mucha atención a otro
temazo de este disco como “Rockin’ In Rage”, un cambiante tema que, cumpliendo
con los parámetros musicales a los que nos han acostumbrado estas leyendas
durante su extensa carrera, se erige como un canto de alabanza hacia las
canciones como herramientas de protesta y de movilización de la sociedad.
Daltrey nos lo deja muy claro con una frase:
"Sé que debo
escribir, sé que debo enfurecerme"
El disco vuelve a
tornarse suave y, en esta ocasión, algo más experimental ya que nuestros
protagonistas se aventuran en “She Rocked My World” a mezclar su Rock “de toda
la vida” con arreglos de un gusto más latino (especialmente de la música
cubana) que engancha y que rompe bastante con la tesitura del disco. A estas
alturas del LP hay que volver a rendirse ante la interpretación vocal que hace
Daltrey, quien se mete en el papel de un amante desolado mediante la
dramatización de la mayor parte de los versos y con algunos detalles de bella
factura “gargantil” que le permiten llevar su registro a notas muy bajas y, en
pocos segundos, a otras muy altas.

No, Pete Townshend y
Roger Daltrey no necesitaban grabar un nuevo disco para demostrar su valía y
que están en su real derecho a mantener el nombre de The Who ya que son dos de
los artistas más importantes del Rock Británico (no se discute). Tampoco
necesitan interconectar las canciones del álbum bajo un concepto como sí
sucedió en sus eternos “Quadrophenia” y “Tommy”. A fin de cuentas, “Who” es una
oportunidad más de poder escuchar a estos dos iconos de nuevo y eso es un
motivo más que suficiente para sonreír y sentir mariposas en el estómago cuando
lees el nombre de los Who.
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