¿Necesidad
de redención? ¿Ganas de explotar la creatividad?
Seguramente
ambos aspectos pueden encontrarse en el primer disco en solitario de Joe Perry
tras su hostil salida de Aerosmith. La lucha de egos entre este y Steven Tyler,
los “gemelos tóxicos”, se había intensificado con el paso del tiempo hasta que
a principios de 1979, tras una pelea entre las parejas de Perry y el bajista
Tom Hamilton, entraron en escena Joe y Steven y la cosa derivó en algo más que
palabras, terminando con el guitarrista anunciando su salida de la banda. Todo
esto se produjo durante el proceso compositivo del notable “Night In The Ruts”,
en el que Joe, por lo sucedido, solamente apareció en un par de canciones,
siendo Jimmy Crespo su sustituto en el resto de la grabación y durante los
siguientes años.
Sin
perder tiempo, y con la necesidad de reivindicar su importancia como
guitarrista en el éxito que había tenido en el pasado Aerosmith, Joe funda el
llamado “The Joe Perry Project” junto al vocalista Ralph Morman, el bajista David
Hull y el batería David Hull, con quienes comienza a grabar el que será su
primer LP.
¿Qué
podemos encontrar en este álbum?
Rock
directo, con el tono rebelde que siempre ha caracterizado a Joe y con numerosas
canciones de un elevado nivel. El señor Perry, como creo haber manifestado en
otras ocasiones, es uno de los mejores y más influyentes guitarristas de la
historia, por lo que cualquier disco que lleve la firma del melenudo genera
mucho respeto (sea mejor o peor).

La
cosa sigue por el buen camino con “Conflict Of Interest”, una de las cuatro canciones
en las que Perry nos deleita, además de con su guitarra, con su particular voz.
Rock agradable, muy en la onda de canciones pasadas de Aerosmith a las que ya
había prestado voz, como “Bright Light Fright”, y con muy buenos arreglos
guitarreros con los que el americano adornaba la canción a su gusto. “Discount Dogs” también tiene un inconfundible
aroma a los Aerosmith del “Rocks”, con una bailable pista de bajo que
etiquetaría de “funky” y un omnipresente Joe tras la guitarra. Nuevamente
aplaudo la labor de Ralph como cantante, acoplándose perfectamente a esta
composición del guitarrista.

La
parte final del álbum, sin desmerecer, no parece mantener el altísimo nivel del
resto del trabajo. Me gusta mucho el riff principal de “The Mist Is
Rising” (extremadamente adictivo), los
punteos y la forma de cantar de Perry, pero la duración del tema es algo
excesiva (pocos cambios para seis minutos). Algo similar siento que ocurre con
“Ready On The Firing Line”, un corte que destaca por la guitarra y por su
pegadizo estribillo, pero que no convence tanto como las primeras piezas.
Finalmente, “Life At A Glance” sí es capaz de dibujarnos una sonrisa en nuestra
cara. Pista breve y con un ritmo frenético en el que Ralph y Joe se turnan al
micrófono mientras la guitarra escupe fuego y la base rítmica de bajo-batería
nos machaca desde el fondo.
No
es un disco perfecto, pero con “Let The Music Do The Talking” Joe Perry nos
dejaba bien claro que una parte importante del éxito que Aerosmith había
cosechado hasta aquel momento había sido debido a su ingenio y su destreza. No
todos los méritos podían ser para Steven. De hecho, aprovecho para reivindicar
las figuras de Joey Kramer, Tom Hamilton y Brad Whitford como músicos
insustituibles para Aerosmith. Este álbum entra desde la primera escucha
gracias a su propuesta rockera, sin sonidos rebuscados y con una nitidez sonora
realmente buena. Tristemente, “Let The Music Do The Talking” y, en general,
toda la carrera en solitario de Joe parece haber quedado en el olvido por
muchos rockeros, pese a contener grandes composiciones y momentos. No obstante,
hay que añadir que los posteriores álbumes de Perry, antes de su esperado
regreso con los “chicos malos de Boston”, no estuvieron al nivel de este LP.
Como
dice este disco…¡dejemos que la música hable!
¡Cuatro
estrellas y media para este gran álbum!
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