35 años
fueron necesarios para que los fans de Black Sabbath pudieran volver a escuchar
un disco de la formación original al completo, o casi al completo. Después de
la publicación del Never Say Die (1978), Ozzy Osbourne fue expulsado de la
banda, iniciando así el ciclo de cantantes que comenzaron a pasar por el
conjunto de Birmingham como fueron Ronnie James Dio, Ian Gillan, Tony Martin o
Glenn Hughes, los cuales publicaron diversos discos que causaron buenas
vibraciones y críticas, en general.
Sin embargo la esencia de la formación inicial, los cuales habían fundado el Heavy Metal allá por 1969, se echaba de menos. Fruto de ello fueron algunas reuniones puntuales de la banda como fueron el llamado "Reunion", que sería publicado en CD y DVD, y otras apariciones como el Ozzfest de 2005.
A
finales de 2011 la posibilidad de que los 4 componentes originales de la banda
se unieran para grabar un disco comenzó a sonar más fuerte, la cual comenzó a
ser lastrada en enero de 2012, cuando Tony Iommi fue diagnosticado de un cáncer
contra el que, todavía, sigue peleando como un campeón. Además, Bill Ward
mostró desinterés por la reunión por causas, supuestamente, económicas. Digo
supuestamente porque en 2015 se lió una buena guerra mediática entre Ward y
Ozzy sobre la negativa del batería a la hora de grabar y de girar,
posteriormente. El caso es que Ward fue sustituido por Brad Wilk, quien militó
en Rage Against The Machine o Audioslave y se encargó de grabar las pistas de
batería de este disco. Rick
Rubin fue el encargado de producir el nuevo trabajo de la banda, el cual se
gestó entre agosto de 2012 y enero de 2013.
La
edición normal del disco está compuesta por 8 cortes, los cuales desgranaremos
poco a poco.
Para mí
el disco empieza con el mejor corte del álbum."End of the Beginning"
anuncia el regreso de los amos de las criaturas de la noche. Empieza "el
final del inicio" con un riff pausadamente demoledor que sirve para presentar
a un dubitativo Ozzy que se plantea si realmente es el final del inicio o el
inicio del final. Gran letra de Butler, como siempre. La clave en la canción
son los cambios de ritmo tan acertados que realizan. El primero (2:42) es el
primer síntoma de velocidad que podremos apreciar, con Iommi dándolo todo. La
voz de Osbourne avanza muy bien, mostrándonos que el "príncipe de la
oscuridad" se mantiene en buen nivel. Tony realiza su primer solo, y no
falla, 10 de 10. Este hombre no tiene un solo malo. A falta de poco más de 2 minutos
para el final se forma un clima de calma, con la banda tocando con clase como
pocos. Es en ese instante cuando entra Iommi y hace el mejor solo de todo el
disco, con una emotividad y una precisión que he visto en pocos músicos. Los
gritos de Ozzy de "I Don`t Want to See You" son otro momentazo de la
canción.
"God
is Dead?" es otra maravilla de la naturaleza. La gente necesitaba algo
nuevo de los dioses y padres del Heavy Metal. En un principio Butler, poeta de
la banda, quería titular la canción "American Jihad", pero le
aconsejaron que no lo hiciera para evitarse problemas y terminó adapotando el
nombre actual, el cual es una referencia directa a la frase del filósofo
Friedrich Nietzche, quien sentencio que "Dios había muerto". La letra
habla de un hombre atormentado que cuestiona la existencia de Dios al ocurrir
tantas catástrofes en la historia de la humanidad. Musicalmente vemos una
guitarra oscura, con esos arpegios tan característicos de Tony. También posee
momentos algo más cañeros, donde se produce el estribillo. Hasta que llega el
6:20 y se produce un cambio de ritmo completo, como en el corte anterior, con
un sonido más dinámico, donde Ozzy se desenvuelve muy bien. El solo de Iommi es
pequeño pero perfecto.

La
guitarra acústica hace acto de presencia en "Zeitgeist", que
podríamos definirlo como el "Planet Caravan" o el
"Solitude" del nuevo siglo. Mucha calidad recorren los cuatro minutos
y medio de duración, donde podremos viajar hacia mundos idílicos de distorsión y
de mucho color, como si hubiésemos consumido LSD.
Brad
Wick destaca en la percusión de "Age of Reason", pegándole a los
parches con mucha violencia. Una canción 100% Black Sabbath, con ese sonido tan
pesado y fuerte que les ha caracterizado a lo largo de los casi 50 años de carrera.
Cerca del 3:30 la banda decide que se acabo el juego y comienza a cambiar el
sonido, con mayor violencia y garra por parte de todos los miembros. El solo de
Iommi, como siempre, nos pone los pelos de punta.
"Live
Forever" empieza con un sonido pausado como su predecesora, pero, como si
de una mentira se tratara, se acelera el ritmo conformándose un gran riff
acelerado de guitarra. Un sonido 70 mezclado con las tendencias metaleras más
modernas.

Como
colofón de la versión estándar, "Dear Father" anuncia el final de este
trabajo. Como no podía ser de otra forma, el sonido pesado que ellos crearon bajaría
el telón al trabajo. Numerosos riffs harán acto de presencia en la pista, con
otra subida de tono al final de la canción. Cuando termina la música suenan
unas campanas en medio de una tormenta...¡IGUAL QUE EN EL PRIMER TEMA DE SU
CARRERA! Un guiño en el que Sabbath podría dar a entender que es el principio
del fin, cosa que no deseamos.
La edición
deluxe incluye tres cortes bastante buenos, "Methademic", "Peace
of Mind" y "Pariah". La primera de estas tres es la que, en
nuestra opinión merece más valoración, con una mayor velocidad.
Puede
que haya sido el último trabajo de los demonios de Birmingham. El tiempo lo
dirá. Pero si lo fuera, sería un epitafio perfecto. La nota es un 13/13
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