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Pink Floyd - The Dark Side Of The Moon (1973)

Calificación:*****
Hay discos que han dejado su huella en la historia, y este trabajo de Pink Floyd, genios del rock progresivo, es uno de ellos. 

 Personalmente , es el primer disco que recomendaría a una persona que estuviera interesada en iniciarse en el rock más experimental, y el segundo si quisiera iniciarse con Pink Floyd, solo superado por "The Wall", que, tal vez, sea más accesible.

Tras un debut aparentemente inmejorable como fue "The Piper and the Gates of Dawn", la banda se aventuró a explorar universos creativos mucho más complejos y trabajados como podemos escuchar en discos como "Ummagumma", o en "Meddle" entre otros. Con "Obscured By Clouds" los británicos, sin llegar a abandonar su sonido, comienzan a incluir también piezas más rockeras y, dentro de lo que cabe en Pink Floyd, más "sencillas". "The Dark Side Of The Moon" supone, más o menos, una continuación del mencionado álbum, mezclando elementos psicodélicos con poderosas composiciones de Rock. 

La temática del disco podría ser conceptual hasta cierto punto, ya que se abordan diferentes puntos que guardan ciertos lazos comunes. Incluye canciones donde se hace referencia al conflicto, la avaricia, el envejecimiento y la enfermedad mental, tema muy influenciado por el deterioro mental que había sufrido el malogrado Syd Barret, tras su excesivo consumo de LSD, lo que lo llevó, en un primer momento a dejar la banda como músico y, posteriormente, como letrista y, finalmente, fallecer en la máxima reclusión del mundo hace ya más de 10 años.

La grabación de esta obra maestra se llevó a cabo en los estudios de Abbey Road, durante dos sesiones realizadas entre los años 1972 y 1973. La banda dispuso de las tecnologías y los métodos más avanzados en aquellos tiempos para grabar su nuevo material que me dispongo a analizar de lleno ya mismo.

‘Speak to Me’ , un breve y extraño pasaje instrumental anuncia el inicio del disco. El ciclo de la vida  podría ser lo que se representa en la canción, comenzando con  un latido constante de corazón anuncia el nacimiento, el sonido de relojes y cajas registradoras, junto a unas lamentaciones podrían simbolizar la vida laboral y el paso del tiempo. La muerte haría acto de presencia al conectarse con el siguiente corte mediante unos gritos agónicos. Un inicio extraño pero perfectos para introducirnos de lleno en este trabajo..

"Breathe (In The Air)" o sencillamente "Breath" es una composición más cercana a los inicios de la banda,  con un estilo más orientado hacia la psicodelia. Un corte de atmósfera tranquila, que tan bien sabe hacer la banda. Gilmour aporta, no solo su voz al corte, sino que podremos escuchar las melodías que crea con la Steel, que son fundamentales en tantos temas del grupo. La letra habla de la persecución de las metas personales y la frustración que provoca no poder conseguir la mayoría de ellas.

Los baquetazos de Nick Mason y los disparatados teclados de Wright nos hacen presagiar que "On The Run" va a ser una canción futurista y de lo más extraña. Se pueden escuchar ambulancias, risas procedentes de un loco, alarmas, pisadas y un avión estrellándose, lo que podría simbolizar el miedo a volar o a la muerte. Lo único que sabemos con toda claridad es que son tres minutos que ponen la piel de gallina por el misterio que esconde y por las melodías.

Una sucesión de alarmas de relojes de todo tipo sirven para meternos de lleno en "Time", un clásico de la banda. La sucesión de notas del órgano y la guitarra, a las que se le une la batería de Mason, quien toca con gran precisión adaptándose a los tiempos marcados por los otros instrumentos. Gilmour y Wright cantan conjuntamente, compenetrándose como si fuera una única voz. La letra habla del miedo al paso del tiempo, "Tempus Fugit". El solo que Gilmour se marca al llegar a la mitad de la pista es una joya, por no decir que es uno de sus mejores punteos, y eso que tiene un montón de maravillas.

"El Sol es el mismo de un modo relativo, pero tú eres más viejo, tu respiración es más corta y estás un día más cerca de morir"   Pink Floyd - Time

 ‘The Great Gig in the Sky’ es otro clásico de los británicos, donde Richard Wright muestra su talento como compositor y como pianista. No existe letra como tal, sino una exhibición por parte de la cantante Clare Torry al micrófono que juega con su amplia variedad de registros. 

El corte por excelencia del disco es "Money". Se inicia con una de las líneas de bajo más famosas de la historia, sobre la que se intercalan sonidos de cajas registradoras. La composición original fue de Roger Waters, quien la incluyó en un par de temas que grabó en su casa, pero su sonido se alejaba mucho al éxito que aparecería en "la cara oculta de la luna". Los créditos en el disco reconocen que fue el bajista el creador de la pista, pero hay que reconocer que Gilmour jugó un papel fundamental añadiéndole arreglos en la guitarra y acelerando algo la composición. Además, el propio guitarrista invitó a su ex-compañero de la banda Jokers Wild, el saxofonista Dick Parry, para que tocara durante los solos, sacándose de la manga una magistral lección con su instrumento.  Además, es el propio Gilmour quien se encargó de ponerle voz y de terminar de bordar la canción con un solo de guitarra estratosférico, de esos que están al alcance de unos pocos saben hacer con tanta clase como él. Fue la pista más conocida del disco y la que más triunfó llegando al número 20 en las listas de éxito.  

 La letra muestra el lado más ácido y crítico de estos gigantes, aunque cierto es que la mayor parte de sus letras iban orientadas a mostrar su indignación con la sociedad (véase el álbum Animals, o canciones como "Another Brick in The Wall Part.2). En este caso, Waters carga directamente contra el poder del dinero para corromper a las personas, eliminándolos de sus ideales, tratando el tema con mucha ironía.

"Us and Them", otro imprescindible en la carrera del grupo, hace su aparición para cautivar al oyente. Mucha calidad en esos teclados de Wright, que goza de enormes momentos como solista y con una nueva aparición del saxofón de Parry. Una letra muy filosófica y recomendable. Los momentos donde el ritmo asciende y aparecen los coros también merecen la pena ser mencionados en esta reseña. 

Vuelven las canciones instrumentales con ‘Any Colour You Like’, pero esta vez desde una perspectiva más psicodélica y experimental, acorde con sus primeros trabajos. En un primer momento es Wright quien muestra su mejor versión con los sintetizadores, pero pronto entrará en acción Mr. Gilmour para volver a demostrar por qué su apellido suscita tanto respeto. Waters acompaña al bajo con mucha clase, como si de una improvisación se tratara.

Waters se encargará de cantar las dos últimas canciones del disco. Primero "Brain Damage" donde la locura es el tema principal, en un cariñoso homenaje que le hicieron a Syd Barret, tratado su locura de una manera espectacular. Esos momentos donde dicen eso de "The lunatic is in my head" mientras se intercalan risas propias de un demente.

"Eclipse" es la última canción del disco, y la segunda donde Waters aporta su voz. Una canción que me parece preciosa, con las melodías y los coros que aportan ese estilo único de los reyes de la psicodelia. La letra es misteriosa y algo oscura. El mensaje principal es que todo es oscuridad. Por lo que yo entiendo, dice algo así como que todo lo que conocemos hasta el Sol parece estar en armonía, pero el sol está eclipsado por la luna.


La historia fue justa con Pink Floyd y este disco se convirtió, y es actualmente, el segundo disco más vendido de la historia, con 45 millones de copias. Es un imprescindible trabajo que todo melómano debe tener en sus estanterías y vitrinas. Si eres rockero, no puedes morir sin escuchar una maravilla de tal calibre.  

10/10 

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