
La caída del Imperio Romano es un claro ejemplo de cómo hasta el más
poderoso y dominador en cualquier momento puede ver cómo su castillo de naipes
de viene abajo. Un caso similar, aunque en menores dimensiones si lo comparamos
con los romanos, lo encontraremos en esta reseña.
Aerosmith, ese quinteto de amigos que a principios de los 70 se habían
unido para, poco a poco, ir ascendiendo hasta conseguir el reconocimiento
internacional por su música gracias principalmente a "Toys In The
Attic" y "Rocks", comenzó poco a poco a caer en desgracia,
teniendo consecuencias a corto plazo muy graves en el núcleo de la banda.
Ya en las sesiones de grabación del notable "Draw The Line",
las tensiones entre algunos de los miembros comenzaron a palparse. La
hostilidad se acrecentaba, además, por el excesivo consumo de drogas que
comenzaba a mermar en el quinteto. Joe Perry, legendario guitarrista de la
banda, comenzó a sentir el impulso de abandonar la banda y comenzar una carrera
solista en la que nadie más que él pudiera imponer su criterio.

La única solución posible que quedaba era seguir hacia delante en el
proceso de grabación del disco, tratando de terminar las pistas de guitarra de
Perry que no habían sido grabadas o que estaban inacabadas. Para ello la banda
reclutó a Jimmy Crespo, quien luego se convertiría en el guitarrista oficial de
la banda durante un par de años, Neil Thompson y Richie Supa.
Si bien la crítica fue
muy hostil con “Night in the Ruts”, desde ya quiero dejar claro que es un disco
de escucha más que obligatoria porque tiene algunos temas realmente
espectaculares. No hay temas que suelen incluirse en el repertorio de la
banda, ni tampoco temas tan populares
como "Dream On", "Walk This Way" o "Sweet Emotions,
pero sí que hay una amplia gama de temas muy variados y ricos en calidad,
algunos no tienen NADA que envidiar a los grandes clásicos, que voy ya mismo a
analizar...
Que no te engañe la
prensa rockera. Pocos segundos necesitas escuchar de “No Surprize” para sentir en tu interior sentimientos de alegría y
emoción al escuchar a Aerosmith y su sonido característico. No tardarás en
sentir la necesidad de marcar el ritmo de la batería de Kramer con la pierna
(es un síntoma habitual jajajaja).
Steven Tyler saca su talentosa e inconfundible voz para contar sobre una
base instrumental que tiene la esencia de los Rolling Stones, una influencia
más que clara para la banda. Las guitarra de Perry, completada en algunas
partes por Richie Supa, y Brad suenan inspiradísimas en todo momento.

Ni siquiera los malos
momentos que vivía la banda en su núcleo habían logrado mermar la capacidad que
tenía la banda para grabar temas de una altísima calidad. "Remember (Walking In The Sand)", versión del clásico de
las Shangri-Las, suena fiel a la versión original pero con unas pinceladas de
mayor belleza que añade esta banda gracias a la emotiva voz de Steven Tyler,
ayudado en los coros por Mary Weiss, en
una de mis interpretaciones preferidas del cantante americano. Una canción brillante para este disco.
El inconfundible
dominio del slide guitar de Joe Perry abre "Cheese Cake", una canción con un sonido más crudo y sucio en
comparación con los tres cortes anteriores. El cambio de ritmo que sufre el
tema cuando es el turno del estribillo es de destacar, aunque aún más elogios
merece el solo con slide que Joe tenía preparado justo después. No puedo
ocultar que es uno de mis guitarristas más queridos.
Ahora quien brilla
es Jimmy Crespo, quien volvió a
sustituir a Perry para la tristemente desconocida "Three Mile Smile". Funk clásico creado a partir de una
sucesión de sublimes Riffs de guitarra por parte de Jimmy y Brad, del juguetón
bajo de Tom y de los baquetazos de Kramer. El explosivo final de la canción es
de lo más destacado del LP, con una banda completamente descontrolada, como un
tren que ha descarrilado y avanza sin detenerse hacia un abismo. Sigo sin
entender cómo la crítica atacó tan violentamente un disco de una calidad tan
alta.
Para los que amamos el
Blues, "Reefer Head Woman"
es un detallazo por parte de Aerosmith. Habían pasado unos años desde que el
homónimo y bluesero debut del quinteto había salido a la venta, pero en ese
tiempo no habían olvidado sus raíces y cómo estas influyeron en su sonido.
Blues de la vieja escuela, con armónica y un solo de guitarra de Joe atronador
que en muchos instantes me recuerda al "You Shook Me" de Led Zeppelin
(¡ahí es nada!)

Señoras y señores,
amigos del Blog. “Think About It”,
versión de los Yardbirds de Jimmy Page, es una breve (tres minutos y medio)
demostración del poderío instrumental y vocal que Aerosmith tuvo en la década
de los 70s. Puede que suene repetitivo, pero Joe Perry hace un solo a la altura
del mismísimo Jimmy Page (invito a comprobarlo) ...y eso no está a la altura de
cualquiera. Confieso que me es casi
imposible elegir la mejor canción del disco.
Finalmente, “Mia”, como haría "Home
Tonight" en el glorioso "Rocks", cierra el disco con una balada
muy sentida que Tyler quiso dedicar a su hija recién nacida. El cantante se
desgañita mientras toca el piano, logrando emocionar al oyente, mientras el
resto de la banda crea una sólida base con cierto aroma a Queen. Richie Supa es
el encargado de suplir a Perry a la guitarra en este último, y bello, pasaje.
Una vez que el disco
termina, lo primero que suele pensarse es "los críticos musicales de las
grandes compañías, en su mayoría, son una basura". Y es que no puedo
entender cómo "Night On The Ruts" no fue alabado por la gente y se ha
visto obligado a quedar a la sombra de otros grandes álbumes de la banda. Si
bien los guitarristas invitados a colaborar por el conjunto hicieron un gran
papel, es en los temas donde intervino Joe Perry en los que más se disfruta del
sonido de las guitarras.
Lejos de dejarme
influir por lo que "los profesionales" piensan de este disco, seré
justo y le pondré un 8 porque la calidad de cada composición que el quinteto,
que ni mucho menos estaba pasando por un buen momento, fue capaz de hacer.
¡Un disco que no debes
ignorar!

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