Con el paso de los años
Halestorm se ha ido haciendo hueco en una escena en la que son cada vez más las
banda encabezadas por mujeres (grandes noticias, desde luego). En este caso
Lzzy Hale, la líder indiscutible del cuarteto, se ha convertido en un símbolo reconocido
del Rock femenino y ha comenzado a
aparecer en eventos tan diferentes como un concierto de los Smashing Pumpkins
para interpretar una versión de “Stairway To Heaven”, un concierto organizado
por Brad Whitford (Aerosmith) o tocando la canción de entrada de una luchadora
de WWE antes de uno de sus combates. El caso es que tanto Lzzy como el resto
del conjunto está siempre ocupado y eso se ha traducido en un aumento constante
de seguidores (bien por ellos). Hasta la fecha la banda tenía en su catálogo
tres interesantes álbumes de estudio (yo me quedo con los dos primeros) que han
gozado de buenas críticas, por lo que el anuncio de un nuevo álbum de estudio
titulado “Vicious”, ha despertado expectativas altas sobre el mismo que en esta
reseña veremos si ha superado o no.
Nuestra aventura se
inicia con “Black Vulture”, una atractiva carta de presentación en la que se
alternan secciones melódicas (fundamentalmente presentes en los versos) y otras
con una mayor contundencia, como los puentes y estribillos. Todo esto que os
describo sucede mientras Lzzy nos regala la primera demostración de poder que
esta artistaza atesora en sus cuerdas vocales mientras transmite un mensaje
claro de superación.
Los primeros segundos
de “Skulls” podrían parecer más cercanos a un tema Pop, pero rápidamente la
batería y un omnipresente bajo nos devuelven a los Halestorm más desenfadados.
Una composición especialmente buena en los versos y en el estribillo gracias a
la sobresaliente actuación de la señorita Hale. Tal vez extrañaría alguna
alteración en la estructura, pero es una canción entretenida. Mejores sensaciones me ha dejado la acelerada
“Uncomfortable”, una canción muy en la onda de su clásica “Love Bites”, con la
velocidad como elemento distintivo y con una nueva actuación plausible de Lzzy.
“Buzz” tiene cierto
regusto a AC/DC en la secuencia de acordes inicial, aunque sigue sonando muy
cercana a lo que nos han acostumbrado nuestros protagonistas durante su cada
vez más extensa trayectoria. La letra habla sobre las drogas fundamentalmente,
aunque también sobre la adicción al amor. Es un tema que se deja oír. “Do Not
Disturb” y “Conflicted” también se dejan oír, pero me resultan menos
destacables (especialmente la segunda). Cierto que añaden algo más de pausa al
LP, pero también se percibe cierto bajón creativo. La primera de estas tiene elementos
destacables, como el suave desarrollo de los versos o el solo de guitarra, pero
vuelvo a extrañar la presencia de algo que marque la diferencia. La segunda
introduce las guitarras acústicas (no tiene un mal riff), pero no deja de
parecer un relleno dentro del LP.
Afortunadamente, “Killing
Ourselves to Live” (un título que recuerda un poco a cierto tema del “Sabbath
bloody Sabbath”) vuelve a subir el nivel del disco considerablemente, aunque
sin llegar a las buenas impresiones que los tres primeros temas dejaron. La
sección instrumental suena bien, llegando a su punto más álgido con el que para
mí es el mejor solo de todo el LP. Lzzy también merece su reconocimiento en
esta canción, dejando momentos excepcionales (¡vaya rugidos se marca en el intermedio
del tema!).
Por mucho que su título
sea igual que cierto himno del Metal firmado por los Judas Priest, pocas
similitudes guarda, musicalmente hablando, “Painkiller” con el cañonazo de
Halford y compañía. Buen Hard-Rock, pegadizo, con una gran labor vocal de Lzzy,
pero sin tampoco llegar a sorprender o a mostrar cosas diferentes. Lo mismo
ocurre con “White Dress” (¿podría acabar sonando en algún evento de la WWE dada
la buena relación de Lzzy con la reconocida empresa de lucha libre?) o “Vicius”
que, si bien no son malas canciones (ni mucho menos), no tienen demasiados
aspectos que las haga especiales ni que les permita destacar sobre el resto
del LP. No obstante, siguen presentando
aspectos positivos y característicos en la banda como los estribillos
pegadizos, la siempre acertada Lzzy y una base instrumental agradable de
escuchar.
Como cabía esperar,
Halestorm también reservó parte del álbum para sus bellas baladas. “Heart of
Novocaine” y “The Silence” tienen el poder de cautivarte desde la primera escucha.
Y es que no exageraría al decir que estas pueden haberse convertido en las
mejores baladas firmadas por este grupo en su carrera. Lzzy demuestra que,
además de feroz Hard-Rock, tiene una voz privilegiada para las baladas. La
primera me recuerda a algunas baladas más recientes de Scorpions como “House Of
Cards”, mientras que la bellísima “The Silence”, que es la encargada de cerrar
el disco, tiene un sonido más reflexivo y cercano al Folk. Un final precioso
para un disco agradable.
Con “Vicius”, como
cabía esperar, la banda americana vuelve a acertar. Es un trabajo que se
escucha con facilidad, que ofrece algunos momentos de un nivel bastante
elevado, con letras, en gran parte, reivindicativas y, como punto más álgido,
con esa maravilla vocalista llamada Lzzy Hale manteniendo la reputación que se
había ganado en el pasado gracias a ese vozarrón que tiene. Ni mucho menos es
lo mejor que ha facturado la banda, ni tampoco presenta algo musicalmente nuevo
(el Hard-Rock es muy difícil de reinventar), pero este álbum deja sensaciones
positivas que se traducen en un 7,5.
No ha habido álbum de Halestorm que supere a "The Strange Case Of..." pero, aunque "Vicious" llega a sonar muy lineal, es uno de sus trabajos donde más luce la Voz de Lzzy, y eso es ya maravilloso. Yo le doy un 8.
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