No voy ni mucho menos a
hablaros de mi vida (sería bastante aburrido, ¿no creen?), pero sí me gustaría
decir que, si alguien me preguntara cuál de todos los movimientos que se
produjeron a lo largo de la historia del Rock y el Metal es mi favorito, seguramente
siempre terminaría quedándome con la NWOBHM en la que tantas bandas británicas
de Metal se dieron a conocer fuera de sus fronteras y construyeron la base
sobre la que terminarían surgiendo otros subgéneros tan importantes como el
Thrash o el Power. En este movimiento, como todos saben, suelen citarse con
mucho merecimiento a los Judas Priest, Motörhead y a Iron Maiden como los
principales exponentes, pero en esta reseña voy a reivindicar la figura de otra
agrupación gigante en este movimiento (si alguien lo niega, tiene que hacérselo
ver) y que, a mi modo de ver, nunca ha publicado un álbum malo. Estoy hablando
de los mismísimos Saxon.
Esta banda lleva la
friolera de cuatro décadas regalándonos buena música a través de álbumes que
todo metalero que se precie debería escuchar, tales como “Crusader”, Strong Arm
Of The Law”, “Denim And Leather” o el álbum que en esta ocasión he querido
rescatar, que no es otro que el antológico “Wheels Of Steel”. La primera mitad
de la década de los ochenta constituye, probablemente, una de las mejores
colecciones discográficas que se han parido en nuestro querido Heavy Metal.

Para arrancar nuestro
viaje es necesario ponerse el casco, la chaqueta de cuero y subirse a una
motocicleta. De esta forma será posible disfrutar como es debido de “Motorcycle
Man”, el primer cañonazo de esta obra que nos pondrá el corazón a mil gracias a
un arsenal de riffs rápidos y salvajes, así como de un impresionante Byford a
la voz. Metal y actitud a raudales para
engancharnos desde el inicio a este impresionante disco. Pero la cosa no queda
ahí ya que en nada hace acto de presencia una de mis canciones preferidas del
álbum y de Saxon, que no es otra que “Stand Up And Be Counted”, que tiene
cierto regusto a los primeros Motörhead en esos riffs de guitarra que parecen
evocar a Eddie Clarke (R.I.P.), pero con un estribillo marca de la casa con el
que Biff nos invita a ponernos en pie y pelear por nuestros derechos. Los dos
primeros temas nos engañan y nos hacen creer que lo que va a venir después no
va a estar a la altura de estos. Obviamente, estas dudas se disipan cuando los
dos siguientes cañonazos son, ni más ni menos, que dos de las canciones más
famosas del grupo.
Para hablar de “747
(Strangers In The Night)” es necesario llevarse la mano al pecho. Además de ser
un himno de estos británicos, esta pieza no dudaría en declararla mi favorita,
o segunda preferida, de Saxon. El motivo es difícil de explicar. Desde la
primera escucha me sentí atrapado por las hipnóticas atmósferas que las
guitarras (mención especial al gran Quinn) eran capaces de crear, así como por
la impresionante interpretación de Byford a la voz y, por supuesto, por el
antológico estribillo que esta posee. Otro músico que creo que hace una labor
más que meritoria es el gran Pete Gill, quien se luce tras la batería y se
permite el lujo de incluir algunos detalles realmente técnico al final de cada
estribillo (este músico se ganó mi respeto cuando participó en el “Orgasmatron”
de Motörhead). La letra, por si fuera poco, nos habla de la agónica situación
que un avión 747 sufre a su llegada al aeropuerto de Nueva York, cuando este
intenta aterrizar pero no hay luces en la pista y las reservas de combustible
están llegando a su final. Para más inri, el grupo no nos desvela qué sucede al
final y pone especial peso en los sentimientos negativos que invaden a un
nervioso piloto.
Y para canción conocida
tenemos la que da nombre a este LP. “Wheels Of Steel” tiene un feeling muy
propio de AC/DC, con una estructura sencilla pero efectiva como la más compleja
del universo. Saxon avanza sin piedad durante casi seis minutos (en directo lo
alargan hasta donde les da la gana) mostrando una actitud chulesca que los
convertía por aquellos tiempos en referentes del género que tanto estaba
creciendo en su país de origen. Un tema impresionante que todo el mundo debería
conocer.
De aquí en adelante no
nos vamos a topar con “clásicos” del grupo (o no tan clásicos) pero sí con
temas lo suficientemente buenos para hacer de esta obra una de las más grandes
de la década de los 80, así como obtener mi máxima puntuación. Por un lado
tenemos una pieza melódica como “Suzie Hold On” (esa combinación de arreglo de
guitarra y una interpretación sobresaliente de Biff la convierten en una
canción muy bella),mientras que la vena dura del grupo sale a relucir en tres
cortes eléctricos como “Freeway Mad” (un Rock and Roll de la vieja escuela
llevada a una tesitura más Heavy), “See the Light Shining” (rock fiestero
directo a la yugular) y “Street
Fightning Gang” (la faceta más cercana a Motörhead vuelve a aparecer en este
canto rebelde) . La final “Machine Gun” pone el broche de oro a este trabajo
apostando por un Metal veloz y que serviría como anticipo de lo que esta banda
nos traería en posteriores obras.
Ni los grandes álbumes
que otras bandas habían lanzado aquel año, ni el ascenso del Punk en Inglaterra
fueron capaces de impedir que “Wheels Of Steel”, uno de los mejores documentos
de la NWOBHM que se recuerden, alcanzara el puesto número 5 en la lista de
éxitos del Reino Británico. Esta obra permitió a Saxon convertirse en un grupo
icónico de su tiempo, mientras que las posteriores obras se encargaron de
hacerlo eterno. La discografía de Saxon
hay que escucharla con el respeto que se merece ya que pocas bandas han sido
capaces de mantener durante tanto tiempo unos niveles de creatividad tan altos.
Máxima nota para este álbum IMPRESIONANTE.
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