Echaba
mucho en falta poder escuchar algo nuevo de uno de los compositores más grandes
de la historia del Rock, Roger Waters, el que fuera bajista y cantante, junto a
David Gilmour, de Pink Floyd. Y es que han tenido que pasar 25 años para que el
veterano músico se decidiera a lanzar el sucesor del gran "Amused To
Death". Es más que comprensible mi desesperación, y la de muchos, al
esperar durante tantos años a escuchar un nuevo LP de Roger.
Es
más famosa la ideología de izquierdas de este artista, quien ya en los tiempos
de Pink Floyd compuso numerosas canciones contra la sociedad que le había
tocado vivir. Álbumes como "Animals" (este especialmente) , "The
Wall" o "The Final Cut" estuvieron impregnados de crítica a numerosos ámbitos de la sociedad.
En este nuevo capítulo de Waters en solitario, parece que el convulso momento
que pasa nuestro mundo ha vuelto a tocarle la moral (por no hablar mal) y le ha
llevado a crear este disco. Su repudia
ante el nombramiento del polémico Donald Trump, a quien ya le ha dedicado algún
"homenaje en directo" (véase el "Pigs" que le dedicó en
México en 2016), la crisis de refugiados, el creciente individualismo, así como
el enfermizo consumismo han sido temas que el bajista ha decidido abarcar en
"Is This The Life We Really Want?"
Cuando
te sientas a escuchar algo que lleva la firma de Waters, ya sea en solitario o
con Pink Floyd, tienes que dejar a un lado la idea de "voy a disfrutar de
un disco cargado de optimismo". No amig@, hay artistas que prefieren usar
su música como una pistola con la que pueden "desangrar" a la sociedad,
tratando de recordarnos que no todo es bello en la vida y hay muchas cosas que
cambiar.
¿Qué podemos esperar de "Is This The Life
We Really Want"?
Desde
luego, cosas muy buenas si eres fan de Pink Floyd. Waters ha logrado revivir el
espíritu de los británicos, creando canciones
a partir de su sonido, tan querido y reconocido por millones de
personas.
El
disco engancha, gusta desde la primera escucha y te deja con un gran sabor de
boca.
¿Qué NO podemos esperar de "Is This The
Life We Really Want"?
No
es un disco muy cañero. Solo dos o tres canciones realmente suenan potentes,
pero este posible "punto negativo" es contrarrestado por un buen
puñado de canciones más melódicas.
He
dicho en el anterior apartado que suena a Pink Floyd, pero obviamente no vamos
a escuchar a David Gilmour y su magia en la guitarra, o a Mason, o a Richard Wright....no es un disco
de Pink Floyd pese a sus claras influencias.
La
producción de este disco ha corrido a cargo de Nigel Godrich, famoso por su
trabajo con Radiohead y Paul McCartney . Se nota a lo largo del disco que es
este quien se encarga de la producción puesto que predominarán mucho los
teclados, un acompañamiento muy querido por este personaje.
Además
de Godrich (producción y teclados), Waters (voz, guitarra acústica y bajo), ha
contado para la grabación del nuevo álbum con Gus Seyffert (guitarra y
teclados), Jonathan Wilson (guitarra y teclados), Roger Joseph Manning Jr.
(teclados), Lee Pardini (teclados), Joey Waronker (batería) y el dúo de
coristas formado por Jessica Wolfe y Holly Laessig.
Sin
mucho más que añadir, comienzo a analizar tema a tema este álbum:
El
disco abre con la breve "When we were Young" en la que Waters
no da la bienvenida con un collage de voces hablando y reflexionando mientras
la intensidad y el volumen de estas y de los teclados van poco a poco creciendo
y un reloj escupe su "tic tac" sin parar, lo que es un claro guiño a
los tiempos de Pink Floyd, y más concretamente a aquel clásico que se encuentra
en el "Dark Side Of The Moon" y que recibe el nombre de "Time".
Tras
estos primeros instantes de máxima locura, la introducción se une a la bella "Déjà
Vu", una canción que mezcla la elegancia y la capacidad de emocionar
que tenía Pink Floyd, con arreglos orquestales que la hacen aún más bella.
Waters canta a la perfección cada verso (mucha atención al grito que hace en un
momento de la canción), como la veterana estrella del Rock curtida en miles de
escenarios que es. Para los que echamos en falta los tiempos de Pink Floyd,
esta canción nos acerca a aquella época, uniendo aspectos de otras canciones
como "Mother", "Pigs On The Wing" o "Southampton
Dock", lo que es realmente emotivo y de agradecer a Roger. Con mucha
contundencia ante un mundo revuelto en el que los drones y la violencia
destruyen poco a poco el lugar que ocupaban el amor, el deseo y la belleza,
Waters lo tiene muy claro: "Si fuera Dios, creo que podría haberlo hecho
mejor".
Seguimos en la misma línea de suavidad con la sorprendente "The
last refugee", en la que el groove que desprende la batería y los
teclados van construyendo una preciosa canción en la que Waters toca el
problema de los refugiados con un gran armamento de metáforas. Increíble como
mantiene la voz a sus 73 años este coloso. Una composición que si te pilla en
un mal día puede sacarte un par de lágrimas.
"Y busca el horizonte
y
encontrarás a mi niña
por
la orilla"

"Imagina un palacio de justicia sin leyes de mierda
Imagina una casa de campo sin putas
Imagina un váter sin jodidos desagües
Imagina un político sin un
cerebro de mierda"
Temo
que esta canción exceda en elogios a Roger, pero soy fanático de él y de Pink
Floyd y a veces reconozco que se me pueda ir la pinza. Pido disculpas antes de
continuar la marcha ;)
No
existe el adjetivo exacto para definir todo lo que transmite "Broken
Bone", una canción acústica muy cercana de nuevo a baladas de Pink Floyd
como "Mother", en la que Roger trata uno de los asuntos que desde
joven más han atormentado su mente: la guerra.
Desgarradora
letra en la que habla sin tapujos de la manipulación de las mentes que sufren
muchos jóvenes hoy en día, inculcándoles el concepto de "guerra" como
sinónimo de libertad y como el método más adecuado para obtener el perdón de
Dios. Tampoco se olvida en la letra de rajar contra la sociedad americana tras
la Segunda Guerra Mundial (ahí falleció el padre de Roger), que en vez de
aprender a valorar la vida y a vivir en la humildad optó por vivir persiguiendo
el "sueño americano", dando la espalda a la libertad y al amor. No
obstante, tras dejar claro que no hay vuelta atrás en el tiempo, con un
contundente "Fuck You...We will not listen to your bullshit and lies"
("Que te den...no escucharé tus mierdas y tus mentiras"), el cantante
nos invita a no dejarnos engañar por el poder y construir una sociedad
pacífica. Sublime composición, muy emotiva, que pone de manifiesto eso de que
"los viejos rockeros nunca mueren".
"Cuando
la Segunda Guerra Mundial terminó
Aunque
la pizarra nunca fue limpiada
Podríamos
haber recogido los huesos rotos
Podríamos
habernos liberado
Pero
elegimos la abundancia
Elegimos
el sueño americano
Y,
oh cariñosa libertad,
¡Cómo
te abandonamos!"

Cuando
se habla con tanta claridad, lo mejor es callarse y aplaudir:
"El miedo, el miedo impulsa los molinos del hombre moderno,
el
miedo nos mantiene a todos en línea
Miedo
a todos los extranjeros
Miedo a todos sus crímenes
¿Es esta la vida que realmente queremos?
Seguramente debe ser así..para esto existe una
democracia y lo que todos decimos va"
Conectada
con la pista anterior, llega "Bird In A Gale", una canción extraña,
cargada de psicodelia y buen Rock (nada mal la combinación). Los versos suenan
bastante correctos, aunque tal vez le falte un poco más de electricidad, pero
no queda mal tal y como suena. La segunda mitad es una auténtica locura, con
referencias notables a los primeros discos de Pink Floyd con el desaparecido
Syd Barrett. Puede que esta sea la canción más floja del conjunto, pese a las
buenas intenciones de Waters.
La
canción más romántica lleva el nombre de "The most beatiful girl",
una bella balada, en muchos momentos parecida a las que pueden escucharse
en "The Wall". Preciosa actuación de toda la banda (¡sobresalientes
arreglos de cuerda!)y gigantesca
actuación de Waters con el micrófono. Tal
vez, seis minutos sean un poco excesivas para la canción. Los dos últimos
minutos podría habérselos ahorrado perfectamente, y así finalizar la canción en
el momento justo, puesto que el final puede sonar algo más aburrido. Aún así,
todo se le puede perdonar a Waters tras crear la canción que se nos viene
encima ahora mismo...

"Esta es la habitación donde fabrican los explosivos
Donde ponen sus nombres sobre la bomba
Aquí es donde sepultan los "peros" y los "si"
Y vetan palabras como correctas e incorrectas"

Unida a la pista anterior por el sonido de las
gaviotas, llega la breve "Oceans Apart", una canción de poco más de
un minuto de duración marcada por la repetición del punteo de guitarra acústica
de "Déjà Vu", que nos conducirá a "Part Of Me Died", la
última canción del disco, con la que Waters vuelve a dejar dejar un par de
mensajes más en contra de todo lo que ocurre hoy en día:
"La parte que es envidiosa, fría y tortuosa
Codiciosa,
traviesa, global, colonial
Sediento
de sangre, ciego, estúpido y barato
Centrado
en las fronteras y sacrificando ovejas
Quema
de libros, bulldozer de viviendas
Ordenar
matanza selectiva con drones, inyecciones letales, arresto sin juicio
Visión
monocular, gangrena y limo, unción, sarcasmo
El
asalto común, los asesinos, orgullosos de su labor, manteados
Piratería,
avaricia, ataques con ácido a mujeres por asesinos.
Y
pervertidos y hacks
La
manipulación de los votos y la compra de poder."
En
el último verso del disco, Waters deja claro que es mejor "fumarse el
cigarrillo final" que vivir en el constante arrepentimiento y en la
impotencia de no saber qué hacer para cambiar la situación. El telón desciende
poco a poco. El disco se ha terminado.
Waters
ha sabido usar el sonido que creó junto a Gilmour, Barrett, Wright y Mason en
un pasado, sin llegar a abusar de él. Jugó bien sus propias cartas y supo
construir un disco serio, humilde, sencillo y sin miedo al "¿qué pensarán?".
Valiente apuesta en un momento en el que se necesitan héroes que prediquen la
paz y el fin de la violencia.
En
el aspecto lírico, estamos ante uno de los mejores trabajos de los últimos
años. Roger se ha trabajado mucho este aspecto, lo que agradecemos todos los
que siempre que escuchamos una canción nueva nos gusta detenernos un buen rato
en la letra para entenderla y sacar nuestras propias conclusiones.
Temáticamente podemos dividirla solamente en dos grandes bloques (crítica
social y amor), pero en ningún momento echaremos en falta otros posibles
argumentos. Hacía años que no disfrutaba tanto leyendo cada letra.
En
lo instrumental, es un LP que no decepciona en absoluto. Como dije al
principio, no es un disco de Pink Floyd y, como tal, no está Gilmour a la
guitarra, ni Wright a los teclados, ni Mason en la batería, pero todos los
músicos que han acompañado en este álbum a Roger han hecho una labor encomiable,
sin un pero. Sí que hay canciones que exceden un poco en duración, y que se
echan en falta dos o tres canciones más rockeras. La primera mitad del disco es
una joya, una obra maestra musical, mientras que la segunda pierde un poquito
de magia, exceptuando la mastodóntica "Smell The Roses".

Gracias por tantos años, Roger.
Comentarios
Publicar un comentario