No, no soy fan
empedernido de Volbeat que haya escuchado toda su discografía, pero bastante de esta sí. Y aunque no se encuentren entre mis
“bandas para escuchar todos los días” os puedo asegurar que les tengo mucho cariño.
De Volbeat me gusta
mucho la voz de Michael Poulsen (tiene un registro inconfundible), así como sus
composiciones más cañeras. Creo que esta banda y yo no hemos terminado de
conectar por ese otro conjunto de piezas con un sonido, por decirlo de alguna
manera, algo más mainstream o para todos los públicos. Es muy probable que les
esté pidiendo algo que tal vez ellos no compartan o no se identifiquen, pero es
una apreciación personal. Cuidado, en ningún momento estoy diciendo que hacer
temas mainstream sea malo, solo que no me gustan tanto como otras.
El caso, volviendo a
este álbum, es que tras catar este nuevo LP de Volbeat quedé gratamente
sorprendido. Obviamente, hay cosas que siguen sin molarme, las cuales también
incluiré en este escrito, pero creo que son más los puntos positivos. “Rewind,
Rebound, Replay” nace en una etapa de lo más interesante para el grupo ya que
su fama no ha dejado de ascender en los últimos años, teniendo el honor de
abrir para Metallica en muchas fechas, así como haciendo historia en su
Dinamarca natal con un concierto estratosférico en el Telia Parken en el que
vendieron más de 40.000 entradas y que quedó filmado bajo el nombre de “Let’s
Boogie! Live From Telia Parken”, un material que os recomiendo tanto por lo
visual como por lo sonoro. Por ello, con semejante panorama, no era nada raro
que el grupo decidiera entrar en el estudio y dar vida a esta nueva obra que ya
mismo paso a comentar.
Abre el disco “Last Day
Under The Sun” y ya podemos hacernos una idea de la orientación sonora que este nuevo vástago
de los Volbeat va a tomar. Rock comercial, sencillo, con un riff muy en la onda
de AC/DC y con un feeling radiofónico que hace accesible a todos los públicos
esta primera entrega. Son este tipo de canciones las que, por mi gusto musical,
me dejan un poco más frío. Algo similar me ha pasado con las posteriores
“Rewind The Exit” (aunque tenga un inicio más bien Heavy, no tarda en
convertirse en uno de los cortes más melódicos de esta obra), “Maybe I Belive”,
“Cloud 9”, “Parasite/Leviathan” o “The Awakening Of Bonnie Parker”.

En último lugar, y de
una forma más extensa, quiero detenerme en una serie de canciones que, a mi
modo de ver, hacen más llamativo este trabajo:
Pelvis On Fire:
Sorpresón mayúsculo. Seguramente la mejor canción de toda la obra. La banda, y
especialmente Poulsen, encarna al mismísimo Elvis durante los estribillos
alcanzando un registro similar al del recordado “Rey Del Rock”. El tema
mantiene una estructura clásica de Rock ‘N’ Roll (muy a lo “Going To Brasil” de
Motörhead, guardando las diferencias) pero con mucha distorsión y unos efectos
que rozan lo industrial.
Die To Live: Aunque
ciertamente también pueda tener matices comerciales esta canción me ha gustado
por acercarse más al Punk Rock de la vieja escuela que roza, en ocasiones, el más
puro Rock clásico gracias a los arreglos de piano y saxo por parte de Raynir
Jacob Jacildo y Doug Corocran respectivamente. Cabe señalar la colaboración en
algunos versos del cantante de Clutch, Neil Fallon.
Sorry Back Of Bones:
Como si de la BSO de una película de Tarantino se tratara, esta canción parece
esconder un gen detectivesco en su interior. No obstante, necesité un par de
escuchas para que realmente me “hiciera tilín”.
Cheapside Sloggers:
Cuando leí los créditos del disco me sorprendió descubrir que el mismísimo Gary
Holt colabora en esta canción. Pese a ser muy guitarrera (buenos riffs) es más
bien un medio tiempo de toda la vida facilón que, eso sí, gana muchos enteros
con el gran solo de Holt, quien en menos de 20 segundos es capaz de hacer
auténticas virguerías con su guitarra (nada raro jeje).
The Everlasting:
Caggiano aseguró hace unos meses que la nueva obra del grupo incluiría varias
canciones cercanas al Metal más duro (llegó a citar el Death) y, si bien es
cierto que el resultado final parece no corresponderse del todo con esas
palabras, esta canción SÍ tiene momentos de auténtico Metal de calidad. De
hecho, no dudaría en considerarla mi otra pieza favorita del conjunto. En esos
riffs hay mucho de las primeras bandas de Thrash. Poulsen hace una gran labor a
la voz, logrando adaptarse a los momentos de mayor intensidad y permitiéndose
poner el “piloto automático” en los compases más suaves.
Cada fan de Volbeat
tendrá su álbum favorito y no me parecería en absoluto descabellado que este “Rewind,
Replay, Rebound” reciba tan altos honores por parte de muchos fieles del
conjunto. Para mí es un álbum acertado, con sus pegas, pero también con
muchísimas virtudes. A mi parecer, como a veces me pasa con otros grupos, Volbeat nos regalará en unos años un álbum
que nos va a dejar con la boca abierta. Buen trabajo, chicos.
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