
Y llegó el año 1972. Unos consagrados Deep Purple solo necesitaron ocho canciones (o himnos) para hacer de "Machine Head" uno de los álbumes más importantes e influyentes de la historia. Aunque muchos no lo sepan, este LP va más allá de "Smoke On The Water".
"Machine
Head" es la obra más famosa de Deep Purple, del mismo modo que es un disco
que cambió el porvenir del Hard Rock, siendo una gran inspiración para bandas
que años más tarde harían historia en la música.
La banda, rompiendo con su primera etapa, la cual se
caracterizó por un sonido más psicodélico, fichó a Ian Gillan para grabar el
sobresaliente e imprescindible "In Rock", con el que Purple
evolucionó hacia un sonido más eléctrico, convirtiéndose en una de las bandas
más famosas del panorama musical. Después del éxito causado llegó
"Fireball", que siempre lo
defenderé, porque me resulta infravalorado por los fans, ya que transmite un
sonido más Blues-Rock, sin perder la caña anunciada por su predecesor. Como bien dijo Lord: "No hubiera
habido Fireball sin el In Rock, pero tampoco habría existido el Machine Head
sin el Fireball".
Si este incidente ya había complicado el proceso de
grabación, otro suceso iba a complejizar más las cosas. La banda trató de grabar en un estudio portátil cedido por los
Rolling Stones, pero al poco de empezar a tocar recibieron numerosas quejas de
la gente que vivía por la zona, lo que causó que el conjunto tampoco pudiera
comenzar a trabajar. Menos mal que un buen, y milagroso, día, se encontraron durante un viaje en autobús con un hotel
abandonado, el "Grand Hotel", y decidieron instalar allí su estudio y
comenzar a grabar en los pasillos del edificio. Como si se tratara de un
directo, todas las pistas se grabaron a la vez, con cada instrumento colocado
en un pasillo diferente para evitar cualquier interferencia. Les recomiendo el
documental de la serie "Classic Albums" sobre este disco, donde
podrán ver vídeos y fotos de la banda dentro del hotel. El resultado...un disco
espectacular....¡BENDITO HOTEL!
Llega el tema
del disco, o por lo menos el más famoso.
Cualquier humano ha escuchado el riff de este himno que cambiaría el devenir del Hard-Rock (¿quién no ha tocado alguna vez en la guitarra esa sucesión de notas?). "SMOKE ON THE WATER" es un clásico inmortal del Rock y
de la música contemporánea con todo merecimiento. El In Crescendo inicial se
funde en la voz de un Gillan pletórico que nos narra la historia que,
anteriormente, les conté sobre el incendio del Casino de Montreux y cómo el
humo perduró durante unos días en el lago que se encontraba al lado del
edificio (de ahí el título :D ). El solo de Blackmore es otro de los primeros
que suele aprenderse en la guitarra.
El trabajo comienza con "Highway Star", mi
canción preferida de la banda, además de una de las más famosas de la banda y
del género. Una introducción ascendente anuncia la entrada de uno de los más
grandes de la historia, Ian Gillan, que abre con unos frenéticos gritos este
disco. La canción habla, en resumidas cuentas, sobre coches y mujeres. La maquinaria está a tope hasta que en
el minuto 1:58 Jon Lord, Dios del Hammond, realiza el mejor solo de teclados
que he escuchado en esta vida, que te hace pensar que lo hace todo fácil, pero
no lo es. Pero amigos, este tema no se
ha acabado, porque en el minuto 3:46 entra en acción Ritchie Blackmore, uno de
los mejores guitarristas que ha parido el rock, para interpretar un solo
histórico en la guitarra.
La batería de Paice, otro monstruo en su instrumento,
del que luego hablaré más detenidamente, abre "Maybe I`m Leo", un tema más lento y que podría haber formado parte del "Fireball". Me encanta como se van
desarrollando los versos, con esos riffs tan pegajosos y que a todos nos
gustaría emular en la guitarra. De nuevo Gillan disfruta con el transcurso de las estrofas. El solo de Blackmore, de nuevo, es perfecto, con ciertos matices de
buen Blues. Lord, que no quería ser menos, interpreta con el Hammond una melodía también bluesy.
Ian Paice quiere volver a dar la entrada, pero esta
vez de una manera más acelerada. "Pictures of Home" siempre me ha
resultado un tema al que no se le ha hecho justicia. Es una canción espectacular, algo más oscura,
con unos riffs de Blackmore muy complejos. La batería juega un papel
clave. Siempre me ha enamorado la forma de pegarle a los parches de este señor,
lo que me ha llevado a considerarlo como uno de mis preferidos junto a Bonham y
a Keith Moon. Gillan tampoco se quedará atrás y, tras unos versos exigentes nos entrega un agudo en el estribillo absolutamente demencial.
"Never Before" es un tema con aires más de
single, que me resulta muy amena y divertida. Empieza con una introducción
juguetona, donde Glover, Ritchie y Paice se compenetran a la perfección. La
batería cambia el ritmo y entra Gillan con su portentosa voz. Los estribillos
son geniales. La parte intermedia es muy extraña, por el cambio de ritmo que
experimenta el corte. Entra el solo de Blackmore y vuelve la velocidad que
tanto nos gusta. La estructura es sencilla...¡pero mira que es buena!

Una obra maestra. "Lazy" es eso. Hablamos de una de las canciones más complejas y
ambiciosas de la banda, en lo que a instrumentación se refiere. Sir Jon
Lord, que ya no se encuentra entre nosotros, realiza una de las introducciones
más técnicas que servidor ha escuchado tras los teclados. Poco a poco el resto de sus compañeros van entrando, con un Blackmore que roza el cielo cuando dibuja en su traste el riff principal, el cual suena al unísono que Lord, sin olvidar el solo que realiza después (tampoco Jon se priva de lanzar un solo de Hammond pocos segundos después). El estilo, desde mi punto de vista, es
Blues-Rock de máximo nivel. Gillan no entrará hasta la mitad del tema, y,
aunque suene raro, se agradece, porque es una gozada todo lo que se desarrolla
antes. Los versos son soberbios. La armónica del cantante aparece
por primera vez en la carrera de la banda.
"Space Truckin'", otro clásico de la
banda, cierra la versión original del
disco. Un riff que se puede recrear fácilmente con la guitarra, pero que nadie
puede hacer sonar como Blackmore, el cual se apoya en Lord para realizarlo. La
letra es un poco paranoica, pero me resulta ingeniosa, hablando de un camión que
avanza por el espacio. La voz de Ian va subiendo de tono hasta fundirse en esos
legendarios "Come On, Come On, Space Trunckin`". Tras el segundo
estribillo, Gillan comienza a lanzar screams y lo borda, para variar. Pero
ojo, que mi parte favorita entra en el 2:37, justo cuando Blackmore comienza el solo, aunque no sea él curiosamente quien me enamore en dicho momento. Lo digo por el extraterrestre de la batería,
también llamado Ian Paice, quien se saca de la chistera una de las piezas de batería más
espectaculares que se han hecho, combinando habilidad con velocidad, y seguirá
así hasta el final del tema, acompañando los gritos de Gillan.
"When a Blind Man Cries",
extrañamente no estuvo incluida en la versión original del disco, sino que fue
la Cara-B del single de "Never
Before". Es una de las baladas más famosas y bonitas que realizó la banda
en su carrera, con un Gillan que nos hace recordar su participación en la banda
sonora original del musical "Jesucristo Superstar". En las
remasterizaciones posteriores del disco ya podemos presumir de tener este
baladón en el tracklist. El solo de Blackmore es emotivo, como el que
realizaría un par de años más tarde con Rainbow en pistas como "Catch the
Rainbow" o "Rainbow Eyes". Emocionante como pocas.
El disco sería un éxito en mundial y tendría la
repercusión que ya se comentó. La gira con la que promocionarían este trabajo quedaría documentada para la posteriedad en el "Made In Japan", uno de los directos más famosos del
rock.
Si usted, amigo y fiel lector, tiene el prejuicio de que el disco debe
ser bueno por "Smoke on The Water", quítese esa idea de la cabeza, porque
hay 6 temas más que son igual de buenos, y alguno, incluso, es mejor.
Desde mi visión, este sería la última obra magna de
la banda con la Mark II, pese a que sacarían discos de mucho calibre como "Who
Do We Think We Are?", "Perfect Strangers" o "The Battle
Rages On". Me atrevo a decir que, pese a la llegada de la Mark III, con
David Coverdale, Tommy Bolin o Glenn Hughes, con los que sacaron discos tan
famosos como el "Burn", el Stormbringer" o el "Come Taste
the Band", no tendría nunca el sonido tan característico de la Mark II.
Para este loco que escribe, es imposible elegir entre el "In Rock", el "Fireball" y el "Machine Head". Es una de las triadas más grandes que han existido.
¡A disfrutar amigos!
Coincido en muchas cosas, pero creo modestamente que no destacar la labor de Roger Glover es un pecado mortal, Roger es un genial bajista que se complementa con todos los integrantes y en varias canciones su bajo se nutre de una voz y textura unica y original; Glenn Hughes, no es tan buen bajista pero se las rebusca. Por lo demas es una muy buena reseña, me permito decir que el album que en pocos dias sale a la venta " Infinite" suena espectacular y bien podria entrar entre los mejores del grupo, lamentablemente pareceria ser el ultimo disco de estudio de esta banda ya mitologica y que ha sabido sobrevivir a el inmortal Sir Jon Lord
ResponderEliminarJajajaja te tengo que dar la razón. Tengo que incluir alguito más de Glover, porque lo que ese Dios aportó a Purple (y sigue aportanto) es increíble.Mil disculoas.
EliminarSi todo va según lo planeado el mismo 7 de abril publicaré la reseña de "Infinite" que, como bien dices, tiene pinta de que va a gustar mucho!
SALUDOS!!