“Incombustibles” es un
adjetivo que define fielmente a Saxon. Y es que 41 años de trayectoria, la
consideración de ser una de las principales agrupaciones de la NWOBHM y el
lanzamiento de trabajos trascendentales en la historia del género como “Wheels
Of Steel” (1980), “Strong Arm Of The Law” (1980), “Denim And Leather” (1981) o
“Crusader” (1984) avalan a estos simpáticos músicos que tantas alegrías nos han
dado.
Pocas semanas después
de dar la bienvenida al año 2018, nuestros protagonistas volvieron a la carga
con “Thunderbolt”, vigésimo segundo álbum de estudio (¡se dice pronto!),
trabajo que fue producido por Andy Sneap, quien, por aquellos tiempos, también
produjo el increíble “Firepower” de los Judas Priest, y se convirtió, pocos
meses después en el sustituto de Glenn Tipton durante la posterior gira de
Halford y compañía.
“Thunderbolt” sucede a
“Battering Ram”, un trabajo que, si bien no presentaba grandes novedades en
cuanto a sonido, sí gozó de una buena acogida por parte de su leal fanaticada.
Hay que reconocer que, debido a su extensa discografía, podríamos llegar a
pensar que podrían existir ciertas irregularidades, en cuestión de calidad,
pero si algo define a nuestros Saxon es la llamativa regularidad de sus LPs.
Obvio que no es una banda que, aparentemente, arriesgue de manera excesiva, a
la hora de crear temas nuevos, pero cada entrega que lleva su firma tiene, como
mínimo, dos o tres temas realmente buenos, un factor a destacar del grupo.
Con la salida de
“Thunderbolt” me ha sido inevitable pensar, como seguidor del grupo, si estará
a la altura de sus últimos trabajos o si, incluso, es capaz de superarlos.
También me interesa mucho descubrir el estado de forma en el que se encuentra un
cantante tan brillante como Biff Byford, una de las grandes voces del Metal.
Sin más preámbulos, os
invito a leer el análisis “tema a tema” de esta nueva entrega de los naturales
de Barnsley (Reino Unido).
Tras una ascendente
introducción instrumental, aunque quizás algo pobre, titulada “Olympus Rising”, empieza nuestro viaje
de la mano de “Thunderbolt”, una
rugiente carta de presentación con la que los británicos dejan claro que
mantienen viva su esencia metalera. Sin duda una apuesta ganadora para los
poderosos directos del grupo. Byford nos da su primera “masterclass” como
cantante, mientras las guitarras de Quinn y Scarratt avanzan sin piedad con
machacantes riffs y punteos.
Se viene una magistral
composición con “The Secret Of Flight”.
Coros omnipresentes, Byford completamente desatado, unas guitarras
absolutamente incontestables, con un solo que dejará a la mayor parte de los
oyentes, y una destacable base de bajo y batería, cortesía de Carter y
Glocker.
Si hay un tema que
personalmente destacaría, esa sería, sin duda, “Nosferatu (The Vampires Waltz)”, el curioso homenaje al famoso
vampiro que res rendido por nuestros “protas”. He leído algunas críticas
negativas hacia esta apuesta de Saxon por distanciarse un poco del sonido que
acostumbran, algo que no comparto. Al igual que hizo Deep Purple con “Vincent
Price”, la banda introduce teclados ambientales que aportan guiños terroríficos
a la composición. Las guitarras, acompasadas con el ritmo de la batería,
martillean a la vez que un dramático Byford nos advierte sobre los peligros de
esta criatura malévola. Posteriormente entrará un sobresaliente solo que
termina de hacer grande este tema.
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Saxon y Motörhead |
El momento de mayor
emotividad del disco lo encontramos en “They
Played Rock and Roll”, el tan esperado homenaje de Saxon a Motörhead y, en
especial, a Lemmy Kilmister. Cabe recordar que ambas bandas giraron en
numerosas ocasiones por todo el mundo, siendo, precisamente, Saxon la banda que
abrió para ellos en su última gira. En el intermedio del corte escucharemos al
propio Lemmy haciendo su clásico saludo “We Are Motörhead…And We Play Rock And
Roll”. La letra está llena de
referencias y guiños a la carrera de Motörhead y a algunos símbolos como el
bombardero. Un tributo maravilloso.
“Predator”
es uno de los temas más rocosos del disco. Este cuenta con la colaboración de
Johan Hegg, más conocido por ser el cantante de Amon Amarth, compartiendo
micrófono con Byford en un llamativo duelo de voces, cuyos registros no son
precisamente similares. No es uno de los grandes temas del trabajo, pero nunca
está de más reproducirla.
Me es inevitable pensar
en la mítica “Holy Diver” del inmortal Ronnie James Dio cuando escucho los
versos de “Sons Of Odin” y su
galopante bajo. Su sonido y su letra se orientan hacia lo épico. Una composición
que, sin duda, recibirá la aprobación de la mayor parte de los seguidores de
Saxon que la escuchen.
Al más puro estilo de
la formación actual de Accept, “Sniper” se presenta afilada y veloz.
Esta es otra de esas canciones que en directo es sinónimo de éxito. No
obstante, extraño algún aspecto llamativo en este tema. Es bueno, pero podría
ser aún mejor.
El nivel vuelve a subir
con “A Wizard’s Tale” y sus referencias
al rey Arturo y al mago Merlín. Se suceden momentos melódicos con otros de un
ritmo frenético. El puente (¡me parece el mejor del trabajo!), el estribillo y
las progresiones del solo de guitarras gemelas recuerdan mucho a los últimos
trabajos de Iron Maiden. Tal vez hablaríamos del mejor tema de “Thunderbolt” si
tuviera un estribillo mejor.
La rabia y la velocidad
espídica de “Speed Merchants”, con
sonidos de motos al inicio que, inevitablemente, me hacen pensar en aquella
legendaria “Motorcycle Man” que abría “Wheels Of Steel”, muestran la vena más
clásica y contundente de nuestros británicos. Esta composición bien podría
haber aparecido en algún trabajo contemporáneo de los Judas Priest.
Cierra este LP la
hardrockera “Roadie’s Song”, curioso
homenaje de Saxon a todos sus roadies o, como decimos aquí, “pipas” que hacen
posible que todas nuestras bandas preferidas viajen alrededor del mundo y
ofrezcan sus shows en vivo. La letra no desmerece en absoluto, reconociendo el
esfuerzo de su equipo.

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