Hace
pocos días estaba releyendo las reseñas que había escrito hasta el momento (qué
vergüenza, por cierto) y caí en la cuenta de que todavía me faltaba por traer a
esta página uno de los álbumes que más me marcaron como rockero. Desde ya me
disculpo porque a la hora de hablar del maestro Miguel Ríos me es difícil ser
objetivo, pero realmente no puedo serlo ya que es uno de mis mayores ídolos
musicales.
Hoy
os voy a hablar del que probablemente podría definirse como el “Made In Japan versión española”. En el año
1982, este granadino tan querido por un amplio número de personas lanzó un
álbum en vivo histórico y que, basándome en las cifras oficiales, se
convertiría en el álbum de Rock más vendido en la historia de España (ahí es
nada). “Rock And Rios” pretendía celebrar los 20 años de trayectoria de Miguel
como cantante y pionero del Rock en español. Por ello, el cantante unió fuerzas
con un gran número de músicos de primera categoría entre los que me gustaría
citar a Salvador Domínguez (¡vaya guitarrista!), John Parsons o a un grande
como Antonio García de Diego (los “sabineros” lo conocemos bien). Tras nueve
días de ensayos constantes en los estudios Fonogram, la banda actuó durante dos
noches en el Pabellón de Deportes de Madrid (5 y 6 de marzo) registrando dichos
shows para el mencionado lanzamiento.
A
diferencia de lo que suelen ser las grabaciones en vivo, “Rock And Rios” no era
el documento de una gira pasada de Miguel Ríos, sino una previa de lo que
estaba por venir para atraer a las masas a sus siguientes presentaciones. El
resultado no pudo ser mejor.
Como
no podía ser de otra forma, el concierto se inicia con ese himno del Rock
español como “Bienvenidos”, ese himno
dedicado “a los hijos del Rock and Roll” que ha sido coreado hasta por los
menos asiduos al género. Seguidamente es el turno de cuatro canciones con tono
futurista e intriga frente al fin del milenio como “Sueño Espacial”, “Año
2000”, “Generación Límite” y ese infalible cañonazo titulado “Nueva Ola”:
Tras
advertirnos de los peligros de las drogas con la clásica “Un Caballo Llamado
Muerte” (una de mis favoritas del “granaíno”), Miguel lo clava con una serie de
números más suaves en los que se desenvuelve a la perfección como “Buscando La
Luz”, la pausada “Blues Del Autobús” y, por supuesto, dos hits como “El Río” y
“Santa Lucía”.

Otro
momentazo del concierto llega de la mano de “Al-Andalus” y esos ritmos arábigos
que superan, incluso, a la ya enorme versión de estudio. Un tema en el que el
bueno de Miguel se permite vacilar con los asistentes y les invita a repetir
las alocadas improvisaciones vocales que este se marca al micrófono.
Tras
unir “Los Viejos Rockeros Nunca Mueren” y “Rocanrol Bumerang” (una buena dosis
rockera), Miguel nos cautiva con su archiconocida versión del “Himno a la
Alegría” (esta que hizo grande a nuestro protagonista) cargada de grandes
momentos de guitarra.
A
partir de aquí, la banda pisa el acelerador hasta el final con un medley de
canciones rockeras de su propia cosecha (“Lua, lua, lua”, “El Laberinto”, o
“Rockero de Noche”), así como varios covers como “Sábado a la noche” (original
de Moris), el mítico “Maneras de Vivir” (Leño), “Mueve Tus Caderas” (Burning),
“Mis Amigos Dónde Estarán” (Topo) o “Rock And Roll En La Plaza Del Pueblo” (Tequila).
A
mis casi 22 años de vida me lamento de no haber estado vivo en aquellos tiempos
para acudir al concierto que Miguel dio tras el “Rock And Rios” en el Heliodoro
Rodríguez López de Tenerife, al que sí acudió mi padre (y me ha narrado un par
de anécdotas muy divertidas de dicho show que algún día os contaré). No
obstante, sí puedo decir que hace unos años, concretamente el 13 de noviembre
de 2015, pude asistir a una charla de este junto al poeta Luis García Montero,
así como a un pequeño concierto posterior que este dio a los asistentes y pude
charlar un rato con él, compartiendo anécdotas, sacándome una foto con él y,
finalmente, recibiendo un regalo que guardo en mi casa como el mayor de los
tesoros: mi “Rock And Rios” firmado por él.
Miguel
Ríos fue, es y será el padre del Rock español. Su estilo inspiró a todo lo que
vino después (llámese Barón Rojo, Leño, Rosendo u Obús) y este concierto es,
sin duda, una pequeña prueba de la grandeza de este artista.
Máxima
calificación, maestro.
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