No fue sencillo para Eric Clapton eso de "sobrevivir en la
fama". Tras el rotundo éxito de Cream, sin obviar su paso anteriormente
por las filas de los Yardbirds o John Mayall
The Blues Breakers, y el buen año con Blind Faith, otro supergrupo que
Clapton fundó junto a Ginger Baker y Steve Winwood que duró menos de 365 días, el
guitarrista británico pareció sentir la necesidad de alejarse de los elogios y
de la alta consideración que la gente tenía de su talento con las 6 cuerdas.
Por ello buscó refugio en la banda americana Delaney & Bonnie and Friends,
girando con ellos durante largos meses.
Eric no tardaría en volver a sentir la necesidad de componer canciones
para sí mismo y darlas conocer, saliendo en 1970 el tristemente ignorado
"Eric Clapton", un LP que tuvo fama en su momento, pero no causó el
mismo impacto que los discos que anteriormente había lanzado. Esto volvió a hacerle sentir que lo ideal
sería fundar una banda en la que pudiera ocultarse de la fama durante un par de
años más. Es en este instante cuando surgen Derek and the Dominos. La
frustración que Clapton sintió al no poder conquistar a Pattie Boyd, mujer de
George Harrison de la que quedó enormemente prendado, le llevó a componer las
canciones que figurarían en el glorioso "Layla And Other Assorted Love
Songs", el gran disco de esta banda.
Entre 1974 y 1976 publicó en solitario tres discos ("461 Ocean
Boulevard", "There's One In Every Crows" y "No Reason To
Cry", este último contó con colaboraciones de Bob Dylan y The Band), que
no terminaron de convencer a la crítica, exceptuando un sencillo que se extrajo
del "461 Ocean Boulevard" y que llegó al número 1 en los Estados
Unidos ("I Shot The Sheriff", versión del clásico de Bob Marley).

Con este contexto llegamos a 1977. Clapton está con Pattie, las drogas
se han convertido en sus mejores aliadas y, con el objetivo de volver a la
cima, se pone a trabajar en los Olympic
Studios de Londres junto a Glyn Johns, famoso productor que había trabajado con
los Rolling y con Eagles, para empezar a crear una obra monumental. Fue gracias
a Johns y su disciplina como el disco pudo terminarse y obtener la fama que a
día de hoy posee, puesto que el consumo de alcohol y drogas que en aquellos
estudios estaban haciendo Clapton y la banda que le acompañó, ponía seriamente
en dudas que el resultado final fuera a ser medianamente bueno.
"Slowhand" es uno de los discos más personales del
británico. En este podremos disfrutar de una buena selección de canciones,
tanto suyas como de algunos de sus ídolos y/o amigos, y de una mezcla de muchos
estilos diferentes.
Ya el título nos deja claro que este iba a ser un disco afín a los
gustos y a la personalidad de Clapton. "Mano Lenta" es el apodo que
desde joven recibió por, según la leyenda, su enorme reticencia a pagar las
copas cuando salía con sus amigos. En su autobiografía, el guitarrista llegó a
reconocer que ese apodo al público americano le atraía mucho porque lo
asociaban al Lejano Oeste.
Sin mucho más que añadir, empieza el análisis de "Slowhand":
No puede existir un inicio mejor para este álbum. Señoras y señores,
"Slowhand" abre con "Cocaine",
uno de los himnos más importantes dentro de la carrera de este genio del Rock,
pese a realmente tratarse de una versión de la creación original de J.J. Cale,
que recibió el mismo nombre, y que había sido publicada por este un año antes
en su álbum "Troubadour". Un simple Riff, pero pegadizo, de
guitarra, no requiere mucha experiencia
en la guitarra para poder ser tocado correctamente, una percusión que marca el
ritmo como el mejor de los metrónomos, un par de aportaciones de bajo y de
teclados y, finalmente, un antológico solo de guitarra de Clapton convierte
esta canción en uno de los mayores hits del Rock.
Normalmente, la gente suele pensar que esta canción es una oda a la
cocaína, como hicieron unos años antes Black Sabbath en varias de sus canciones
("Snowblind", "Fairies Wear Boots" o "Sweet
Leaf"), pero realmente la intención de Clapton era advertir a su público
de los muchos efectos perjudiciales que están podían tener. Puesto que el
mensaje no terminó de ser entendido por todos los fans, el guitarrista optó por
incluir en los estribillos la frase "that dirty cocaine" (esa sucia
cocaína).

¿Un poquito de
Country-Rock? Jamás negaría semejante propuesta cuando la canción ante la que
nos vamos a encontrar es la genial "Lay
Down Sally". Composición animada, con una marcada percusión de Jamie
Oldaker sobre la que las guitarras comienzan a jugar hasta llegar a un solo
estelar de Eric, quien nos hace ver esto de tocar la guitarra como algo
"fácil". No me imagino escuchando "Slowhand" sin parar en
esta canción y disfrutar.
"Next Time You See Her" siempre me ha sonado muy similar a algunas
canciones de los Rolling Stones, guardando las diferencias que existen entre
ambos titanes. Suave corte rockero con algunos matices más propios de la música
Reggae. No puedo resistirme a los punteos que el bueno de Clapton añade a lo
largo de los 4 minutos que dura el tema. Sin duda, una buena dosis de
optimismo.

Si te decides a
escuchar este LP, o ya lo has escuchado, podras disfrutar de la monumental "The Core", en la que Eric
comparte micrófono con Marcy Levy, quien se encarga de los coros en el resto
del álbum. Los punteos de guitarra vuelven a convertirse en una droga a la que
es difícil desengancharse. No faltarán correctos arreglos de saxofón, cortesía
de Mel Collins. Si bien ocho minutos podría ser una excesiva duración para una
canción sin grandes cambios de ritmo, siempre se agradece su escucha.
El Folk aparece en el
álbum con "May You Never",
original de John Martyn, en la que Clapton, sin necesidad de arriesgar
demasiado, es capaz de marcarse una imponente versión. Y es que para versiones,
este personaje era un maestro capaz de hacer suyas las canciones.
¡Oh yeah! Regresa el
Blues más puro con "Mean Old
Frisco", versión de Arthur Crudup, con la que nos acercamos al final
del disco. Enorme derroche de calidad y destreza con la guitarra por parte de
"mano lenta", que sabe aprovechar la sólida base que la banda ha
construido con el (sublimes aportaciones de Dick Sims con el piano).

La crítica se terminó
rindiendo a los pies de Eric y de su nuevo álbum, convirtiendo
"Slowhand" en uno de los grandes exponentes musicales de la añorada
década de los 70. Un disco tan recomendable como único.
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