Allá por 1965, en la
ciudad alemana de Hannover, surgió una banda que, primeramente, adoptó el
nombre de Nameless, para, poco después, pasar a llamarse Scorpions, nombre por
el que todos conocemos a esta banda tan respetada en el mundo del Rock. Fue en 1972
cuando vio la luz su álbum de debut, “Lonesome Crow”, un trabajo en el que la
banda inició la búsqueda de un estilo propio, mezclando el Hard-Rock, el Metal
y el Rock progresivo. Posteriormente vendrían más LPs de gran nivel, destacando
especialmente el mítico “In Trance” (1975), que les abre las puertas del éxito
a nivel mundial, alcanzando una fama considerable en tierras niponas.
En 1977 ve la luz
“Taken By Force”, álbum que en esta entrada reseño y que supuso el final de una
de las mejores formaciones que ha tenido Scorpions. Tras la publicación del
mismo, el legendario Uli Jon Roth, uno de los guitarristas más emblemáticos del
grupo, abandonaría sus filas para centrarse en sus propios proyectos. El LP fue
lanzado por el sello RCA y se grabó en los Dierks-Studios (Hamburgo) del
reconocido productor Dieter Dierks.
Personalmente es un
disco del que me declaro muy fanático. Lo escuché con neutralidad, sin
compararlo con otros grandes trabajos de los alemanes y se terminó convirtiendo
en una de mis placas preferidas.
Antes de empezar con el
análisis “tema a tema” hay que mencionar que, como ocurrió en otras ocasiones
(véase “Virgin Killer”), la portada de “Taken By Force” fue censurada por
mostrar a dos niños en un cementerio militar francés apuntándose con unas
pistolas en un aparente juego de guerrillas. Esta imagen, que realmente no
muestra nada desagradable, causó gran controversia entre tantas “mentes
sensibles”, que obligaron a Scorpions a sustituirla por una portada más cutre
en la que salen ellos y el título. Afortunadamente, en posteriores
remasterizaciones del álbum se rescató la portada del cementerio, la cual
encabeza esta reseña y creo que es mucho mejor.
Entremos en materia…
Con el sonido de un
martillo automático, que se escucha de principio a final del tema (si pones
atención te darás cuenta), abre “Steamrock Fever” el álbum. Las guitarras de
Roth y Schenker escupen inspiradísimos riffs y punteos, mientras la base
Buchholz-Rarebell, que tanto daría que hablar en los siguientes años, comienza
a mostrar su compenetración y fuerza en un segundo plano. Klaus sobresale con
su dramática voz, disfrutando de una canción cambiante que alcanza su culmen en
un estribillo sencillo pero, como tantos temas del grupo, pegadizo y realmente
adictivo.

La técnica
guitarrística de Uli vuelve a ponerse de manifiesto con los riffs que se saca
de la manga con “I’ve Got To Be Free”, un corte accesible y que no puedo dejar
de escuchar cada vez que pongo en mi reproductor de CDs este álbum. Esta nos
prepara el cuerpo para “The Riot Of Your Time” y su sonido cambiante sobre el
que vuelve a destacar un imponente Klaus Meine, que juega con su voz como si
fuera sencillo (¡qué envidia!). Tampoco se queda atrás el solo de guitarra que,
a partir del minuto 2:14, se marca, nuevamente, el señor Roth. Aunque, sin
duda, el momento de mayor exhibición por parte del guitarrista llegará de la
mano de “The Sails Of Charon”, con su archiconocido fraseo inicial, aunque este
brilla maestro de las seis cuerdas se luce durante todo el tema. Es imposible resistirse a los encantos de
este temazo que pasa por ser uno de los más emblemáticos de los Scorpions
durante los 70’s (¡y no es para menos!).
La primera vez que
escuché “Your Light”, no me gustó demasiado (¡pobre de mí!), pero con el tiempo
me di cuenta de que está al nivel del resto de pistas que componen este LP. Se
bajan las revoluciones y los alemanes sacan a relucir su faceta más melódica.
Una vez más tengo que alabar el papel de un vibrante Uli que vuelve a hacer
magia con su guitarra (¡ojo al solo que se saca sobre una pista rítmica
chulísima de Rudolf!).
Por todo lo alto
termina nuestro viaje. “Born To Touch Your Feelings” es una de las baladas más
bellas, pero a la vez más olvidadas, que he escuchado. Klaus Meine, como cabía
esperar, se convierte en el centro de atención con su prodigiosa voz que es
capaz de transformar notas musicales en sonidos exquisitos. Sobre la
instrumentación, que es asombrosa, me parece que toma gran inspiraciones de la
música mediterránea, más concretamente de la griega, una peculiaridad que
podría servir para justificar que Scorpions decidiera recuperar esta pieza para
su magistral MTV Unplugged (para mí el mejor acústico de la MTV que se ha
grabado) celebrado en Grecia, siendo una de las más destacadas de todo el
recital.
Así termina un disco sobresaliente, digno de la máxima nota y de compararse con las mejores obras de Scorpions (“Blackout”, “Love At First Sting”, “In Trance”,…), pero injustamente sepultado por el paso del tiempo y por una crítica que terminó decantándose por otros títulos comercialmente más atractivos. Con este LP se terminaba una etapa en Scorpions, así como la estancia de Uli Jon Roth en el conjunto, un ciclo inicial en el que la banda se descubrió progresivamente así mismo y comenzó a escribir su nombre en el mundo del Rock.
Comentarios
Publicar un comentario