Creed fue una banda
que, desde su fundación en 1993 experimentó un ascenso de popularidad bastante
considerable hasta su ruptura en 2004, año en el que tres miembros del grupo se
embarcan en un nuevo proyecto bajo el nombre de Alter Bridge (Creed se reuniría
entre 2009 y 2012). Obviamente, los seguidores de Creed estaban impacientes por
comprobar con sus propios oídos si aquella nueva agrupación estaba a la altura,
así como si su sonido era o no similar a lo que nos había acostumbrado esta
banda. También existía otra incertidumbre relacionada con el nuevo cantante:
¿cómo cantaba Myles Kennedy? ¿se parecería a Scott Stapp?, ¿su voz convencería?.
Solamente fueron
necesarios un par de meses para que viera la luz este “One Day Remains” tan
esperado por los fieles de Creed y por un buen número de curiosos. El
resultado, aunque me explayaré más en la conclusión, fue positivo (sin grandes
lujos tampoco), mostrando una banda que, sin despegarse del todo del sonido de
Creed, parecía querer apostar por un sonido diferente al pasado. No obstante,
cabe mencionar una curiosa anécdota que, erróneamente, condenó rápidamente a
Alter Bridge a ser detestado por un número considerable de rockeros. Cuando la
banda tuvo que elegir el primer sencillo del álbum, cometieron el error de
elegir “Open Your Eyes”, una canción que, como os contaré más tarde, sonaba
excesivamente parecido a Creed, lo que les llevó a ser crucificados por mucha
gente que esperaba algo diferente (que realmente lo era o pretendía serlo en su
totalidad) y por aquellos que no soportaban a Creed, obviamente.
Con “Find The Real”
comienzan las andanzas de Alter Bridge. Su riff principal es increíble, con
mucha inspiración aparente en el inigualable Tony Iommi, así como la línea de
bajo (omnipresente durante todo el trabajo) y la más que acertada pista de
batería. Myles Kennedy cuaja una actuación de cinco estrellas demostrando que
Tremonti y compañía no se equivocaron al elegirle como cantante para el proyecto.
Tanto esta canción como la posterior “One Day Remains” cuestionan realmente
todas las críticas que este trabajo recibió en aquellos tiempos siendo
etiquetados como una especie de Creed 2.0. Tema rápido, muy afilado y con un
pletórico Tremonti a la guitarra.
Menos halagos tengo
para “Open Your Eyes”, una canción que, esta vez sí, se asemeja mucho más a lo
que Tremonti y cía. nos habían acostumbrado años atrás con Creed. No es una
mala canción ni mucho menos, pero me parece menos sorprendente que los dos
números anteriores. Algo similar ocurre con “Burn It Down” o la posterior
“Broken Wings”, aunque estas salen mucho mejor paradas, ofreciendo estructuras mucho más elaborada (me encanta la
progresión que tienen los versos hasta romper en el estribillo), sobre las que
Myles Kennedy se desenvuelve con tota
maestría.
Sin duda, la mejor
pista del álbum, y todo un clásico de Alter Bridge, es “Metalingus”.
Sinceramente conocí a la banda gracias a esta canción ya que era utilizada por
un luchador de la empresa WWE llamado Edge durante sus salidas hacia el ring.
Un tema con el que los americanos dejaban claro que Creed ya era historia. La guitarra de Tremonti suena rápida y muy
contundente, mientras Myles Kennedy vuelve a sacar su mejor faceta como
cantante. Tampoco se queda atrás la base rítmica de bajo y batería. TEMAZO.
“In Loving Memory”
presenta uno de los momentos más emotivos del LP. Balada atractiva compuesta
por Mark Tremonti, cuya letra dedicó a su fallecida madre a modo de
agradecimiento por la vida que esta le dio. No pasará a la historia como una de
las más grandes de la historia, pero no tiene ningún desperdicio. Myles lo
borda al micrófono, cantando desde el corazón y el respeto. Otra de las grandes
de este álbum.

“Shed My Skin” es otra
canción agradable de escuchar, muy en la onda sonora de este conjunto, sin
grandes sorpresas pero con todos los elementos que hacen grande a esta banda.
Muchos más sobresaliente es la final “The End is Here”, una canción llena de
grandes momentos de todos los miembros, pese a la aparente sencillez de la
estructura y de los riffs que se suceden durante la pista. Alter Bridge se
despide expresando cierto pesimismo en su letra y música, pero ofreciendo un
nuevo derroche de calidad compositiva, instrumental y vocal. Aprovecho para
recomendar la versión de esta canción que la banda grabó junto a la Parallax
Orchesta en su concierto en el Royal Albert Hall.
No es un disco que
cambiaría la historia de la música, pero sí que supuso la presentación en
sociedad de una banda que goza, cada vez, de una fama mayor en la escena
rockera y metalera actual. Es un álbum muy disfrutable de principio a fin, con
canciones de alto nivel como “Metalingus” o “The End Is Here”, sin pasar por
alto otras que no llegan a enganchar tanto. De esta forma Alter Bridge
comenzaba a dar sus primeros pasos en el mundillo tratando demostrar poco a
poco que no eran un “Creed 2.0.”, sino un proyecto nuevo. El hecho de
desprenderse del sonido de Creed permitió a Tremonti desmelenarse y mostrarse
como un guitarrista más técnico y sorprendente de lo que parecía mostrar en
Creed. También el bueno de Myles Kennedy (que superó esta prueba de fuego sin
problemas) aportaba algo nuevo al conjunto, una magia que siento que Creed no
tenía. No es su mejor trabajo, de hecho
no tardarían en superarlo con el recomendadísimo “Blackbird”, pero, como ya
señalé unas líneas más arriba, creo que es capaz de entretener a todo rocker@
que se precie. Un siete para “One Day Remains”.
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