
CALIFICACIÓN: ***** (9)
En 2015, Iron Maiden
rompió con su sequía de 5 años sin lanzar un nuevo disco de estudio. "The
Book of Souls" se convertiría en el sucesor de "The Final
Frontier". Para muchos ha sido un gran y digno sucesor, para otros, un
disco flojo. Un par de párrafos más abajo podrás leer nuestra opinión.
Los antecedentes de
este nuevo trabajo fueron de lo más variados. La banda lanzó dos álbumes en
vivo, "En Vivo!" y una reedición del legendario "Maiden
England". Ambos tuvieron una acogida cálida. La peor noticia saltó a
finales de 2014. Bruce Dickinson, la voz de "la doncella", padecía
cáncer. ¿Cómo era posible? ¿Acaso los dioses también enferman? Solo habían
pasado 4 años de la marcha de Dio por la misma enfermedad. Los rumores acerca
del fin de la banda se dispararon.
Afortunadamente, lograron detectarle la
afección muy pronto y Bruce logró eliminar de su cuerpo ese mal que había
afectado a su lengua. En plena recuperación, nos enterábamos de que la banda
había grabado un nuevo disco y que estaban esperando a que Bruce estuviera al
100% para poder publicarlo como se merecía. Cumpliendo su promesa, a los pocos días de
conocer que Bruce había pateado el culo al cáncer la banda oficializaba la
salida de "The Book of Souls". La noticia vino cargada de sorpresas.
Primero, nos encontramos ante el único disco doble que ha lanzado la banda, con
más de 90 minutos de Metal. La segunda sorpresa era una canción llamada
"The Empire of the Clouds"....¡un tema de 18 minutos!

Un teclado que durante
un primer instante recuerda a la famosa “Tocata y Fuga en Re Menor” de Bach, la cual ha influido mucho en el Rock (como el instrumental
de Megadeth "Last Rites"), ahí donde la ven, crea un ambiente tétrico que pone los pelos de
punta y crea ansias por saber lo que viene después. De la nada, un colosal
Bruce Dickinson comienza a cantar eso de "Here is the soul of a
man!!!". Para mí es uno de los momentazos del disco, y eso que es solo el inicio.
El recientemente recuperado cantante canta demostrando que todavía le quedaba
fuerza en la recámara para seguir dando guerra. Así comienza "If
Eternity Should Fail". No
tardará en comenzar el bajo de Harris a cabalgar por los versos, dándonos la
bienvenida a todos los espectadores. Que
satanás bendida el estribillo. No me canso de cantar siempre que pongo el disco
"Reef in a sail at the edge of the world / If eternity should fail /
Waiting in line for the ending of time / If eternity should fail”. Nicko hace auténticas virguerías con los platillos.
¿Quieres más? pues después del segundo estribillo los británicos nos obsequian
con un buen instrumental marca de la
casa que aparece de la nada. Una outro acústica con voz distorsionada pone fin
a la gran presentación.
El primer adelanto que
pudimos escuchar del disco fue Speed Of Light. Recuerdo poner la
canción por primera vez pensando "¿Cómo estará Bruce?. Cuando escuché ese
primer grito cualquier duda se disipó. Una composición a medias entre Adrian Smith y Bruce Dickinson, donde el sonido se
convierte en algo "más comercial", con el objetivo de reclutar más
rockeros hacia el disco. No es el mejor single de su carrera, me quedo con
"El Dorado", de su predecesor "The Final Frontier", pero,
amigo/a, no deja de ser Iron Maiden y eso es garantía de algo bueno. Durante
este tiempo el “shadows in the stars, we will not return / humanity won’t
save us at the speed of light” se ha convertido en una frase muy tarareada
por la comunidad metalera.
Harris y su bajo dan
inicio a "The Great Unknown", compuesta,
precisamente, por Harris y Adrian Smith. Bruce se apoya en unas tranquilas guitarras para comenzar a
cantar. La voz es de lo más impresionante, teniendo en cuenta la enfermedad que
lo había tenido apartado de los escenarios. La batería no tardará en darle
fuerza al tema y hacer que Dickinson comience a optar por más agudos. Me gusta
el ascenso que va teniendo la canción, al más puro estilo "Dance of
Death", aunque me quedo con esta última (lo siento por "The Great
Unknown"). Creo que lo que más me
gusta es el papelón de Bruce en todo momento.
Seguramente, el tema más rápido del disco sea
"When The River Runs Deep" (Smith / Harris). Es
imposible no pensar en temas como "Be Quick or Be Dead" o
"Moonchild" a la hora de catalogar este gran corte. El estribillo
carece un poco de fuerza y de la velocidad del resto de tema, pero es solo una
observación a un tema que me encanta.
Se viene otra grande
del disco. La homónima "The Book Of Souls", otro
temas que supera los diez minutos de duración, también es de lo mejor de este
gran disco. La influencia oriental está muy presente en esos riffs y en la voz
de un sobresaliente Bruce Dickinson. Enormes punteos acompañan en todo momento
al cantante, quien es capaz de sacarnos un par de lágrimas en un estribillo
donde recurre a agudos de lo más emotivos. La letra narra una historia situada
en el tiempo de los mayas. La batería de Nicko rompe con el ritmo
preestablecido y comienzan los solos (¡agárrense fuerte!), que se compaginan
con alguna intervención de Bruce. Gran
trabajo de las 6 cuerdas (o 18 en este caso)en todo momento. La voz de Bruce
pone los puntos suspensivos en la canción, siendo Gers el encargado de cerrar
este temazo con los punteos introductorios. Así se termina el disco uno.
El segundo disco
empieza potente. Con solo escuchar los
primeros segundos del disco te das cuenta de que se viene una nueva versión de
los Maiden más cañeros. "Death or
Glory" (Smith/Dickinson), con su letra bélica, es un tema directo, sin
demasiadas complicaciones en lo instrumental. Es de esta pista, de donde Bruce
ha extraído eso de "Climb Like a Monkey", donde toda la gente se pone
a imitar al músico quien emula a un mono. Es una canción que, al igual que
"Speed of Light", resulta fácil de escuchar.

Steve Harris hizo un
más que notable homenaje al genial y, tristemente, ya fallecido Robin Williams,
un actorazo que se marchó cuando no debía. "Tears
of A Clown" es un tema muy cuidado y limpio en cuanto a sonido. No es
Heavy Metal, sino Hard Rock, pero creo que es una canción que no sobra, todo lo
contrario, tenía que estar ahí, aunque no sea de las mejores. Me gusta como
entra el solo de guitarra, que se muestra muy sensiblero. La letra habla de la
triste relación entre la depresión y el suicidio, y cómo, personas que pueden
aparentar estar bien están por dentro completamente destruidas y con ansias de
desaparecer de este planeta.
"The Man of Sorrows" (Murray/Harris) me resulto sorprendente desde
la primera escucha. Primero, es una señora balada, con unos arpegios
guitarreros de lo más lacrimógenos, apareciendo algún que otro sintetizador, y,
posteriormente, guitarras eléctricas que reconducen el tema hacia algo más
Heavy. Segundo, el señor Bruce Dickinson se convierte en actor y vive cada
verso como si fuera el último...¡Cuánta emotividad! . Le pondría una pega. El
estribillo carece completamente de potencia. Hubiera sido genial que fuera algo
más agudo y emotivo. Pero, lo mejor del tema llega al final. Inesperadamente,
esa guitarra eléctrica, que parece que la estuviera tocando el máquina David
Gilmour, cierra el tema al más puro estilo Pink Floyd, o lo que es lo mismo, al
más puro estilo progresivo. Suena genial.
El último tema del
disco es otro mundo. 18 minutos (se pasan volando) convierten a "Empire of the Clouds" en la
canción más larga en la carrera de Iron Maiden, récord que había mantenido
hasta la salida de este disco la magistral "The Rime of the Ancient
Mariner". Es difícil reseñar esta canción, aviso desde ya. Son muchos los
detractores que se han opuesto a esta gran apuesta del caballero Bruce
Dickinson, pero creo que las críticas son pocas en comparación con la oleada de
piropos que ha ido recibiendo. Vamos a analizar poco a poco esta joya.
Podemos estar ante el cenit compositivo de Dios Dickinson. Padeciendo un cáncer este hombre cogió su piano, el cual toca a la perfección, y creó un tema de la nada. Por si fuera poco, fue capaz de combinar sus tres pasiones: El rock, claramente, la aviación y la historia. El resultado, una obra maestra.
La letra, basada en
hechos completamente reales, nos lleva a
1930, en pleno período de entre guerras en Europa, una etapa compleja. Alemania,
en su periodo pre-Nazi lideraba la industria de la aeronáutica, mientras que
una Inglaterra en crisis batallaba por recuperar su orgullo. Como respuesta la Royal Airship Works
desarrolló dos gigantescos dirigibles: el R-100 y el R-101, siendo este último
el protagonista de la canción- El Ministro del Aire inglés, Lord Christopher
Birdwood Thomson, pese a que el dirigible había quedado más pesado de lo previsto,
y que apenas fue probado, siendo siempre en condiciones demasiado favorables,
no en grandes tormentas, insistió en viajar nada menos que hacia la India (en
ese tiempo colonia inglesa). Así, con cincuenta y cuatro personas a bordo, el 4
de octubre de 1930, el R-101 partió desde la localidad de Cardington. La ruta
indicaba que pasarían por el Canal de la Mancha, y el mal tiempo que arreciaba
dicha zona, con mucha lluvia y viento, causaron efecto en el dirigible,
rasgando bolsas de gas y aumentando su peso con el agua, entre otras
complicaciones que provocarían su muerte un día después en la localidad
francesa de Beauvais.
Ya conociendo el
contenido lírico, podemos entender por qué tanta emotividad y sentimiento son
capaces de emanar de esta trabajada composición. La introducción cuenta con Bruce
Dickinson al piano, siendo acompañados por violines y cellos. Ya para
los más puristas el tema merece ir a la hoguera porque, según ellos "eso
no es Maiden”. Hay que saber disfrutar de cada canción, y esta es una joya que
vale su peso en oro. Bien criticaron al "Somewhere in Time" por la
inclusión de sintetizadores, y ahora es uno de los álbumes más queridos de la
banda. A los mencionados instrumentos se
le van uniendo, poco a poco, el resto de los miembros, mientras Bruce nos
introduce a la aeronave, contando su origen y sus enormes medidas. Pronto, comienza un amplio pasaje
instrumental, espectacular, donde se trata de simbolizar el inicio de la
tormenta y las turbulencias para el R-101.
Bruce vuelve agónico,
metido completamente en el papel de cuentacuentos, realizando una
interpretación espectacular, quizás la mejor del disco, mostrando el pánico que
circulaba en el interior del dirigible.
El piano se queda solo
durante unos instantes representando la triste destrucción del dirigible al
chocar contra el suelo. Bruce canta, con mucho dolor en su tono, el final del
"Imperio de las Nubes" y de las cuarenta y ocho almas que fueron a
morir a Francia. Fin de una obra maestra. Una nueva lección de historia por
parte de Iron Maiden.
Finalizado el disco
podemos sacar una serie de conclusiones:
1- Es un grandísimo
disco. Sonido muy cuidado desde el estudio.
2- Instrumentales muy trabajados, especialmente "The Red and the
Black", "The Book of Souls", "The Man of Sorrows" y
"Empire of the Clouds".
3- El gran héroe del
disco es Bruce Dickinson, quien, recién superada una enfermedad tan dura como
es el cáncer, ha demostrado por qué es una de las voces más grandes del Metal y
de la música-
4- Temas como "The
Red..." o "The Empire of the Clouds", que son mis preferidas, ya
forman parte del salón de la fama de las grandes canciones de Iron Maiden.
5- Han roto con su
sonido más tradicional en busca de nuevas experiencias. Producto de ello
son grandes temas como "The Man of Sorrows" o "The Empire of the
Clouds".
6- No llega al nivel de
sus grandes obras. Discos como el homónimo debut, el "Killers" el
"The Number of the Beast", el "Powerslave", "el
Somewhere in Time" o el "Seventh Son of a Seventh Son" son mucho
mejores y, especialmente, son mucho más compactos, en el sentido de que todas
las canciones son de 10.
POR LO TANTO, el disco
se merece 4 estrellas y media y una gran ovación.
Maiden ha hecho todo en
esta vida. No tiene ya que demostrarle a nadie absolutamente nada. Son una de
las bandas más grandes de la historia de la música y, el simple hecho de que
hayan hecho un disco, ya es motivo de celebración y alegría.
Larga vida a la
doncella.

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