Slipknot es una banda que levanta pasiones y rechazo
en proporciones similares. Son muchos los que, habiéndoles dado, o no, una
oportunidad, se postulan en contra de los de Iowa, así como otro importante
porcentaje se declara seguidor acérrimo de este conjunto. El caso es que con el
lanzamiento del nuevo disco es más que probable que vuelvan a surgir los
clásicos debates entre ambos bandos. Por ello, antes de nada, me gustaría
invitar a todos los detractores del grupo a no molestarse en leer la reseña ni
a comentarla (no es cuestión de haceros pasar un mal rato si no os gusta la
banda jeje).
Recuerdo perfectamente todas las dudas que surgieron
en 2014 cuando el grupo anunció su regreso con un álbum de lo más variopinto
como “.5: The Gray Chapter”, ya que era difícil saber qué demonios íbamos
encontrar en la primera producción del grupo en siete años, así como la primera
sin el fallecido Paul Gray y sin un pilar tan importante para el grupo como Joey
Jordison. El resultado levantó opiniones de todo tipo: los hay que dicen que es
un discazo, otros que dicen que está bien y otros, ya sea porque prefieren los
primeros álbumes del grupo o porque se ronchan cuando leen el nombre del grupo,
que se sintieron algo, o muy, decepcionados. Aviso que es muy probable que este
último conjunto de personas vuelva a experimentar algo similar con este nuevo
LP. Aprovecho para decir que, a mi modo
de ver, este no fue un mal disco y, de hecho, nos regaló un par de grandes
cañonazos, no obstante, no tiene nada que hacer si lo comparamos con el primer
álbum o el sobresaliente “Iowa”.
Podemos decir que “We Are Not Your Kind” tampoco ha
tenido un camino de rosas en su proceso de composición y grabación,
especialmente en los últimos meses. Como muchos saben, Chris Fehn ha dejado de
ser miembro oficial del grupo tras denunciar al grupo, específicamente a Corey Taylor
y a Shawn Crahan, por supuestamente “haber creado entidades y negocios
relacionados con la banda en diferentes estados para recaudar dinero que
pertenece a la formación”. Sea como fuere, y tenga razón quien la tenga (no voy
a manifestarme al respecto), el caso es que Chris ya no pertenece a Slipknot y
ha sido sustituido por un nuevo percusionista con una máscara de lo más rara
cuya identidad no ha sido revelada hasta el momento. Otras dos circunstancias
negativas que ha sufrido la banda han sido la trágica muerte de la hija de
Shawn por una sobredosis o la hospitalización en 2015 de Mick Thomson tras
pelearse a cuchilladas con su hermano en plena borrachera.
Con un panorama algo complejo la banda ha sido capaz
de publicar este nuevo trabajo, el cual creó grandes expectativas cuando en
Halloween de 2018 salió a la luz un temazo llamado “All Out Life” que parecía
traer de vuelta a los Slipknot más sanguinarios. Esta composición, que de
manera imperdonable (es para matarlos) no fue incluida en el disco, sumada a
las diversas declaraciones que varios miembros del grupo soltaron garantizando
que la obra podría asemejarse al pasado del grupo, generaron unas expectativas
demasiado altas. Ciertamente, aunque eso lo analizaré después con más
detenimiento, esa “promesa” no se cumple del todo y “All Out Life” parece
quedar como un diamante olvidado.
Antes de hablar de cada canción me gustaría añadir,
a modo de opinión, que no soy precisamente fan de la portada de este trabajo.
Al igual que sí me hizo algo más de “tilín” la del “Gray Chapter”, esta me dejó
frío y me hace pensar más en un single que en un LP.
Pues se acabaron las tonterías previas. Vamos a
ponernos serios y a hablar objetivamente de de este nuevo LP.
No era nada raro imaginar que “We Are Not Your Kind”
arrancaría con una introducción completamente instrumental (raro sería lo
contrario). De una forma atmosférica y bastante siniestra abre “Insert Coin”,
un breve pasaje con cierto aire ochentero en el que solo escucharemos a Corey
pronunciar uno de los versos melódicos de un trallazo del que luego hablaré
como “Solway Firth”. No, no es la mejor introducción de la historia de Slipknot
(también es que tiene grandes rivales con quienes competir), pero encaja
bastante bien con la ya conocida “Unsainted”, un hit efectivo, sin grandes
detalles técnicos (más bien facilona), con la sorprendente inclusión de un coro
en su inicio (me encanta) y con un estribillo que, como puede comprobarse, está
funcionando en directo cual himno del grupo (podría haber estado incluida en el
“All Hope Is Gone” sin problema alguno). En estos primeros compases del álbum
podemos comprobar que la maquinaria sigue estando buen engrasada y que Corey
sigue en estado de gracia. Fue con el videoclip de este primer tema (a mí no me
gustó nada) con el que los de Iowa presentaron sus nuevas máscaras, sobre las
cuales no he querido manifestarme (es tu momento, querido lector).
Con “Birth Of The Cruel” la banda define claramente
lo que este nuevo Slipknot pretende exponer en el nuevo disco: Metal con
ciertos tintes experimentales, en los que la producción cobra un peso mucho
mayor que en cualquier LP previo, con una estructura cambiante y mucho gusto
por las melodías. Sin embargo, la pieza se queda a medio gas, con ciertos
síntomas de carecer de un factor sorpresa que la mejore. Corey está, eso sí,
impecable en su labor.
Segunda pieza instrumental del disco. No le
encuentro ningún sentido a “Death Because Of Death”. Pieza que me sobra por
completo en el conjunto ya que, ni me convence ni la veo como una introducción
propia para un gran tema como sí es “Nero Forte”, uno de los cañonazos del
disco en los que la banda sí parece ser la de aquellos ya lejanos primeros
álbumes, aunque sin renunciar por ello a las melodías y a un estribillo pegajoso
(los coros a veces pueden llegar a sonar algo excesivos). Corey está excelente
en todo momento y lanza algunos agudos de lo más abrumadores.
Más cercana a los Slipknot de tiempos no tan pasados
es “Critical Darling”, o al menos en la primera mitad de su desarrollo. Jay se
exhibe a la batería desplegando mamporros sobre su kit cual poseso (a mí
siempre me gustó más que Joey Jordison) sobre una tradicional pista de
guitarra. La canción hubiera encajado perfectamente tanto en el álbum anterior
como en el “All Hope Is Gone” (no hay más que escuchar el llamativo estribillo
para darse cuenta). En la segunda mitad de la canción, todo se pausa y, aunque
poco a poco la pieza va subiendo en revoluciones, no llega a estallar del todo,
llegando a un tono medio alternativo que no termina de hacer grandioso este
tema.
La cara A finaliza con “A Liar’s Funeral”, tema cuya
letra reportan varios medios que podría ser una indirecta a Chris Fehn (ahí lo
dejo). Me parece un cierre de lo más curioso y acertado. La clásica balada
oscura de Slipknot, con dosis agregadas de dramatismo y calma por parte de un
más que decente Corey Taylor, así como con momentos de mayor distorsión, solos,
coros agresivos y otros elementos a los que los de Iowa nos han acostumbrado
durante su trayectoria.
La cara B del disco abre por todo lo alto gracias a
“Red Flag”, una pieza que tiene toda la pinta de que funcionará de manera
excelente en las futuras presentaciones en vivo del grupo. Sí señores, ahora sí
que veo a los Slipknot del primer álbum. Las melodías desaparecen y solo queda
hueco para la agresión salvaje que hizo
popular a esta banda entre los metaleros de finales del pasado milenio. TEMAZO.
Y cuando todo parecía ir bastante bien…
…otra introducción instrumental titulada “What’s
Next” (¿otra vez?) da paso al tema más raro de todo el conjunto (que no el
peor). Con “Spiders” la banda apuesta por la innovación, por las bases
programadas, por más melodías y por cierto regusto electrónico que, a mi
parecer, no les pega demasiado. Ni siquiera la voz de Corey me termina de hacer
gracia aquí. Es un híbrido entre Stone Sour y Slipknot, con pinceladas añadidas
de los discos más electrónicos de Marilyn Manson.
Afortunadamente, “Orphan”, aunque sea por instantes, vuelve a dibujar
una pequeña sonrisa en el oyente. Un inicio sin complejos con cierto sabor a
Metallica se transforma pocos segundos después en una base instrumental cargada
de adrenalina (me encanta el juego de pedales de Jay) con el ADN del grupo
claramente en su interior. No obstante, ni el estribillo termina de convencer
(le falta carácter), ni esa segunda mitad de la canción con otro interludio
instrumental (demasiados, a mi parecer) en el que la progresión de
instrumentos, en especial la percusión, termina ascendiendo.
Se encienden las alarmas con “My Pain” y “Not Long
For This World” (Stone Sour 2.0), que para mí son los dos mayores pufos del
disco. Temas excesivos de duración, de atmósfera demasiado cargada para lo que
estos chavales suelen hacer y con un exceso más que peligroso de la
electrónica. Puedo salvar la letra de la primera (no está nada mal) pero poco
más. Tal vez con el tiempo, ambas composiciones sugieran algo más.

Está claro que Slipknot es una banda mainstream
(negarlo sería de locos), pero de vez en cuando son capaces de sacarse de la
chistera (o de la máscara) una serie de canciones que se alejan del mundo
radiofónico y de cualquier tipo de popularidad (negarlo también sería un
disparate). De hecho, “We Are Not Your Kind”, aunque en ocasiones pueda pecar
de abusar de los estribillos facilones y comerciales en materia metalera,
parece mostrar a un conjunto que sigue en evolución, tratando de añadir nuevos
elementos a su sonido.

“We Are Not Your Kind” no es, ni de lejos, lo mejor
de la banda. De hecho, sin ser malo (la palabra correcta es "irregular"), tiene todas las papeletas para ser el peor hasta el momento.
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