Los
60. Estados Unidos. La Segunda Guerra Mundial ya era historia y ahora eran la
Guerra de Vietnam y la Guerra Fría los conflictos políticos e ideológicos que
afectaban al mundo. Ante esto, surge una generación de jóvenes
trasgresores que se negaban a vivir en el mundo que les habían dejado sus
padres y comenzaron a predicar por su cambio.
En una época de tanta locura aparece un tal James
Douglas Morrison, "Jim Morrison" para el mundo, un joven poeta que
acabó como cantante. Fan de la lectura, especialmente de Nietzsche y de la
poesía. Un personaje extraño, fan de los
excesos, pero siempre con esa personalidad reservada, pero a la vez rebelde.
Pronto fundaría junto a Ray
Manzarek, Robby Krieger y John Densmore su grupo¸The Doors¸ leyendas del
Rock, cuyo nombre surgió de una cita de William Blake ("When the doors
of perception are cleansed things will appear to man as they truly are:
infinite)" .

Los
discos que nos dejó The Doors fueron todos auténticas maravillas psicodélicas y
rockeras. El ya mencionado debut, el "Strange Days", el "Waiting
for the Sun", el "Morrison Hotel" y el "L.A Woman" son
obras imprescindibles para cualquier melómano. Puede que su sonido no cale tan
rápidamente en todos los oyentes, eso es cierto, pero si te enganchas no
querrás dejar de escucharlos.

El
legado del autodenominado "Rey Lagarto" ha trascendido a lo largo de
los tiempos y, a día de hoy, todavía los rockeros más clásicos seguimos
recordando cada 3 de julio la marcha de uno de los mayores genios que han
existido. Además, al ser un guaperas se le ha llegado a convertir en todo un
símbolo sexual, así como uno de los padres de la psicodelia.
Estas
palabras nacen desde el cariño y la admiración por un talento que nos dejó muy
pronto, pero que con su muerte germinó a una leyenda de la música como pocas.
R.I.P Jim Morrison
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