
Además
de su ya eterno legado con Angra, el cual seguramente gran parte de los
visitantes a esta página conozcan a la perfección, Andre estuvo involucrado en otras grandes
agrupaciones internacionales tales como Shaman, Virgo, Symfonia y, por
supuesto, Viper, banda con la que este talentoso músico debutó allá por 1987 a
la edad de 16 años (caso similar al de otra leyenda del Power como Michael
Kiske, quien debutó en Helloween con solo 18 años).
Por
aquellos tiempos la escena brasileña comenzaba a presentar un número cada vez
mayor de bandas de todo tipo de subgéneros bastante duros tales como Sepultura,
Sextrash, Sarcofago, Holocausto o Vulcano. Entre tantas bandas con hambre para
la destrucción, bandas melódicas como Overdose o nuestros protagonistas
lograron hacerse un pequeño hueco con un sonido que parecía beber directamente
del Power Metal que había nacido de manos de bandas alemanas tales como Angel
Dust, Running Wild y, por supuesto, Helloween y su adorado “Walls Of Jericho”,
el cual se considera la obra madre del género (es pronunciar el nombre de Kai
Hansen y sentir cómo se me eriza la piel).
Fue
en 1989 cuando esta banda originaria de Brasil y adoradora Iron Maiden y los
mencionados Helloween lanzó su primer LP, titulado “Soldiers Of Sunrise”, una obra impecable que
fue engendrada en una sola semana tal y como el propio Andre reconoció en una
entrevista en 2013:
“Todo el disco se hizo básicamente
en una semana. Era como, 'Uno, dos, tres, corre', y todo el fondo instrumental
se grabó casi en vivo. Luego hubo algunas pistas extra para los solos y esas
cosas, y luego fue mi parte hacer la voz en dos o tres días. Y recuerdo los
últimos días mi voz estaba completamente arruinada. No tenía ninguna técnica en
ese entonces, y arruiné completamente mi voz. Tuve que grabar esta última
canción llamada 'HR', que traducida significa 'Heavy Rock', e incluso estábamos
pensando en llamar a alguien más para cantarla porque no pude cantar una sola
nota. Pero luego dijimos: 'Ah, podemos hacerlo un poco más como punk rock', así
podría cantar con mi voz áspera, que pude dejar ir en ese momento.”

“The
Whipper” abre con guitarras gemelas, creando una atmósfera con trasfondo épico
justo antes de que, un minuto más tarde, las hachas metan la quinta marcha y
nos sumerjamos en un paraíso de Power Metal que está a la altura de los mejores
Helloween o Running Wild. TEMAZO.
Con
un tono muy “maidenesco”, especialmente en su inicio), nos adentramos en la
galopante "Wings of the Evil" (en varios momentos del disco es fácil
imaginarse a Dickinson cantando estas canciones). Andre está absolutamente
sembrado, llegando a notas imposibles y desglosando el estribillo de una forma
magistral mientras las guitarras hacen auténticas virguerías. Proseguimos la
marcha con "H.R." (abreviatura de “Heavy Rock”), que en poco más de
tres minutos hace una curiosa mezcla de Power y Punk que funciona realmente
bien (me tengo que quitar el sombrero ante el solo de guitarra tan eléctrico
que posee esta canción).
La
pista que da nombre a este trabajo, “Soldiers Of Sunrise” se presenta como
la más larga de toda la obra (casi 7
minutos de extensión) y, aunque posea un agradable parón atmosférico en su
intermedio, mantiene viva la esencia “powermetalera” e instrumentalmente
técnica que tan felices nos ha hecho hasta el momento.

Como
colofón final, la banda nos presenta “Law Of The Sword”, un cierre que se
mantiene fiel a lo entregado en el resto de temas. Cambios de ritmo, mucha
velocidad guitarrera y, por supuesto, un legendario Andre Matos dando una
cátedra de su talento.
Dos
años más tarde la banda publicaría otra gran obra como “Theatre Of Fate”. Esa
obra algo más suavizada y orientada, aparentemente, hacia un Metal más
progresivo, llevó a Matos a decidir abandonar la banda tras su publicación para
saltar definitivamente al estrellato con unos tal Angra con los que
conquistaría eternamente Brasil. El resto es historia…
En
el caso de Viper, la banda siguió con el bajista Pit Passarell como cantante,
que no le llegaba ni a la punta de los pies a Matos, aunque tenía un buen
registro. En el futuro vendrían algunos discos buenos (“Evolution”, “Coma Rage”
o “All My Life”), otros no tan buenos (“Tem Pra Todo Mundo”), aunque su gran
obra fue, a mi parecer, la que aquí he tratado de reseñar a modo de homenaje a
una voz que será eterna en nuestros corazones.
Máxima
calificación para el primer disco de Viper
D.E.P.
Andre Matos.
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