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Viper - Soldiers Of Sunrise (1987)

Calificación:

El pasado 8 de junio de 2019 se apagó de forma inesperada una de las grandes voces que ha tenido el Power Metal. Andre Matos se marchó a causa de un mortal ataque al corazón que dejó al género sin uno de sus cantantes más aventajados. Es por este motivo por el que en esta reseña he tratado de rendir un profundo homenaje a una figura clave para entender el Metal en su faceta épica.

Además de su ya eterno legado con Angra, el cual seguramente gran parte de los visitantes a esta página conozcan a la perfección, Andre  estuvo involucrado en otras grandes agrupaciones internacionales tales como Shaman, Virgo, Symfonia y, por supuesto, Viper, banda con la que este talentoso músico debutó allá por 1987 a la edad de 16 años (caso similar al de otra leyenda del Power como Michael Kiske, quien debutó en Helloween con solo 18 años).

Por aquellos tiempos la escena brasileña comenzaba a presentar un número cada vez mayor de bandas de todo tipo de subgéneros bastante duros tales como Sepultura, Sextrash, Sarcofago, Holocausto o Vulcano. Entre tantas bandas con hambre para la destrucción, bandas melódicas como Overdose o nuestros protagonistas lograron hacerse un pequeño hueco con un sonido que parecía beber directamente del Power Metal que había nacido de manos de bandas alemanas tales como Angel Dust, Running Wild y, por supuesto, Helloween y su adorado “Walls Of Jericho”, el cual se considera la obra madre del género (es pronunciar el nombre de Kai Hansen y sentir cómo se me eriza la piel). 

Fue en 1989 cuando esta banda originaria de Brasil y adoradora Iron Maiden y los mencionados Helloween lanzó su primer LP, titulado  “Soldiers Of Sunrise”, una obra impecable que fue engendrada en una sola semana tal y como el propio Andre reconoció en una entrevista en 2013:

“Todo el disco se hizo básicamente en una semana. Era como, 'Uno, dos, tres, corre', y todo el fondo instrumental se grabó casi en vivo. Luego hubo algunas pistas extra para los solos y esas cosas, y luego fue mi parte hacer la voz en dos o tres días. Y recuerdo los últimos días mi voz estaba completamente arruinada. No tenía ninguna técnica en ese entonces, y arruiné completamente mi voz. Tuve que grabar esta última canción llamada 'HR', que traducida significa 'Heavy Rock', e incluso estábamos pensando en llamar a alguien más para cantarla porque no pude cantar una sola nota. Pero luego dijimos: 'Ah, podemos hacerlo un poco más como punk rock', así podría cantar con mi voz áspera, que pude dejar ir en ese momento.”

El disco abre con una furiosa pieza titulada "Knights of Destruction" en la cual las guitarras suenan especialmente violentas mientras nuestro querido Andre Matos (vaya voz tenía…) se desgañita y juega con un arsenal de registros impresionante. Para mí la mejor voz que ha dado el Metal brasileño con muchísima diferencia. Las guitarras terminan de bordar la canción en el intermedio con un breve solo de primera clase. Y si este tema os ha convencido, esperad a escuchar “Nightmares” para terminar de sentir como vuestra cabeza se desprende del cuello. Metal directo a la yugular, construido por una sólida base instrumenta (me encanta la línea de bajo) mientras Matos hace lo que mejor sabe: engatusarnos con su voz.

“The Whipper” abre con guitarras gemelas, creando una atmósfera con trasfondo épico justo antes de que, un minuto más tarde, las hachas metan la quinta marcha y nos sumerjamos en un paraíso de Power Metal que está a la altura de los mejores Helloween o Running Wild. TEMAZO.

Con un tono muy “maidenesco”, especialmente en su inicio), nos adentramos en la galopante "Wings of the Evil" (en varios momentos del disco es fácil imaginarse a Dickinson cantando estas canciones). Andre está absolutamente sembrado, llegando a notas imposibles y desglosando el estribillo de una forma magistral mientras las guitarras hacen auténticas virguerías. Proseguimos la marcha con "H.R." (abreviatura de “Heavy Rock”), que en poco más de tres minutos hace una curiosa mezcla de Power y Punk que funciona realmente bien (me tengo que quitar el sombrero ante el solo de guitarra tan eléctrico que posee esta canción).

La pista que da nombre a este trabajo, “Soldiers Of Sunrise” se presenta como la  más larga de toda la obra (casi 7 minutos de extensión) y, aunque posea un agradable parón atmosférico en su intermedio, mantiene viva la esencia “powermetalera” e instrumentalmente técnica que tan felices nos ha hecho hasta el momento.

Volvemos a los ritmos galopantes (¿eres tú, Steve Harris?) de la mano de “Signs of the Night”, un tema impecable en todos sus aspectos, aunque, de tener que destacar alguno en particular, sin duda, ese sería el estribillo extremadamente pegadizo. Aunque si hay una canción en la que hay que rendirse ante la banda que acompañaba a Matos, esa es "Killera (Princess Of Hell)", un tema completamente instrumental que hará las delicias de todos los amantes de los grandes punteos y de los ritmos bien acelerados.

Como colofón final, la banda nos presenta “Law Of The Sword”, un cierre que se mantiene fiel a lo entregado en el resto de temas. Cambios de ritmo, mucha velocidad guitarrera y, por supuesto, un legendario Andre Matos dando una cátedra de su talento.

Dos años más tarde la banda publicaría otra gran obra como “Theatre Of Fate”. Esa obra algo más suavizada y orientada, aparentemente, hacia un Metal más progresivo, llevó a Matos a decidir abandonar la banda tras su publicación para saltar definitivamente al estrellato con unos tal Angra con los que conquistaría eternamente Brasil. El resto es historia…

En el caso de Viper, la banda siguió con el bajista Pit Passarell como cantante, que no le llegaba ni a la punta de los pies a Matos, aunque tenía un buen registro. En el futuro vendrían algunos discos buenos (“Evolution”, “Coma Rage” o “All My Life”), otros no tan buenos (“Tem Pra Todo Mundo”), aunque su gran obra fue, a mi parecer, la que aquí he tratado de reseñar a modo de homenaje a una voz que será eterna en nuestros corazones.

Máxima calificación para el primer disco de Viper

D.E.P. Andre Matos.


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