Parece
que la edad sienta fantástica a Anthrax, una banda legendaria del Thrash Metal
que creo que poca presentación debo hacer a estas alturas. Prueba de ello es el
material que traigo en esta reseña.
Una
carrera llena de álbumes de culto como “Spreading The Desease”, “Among The
Living”, “Persistence Of Time” o “State Of Euphoria”, así como otros más modernos que
muestran un gran nivel como “Worship Music” o el más reciente “For All Kings”,
nominaciones a los premios Grammy, buenos EPs y todo…todo eso tenía que ser
celebrado con un concierto a la altura con el que los 30 años de Anthrax fueran
celebrados como solamente ellos saben hacer.
“Chile On Hell” es más que un show en vivo de Anthrax. Este espectáculo muestra a una banda curtida en miles de escenarios que ha sobrevivido al paso del tiempo perfectamente y que funciona como una máquina perfecta. A los cuatro miembros casi originales se les ha unido Jonathan Donais, un guitarrista como la copa de un pino que, como ha ocurrido con la incorporación de Kiko Loureiro a Megadeth, ha supuesto una bomba de oxígeno y de calidad para estos americanos tan queridos.
Además,
si bien Anthrax es garantía de ofrecer grandes actuaciones, también influye
mucho en la calidad de este material el lugar donde el show fue grabado. Y es
que Latinoamérica indiscutiblemente tiene al público más pasional de este
planeta. La hinchada que abarrotó el Teatro Caupolicán el 10 de mayo de 2013 se
dejó la voz y el alma durante todo el recital del quinteto, sin tomarse un solo
respiro desde el inicio.
Pese
a que por aquellos tiempos la banda americana estaba interpretando de manera
íntegra su glorioso “Among The Living”, para esta ocasión tan especial
descartaron los últimos temas de dicho LP en favor de incluir un mayor número
de clásicos, covers y algún tema más actual.
Desde
la explosiva apertura con “Among The
Living” en la que el Caupolicán se tiñe del rojo de las bengalas del
público chileno nos damos cuenta de que estamos ante un gran directo. Impecable
Belladonna con el micrófono, así como los coros del tándem Ian-Bello.
Además
de pertenecer al “Among”, un concierto de Anthrax no es lo mismo sin la
imperecedera “Caught In A Mosh”, un
clásico en la discografía de estos reyes que termina de poner patas arriba a la
audiencia chilena con una actuación estelar de la banda. Tras un intento por
parte de Belladonna de decir en castellano “muchas gracias”, no tardará en
sonar la machacona “I Am The Law” y
su sangrante crítica al abuso de poder y al servicio militar
Durante
todo el concierto se intercalan una serie de pequeños vídeos con los que la
banda cuenta brevemente lo que ha acontecido en sus últimos tiempos. Aparecerán
fragmentos de entrevistas a los miembros de la banda hablando sobre el show en
Chile, la celebración del 30 aniversario o la grabación de “Worship Music”, así
como declaraciones de grandes amigos de la banda como Phil Anselmo, David
Ellefson o Mike Portnoy.
Dos
temas como “Efilnikufesin” y “A
Skeleton In The Closet”, dos temazos del ATL que ponen de manifiesto una
vez el poder que estas leyendas tienen en vivo. El público corea cada
estribillo del primero de los dos temas, llegando incluso a alargar la
introducción del tema. “A Skeleton” suena asombrosamente bien, con una
coordinación del cuarteto instrumental, especialmente de Donais e Ian, bestial.

Uno
de los momentos más emotivos del show llega con “In The End”, del reciente “Worship Music”,canción que Anthrax
dedica a la memoria de sus íntimos amigos Ronnie James Dio, probablemente la
voz más grande del Heavy metal, y al bueno de Dimebag Darrell, apareciendo dos
retratos de ambos sobre el escenario.
“I’m Alive”
y la enérgica “Fight ‘Em ‘Til You Can’t”
(mi preferida de “Worship Music”) son los otros dos cortes de su último
lanzamiento hasta aquel momento, presentes en el concierto. Ambos suenan a un
altísimo nivel de calidad, aunque es el segundo el que causa una mayor y mejor
recepción.
Si
tuviera que elegir de todo el concierto
un solo tema como “el mejor de aquella noche”, sin duda me quedaría con “Indians”, que es además mi tema
preferido de Anthrax, tanto por su letra como por su instrumentación. El
quinteto destruye a la fanaticada chilena con una ejecución impecable de Thrash
Metal desafiante y directo. Como no podía ser de otra forma, no faltará el
mítico “Wardance” intermedio con el que gran parte del público comienza a girar
con bengalas en la mano, ofreciendo momentos de mucha emoción y adrenalina.

Tras un vibrante solo de Charlie Benante, y el correspondiente “I’m The Man” llega otro momento emotivo de la noche. En una versión acortada de “Raining Blood”, Anthrax rinde un pequeño tributo al fallecido guitarrista de Slayer Jeff Hanneman.
“Madhouse”
(otro tema que no necesita presentaciones), que es iniciada con un guiño a “The
Ripper” (Judas Priest), suena monumental, con un Belladonna que canta mientras
registra lo que vive con una pequeña cámara. Chile, ciertamente, parece un manicomio a
estas alturas del show.
Como
colofón final, el quinteto cierra el show con “Antisocial”, el famoso tema de los franceses Trust que Anthrax
hizo suyo allá por 1989 con una versión que quedó registrada para la historia
en el gran “State Of Euphoria”.
Despedidos
como dioses, entre gritos y “olés”, la banda dedica unas pequeñas palabras a
los asistentes y abandona el recinto por todo lo alto.
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