Allá por 2014, poco después de verano, leí una lapidaria frase de Gene Simmons en la que aseguraba que el Rock había muerto. No quiero generar debate, de verdad, pero no creo que un músico como Gene, con su enorme legado, sea el hombre más adecuado para anunciar la muerte del género, cuando, a día de hoy, sigue lucrándose cada vez que puede (a las cuerdas para tocar air-guitar me remito). Es obvio que los tiempos de mayor grandeza del Rock y el Metal ya pasaron. Es muy complicado, por no decir imposible, que en el futuro volvamos a disfrutar de artistas de la talla de Black Sabbath, Iron Maiden o Motörhead, pero no por ello debemos cerrarle la puerta a un arsenal de grupos que han surgido en los últimos años y que parecen asegurar la supervivencia de nuestros queridos Metal y Rock (¡hasta que el último metalero muera seguirá vivo!).
En los últimos años han llegado a mis oídos numerosas bandas muy interesantes de Hard-Rock y Metal que proceden del norte de Europa. Noruega, Suecia y Finlandia están dando a luz a agrupaciones de mucho calibre, como es el caso de Kvelertak, banda que ocupa esta reseña.
Estos noruegos irrumpieron en la escena en 2010 con un homónimo debut que, rápidamente, despertó una oleada de elogios por parte de la crítica internacional, un hecho llamativo al tratarse de una banda que canta en su idioma materno y no en inglés. También obtuvieron un gran contrato discográfico con Roadrunner Records. Como curiosidad me gustaría comentar que durante un tiempo se pensaba, supongo que debido a la portada de su primer trabajo, que Kvelertak significaba “pene de búho”, pero realmente significa “estrangulamiento”. Un dato extraño jejeje.
Podría decir que conozco a Kvelertak desde sus inicios, pero eso sería una mentira como una catedral. De hecho, fue en 2017 cuando estos suecos llegaron a mi oído, gracias, curiosamente, a Metallica. Los americanos confirmaron su Tour por Europa con tres fechas en nuestro país, siendo anunciados Kvelertak como teloneros. Como tuve la suerte de hacerme con una entrada para este concierto, y cargado de curiosidad, decidí indagar en la discografía de estos teloneros, cuyo impronunciable nombre me sonaba de algo. Confieso que, a día de hoy, sigo dudando acerca de cómo se pronuncia correctamente el nombre de este grupo, además de haber sufrido para escribirlo. Grata fue mi sorpresa al verles actuar con semejante calidad sonora y potencia en el Palacio de los Deportes de Madrid, con una interpretación cargada de adrenalina (gran acierto de Metallica).
A continuación reseñaré “Meir”, segundo álbum del grupo, cuyo sonido no presenta grandes diferencias con respecto a su primer trabajo. Fue producido por Kurt Ballou y salió a la venta en 2013. Sin duda, es un disco que recomendaría a todo metalero que se precie ;)
Desde “Âpenbaring”, la canción que abre el disco, nos
damos cuenta de que estamos ante un trabajo hecho con mucho gusto. El ascenso de intensidad instrumental del inicio da paso a una enorme, aunque algo breve, ejecución de Sludge y Hardcore Punk., en la que podremos disfrutar de Erlend Hjelvik desgañitándose con su poderosa voz.
No obstante, el primer cañonazo realmente destacable de “Meir” llegará de la mano de “Spring Fra Livet” y su particular mezcla de Hard-Rock, Punk y Black Metal, lleno de ritmos cambiantes y muy atractivos para el oyente. En este tema, el cantante es Ashley Redshaw, invitado por la banda a colaborar en su disco.
“Trepan”, “Manelist” y “Snilepsik” conforman la parte más metalera del trabajo. Todas están compuestas por grandes superposiciones de riffs, numerosas alteraciones, intervalos melódicos, como ocurre en la primera, baquetazos espídicos y muchos más elementos que hacen de estos tres trallazos, cortes a tener muy en cuenta.
Personalmente, siempre disfruto mucho de “Bruane Brenn”, corte extremadamente duro, acelerado, con una distorsión metalera, la sencillez del Punk y de bandas actuales de Hard-Rock (encuentro muchas similitudes con los Foo Fighters) y con un pegadizo estribillo de esos que se graban en tu mente aunque no sepas, ni entiendas, una palabra en noruego. Otro momentazo del tema es el solo de guitarra del mismo (siempre pienso en Slash al escucharlo), que surge sobre una pausada base instrumental. Temazo.
El inicio acústico de “Evig Vandrar”, no tardará en mutar en un tema, instrumentalmente hablando, descaradamente hardrockero, pero con la peculiaridad que supone la voz de Hjelvik, más orientada hacia el Black.
Con “Nekrokosmos” vuelve a entrar en escena Ashley Redshaw al micrófono. Esta diría que es la canción que menos me llama de todo el LP. Si bien destacaría algunos cambios de ritmo verdaderamente buenos, creo que la extensión es algo excesiva para lo que pretenden mostrar en la canción. Además, también tiene elementos progresivos que rompen mucho con lo que estos nórdicos acostumbras.
“Undertro”, igual que sucede con “Bruane Brenn”, es un tema, dentro de lo que cabe, más accesible que el resto. En su progresión se suceden momentos de Metal, con machacantes momentos de Black.
El penúltimo corte, para sorpresa del oyente habituado al grupo, dura nueve minutos, una extensión atípica por completo en el conjunto. “Tordenbrak” , pese a su extensión, no aburre gracias a los elaborados, y cambiantes, riffs que contiene y al atractivo de sus melodías. Corte interesante, sin duda.
Llegamos al final de la mejor manera posible. Y es que cierra el álbum “Kvelertak”, un corte que tiene todas las papeletas para convertirse en el himno del grupo, no solo por su homónimo título, sino por su calidad. Una base rítmica muy sencilla se intercala con un magnífico punteo, para que posteriormente disfrutemos de una actuación sobresaliente de Hjelvik al micrófono. También hay que destacar la destreza de Kjetil Gjermundrød a la batería y el extenso solo de guitarra que cierra este último disparo del grupo. Esta fue la primera canción que conocí de la banda, así como mi tema preferido. Siempre que lo escucho recuerdo la interpretación del mismo en el abarrotado Palacio de los Deportes, con la que cerraron su breve actuación y en la que Hjelvik alzó al cielo madrileño una enorme bandera que despertó grandes aplausos entre los asistentes.
No puedo ocultar mi agrado al escuchar y reseñar este notable trabajo de una banda prometedora. “Nattesferd” (2016), trabajo posterior a “Meir”, mantuvo el nivel y fue, definitivamente, el que abrió las puertas a Kvelertak para poder acompañar a Metallica en su Worldwired Tour. Recomiendo escuchar su discografía completa.
¡Larga vida a Kvelertak!
En los últimos años han llegado a mis oídos numerosas bandas muy interesantes de Hard-Rock y Metal que proceden del norte de Europa. Noruega, Suecia y Finlandia están dando a luz a agrupaciones de mucho calibre, como es el caso de Kvelertak, banda que ocupa esta reseña.
Estos noruegos irrumpieron en la escena en 2010 con un homónimo debut que, rápidamente, despertó una oleada de elogios por parte de la crítica internacional, un hecho llamativo al tratarse de una banda que canta en su idioma materno y no en inglés. También obtuvieron un gran contrato discográfico con Roadrunner Records. Como curiosidad me gustaría comentar que durante un tiempo se pensaba, supongo que debido a la portada de su primer trabajo, que Kvelertak significaba “pene de búho”, pero realmente significa “estrangulamiento”. Un dato extraño jejeje.
Podría decir que conozco a Kvelertak desde sus inicios, pero eso sería una mentira como una catedral. De hecho, fue en 2017 cuando estos suecos llegaron a mi oído, gracias, curiosamente, a Metallica. Los americanos confirmaron su Tour por Europa con tres fechas en nuestro país, siendo anunciados Kvelertak como teloneros. Como tuve la suerte de hacerme con una entrada para este concierto, y cargado de curiosidad, decidí indagar en la discografía de estos teloneros, cuyo impronunciable nombre me sonaba de algo. Confieso que, a día de hoy, sigo dudando acerca de cómo se pronuncia correctamente el nombre de este grupo, además de haber sufrido para escribirlo. Grata fue mi sorpresa al verles actuar con semejante calidad sonora y potencia en el Palacio de los Deportes de Madrid, con una interpretación cargada de adrenalina (gran acierto de Metallica).
A continuación reseñaré “Meir”, segundo álbum del grupo, cuyo sonido no presenta grandes diferencias con respecto a su primer trabajo. Fue producido por Kurt Ballou y salió a la venta en 2013. Sin duda, es un disco que recomendaría a todo metalero que se precie ;)
Desde “Âpenbaring”, la canción que abre el disco, nos
damos cuenta de que estamos ante un trabajo hecho con mucho gusto. El ascenso de intensidad instrumental del inicio da paso a una enorme, aunque algo breve, ejecución de Sludge y Hardcore Punk., en la que podremos disfrutar de Erlend Hjelvik desgañitándose con su poderosa voz.
No obstante, el primer cañonazo realmente destacable de “Meir” llegará de la mano de “Spring Fra Livet” y su particular mezcla de Hard-Rock, Punk y Black Metal, lleno de ritmos cambiantes y muy atractivos para el oyente. En este tema, el cantante es Ashley Redshaw, invitado por la banda a colaborar en su disco.
“Trepan”, “Manelist” y “Snilepsik” conforman la parte más metalera del trabajo. Todas están compuestas por grandes superposiciones de riffs, numerosas alteraciones, intervalos melódicos, como ocurre en la primera, baquetazos espídicos y muchos más elementos que hacen de estos tres trallazos, cortes a tener muy en cuenta.
Personalmente, siempre disfruto mucho de “Bruane Brenn”, corte extremadamente duro, acelerado, con una distorsión metalera, la sencillez del Punk y de bandas actuales de Hard-Rock (encuentro muchas similitudes con los Foo Fighters) y con un pegadizo estribillo de esos que se graban en tu mente aunque no sepas, ni entiendas, una palabra en noruego. Otro momentazo del tema es el solo de guitarra del mismo (siempre pienso en Slash al escucharlo), que surge sobre una pausada base instrumental. Temazo.
El inicio acústico de “Evig Vandrar”, no tardará en mutar en un tema, instrumentalmente hablando, descaradamente hardrockero, pero con la peculiaridad que supone la voz de Hjelvik, más orientada hacia el Black.
Con “Nekrokosmos” vuelve a entrar en escena Ashley Redshaw al micrófono. Esta diría que es la canción que menos me llama de todo el LP. Si bien destacaría algunos cambios de ritmo verdaderamente buenos, creo que la extensión es algo excesiva para lo que pretenden mostrar en la canción. Además, también tiene elementos progresivos que rompen mucho con lo que estos nórdicos acostumbras.
“Undertro”, igual que sucede con “Bruane Brenn”, es un tema, dentro de lo que cabe, más accesible que el resto. En su progresión se suceden momentos de Metal, con machacantes momentos de Black.
El penúltimo corte, para sorpresa del oyente habituado al grupo, dura nueve minutos, una extensión atípica por completo en el conjunto. “Tordenbrak” , pese a su extensión, no aburre gracias a los elaborados, y cambiantes, riffs que contiene y al atractivo de sus melodías. Corte interesante, sin duda.

No puedo ocultar mi agrado al escuchar y reseñar este notable trabajo de una banda prometedora. “Nattesferd” (2016), trabajo posterior a “Meir”, mantuvo el nivel y fue, definitivamente, el que abrió las puertas a Kvelertak para poder acompañar a Metallica en su Worldwired Tour. Recomiendo escuchar su discografía completa.
¡Larga vida a Kvelertak!
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