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Análisis de la discografía de Scorpions























Más de 50 años de lealtad al Rock merecían un extenso homenaje por mi parte en este Blog, como amante empedernido que me declaro de Scorpions, una de mis bandas preferidas de todos los tiempos.

Inicio a continuación un análisis a su discografía (he añadido algún que otro directo, pero me he centrado fundamentalmente en los álbumes de estudio) que he realizado desde la humildad y el respeto que siento por estos músicos.


                                  1972: Lonesome Crow


Aunque dista mucho de ofrecer el sonido que les caracterizaría como banda por los siglos de los siglos, esta primera entrega de los alemanes es de lo más curiosa y disfrutable. Un LP cargado de Hard-Rock cavernario con mucho peso de la psicodelia. La inicial “I’m Going Mad” presentaba a un desgarrador Klaus Meine que cantaba a las mil maravillas sobre una base instrumental de mucho nivel, algo que no era de extrañar cuando, junto a Rudolf, estaba bajo el rol de solista su hermano pequeño Michael Schenker, quien pronto se convertiría en uno de los mayores genios de las seis cuerdas. También en este LP hay guiños al jazz en "It All Depends", "Action" o la homónima “Lonesome Crow” y sus 13 minutos de exhibición. Este trabajo, aunque en su momento no tuvo gran trascendencia, es objeto de colección para muchos aficionados de la banda y de Michael Schenker.  



                                     1974: Fly to the Rainbow


Con este álbum los alemanes parecen comenzar a descubrir el estilo hacia el que orientarían su sonido durante esta primera etapa. Este cuenta fundamentalmente con dos protagonistas absolutos: Klaus Meine, quien ofrece sus primeras exhibiciones magistrales como vocalista en composiciones como “Fly People Fly” o “Far Away”, y el recién llegado Uli  Jon Roth, quien demuestra a base de punteos, palancazos y riffs, como sucede en “Speedy’s Coming”, “Drifting Sun” “This Is My Song” o “They Need A Million”, dejando huella en la historia de la banda, pese a su breve estancia en la misma. El tema que da nombre a este trabajo es una auténtica obra maestra.


                               1975: In Trance


Fácilmente podría considerarse el primer gran álbum de los alemanes, un LP de culto que definió a la perfección los parámetros de esta primera etapa para el grupo y que les sirvió para dar un considerable ascenso en su popularidad. Uli Jon Roth tiene cada vez más presencia en el sonido del quinteto, componiendo un gran número  de canciones en las que comienza a demostrar su amor por Hendrix (véase “Dark Lady”)  y por la música barroca (“Night Lights” o “Evenening Wild”), mientras que el dúo Klaus-Rudolf comienza a mostrar los primeros indicios de genialidad. Temas como “In Trance”, “Robot Man”, “Top of The Bill” y la ya mencionada “Dark Lady” son considerados clásicos imperecederos del conjunto. La conexión de Scorpions con el productor Dieter Dierks comenzaba a dar sus frutos.


                                                                  1976: Virgin Killer


La misma formación que había dado un golpe sobre la mesa con “In Trance”, continuaría su ascenso en la dorada escalera de la fama con este nuevo álbum caracterizado por su Hard-Rock setentero, el cual puede dividirse en composiciones accesibles de Rudolf y Klaus, como “Virgin Killer”, “Backstage Queen”, “Catch Your Tain” o las bellas “In Your Park” y “Crying Days”, todas de un nivel altísimo, y las composiciones más elaboradas de Uli Jon Roth,  como "Yellow Raven", "Little Wing" o las experimentales “Hell-Cat” y “Polar Nights, en las que el propio guitarrista pone su voz. También podemos disfrutar de la unión de ambos bandos compositivos de la mano de un cañonazo como “Picture Life”. Nada parecía frenar a los alemanes en su ascenso a la fama en aquellos tiempos.


                                   1977: Taken by Force

La primera etapa de Scorpions tocaba a su fin por todo lo alto con este monstruoso álbum que, para sorpresa de la crítica, mantenía el nivelazo de sus dos anteriores placas. “Taken By Force” está cargado de clásicos como “We’ll Burn The Sky” (la perfección hecha balada) o las incendiarias “The Sails Of Charon” y “He’s A Woman, She’s A Man”, así como de otras composiciones menos conocidas, e infravaloradas, como “Steamrock Fever” o la bellísima “Born To Touch You Feelings”, conformando uno de los trabajos más sobresalientes de los alemanes. Este sería el último LP de estudio que contaría con Uli Jon Roth a la guitarra y uno de mis preferidos del conjunto. Era el fin de una era y el principio de otra nueva.


                   

                        1978: Tokyo Tapes


No pensaba incluir conciertos en este análisis pero cometería un error gravísimo si no hablara de uno de los mejores directos de la historia del Rock. La gira promocional de “Taken By Force” llevó al grupo a Japón por primera vez, donde fueron recibidos como héroes. Allí registraron su primer álbum en vivo, que llevó el nombre de “Tokyo Tapes” y  que se ha convertido en un material clave para conocer a la banda. En este doble LP podremos disfrutar de un repertorio extenso en el que no faltarán muchos de los mejores temas que nos dejó la banda durante los 70s, como "Fly to "The Rainbow", "Polar Nights", "We'll Burn the Sky" o "Dark Lady" entre otras.


1979: Lovedrive


Nuevos tiempos corrían para Scorpions. Uli, insatisfecho con la orientación comercial del grupo, dejaba la banda para seguir su camino en Electric Sun. Mientras tanto, y tras varias peleas con UFO, Michael Schenker volvió a ser reclutado por los alemanes para tomar el liderazgo a la guitarra, quien participa en la composición de tres temazos que están en el disco como la instrumental “Coast To Coast”, “Another Piece Of Meat” o “Lovedrive”, aunque deja pronto el conjunto, cediendo su puesto al gran Matthias Jabs, quien llegó para quedarse en la formación de forma fija. Además de los tres temas comentados anteriormente,  “Loving You Sunday Morning” (peligrosamente adictiva), “Can’t Get Enough” (Jabs comienza a sorprender como guitarrista), el BALADÓN “Always Somewhere” (una de mis preferidas de Scorpions) o el experimento reggae mejor conocido como “Is There Anybody There”, conforman otro álbum de culto firmado por el quinteto teutón. Por aquellos tiempos, cual Rey Midas, lo que Scorpions tocaban lo transformaban en oro. Además, “Lovedrive”, fue su primer álbum en entrar en la lista Billboard americana, alcanzando la posición 55.


                       1980: Animal Magnetism


Con la formación ahora consolidada con Matthias Jabs como nuevo guitarrista principal, los alemanes publicaron su séptimo álbum. En “Animal Magnetism” comienza a respirarse un tono más comercial y ochentero en el estilo de la banda. Scorpions tenía en mente conquistar el mercado internacional, especialmente el americano, y eso provocó este pequeño cambio de estilo. No obstante, es un trabajo de mucho nivel en el que encontraremos algunos clásicos del grupo como “The Zoo”, imprescindible en los repertorios del grupo, “Make It Real”, la bella "Lady Starlight" (interesantes arreglos orquestales) o la oscura “Animal Magnetism”, aunque tampoco hay que dejar de destacar otras piezas como "Only a Man", "Falling in Love" o "Twentieth Century Man". Gracias a esta obra nuestros protagonistas alcanzan por primera vez la posición 52 en la Billboard. También es en esta época cuando los miembros de la banda comenzaron a cambiar su “look” habitual por cuero y ropa colorida, la cual tenía mayor afinidad con lo que se llevaba en aquellos tiempos.



                          1982: Blackout


Sin duda, una de las OBRAS MAESTRAS del quinteto. Hablar de “Blackout” es hacer referencia al primer álbum que conquistó realmente la lista Billboard, es aludir a un LP de platino que vendió más de un millón de copias en dos años. No obstante, no fueron tiempos sencillos para nuestros protagonistas. Durante la grabación, Klaus Meine tuvo que someterse a una compleja cirugía en sus cuerdas vocales que casi le cuesta perder la voz y, por tanto, poner punto y final a su carrera. Don Dokken llegó a audicionar con la banda, pero Klaus era un hombre demasiado fuerte para tirar la toalla. Esta trabajo está compuesto por cañonazos salvajes como la homónima “Blackout”, “Dynamite”, “China White” o “Now”, por canciones más comerciales como "No One Like You", “Arizona” o “Can’t Live Without You” y por dos baladas de la talla de "You Give Me All I Need" y la bellísima "When the Smoke is Going Down". Cuando se habla de un disco de culto, este es un claro ejemplo.



                          1984: Love at First Sting

Tras el éxito mundial de “Blackout” los alemanes supieron jugar sus cartas y lanzaron un trabajo que mantendría la calidad de su predecesor, introduciendo, además, algunos elementos de carácter más comercial en sus composiciones. En “Love At First Sting” hay Hard-Rock extremadamente pegadizo y directo, como encontramos en clásicos como “Rock You Like A Hurricane” (¿quién no la conoce?), “Big City Nights”, “Bad Boys Running Wild”, “I’m Leaving You” o “As Soon As The Good Times Roll”, pero también podemos emocionarnos con la belleza de una de las mejores baladas de la historia del Rock: “Still Loving You”. Como era de esperar, este trabajo también vendría acompañado de buenas críticas y un éxito comercial notable.


               
                        1988: Savage Amusement


Tuvieron que pasar cuatro años para que los alemanes volvieran a facturar un nuevo álbum de estudio. “Savage Amusement”, sin llegar al nivel de los trabajos anteriores, nos deja unas cuantas piezas a destacar como las duras "Don't Stop at the Top" y “We Let It Rock…We Let It Roll”, las más comerciales "Passion Rules the Game" o “Rhythm Of Love” o "Media Overkill" y una dulce balada como “Believe In Love”. Scorpions se orientaba con más fuerza hacia terrenos comerciales y eso se notaba en su sonido. Fue con la gira promocional de este LP con la que el grupo comienza a dar shows en el este europeo, estableciendo buenos lazos allí y llevándoles a actuar en el Moscow Music Peace Festival en el que ofrecen un show inolvidable.


                              1990: Crazy World

Otro clasicazo de los escorpiones. Probablemente el último trabajo considerado como “grande” de su discografía, sin desvalorar lo que lanzarían después (todavía me falta hablar de álbumes muy buenos). Sin dejar de lado el punto comercial que impregna algunas de sus composiciones, los alemanes resucitaron el fiero Hard-Rock con el que iniciaron los 80s, a través de pistas como "Tease Me Please Me" (¡vaya riff!), “Don’t Believe Her”, “Hit Between The Eyes”, “Lust Or Love” o “Kick After Six”. Pero esta no iba a ser la única sorpresa que guardaban los alemanes para este LP. Tras años intentando recrear la belleza de "Still Love in You",  el quinteto se saca de la chistera "Wind of Change", otra de sus canciones más respetadas y adoradas del grupo que ha sido adoptada como un himno de la paz. También es posible soltar unas lagrimillas con “Send Me An Angel”, baladón donde los haya.


                       1993: Face the Heat


Con la salida de Francis Buchholz y entrada de Ralph Rieckermann, los alemanes volvieron a la carga con un buen álbum como es “Face The Heat”, en el que hay canciones acertadas como "No Pain No Gain", "Someone to Touch", la reivindicativa "Under the Same Sun" y la Heavy “Alien Nation”. No obstante, a este LP le falta calidad y variedad para estar a la altura de las grandes obras que hemos nombrado anteriormente.




                                                                           1996: Pure Instinct

Como ocurre con “Face The Heat”, “Pure Instinct” se antoja como un buen álbum secundario. Si bien es cierto que en este trabajo podemos encontrar dos de mis baladas preferidas del conjunto como “When You Came Into My Life” y “You And I”, así como otras canciones atractivas como “Wild Child” o “When The River Flows”, parecía que el quinteto había perdido cierta inspiración por aquellos años. También tuvieron la mala fortuna de vivir una época en la que el Rock ochentero cada vez estaba más sepultado por el Grunge y algunos derivados del Metal como el Industrial Metal y el Nü Metal. No obstante, todavía quedaba Scorpions para rato, aunque tendríamos que esperar un buen puñado de años para poder reencontrarnos con su lado más rockero. Antes de iniciar la grabación de este trabajo, Herman Rarebell dejó la banda, teniendo que encargarse de grabar la batería Curt Cress. Poco tiempo después, James Kottak se uniría al conjunto como batería fijo para el Tour promocional y los siguientes álbumes del grupo.


1999: Eye II Eye

No todo podía ser perfecto. De hecho, este me parece un álbum para olvidar. El bajón de calidad que “Pure Instinct” y “Face The Heat” parecían ir vaticinando, se cumplió con “Eye II Eye”, donde los alemanes dan un giro de 180 grados a su estilo, abandonando e Rock para explotar su vertiente más Pop (todos cometemos errores). Hay un par de canciones, en todo caso, que podrían rescatarse del conjunto, sin llegar a ser piezas imprescindibles en su discografía, como “Be No. 1”, “10 Light Years Away”, la balada “Moment In A Million Years” y, como curiosidad, “Du Bist So Schmutzig” (primera letra de la banda escrita en su lengua materna). Un mal álbum que no empaña su legado, aunque es mejor no recordar demasiado.




2000: Moment of Glory//2001: Acoustica


He unido estos dos álbumes en vivo porque creo que ambos representan una etapa alternativa en la historia de la banda. Tras pifiarla con “Eye II Eye” y su bajón creativo, Scorpions toma la decisión de aventurarse a desarrollar dos proyectos diferentes y que devolverían el buen hacer a la banda. El primero de ellos nace de una invitación que recibieron de  la Filarmónica de Berlín para grabar juntos una serie de canciones de la banda en formato orquestal. “Moment of Glory” tuvo un resultado exitoso y realmente es un trabajo que sorprende ya que podemos escuchar clásicos de la banda en una tesitura diferente y de lo más curiosa. Un año después la banda lanza “Acoustica”, un tremendo material en el que la banda convierte sus canciones clásicas en temas acústicos, logrando un resultado impecable. Ambos proyectos se tradujeron en un nuevo aumento en el seguimiento de la banda.



2004: Unbreakable

Tras unos años de lanzamientos en formatos acústicos y orquestales, por no hablar de los guiños al Pop, los gigantes alemanes resucitaban su vena más rockera con un álbum de mucho nivel como “Unbreakable” en el que debuta el bajista Pawel Maciwoda. Son mayoritarias las piezas eléctricas (“New Generation”, “Love ‘Em Or Leave ‘Em”, “Blood Too Hot” o “Deep And Dark”), aunque también hay hueco para un baladón de la talla de “Maybe I Maybe You”. Un trabajo con el que Scorpions reivindicaban su trascendencia en el Hard-Rock y parecían dejar a un lado el Rock comercial de sus últimos trabajos así como los proyectos alternativos con orquesta o el concierto “Acoustica”.


                                 2007: Humanity: Hour I


Aunque no ha sido valorado como se merece y dudo mucho que se gane la consideración de clásico, “Humanity - Hour I” es uno de los mejores trabajos de Scorpions en el nuevo milenio, además de ser el único conceptual en toda su discografía. A través de un buen elenco de canciones el grupo nos cuenta la historia de los supervivientes tras el final de la humanidad por culpa de la misma y cómo estos tratan de recuperar valores fundamentales para ellos como el amor o la amistad, los cuales son descritos a partir de canciones de la talla de “The Game Of Life”  o “Love Will Keep Us Alive”, aunque también hay referencias a aspectos negativos como la depresión (The Future Never Dies”) o las rupturas amorosas (“Your Last Song” o “Love Is War”). Hay dos canciones especialmente buenas como la inicial “Hour 1” y “3,2,1” con esa faceta más metalera de estos experimentados alemanes. Con la emocionante “Humanity”, en la que la banda da un tirón de orejas a la sociedad actual y su egoísmo, cierra un disco sobradamente recomendable.  


2010: Sting in the Tail


Supuestamente este iba a ser el último trabajo de los alemanes (así fue anunciado), pero afortunadamente no fue así. Este trabajo me parece un guiño a una carrera que por aquellos tiempos se acercaba a cumplir medio siglo de duración. “Raised On Rock”, “No Limit”, “Rock Zone” o “Sting In The Tail” muestran la rabia ochentera del grupo, mientras que “The Good Die Young” o “Lorelei” se antojan como dos grandes Power Ballads muy acorde a los cánones del grupo. Si este realmente hubiera sido el punto y final de la banda, desde luego habría sido de lo más digno.


                                  2015: Return to Forever


Fieles a eso de que “el que tuvo retuvo” y ajenos a retirarse, los alemanes volvieron por la puerta grande con un álbum tremendamente atractivo en el que celebraban su carrera (véase “We Built This House”), explotando su habilidad innata para las baladas facturando algunas piezas de incalculable belleza como “House Of Cards”, “Eye Of The Storm” o “Gipsy Life”, sin tampoco olvidarse de su tan adorado Hard-Rock en cañonazos como “Rock My Car”, “Rock ‘N Roll Band” (previamente presentada en su Unplugged), “Going Out With A Bang” o “The Scratch”. Este sería el último con James Kottak, quien sería posteriormente sustituido por el legendario batería Mikkey Dee, mundialmente conocido por sus más de 20 años de trayectoria junto a Motörhead. Un trabajo de lo más cumplidor y agradable de oír.


2022: Rock Believer 

Lejos de dormirse en los laureles o de grabar “lo mismo de siempre”, los teutones lograron con “Rock Believer” uno de los mejores trabajos de dicho año y uno de sus obras más destacables en este milenio. Lejos de ceñirse a unos patrones repetitivos, el grupo supo aprovechar la presencia de Mikkey Dee en la batería para introducir canciones más veloces como “Peacemaker”, “Gas In The Tank” o “When I Lie My Bones To The Rest”. Además de la inclusión de solamente dos baladas en el LP (tanto la homónima “Rock Believer” como When You Know Where You Come From” me resultan sensacionales), llama mucho la atención la presencia de un par de canciones con las que el grupo recupera elementos de su pasado, como sucede por ejemplo con “Knock’Em Dead” (tiene una estructura similar a “Don’t Believe Her”), “Seventh Sun” (considerable parecido con “Arizona”) y “The Shining Of Your Soul” (resucitan el reggae de su clásica “Is There Anybody There”). Un trabajazo. 


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