Los
discos de versiones…queridos y odiados por igual. Son muchas las bandas que a
lo largo de sus carreras quisieron rendir tributo a algunas de sus agrupaciones
preferidas y se aventuraron a publicar un álbum con covers de todo tipo.
Obviamente, el público es muy diverso y no todos están de acuerdo con este tipo
de proyectos, por lo que la recepción del público no siempre es la esperada.
Dicho
esto, en esta reseña he querido rescatar un pequeño trabajo lanzado por los mismísimo
Rush en 2004 con el que celebraron su 30 aniversario como banda. Este disco consta de 8 versiones de
diferentes músicos (algunos de estos sorprendentes) que han influido, en mayor
o menor medida, en Geddy Lee, Alex Lifeson y Neil Peart a lo largo de su
extensa trayectoria musical.
Dicho
esto, comienzo mi reseña…
Aunque
es original de Eddie Cochran, el disco comienza de buenas formas con
“Summertime Blues”, inspirándose en la versión que grabó y popularizó a Blue
Cheer. El resultado es aparentemente bueno, con una instrumentación compacta,
un sonido old-school que gana enteros y ese toque de calidad que aporta siempre
Rush a sus composiciones y, en este caso, versiones de otros artistas (me
encanta el breve solo de bajo que se marca Geddy). Algo similar ocurre con la
agradable “Heart Full Of Soul” con la que el trío rinde tributo a los
Yardbirds. Sonido vintage, un gran Geddy a la voz y una actuación notable de
Lifeson, especialmente en el solo de guitarra, y del bueno de Neil tras la
batería. Casi al final de este trabajo Rush vuelve a acordarse de los Yardbirds
con un cover de “Shapes Of Things”, que suena bien, pero no llega a fascinar
como sí hacen otras canciones del álbum.
Curiosamente,
la banda grabó dos covers de Buffalo Springfield, banda que probablemente no
esperaríamos en un álbum de versiones de estos tipos. Si bien “For What It’s
Worth” y “Mr. Soul” suenan fieles a las pistas originales y hay un par de
momentos muy acertados, no me llaman del todo. Supongo que esto se debe a que
acostumbrados a la creatividad que ha caracterizado a estos músicos durante su
extensa carrera, así como a la innegable calidad que cada uno de sus músicos
atesora con sus respectivos instrumentos, me resultan canciones sencillas y que
no permiten a la banda desarrollar todo su potencial. Tal vez podrían haber
elegido otras canciones.

Para
el final he querido dejar dos versiones que, junto a “Summertime Blues”, me
parecen las más logradas de todo el conjunto. La primera de estas es “The
Seeker”, que es una de mis canciones preferidas de The Who (¡cómo adoro a Pete
Townshed y compañía!), y que creo que Rush borda, transportándome a aquel
homónimo debut de estos canadienses en el que predominaba un Hard-Rock más
festivo y ameno, en comparación con sus futuros trabajos más elaborados y
ambiciosos. Finalmente, la versión del “Crossroads” de Robert Johnson (para mí
Rush se inspiró más bien en el cover de Cream), que fácilmente podría ser la
canción por excelencia de este anecdótico trabajo. La voz de Geddy suena mucho
más clara que en otras pistas previas, la bestial pista de bajo que se marca el
señor Lee durante el incendiario solo de Lifeson y la omnipresente magia tras
los parches de Peart cierran a lo grande un álbum curioso.

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