
Tras un
debut aparentemente inmejorable como fue "The Piper and the Gates of Dawn", la
banda se aventuró a explorar universos creativos mucho más complejos y trabajados como podemos escuchar en discos como
"Ummagumma", o en "Meddle" entre otros. Con "Obscured By Clouds" los británicos, sin llegar a abandonar su sonido, comienzan a incluir también piezas más rockeras y, dentro de lo que cabe en Pink Floyd, más "sencillas". "The Dark Side Of The Moon" supone, más o menos, una continuación del mencionado álbum, mezclando elementos psicodélicos con poderosas composiciones de Rock.
La
temática del disco podría ser conceptual hasta cierto punto, ya que se abordan
diferentes puntos que guardan ciertos lazos comunes. Incluye canciones donde se hace
referencia al conflicto, la avaricia, el envejecimiento y la enfermedad mental,
tema muy influenciado por el deterioro mental que había sufrido el malogrado
Syd Barret, tras su excesivo consumo de LSD, lo que lo llevó, en un primer
momento a dejar la banda como músico y, posteriormente, como letrista y,
finalmente, fallecer en la máxima reclusión del mundo hace ya más de 10 años.
La
grabación de esta obra maestra se llevó a cabo en los estudios de Abbey Road,
durante dos sesiones realizadas entre los años 1972 y 1973. La banda dispuso de
las tecnologías y los métodos más avanzados en aquellos tiempos para grabar su
nuevo material que me dispongo a analizar de lleno ya mismo.

"Breathe
(In The Air)" o sencillamente "Breath" es una composición más
cercana a los inicios de la banda, con
un estilo más orientado hacia la psicodelia. Un corte de atmósfera tranquila,
que tan bien sabe hacer la banda. Gilmour aporta, no solo su voz al corte, sino
que podremos escuchar las melodías que crea con la Steel, que son
fundamentales en tantos temas del grupo. La letra habla de la persecución de las metas personales y la
frustración que provoca no poder conseguir la mayoría de ellas.
Los
baquetazos de Nick Mason y los disparatados teclados de Wright nos hacen
presagiar que "On The Run" va a ser una canción futurista y de lo más extraña. Se pueden
escuchar ambulancias, risas procedentes de un loco, alarmas, pisadas y un avión
estrellándose, lo que podría simbolizar el miedo a volar o a la muerte. Lo único
que sabemos con toda claridad es que son tres minutos que ponen la piel de
gallina por el misterio que esconde y por las melodías.

"El Sol es el mismo de un
modo relativo, pero tú eres más viejo, tu respiración es más corta y estás un
día más cerca de morir" Pink Floyd - Time
‘The Great Gig in the Sky’ es otro clásico de los británicos, donde Richard Wright muestra su talento como compositor y como pianista. No existe letra como tal, sino una exhibición por parte de la cantante Clare Torry al micrófono que juega con su amplia variedad de registros.
El corte por excelencia del disco es "Money". Se inicia con una de las líneas de bajo más famosas de la
historia, sobre la que se intercalan sonidos de cajas registradoras. La composición original fue de Roger Waters, quien
la incluyó en un par de temas que grabó en su casa, pero su sonido se alejaba
mucho al éxito que aparecería en "la cara oculta de la luna". Los
créditos en el disco reconocen que fue el bajista el creador de la pista, pero
hay que reconocer que Gilmour jugó un papel fundamental añadiéndole arreglos en
la guitarra y acelerando algo la composición. Además, el propio guitarrista
invitó a su ex-compañero de la banda Jokers Wild, el saxofonista Dick Parry, para que tocara durante los solos, sacándose de la manga una magistral lección con su instrumento. Además, es el propio Gilmour quien se encargó de ponerle voz y de terminar de bordar la canción con un solo de guitarra estratosférico, de
esos que están al alcance de unos pocos saben hacer con tanta clase como él. Fue la pista más
conocida del disco y la que más triunfó llegando al número 20 en las listas de
éxito.
La letra muestra el
lado más ácido y crítico de estos gigantes, aunque cierto es que la mayor parte
de sus letras iban orientadas a mostrar su indignación con la sociedad (véase
el álbum Animals, o canciones como "Another Brick in The Wall Part.2). En
este caso, Waters carga directamente contra el poder del dinero para corromper
a las personas, eliminándolos de sus ideales, tratando el tema con mucha
ironía.
"Us
and Them", otro imprescindible en la carrera del grupo, hace su aparición
para cautivar al oyente. Mucha calidad en esos teclados de Wright, que goza de enormes momentos como solista y con una nueva aparición del saxofón de Parry. Una letra muy filosófica y recomendable. Los momentos
donde el ritmo asciende y aparecen los coros también merecen la pena ser
mencionados en esta reseña.
Vuelven
las canciones instrumentales con ‘Any Colour You Like’, pero esta vez desde una
perspectiva más psicodélica y experimental, acorde con sus primeros trabajos. En un primer momento es Wright
quien muestra su mejor versión con los sintetizadores, pero pronto entrará en
acción Mr. Gilmour para volver a demostrar por qué su apellido suscita tanto
respeto. Waters acompaña al bajo con mucha clase, como si de una improvisación
se tratara.
Waters
se encargará de cantar las dos últimas canciones del disco. Primero "Brain
Damage" donde la locura es el tema principal, en un cariñoso homenaje que
le hicieron a Syd Barret, tratado su locura de una manera espectacular. Esos
momentos donde dicen eso de "The lunatic is in my head" mientras se
intercalan risas propias de un demente.
"Eclipse"
es la última canción del disco, y la segunda donde Waters aporta su voz. Una
canción que me parece preciosa, con las melodías y los coros que aportan ese
estilo único de los reyes de la psicodelia. La letra es misteriosa y algo
oscura. El mensaje principal es que todo es oscuridad. Por lo que yo entiendo,
dice algo así como que todo lo que conocemos hasta el Sol parece estar en armonía,
pero el sol está eclipsado por la luna.

10/10
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