El ricitos de oro de
nuestro Rock, mejor conocido como Carlos Tarque, o don Carlos Tarque, se
aventura por primera vez como solista en un ambicioso proyecto musical en el
que orienta su sonido hacia terrenos muy rockeros. El señor Tarque, para
quienes no lo conozcan, es para mí y para muchos uno de los cantantes más
grandes de nuestro Rock y, junto a sus ya legendarios, M-Clan, nos ha regalado
auténticos clásicos como “Llamando a la Tierra”, “Quédate a Dormir”, “Maggie
Despierta”, mis predilectas “¿Dónde Está la Revolución?”, “Miedo” y “Calle Sin
Luz” (cuya letra dio nombre a este Blog)
y, por supuesto, un clásico de nuestra cultura musical como “Carolina” (es
escribir el título y arrancarme a cantar eso de “la dulce niña Carolina no
tiene edad para hacer el amor”), canción que mucha gente iluminada con ganas de
criticar y con la extraña perversión de ponerle pegas a todo condenó a la
hoguera por “incitar a la pedofilia” o “machista” y, aunque la banda ha tratado
de explicarlo en numerosas ocasiones (que se trata de una canción sobre la
cocaína), no todo el mundo ha confiado en estas (a veces la gente se ciñe a lo
que pone la letra y deja la interpretación para otro día). Dicho esto, vuelvo a
la crítica.
M-Clan fue (y es) una banda muy interesante y se ha
ganado la fama que tiene por su esfuerzo y méritos. Sus inicios más cercanos al
Rock americano (recomiendo mi predilecto “Coliseum”), dando paso después a un
álbum bastante conocido en el país como fue el directo “Sin Enchufes”. A partir de aquí, el sonido del grupo pareció
quedarse más anclado en un Rock suave y comercial, algo que no es nada malo (a
mí esos álbumes no me parecen en absoluto prescindibles), pero que sí disgustó a algunos seguidores
afines al sonido más cañero. No obstante, la banda volvió a firmar dos grandes
trabajos que gozaron de buenas críticas y que también os recomiendo: el directo
“Dos Noches En el Price” y el sorprendente “Delta” y su orientación más Folky
(realmente me gustó mucho este LP). Siento que mucha gente muchas veces los ha
etiquetado musicalmente como “suaves” o “comerciales” cuando solamente han
escuchado un par de canciones, pero tengo que reivindicar el ya mencionado
“Coliseum” o el “Delta” como grandísimos discos que demuestran que la banda no
se orienta tanto hacia lo comercial sino que hace lo que le da la gana.
Curiosamente tras finalizar la gira promocional de
“Delta”, Ricardo Ruipérez y Carlos
Tarque deciden emprender un hiato de dos años para grabar cada uno un álbum en
solitario y descansar un poco de M-Clan. Cuando me enteré de esto sentí gran
ilusión al pensar en cómo sonaría el álbum solista de Tarque, un rockero
empedernido, amante del Rock americano, de AC/DC y también de grandes bandas y
artistas británicos que influyeron en su forma de cantar. Otro aspecto que me
ilusionó fue el enterarme que el experimentado cantante iba a estar acompañado
por el gran Carlos Raya, el que fuera guitarrista de M-Clan durante sus tiempos
de mayor gloria (otro rockero como la copa de un pino), quien también ha tocado
junto al bueno de Fito Cabrales. La ecuación es prometedora.
Tarque + Raya = Rock Duro
Además, el propio Raya se ha encargado de producir
el disco. Junto a estos dos gigantes, Tarque recluta a otro dúo de músicos
cercanos a M-Clan como Carlos Chapo al bajo y Coki Giménez a la batería. El
nombre elegido, como cabría esperar tratándose de un proyecto en solitario, es
Tarque.
Tanto los medios como el propio Tarque en múltiples
entrevistas promocionales hablaban de este álbum como una muestra del sonido
más Hardrockero del vocalista, homenajeando el sonido de grandes leyendas del
género como AC/DC, Led Zeppelin, Free , Hendrix, The Who, Whitesnake o los
Stones. Con semejante listado de bandas y artistas gloriosos, solamente puedo
tener muchas ganas de escuchar el álbum.
¡Inicio ya el análisis del álbum al completo!
La comienza por todo lo alto con la marchosa
“Bailo”, una canción que muestra desde los primeros compases el estilo por el
que Tarque se ha decantado en este álbum. Hard-Rock de la vieja escuela
construido a base de buenos riffs, un puente machacón y un estribillo sencillo
pero sobradamente convincente. Además del gran estado en el que se encuentra el
bueno de Tarque, podremos disfrutar de las primeras intervenciones de un
destacadísimo Carlos Raya.
Pero si hay una canción especialmente acojonante
dentro de este LP esa es “Ahora Y En La Hora”, primer sencillo que pudimos
disfrutar y, probablemente, una de las mejores piezas de todo el trabajo. El
riff principal de Raya está cargado de furia y un feeling rebelde sobre el que
el bestial Tarque ruge como él solo sabe, para llegar a un puente lento y que
baja las revoluciones antes de explotar el gran estribillo de esta canción.
Pocos adjetivos se me ocurren para definir el solo que nos regala Raya, cargado
de mucha distorsión y con mucha técnica. La letra tampoco se queda atrás, muy
lograda como esta canción en su totalidad.
Si pensabais que el nivel iba a bajar, ya os digo yo
que no. “Heartbreaker” es una pieza descomunal, con mi estribillo preferido
(¡qué bien encaja el cowbell!), y un Tarque desatado que rinde un sentido
tributo a su querido Tom Petty a través de varios guiños a algunas canciones
del rubio como “American Girl”, “Learning To Fly” o el álbum “Hypnotic Eye”,
además del propio título de la canción. Raya sigue en su racha personal de
buenos solos. Tres aciertos seguidos para el conjunto.
También hay canciones en las que es imposible no
pensar en los riffs de los hermanos Young de mis adorados AC/DC. Una de ellas,
en la que probablemente el espíritu de los escoceses afincados en Australia se
invoque más que en ninguna otra, es “Donde Nace El R&R” y su adictiva
secuencia de Riffs, su sobrado feeling, más momentos de cowbell y otra
actuación magistral de Tarque con el micrófono (hay un guiño en la letra a
“Born To Run” de Sprinsgteen).

Las revoluciones bajan por completo con una suave
pieza titulada “Lobo Solitario” que tiene cierto regusto a las grandes baladas
de M-Clan, así como algunos arpegios de Raya me recordaron a los de una pieza
magna, aunque algo olvidada, de Rainbow, como la bellísima “Rainbow’s Eyes”. Al
disco no le venía nada mal un pequeño instante de calma como este, antes de
retomar la senda rockera con otro número que, a nivel personal, me dejó
gratamente sorprendido, y que lleva el título de “Juicio Final”. La vena más
clásica y americana del Rock (no sería una mala BSO para un Western) la
encontraremos en esta breve pieza, de la que resaltaría nuevamente a Tarque, a
los coros y la desenfadada, y en parte cómica, letra de la misma.
Probablemente la canción que menos me ha dicho es
“Janis, Amy, Billie”, que no es mala (¡ni mucho menos!), pero tal vez menos
sorprendente (y algo más suave) que el
resto del disco y eso que la letra también recuerda a tres grandes cantantes ya
fallecidos. Tal vez al cabo de más escuchas esta canción me convenza mucho más
(no descarto nada). Con “Electroshock” la cosa vuelve a mejorar, recuperando el
Hard-Rock al que nos tenían acostumbrado en las pistas anteriores, aunque tal
vez sin la brillantez de “Ahora Y En La Hora” o “Bailo”. Me gusta mucho esta
canción, pero me quedo, entre otras, con las dos anteriormente mencionadas.
El telón desciende con fuerza de la mano de “Cactus
En El Corazón”, otra pieza que como ya ocurrió con “El Diablo Me Acompañará”,
muestra un Hard-Rock más elaborado y con cambios notorios en la intensidad,
pasando de unos versos y un estribillo lentos y melancólicos a unas secciones
mucho más poderosas, contando todas con una de las interpretaciones más
sobresalientes de Tarque como cantante en todo el trabajo (y eso que es difícil
hacer distinciones así cuando se trata de uno de los cantantes más grandes de
nuestro país). Un final a la altura de este gran trabajo.
Debo haber escuchado entero el disco unas siete u
ocho veces y estoy convencido de que vale (y mucho) la pena. Las expectativas
que la unión Tarque-Raya y la calidad de los primeros adelantos habían logrado
crear con respecto a este álbum se han superado con creces. Un álbum
SOBRESALIENTE, de Hard-Rock de muchos quilates, sin grandes variaciones ni
innovaciones, pero con algo que distingue al género y de lo que Tarque va
sobrado: ACTITUD. Un trabajo espectacular con el que el Rock español vuelve a
demostrar que goza de un gran número de artistas de primer nivel y de muchas
bandas espectaculares, aunque no sean tan conocidas. Para mí el bueno de
Carlitos Tarque se lleva un 9 (con opciones serias de convertirse en un 10)
gracias a un trabajo enorme.
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