No es un asunto menor
el tener que reseñar un disco de una banda con tanta grandeza como Whitesnake,
pero a continuación me dispongo a ello.
Tras unos últimos años
que se han traducido, por una parte, en revisitar la etapa de Coverdale en Deep
Purple (no está nada mal el The Purple Album, ¿eh?) y en un merecido descanso
en el que nuestro adorado David ha aprovechado para someterse a un par de
intervenciones quirúrgicas en sus rodillas debido a una artritis degenerativa
que le fue diagnosticada hace un año, la banda vuelve al ruedo con “Flesh &
Blood”, un álbum que, desde las primeras escuchas, me ha parecido una
continuación del previo “Forevermore” (es una buena noticia, o no, dependiendo
de la opinión que tengas sobre dicho trabajo), ya que la banda ha vuelto a
jugar con sus diferentes etapas combinando momentos más suaves de Blues-Rock
con otras composiciones más duras. Lo que no puede faltar, como buen disco de
Whitesnake, son las letras sobre amor y mujeres que tanto gustan a Mr.
Coverdale.
La espera ha sido larga.
De hecho se esperaba que el álbum viera la luz el año pasado, pero debido a la
necesidad de reposo de Coverdale por las operaciones, así como por otros
aspectos, el disco tuvo que posponerse hasta mayo de 2019.
Tras haberlo escuchado
varias veces, y a modo de resumir lo que, a continuación, trataré de ampliar
con más detalle, “Flesh And Blood” es un disco bueno y sin grandes sorpresas
que creo que agradará, especialmente, a los seguidores de este veterano grupo.

Turno del primer single
que pudimos escuchar de “Flesh And Blood”. “Shut Up And Kiss Me” es puro Hard-Rock
de la vieja escuela, sin grandes complicaciones y con una estructura predecible
que suele coronarse en un estribillo efectivo y un solo de guitarra brutal.
Buen tema, divertida letra y un vistoso videoclip en el que encontraremos
alguna que otra referencia al vídeo de “Here I Go Again”. Otra canción simple pero, a mi parecer, muy
buena es “Hey You (You Make Me Rock)”, un tema orientado al directo del grupo,
con unos versos magistrales en los que volveremos a disfrutar de un siempre
cumplidor David al micrófono.
El pasado del grupo
resucita de la mano de “Always & Forever”, una pieza que no me ha dicho
demasiado y que me suena únicamente reseñable en lo que a tratamiento de las
guitarras se refiere. Algo mejor, aunque sin la brillantez de los temas
iniciales, suena “When I Think Of You (Color Me Blue)”, una composición que
habla sobre desamor (es extraño que Whitesnake trate temáticas románticas, ¿no?
jejeje) y que suena emotiva en muchas de sus secciones.
Dejando de lado las
baladas (al menos durante un rato), explota frente a nosotros la acelerada
“Troube Is Your Middle Name”, un tema incendiario que nos volverá locos durante
cuatro minutos. El estribillo, aunque me gusta, me da la sensación de que se
repite excesivamente a lo largo de la pieza, por lo que es comprensible que
pueda recibir críticas negativas por más de un aficionado. Las guitarras suenan
muy efectivas y Coverdale vuelve a bordarlo tras el micrófono.

Es escuchar el inicio
de “Well I Never” y no poder evitar pensar en “Slow & Easy” (gran labor de
Tommy tras la batería). Gran tema 100% Whitesnake que gana gracias a los
sobresalientes coros del estribillo y por su sonido directo y sin
concesiones. Otra pieza que nos trae de
vuelta la versión pasada de la serpiente blanca es la bluesera “Heart Of
Stone”, que a mi parecer es de lo mejor de todo el plástico (y he leído
comentarios de topo tipo hacia esta canción), gracias a la inhumana
interpretación del legendario David Coverdale, capaz de hacer auténticas
virguerías con sus diversos registros. Desde la primera escucha, aunque puede
que sean cosas mías, esta canción me evoca a “Crying In The Rain”.
Ponemos la quinta
marcha con “Get Up” para disfrutar del tema más acelerado de todo el LP. Su
ritmo salvaje se combina con un sonido propio del Rock americano bastante bueno
que tiene todas las papeletas para tener presencia en los directos del grupo.
De la nada nos toparemos con la dulce “After All”, la balada más dulce y
lograda de todo “Flesh And Blood” en la que quiero destacar especialmente a
Hoekstra a la guitarra clásica (esos arpegios me enamoran) y, como siempre, al
dulce Coverdale, que nos regala una pieza que destaca dentro de este buen
trabajo. Finalmente, a no ser que hayas adquirido la edición deluxe, “Sands Of
Time” cierra el disco con un tono medio arábigo que nos deja con buen sabor de
boca.
Si esperabas
innovación, este no es tu disco. Si esperabas toparte con Whitesnake y su
esencia hardrockera, creo que “Flesh & Blood” generará sensaciones alegres
en ti. No hay sorpresas, ni tampoco creo que fueran necesarias. Coverdale ha
vuelto a jugar sus cartas con cabeza, sin arriesgar demasiado y con el simple
objetivo de tener una nueva excusa para salir a la carretera a hacer lo que más
le gusta, que no es otra cosa que cantar en frente de una audiencia entregada.
¡Tres estrellas y media para
este agradable álbum!
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