
Curiosamente
5 meses antes, un 28 de agosto, Motörhead publicaba el que sería su último
disco de estudio antes del fallecimiento de este icono, lo que hace de este
trabajo algo especial y emotivo.
"Bad
Magic" fue publicado para festejar los 40 años de carrera de la banda. Una carrera en la que han mantenido su sonido
siempre, sin realizar grandes variantes, lo que resulta extraño en una banda
tan longeva y que ha vivido el decaimiento de la música hacia un sonido más
comercial. Y es que el nuevo trabajo de Motörhead mantiene el sonido de la
banda en alza, lo que le ha costado
alguna que otra crítica, lo cual me parece injusto, ya que se sabe de antemano
que un disco de Motörhead va a sonar a Motörhead, y no va a variar, cosa que me
encanta.
Junto a
Lemmy vamos a tener el honor de escuchar a sus escuderos Phil Campbell,
excelente guitarrista, y el bueno de
Mikkey Dee, de los mejores baterías que hay en la actualidad.
El
disco se compone de 13 cañonazos, 12 de los cuales son de cosecha propia y,
sorprendentemente uno no lo es. Luego sabréis a qué me refiero.
El ritmo
comienza con "Victory or Die" (Victoria o Muerte) y ya tenemos el
primer trallazo 100% Motörhead. Lemmy se muestra mayor en la voz, sin necesidad
de requerir a autotune. Tema para mover la cabeza hasta que se desprenda del
cuello. Solo con leer el título ya sabes lo que se avecina. Phil Campbell, como
hará a lo largo de todo el disco, nos regala un solo violento. Don Mikkey Dee
marca el ritmo como pocos.

"Fire
Storm Hotel" tiene un riff de Campbell que me encanta y me suena hasta
novedoso en Motörhead, sin perder su esencia. Estribillo fácil, pero que no
deja de ser bueno. Me encanta el momento en el que el bajo de Lemmy se queda
solo interpretando una escala de esas que tanto le gustaban al maestro, y grita
"Burn!".
Otro temazo
es "Shoot Out All of Your Lights", donde Mikkey Dee entra con mucha
furia. Probablemente de los temas con más fuerza que encontrarás aquí.
Un estribillo perfecto, con los coros acompañando a Lem.
La banda decidió invitar a Brian May (Queen) para el solo de
"The Devil", el cual realiza con mucha precisión, como siempre ha
hecho este mítico guitarrista, que nunca me ha maravillado, pero que hay que
reconocer que hizo una buena colaboración. Un tema bastante bueno, aunque no mi
favorito.
El segundo single del disco fue "Electricity", un
tema que me encanta y que me parece el más bailable del disco, así como el que
trasmite mejor rollo, aunque realmente realiza una crítica fuerte ante las
religiones. La letra es pura poesía, con la que me siento identificado.
"La inocencia no debe nunca comprarse con dinero" canta uno de los
versos. Los solos y todo se salen en el tema. Una curiosidad sobre el tema es
que cuando murió Lemmy, en Austria, o por ahí, en el ayuntamiento tocaron las
campanas de tal forma que sonara el ritmo de este tema.
Ahora sí que viene una canción buena de verdad. Una batería salvaje anuncia la llegada de
"Evil Eye". Una canción oscura y rápida, donde podemos escuchar a
Lemmy cantar notas graves donde puedes escuchar al mismísimo diablo. Los dos
minutos y veinte segundos que dura son para disfrutar porque no tiene
desperdicio. El momento previo al solo de Campbell es genial por la atmósfera
que se crea.
"Teach Them How To Bleed" (Enséñalos cómo se
sangra) es otra bomba que está cerca de explotar en tu cabeza. El bajo de Lemmy
inicia el tema y tiene hasta un pequeño momento solista en el intermedio
instrumental. Otra pieza de Speed Metal que solamente ellos saben hacer.

"Tell Me Who To Kill" (Dime a quién matar) entra
anunciando que se acabaron las baladas para volver a vibrar. Es de las
canciones más flojas del disco, o por lo menos de las que menos te engancharán
querido lector.
Sin embargo, "Choking on Your Screams" vuelve a
levantar el disco. Digamos que es el vástago de "Orgasmatron" (¡casi
nada"). La manera de cantar de Lemmy me recuerda mucho a ese tema tan
famoso que nos regaló la banda allá por los 80, y que les recomiendo escuchar.

Esos eran los 12 temas de producción propia. Sin embargo falta
por comentar un cover que quiso incluir la banda en el disco, por petición del
famoso luchador de la WWE Triple H. Sorprendentemente el tema elegido por la estrella
americana fue "Sympathy For The Devil", clásico tema de los Rolling
Stones. La interpretación es una joyita que no tiene nada que envidiar a la
original. El piano es tocado por Phil.
Con este clásico del rock se cierra el epitafio de
Motörhead. Un disco que no llega a ser un "Overkill", un "Ace of
Spades", un "Bomber" o un "Orgasmatron", pero que se
merece un 8 como una catedral.
GRACIAS MOTÖRHEAD por 40 años de puro metal y por discos tan
grandes y que permanecerán siempre en nuestra mente. Y, más importante aún, GRACIAS LEMMY por tus 70 años de
existencia, por haber dado todo hasta el final de tus días, por tu
personalidad, por tu legado, por ser la banda sonora de mi vida... Hasta
siempre Lemmy...hasta siempre amigo!!
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